Diferencia entre revisiones de «I284003a»
(Página creada con ''''Fecha: 20111013''' '''Título:''' '''Original en audio: 4 min. 30 seg.'''') |
|||
| Línea 4: | Línea 4: | ||
'''Original en audio: 4 min. 30 seg.''' | '''Original en audio: 4 min. 30 seg.''' | ||
| + | |||
| + | |||
| + | Vamos llegando al final de este capítulo once del evangelio según San Lucas, un capítulo denso en enseñanzas para nosotros, y sin embargo un capítulo que termina de una manera bastante amarga, es decir, con un tono de polémica. Se trata de Cristo en una de las facetas más duras de su ministerio. | ||
| + | |||
| + | Bien se ha dicho que lo propio de un profeta en anunciar y denunciar. Y eso exactamente es lo que le toca a Cristo aquí: Él tiene que anunciar el Reino de Dios, pero también tiene que denunciar las desfiguraciones con las que ese Reino se quiere presentar a otras personas.Y en esa denuncia pues tiene que aparecer quienes en aquella época querían presentarse como gran cosa. | ||
| + | |||
| + | Son nombres que poco a poco se van volviendo familiares a nuestros oídos: los saduceos, los sumos sacerdotes, los herodianos, pero incluso y sobre todo, los fariseos y los escribas. | ||
| + | |||
| + | Téngase en cuenta que la secta, llamada de los fariseos, tenía muchísima fuerza, y téngase en cuenta que había una especie de alianza, un entendimiento fluido y mutuo entre fariseos y escribas. Porque para los fariseos la llegada del Reino de Dios dependía exclusivamente de que se cumpliera en todo detalle la Ley. Por supuesto, el error básico que cometían era pensar que el ser humano va a ser capaz de llegar a esa perfección como por sus solas fuerzas. | ||
Revisión del 16:42 11 oct 2011
Fecha: 20111013
Título:
Original en audio: 4 min. 30 seg.
Vamos llegando al final de este capítulo once del evangelio según San Lucas, un capítulo denso en enseñanzas para nosotros, y sin embargo un capítulo que termina de una manera bastante amarga, es decir, con un tono de polémica. Se trata de Cristo en una de las facetas más duras de su ministerio.
Bien se ha dicho que lo propio de un profeta en anunciar y denunciar. Y eso exactamente es lo que le toca a Cristo aquí: Él tiene que anunciar el Reino de Dios, pero también tiene que denunciar las desfiguraciones con las que ese Reino se quiere presentar a otras personas.Y en esa denuncia pues tiene que aparecer quienes en aquella época querían presentarse como gran cosa.
Son nombres que poco a poco se van volviendo familiares a nuestros oídos: los saduceos, los sumos sacerdotes, los herodianos, pero incluso y sobre todo, los fariseos y los escribas.
Téngase en cuenta que la secta, llamada de los fariseos, tenía muchísima fuerza, y téngase en cuenta que había una especie de alianza, un entendimiento fluido y mutuo entre fariseos y escribas. Porque para los fariseos la llegada del Reino de Dios dependía exclusivamente de que se cumpliera en todo detalle la Ley. Por supuesto, el error básico que cometían era pensar que el ser humano va a ser capaz de llegar a esa perfección como por sus solas fuerzas.