Diferencia entre revisiones de «I215002a»

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Recordemos una vez más cómo se distribuyen los Evangelios para los días de Misa entre semana: se empieza con el evangelio según San Marcos, y se lee casi completo ese evangelio, menos la parte correspondiente a la Pasión, la cual se reserva para la Semana Santa, cuando la Semana Santa se hace basada en los textos de San Marcos.  
 
Recordemos una vez más cómo se distribuyen los Evangelios para los días de Misa entre semana: se empieza con el evangelio según San Marcos, y se lee casi completo ese evangelio, menos la parte correspondiente a la Pasión, la cual se reserva para la Semana Santa, cuando la Semana Santa se hace basada en los textos de San Marcos.  
  
Entonces se empieza por Marcos, y eso dura un cierto número de semanas. Despuéss de que hemos recorrido a Marcos empezamos, sigo hablando de los días entre semana, empezamos con Mateo: se empieza con el capítulo quinto, que es donde empieza el Sermón de la Montaña, y vamos recorriendo el evangelio según San Mateo hasta llegar casi hasta la Pasión, porque también aquí el criterio va a ser que la Pasión se deja para la Semana Santa.
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Entonces se empieza por Marcos, y eso dura un cierto número de semanas. Después de que hemos recorrido a Marcos empezamos, sigo hablando de los días entre semana, empezamos con Mateo: se empieza con el capítulo quinto, que es donde empieza el Sermón de la Montaña, y vamos recorriendo el evangelio según San Mateo hasta llegar casi hasta la Pasión, porque también aquí el criterio va a ser que la Pasión se deja para la Semana Santa.
  
Entonces esos textos, que son los más propios de San Mateo, textos en los que hay una novedad o algo distinto que no trae Marcos, los hemos venido escuchando durante estas semanas, pero ya casi estamos por terminar esos textos de San Mateo, nos encontramos de hecho en el capítulo veinticinco ya de San Mateo
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Entonces esos textos, que son los más propios de San Mateo, textos en los que hay una novedad o algo distinto que no trae Marcos, los hemos venido escuchando durante estas semanas, pero ya casi estamos por terminar esos textos de San Mateo, nos encontramos de hecho en el capítulo veinticinco ya de San Mateo.
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Luego de que terminemos la parte de Mateo, que no coincide con Marcos y que es anterior a la Pasión, entonces vamos a hacer la misma operación con San Lucas, es decir, vamos a ir leyendo ordenadamente el evangelio según San Lucas, en las partes que son propias de Lucas y que no aparecen en Marcos o en Mateo.
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Todo esto quiere decir que si un cristiano es diligente, es juicioso en asistir a la Santa Misa, entonces puede seguir esos tres evangelios y puede recorrer el ministerio de Jesucristo, su predicación, sus milagros, su poder; puede encontrarse, podríamos decir, como un acompañante de este Jesús en su peregrinación desde Galilea hasta Judea.
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Es una gran bendición, y yo realmente le doy gracias al Señor por tantas personas que asisten a la Misa diariamente y que hacen ese ejercicio, que es un ejercicio educativo, pedagógico, en cierto sentido intelectual, pero sobre todo, un ejercicio del espíritu. Es nuestro corazón aprendiendo a contemplar a Jesucristo; es nuestro corazón enamorándose del Señor; es nuestro corazón aprendiendo también a desear ese Pan Vivo que luego, en cada Eucaristía, se nos da como alimento.

Revisión del 16:22 24 ago 2011

Fecha: 20110826

Título:

Original en audio: 4 min. 27 seg.


Recordemos una vez más cómo se distribuyen los Evangelios para los días de Misa entre semana: se empieza con el evangelio según San Marcos, y se lee casi completo ese evangelio, menos la parte correspondiente a la Pasión, la cual se reserva para la Semana Santa, cuando la Semana Santa se hace basada en los textos de San Marcos.

Entonces se empieza por Marcos, y eso dura un cierto número de semanas. Después de que hemos recorrido a Marcos empezamos, sigo hablando de los días entre semana, empezamos con Mateo: se empieza con el capítulo quinto, que es donde empieza el Sermón de la Montaña, y vamos recorriendo el evangelio según San Mateo hasta llegar casi hasta la Pasión, porque también aquí el criterio va a ser que la Pasión se deja para la Semana Santa.

Entonces esos textos, que son los más propios de San Mateo, textos en los que hay una novedad o algo distinto que no trae Marcos, los hemos venido escuchando durante estas semanas, pero ya casi estamos por terminar esos textos de San Mateo, nos encontramos de hecho en el capítulo veinticinco ya de San Mateo.

Luego de que terminemos la parte de Mateo, que no coincide con Marcos y que es anterior a la Pasión, entonces vamos a hacer la misma operación con San Lucas, es decir, vamos a ir leyendo ordenadamente el evangelio según San Lucas, en las partes que son propias de Lucas y que no aparecen en Marcos o en Mateo.

Todo esto quiere decir que si un cristiano es diligente, es juicioso en asistir a la Santa Misa, entonces puede seguir esos tres evangelios y puede recorrer el ministerio de Jesucristo, su predicación, sus milagros, su poder; puede encontrarse, podríamos decir, como un acompañante de este Jesús en su peregrinación desde Galilea hasta Judea.

Es una gran bendición, y yo realmente le doy gracias al Señor por tantas personas que asisten a la Misa diariamente y que hacen ese ejercicio, que es un ejercicio educativo, pedagógico, en cierto sentido intelectual, pero sobre todo, un ejercicio del espíritu. Es nuestro corazón aprendiendo a contemplar a Jesucristo; es nuestro corazón enamorándose del Señor; es nuestro corazón aprendiendo también a desear ese Pan Vivo que luego, en cada Eucaristía, se nos da como alimento.