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| + | La eucaristía mis amigos, es siempre cena de familia, es Cristo el primogénito, es Cristo el hermano mayor, el que preside esta cena, esta comida sagrada, este banquete en que el alimento es El mismo, El es quien dirige, quien invita, y es el también el alimento que recibimos. | ||
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| + | Recibimos a Jesucristo como alimento cuando escuchamos con atención la palabra de Dios, recibimos a Cristo como alimento, sobre todo cuando acogemos, cuando comulgamos en su cuerpo y en su sangre, esa es la eucaristía, cena de familia; pero hay lugares donde se siente más ese espíritu de hogar, en la Iglesia no podía faltar la mamá y allí en aquellas iglesias como esta basílica de nuestra señora de Chiquinquirá, allí donde la presencia, la dulce, amorosa y perfumada presencia de María se siente con más fuerza, allí también se siente más que somos la familia de Dios. | ||
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| + | Cuando Jesús ordenó a sus apóstoles que oraran para pedir el Espíritu Santo no los dejó abandonados en esa suplica, fueron acompañados por las lágrimas y el cariño y la oración de María Santísima. La virgen María acompañó a los Apóstoles, y como bien dice el prefacio del misal, se convirtió en el modelo más perfecto de la Iglesia en la oración. | ||
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| + | María con su oración nos acompaña en cada eucaristía, ella peregrina con nosotros y su propósito de su compañía no es que nosotros nos quedemos con ella sino que lleguemos Jesús, aprendamos de Jesús, sirvamos a Jesús, adoremos a Jesús y vivamos de Jesús, así como ella misma vivió completamente el misterio de Cristo, ella es la verdadera discípula, ella es también la que nos puede enseñar a ser discípulos de Cristo. | ||
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| + | Con estas palabras mis hermanos, estoy alegrándome como un peregrino mas, soy un peregrino que viene como tantos de ustedes, de distintas partes de Colombia, incluso de distintas partes del mundo, he nacido en este hermoso país castigado por la violencia y por algunos males; pero hermoso y bendecido país de Colombia. | ||
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| + | Pero hace años no vivo aquí, vivo en el norte de Europa, en Irlanda en su capital Dublín y el recorrido desde Dublín hasta Chiquinquirá es mi pequeña peregrinación para llegar a los pies de esta señora a decirle que la amo, a decirle que ha hecho bien a mi fe cristiana y a entregarle una vez más mi vocación religiosa y mi vocación sacerdotal. | ||
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| + | Con este impulso de mi amor agradecido, les estoy invitando también a ustedes a que arrojen a los pies de María sus cuitas, sus problemas, necesidades, alegrías y sus proyectos que traen en su corazón, hogares nuevos, hogares en crisis, hogares felices, todos son bienvenidos en la basílica de nuestra señora de Chiquinquirá, vidas florecientes, vidas cargadas de enfermedad, vidas lastimadas por el pecado, vidas ungidas por el espíritu de santidad, todas son bienvenidas en la basílica de nuestra señora de Chiquinquirá, ella como verdadera madre nos está recibiendo a todos y ella quiere que aquel que se siente enfermo, decaído, triste, puede encontrar el bálsamo del Espíritu Santo y aquel que se siente animoso, feliz o agradecido, descubra que lo que ha recibido de Dios tiene también el encargo, tiene también el deber de transmitirlo a otros. | ||
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| + | En este día tan hermoso, lleno de luz, lleno de color y lleno de la presencia de María, estamos celebrando la eucaristía con unas lecturas y con una fiesta que es muy bella, se trata de unos de los apóstoles, el apóstol contemplativo por excelencia y la palabra contemplativo lo que quiere decir aquel que ha fijado su mirada, su corazón, su ser entero ¿en quién? en Cristo Jesús. | ||
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| + | Contemplar es mirar con especialísima atención es mi9rar con total amor, una vida contemplativa, es una vida centrada en el misterio de Dios entre los apóstoles hubo por supuesto diferencias, Cristo mismo quiso llamarlos de distintas extracciones, distintos niveles sociales, distintos niveles de conocimiento y preparación eran diferentes entre sí y así quiso Dios significar que también nosotros, que somos diferentes unos de otros tenemos cada uno un encargo particular. | ||
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| + | Juan no era lo mismo que Pedro, Santiago no era lo mismo que Mateo y sin embargo todos ellos eran de alguna manera necesarios para esparcir la semilla del evangelio, así también tu vida y mi vida, somos diferentes, tenemos quizás distintas costumbres, tenemos distintas preguntas, tenemos distinto nivel que se yo cultural o lo que sea, poco importa eso delante de Dios, lo que importa es que cada uno, con el bien que ha recibido, se apreste a recibir con alegría, con perseverancia, con empeño a Cristo que es el señor de todos. | ||
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| + | San Juan recibió gracias especialísimas, los talentos, los dones que Dios le dio son completamente singulares. En la tradición de la Iglesia a este apóstol que estamos recordando hoy se le llama o se le identifica con la figura del águila, el águila que ama la altura, que vuela, que fija su mirada en el sol, el águila que en su majestad como que hereda algo de la luz que bebe, que recibe del sol. | ||
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| + | San Juan ha sido comparado con esta águila, san Juan ha sido comparado con el águila, porque los escritos de este apóstol tienen una profundidad, tienen una anchura, nos abren un horizonte que solo podemos decir que son un don de Dios, | ||
| + | podemos decirlo de alguna manera, Dios lo levantó para que pudiera ver mucho más lejos, mucho más alto, mucho más profundo, este es el evangelista del cual se toma texto para la fiesta de Navidad. | ||
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| + | Hace un par de días estábamos | ||
Revisión del 03:32 28 dic 2010
Fecha: 20081227
Titulo:
Original en audio: 15 min. 27 seg.
En transcripcion
La eucaristía mis amigos, es siempre cena de familia, es Cristo el primogénito, es Cristo el hermano mayor, el que preside esta cena, esta comida sagrada, este banquete en que el alimento es El mismo, El es quien dirige, quien invita, y es el también el alimento que recibimos.
Recibimos a Jesucristo como alimento cuando escuchamos con atención la palabra de Dios, recibimos a Cristo como alimento, sobre todo cuando acogemos, cuando comulgamos en su cuerpo y en su sangre, esa es la eucaristía, cena de familia; pero hay lugares donde se siente más ese espíritu de hogar, en la Iglesia no podía faltar la mamá y allí en aquellas iglesias como esta basílica de nuestra señora de Chiquinquirá, allí donde la presencia, la dulce, amorosa y perfumada presencia de María se siente con más fuerza, allí también se siente más que somos la familia de Dios.
Cuando Jesús ordenó a sus apóstoles que oraran para pedir el Espíritu Santo no los dejó abandonados en esa suplica, fueron acompañados por las lágrimas y el cariño y la oración de María Santísima. La virgen María acompañó a los Apóstoles, y como bien dice el prefacio del misal, se convirtió en el modelo más perfecto de la Iglesia en la oración.
María con su oración nos acompaña en cada eucaristía, ella peregrina con nosotros y su propósito de su compañía no es que nosotros nos quedemos con ella sino que lleguemos Jesús, aprendamos de Jesús, sirvamos a Jesús, adoremos a Jesús y vivamos de Jesús, así como ella misma vivió completamente el misterio de Cristo, ella es la verdadera discípula, ella es también la que nos puede enseñar a ser discípulos de Cristo.
Con estas palabras mis hermanos, estoy alegrándome como un peregrino mas, soy un peregrino que viene como tantos de ustedes, de distintas partes de Colombia, incluso de distintas partes del mundo, he nacido en este hermoso país castigado por la violencia y por algunos males; pero hermoso y bendecido país de Colombia.
Pero hace años no vivo aquí, vivo en el norte de Europa, en Irlanda en su capital Dublín y el recorrido desde Dublín hasta Chiquinquirá es mi pequeña peregrinación para llegar a los pies de esta señora a decirle que la amo, a decirle que ha hecho bien a mi fe cristiana y a entregarle una vez más mi vocación religiosa y mi vocación sacerdotal.
Con este impulso de mi amor agradecido, les estoy invitando también a ustedes a que arrojen a los pies de María sus cuitas, sus problemas, necesidades, alegrías y sus proyectos que traen en su corazón, hogares nuevos, hogares en crisis, hogares felices, todos son bienvenidos en la basílica de nuestra señora de Chiquinquirá, vidas florecientes, vidas cargadas de enfermedad, vidas lastimadas por el pecado, vidas ungidas por el espíritu de santidad, todas son bienvenidas en la basílica de nuestra señora de Chiquinquirá, ella como verdadera madre nos está recibiendo a todos y ella quiere que aquel que se siente enfermo, decaído, triste, puede encontrar el bálsamo del Espíritu Santo y aquel que se siente animoso, feliz o agradecido, descubra que lo que ha recibido de Dios tiene también el encargo, tiene también el deber de transmitirlo a otros.
En este día tan hermoso, lleno de luz, lleno de color y lleno de la presencia de María, estamos celebrando la eucaristía con unas lecturas y con una fiesta que es muy bella, se trata de unos de los apóstoles, el apóstol contemplativo por excelencia y la palabra contemplativo lo que quiere decir aquel que ha fijado su mirada, su corazón, su ser entero ¿en quién? en Cristo Jesús.
Contemplar es mirar con especialísima atención es mi9rar con total amor, una vida contemplativa, es una vida centrada en el misterio de Dios entre los apóstoles hubo por supuesto diferencias, Cristo mismo quiso llamarlos de distintas extracciones, distintos niveles sociales, distintos niveles de conocimiento y preparación eran diferentes entre sí y así quiso Dios significar que también nosotros, que somos diferentes unos de otros tenemos cada uno un encargo particular.
Juan no era lo mismo que Pedro, Santiago no era lo mismo que Mateo y sin embargo todos ellos eran de alguna manera necesarios para esparcir la semilla del evangelio, así también tu vida y mi vida, somos diferentes, tenemos quizás distintas costumbres, tenemos distintas preguntas, tenemos distinto nivel que se yo cultural o lo que sea, poco importa eso delante de Dios, lo que importa es que cada uno, con el bien que ha recibido, se apreste a recibir con alegría, con perseverancia, con empeño a Cristo que es el señor de todos.
San Juan recibió gracias especialísimas, los talentos, los dones que Dios le dio son completamente singulares. En la tradición de la Iglesia a este apóstol que estamos recordando hoy se le llama o se le identifica con la figura del águila, el águila que ama la altura, que vuela, que fija su mirada en el sol, el águila que en su majestad como que hereda algo de la luz que bebe, que recibe del sol.
San Juan ha sido comparado con esta águila, san Juan ha sido comparado con el águila, porque los escritos de este apóstol tienen una profundidad, tienen una anchura, nos abren un horizonte que solo podemos decir que son un don de Dios, podemos decirlo de alguna manera, Dios lo levantó para que pudiera ver mucho más lejos, mucho más alto, mucho más profundo, este es el evangelista del cual se toma texto para la fiesta de Navidad.
Hace un par de días estábamos