Diferencia entre revisiones de «O192002a»
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Segundo elogio: los Ángeles que protegen a los niños contemplan el rostro del Padre Celestial. Hay aliados poderosos entonces para los niños. | Segundo elogio: los Ángeles que protegen a los niños contemplan el rostro del Padre Celestial. Hay aliados poderosos entonces para los niños. | ||
| − | Tercer elogio: si un niño se pierde, Dios es capaz de dejar noventa y nueve | + | Tercer elogio: si un niño se pierde, Dios es capaz de dejar noventa y nueve ovejas en el campo por buscar su ovejita perdida, y hay mucha alegría cuando recupera a esa oveja. Dios busca a los niños que se pierden. |
Estos tres elogios que hace Cristo, contrastan mucho con la opinión que había en aquella época con respecto a los niños. Los niños eran vistos como la gente que no cuenta, la gente que estorba, es ignorante, no tiene fuerzas para trabajar, no tiene una opinión para dar. | Estos tres elogios que hace Cristo, contrastan mucho con la opinión que había en aquella época con respecto a los niños. Los niños eran vistos como la gente que no cuenta, la gente que estorba, es ignorante, no tiene fuerzas para trabajar, no tiene una opinión para dar. | ||
| − | En la sociedad en la que vivió Cristo, dos cosas sobre todo eran apreciadas: el poder trabajar y el poder dar un buen consejo. Pero los niños no tienen fuerzas, ni tiene sabiduría; los niños comen mucho, ocupan mucho tiempo | + | En la sociedad en la que vivió Cristo, dos cosas sobre todo eran apreciadas: el poder trabajar y el poder dar un buen consejo. Pero los niños no tienen fuerzas, ni tiene sabiduría; los niños comen mucho, ocupan mucho tiempo, gastan muchas cosas y producen muy poquito. |
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| + | Por eso los niños eran despreciados en la época de Cristo, por ejemplo cuando Cristo estaba bendiciendo a algunos niños, los Apóstoles sentían que eso era como perder tiempo, hacerle perder tiempo a Cristo, "¡quiten a esos niños de ahí!". | ||
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| + | Bendecir niños es como perder el tiempo; los niños son molestosos, los niños no se concentran, se demoran para aprender, no producen nada, gastan mucho, no sirven para aconsejar, "¡quiten a esos niños!" | ||
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| + | Y sin embargo Jesucristo toma al niño y lo pone como modelo. "Quién es el más importante" [[:Category:Mateo 018_001|San Mateo 18,1]], le preguntan, y Él toma el niño, lo pone en medio y dice: "Hay que ser como este niño" [[:Category:Mateo 018_003|San Mateo 18,3]]. | ||
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| + | Démonos cuenta, mis hermanos, que esta manera de obrar de Jesucristo se parece a otras cosas que Él hizo. Por ejemplo, en tiempos de Cristo eran despreciados los publicanos, es decir, los cobradores de impuestos, eran vistos como enemigos públicos, y Cristo tomó una parábola para poner como ejemplo a un publicano, cuando habló de la oración del fariseo y del publicano. | ||
Revisión del 16:22 20 jul 2010
Fecha: 20020813
Título:
Original en audio: 15 min. 17 seg.
EN TRANSCRIPCIÓN...
Hermanos,
La lectura del evangelio de hoy, es el elogio de la infancia espiritual.
Cristo hace tres elogios de los niños. Primero: dice que hay que ser como niños para entrar en el Reino de los Cielos. Los niños tienen visa para entrar en el Reino de los Cielos. Quienes se hacen como niños, quienes aprenden a ser como niños, entran al Reino de los Cielos.
Segundo elogio: los Ángeles que protegen a los niños contemplan el rostro del Padre Celestial. Hay aliados poderosos entonces para los niños.
Tercer elogio: si un niño se pierde, Dios es capaz de dejar noventa y nueve ovejas en el campo por buscar su ovejita perdida, y hay mucha alegría cuando recupera a esa oveja. Dios busca a los niños que se pierden.
Estos tres elogios que hace Cristo, contrastan mucho con la opinión que había en aquella época con respecto a los niños. Los niños eran vistos como la gente que no cuenta, la gente que estorba, es ignorante, no tiene fuerzas para trabajar, no tiene una opinión para dar.
En la sociedad en la que vivió Cristo, dos cosas sobre todo eran apreciadas: el poder trabajar y el poder dar un buen consejo. Pero los niños no tienen fuerzas, ni tiene sabiduría; los niños comen mucho, ocupan mucho tiempo, gastan muchas cosas y producen muy poquito.
Por eso los niños eran despreciados en la época de Cristo, por ejemplo cuando Cristo estaba bendiciendo a algunos niños, los Apóstoles sentían que eso era como perder tiempo, hacerle perder tiempo a Cristo, "¡quiten a esos niños de ahí!".
Bendecir niños es como perder el tiempo; los niños son molestosos, los niños no se concentran, se demoran para aprender, no producen nada, gastan mucho, no sirven para aconsejar, "¡quiten a esos niños!"
Y sin embargo Jesucristo toma al niño y lo pone como modelo. "Quién es el más importante" San Mateo 18,1, le preguntan, y Él toma el niño, lo pone en medio y dice: "Hay que ser como este niño" San Mateo 18,3.
Démonos cuenta, mis hermanos, que esta manera de obrar de Jesucristo se parece a otras cosas que Él hizo. Por ejemplo, en tiempos de Cristo eran despreciados los publicanos, es decir, los cobradores de impuestos, eran vistos como enemigos públicos, y Cristo tomó una parábola para poner como ejemplo a un publicano, cuando habló de la oración del fariseo y del publicano.