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Entonces, la primera palabra es la palabra claridad: intente tener claro usted qué es lo que usted en realidad espera de sus amigos, intente aclararse eso, qué es lo que usted espera de sus amigos, sobre todo, antes de solicitar algo, que puede resultar aprobado o negado, hágase esa pregunta: "¿Qué es lo que yo en realidad espero?" Luego claridad también en qué es en lo que en realidad ellos esperan de mí. | Entonces, la primera palabra es la palabra claridad: intente tener claro usted qué es lo que usted en realidad espera de sus amigos, intente aclararse eso, qué es lo que usted espera de sus amigos, sobre todo, antes de solicitar algo, que puede resultar aprobado o negado, hágase esa pregunta: "¿Qué es lo que yo en realidad espero?" Luego claridad también en qué es en lo que en realidad ellos esperan de mí. | ||
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| + | Segunda sugerencia que está como implícita en la lectura que hicimos del libro Eclesiástico,pero que la enuncia muy bien ese gran pensador, Confucio. Decía él: "La clave para que una amistad dure está en el respeto". Dice él: "Si puede crecer la amistad sin que disminuya el respeto, la amistad dura y perdura y madura". Esas son las amistades que duran. | ||
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| + | Porque a medida que pasa el tiempo, si seguimos siendo amigos, tu amigo te va a ir abriendo áreas de su vida, te va a ir contando cosas suyas, se va a hacer vulnerable; si el respeto va creciendo junto con la amistad, tú no harás daño en eso que el otro ha vuelto débil. | ||
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Revisión del 00:02 23 feb 2011
Fecha: 19970523
Título:
Original en audio: 20 min. 48 seg.
Las lecturas de hoy nos hablan de amistades y de amores. Con el realismo propio de la Biblia, nos hacen ver lo difícil que es encontrar verdaderamente un amigo, y si atendemos al evangelio también nos hacen descubrir lo difícil que es encontrar verdaderamente un matrimonio.
Les voy a contar,-yo espero no escandalizar a nadie-, que hace unas semanas un Padre, Doctor en Derecho Canónico, estuvo dando un seminario, entiendo que en la Universidad Javeriana, sobre derecho matrimonial.
Como es sabido, la Iglesia Católica es fiel y quiere seguir siendo fiel a lo que mandó Nuestro Señor Jesucristo, porque sabemos que los mandamientos de Cristo son una defensa para nosotros; Dios no manda lo que manda para amargarlo a uno, sino para defenderlo, para protegerlo.
La Iglesia Católica, pues, es fiel al hecho de que el matrimono es indisoluble; si ha habido matrimonio, el matrimonio es indisoluble. Por eso en la glesia no hay divorcio, lo que existe es la declararación de nulidad.
Es decir, después de estudiar concienzudamente el asunto, el tribunal eclesiástico correspondiente declara que entre tal hombre y tal mujer realmente nunca hubo matrimonio, y declara eso, es la declaración de una nulidad, no es que anule el matrimonio, no se trata de anular el matrimonio.
Pero esta parte no es la que podía ser nueva para ustedes, la parte nueva es que decía este reverendo Padre, que tiene todos estos estudios que les comentaba, que según el parecer de él, un altísmo porcentaje, quizás más de la mitad de los matrimonios que él había conocido, no que le habían llegado a tribunal, sino que él había conocido, por cualquiere razón, por amistad, por vecindario, por lo que fuera, decía, casi más de los matrimonios que él había conocido, seguramente tenían posibles causas de nulidad.
Esto muestra, gravísimamente, el mal estado de la salud de la fe y del amor en muchas personas dentro de la Iglesia Católica.
Las causales para estudiar si un matrimonio es o no es nulo, explicaba este Padre, viene unas por el lado de la inteligencia, es decir, por el lado del conocimiento que la persona tenía de sí mismo, del matrimonio y de su pareja, y otras por el lado de la voluntad, debidas a las limitaciones por enfermedad, por coacción o por otro tipo de cosas.
El hecho es que de acuerdo con el parecer de Él, más de la mitad de los matrimonios, seguramente, si se hiciera un estudio a fondo, resultarían nulos.
Lo que sucede es que muchos de esos matrimonios nunca hacen esa serie de estudios, pues, porque pueden trabajar bien, porque pueden funcionar bien, o más o menos bien.
Encontrar un verdadero matrimonio, es decir, encontar una pareja que con conocimiento de causa, con amor sincero y delante de Dios, para fundar un hogar, realice su unión, eso parace que es bastante escaso.
Y por eso digo que las lecturas de hoy nos hablan de la escasez del verdadero amor y de la escasez de la verdadera amistad.
Es difícil ser buen amigo, es difícil ser buen esposo, pero sobre todo, pareces que es difícil ser esposo que sea también amigo, eso parece que es especialmente difícil.
Y parece que esa escasez proviene de que muchos de nosotros, cuando buscamos amigos o incluso cuando se busca pareja, no buscamos amar sino amarnos, amarnos a través de. Se encuentra el amigo y me amo a través del amigo; se encuentra el novio o la novia y me amo a través de él.
Llegar a descubrir lo que significa amar al otro, llegar a descubrir lo que significa no hacer un negocio, sobre todo un negocio inconsciente con el otro, toma tiempo, es difícil. Y por eso parece que a veces resultamos esperando más de la cuenta.
Cuando uno va a hacer un negocio de dineros o de cualquier otro género o en especie, uno procura que todas las cláusulas queden suficientemente claras: "A ver, ¿qué es lo que yo voy a hacer, cómo tengo que pagar, en qué cuotas, en qué fechas y de qué manera.
Nosotros cuando tenemos amigos, seguramente estamos esperando muchas cosas que no nos hemos planteado realmente a fondo; es decir, resultamos esperando cláusulas de un negocio que nunca aclaramos, y parece que lo mismo sucede en las relaciones de pareja.
¿Y dónde empiezan las decepciones? Cuando uno dice: "Ah, pero es que se suponía que estaba claro que tú...", "es que se suponía que tú debías...", "y se entiende que cualquier mujer...", "no, pero es que a cualquiera se le ocurre..."
Por eso, terminemos esta reflexión que se inpira en las lecturas que la Iglesia nos ha dado hoy, dando algunas recomendaciones para crecer en la verdadera amistad, esas recomendaciones las podemos reducir a cuatro, cada una de las cuales tiene una palabra clave.
Entonces, la primera palabra es la palabra claridad: intente tener claro usted qué es lo que usted en realidad espera de sus amigos, intente aclararse eso, qué es lo que usted espera de sus amigos, sobre todo, antes de solicitar algo, que puede resultar aprobado o negado, hágase esa pregunta: "¿Qué es lo que yo en realidad espero?" Luego claridad también en qué es en lo que en realidad ellos esperan de mí.
Desde luego que estas reflexiones valen también para la relación de pareja, porque dijimos que el amor de pareja, el verdadero amor de pareja parece que es bastante escaso.
Entonces, primera sugerencia: claridad, claridad en qué es lo que yo estoy esperando, y claridad en qué es lo que el otro, el amigo, la amiga, la esposa, el esposo, está esperando de mí. Esa claridad salva muchas amistades.
Porque fíjese que cuando uno pide un imposible, pierde el imposible y pierde el amigo. Cuando uno empieza a pedir a las personas algo que en fondo nunca estuvieron ellas pensando en darnos, ahí es donde perdemos a los amigos, y ahí es donde se dañan las relaciones con las otras personas. Entonces, primera sugerencia, esa.
Segunda sugerencia que está como implícita en la lectura que hicimos del libro Eclesiástico,pero que la enuncia muy bien ese gran pensador, Confucio. Decía él: "La clave para que una amistad dure está en el respeto". Dice él: "Si puede crecer la amistad sin que disminuya el respeto, la amistad dura y perdura y madura". Esas son las amistades que duran.
Porque a medida que pasa el tiempo, si seguimos siendo amigos, tu amigo te va a ir abriendo áreas de su vida, te va a ir contando cosas suyas, se va a hacer vulnerable; si el respeto va creciendo junto con la amistad, tú no harás daño en eso que el otro ha vuelto débil.
Yo creo que todos hemos tenido la experiencia, o lo hemos visto ,pues, en las niñas del colegio, por ejemplo, eso se nota mucho.