Diferencia entre revisiones de «O163001a»

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¿En dónde están los profetas? ¿Dónde se puede conseguir hoy una profecía? San Pablo nos dice que hay que aspirar al don de profecía. Pero parece que lo mismo que sucedió con el pueblo de Israel, también el nuevo Israel, también la Iglesia, es un poco temerosa con respecto a la profecía.
 
¿En dónde están los profetas? ¿Dónde se puede conseguir hoy una profecía? San Pablo nos dice que hay que aspirar al don de profecía. Pero parece que lo mismo que sucedió con el pueblo de Israel, también el nuevo Israel, también la Iglesia, es un poco temerosa con respecto a la profecía.
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Parece que tenemos miedo a que haya profetas, y parece que los profetas, cuando los hay, se encuentarn por un lado con que es difícil hallar quien discierna la voz profética, y por otro lado es difícil para ellos mismos aceptar su misión.
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Que el Espíritu de Dios nos ayude en estas palabras, nos ilumine en este momento. Porque la fuerza que tiene la profecía es casi lo único, entre las instituciones del Antiguo Testamento, que alcanza a vislumbrar y a asomarse a la persona de Cristo.
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A ver lo intento decir mejor porque salió como mal dicho.

Revisión del 14:15 13 jul 2010

Fecha: 19960724

Título:

Original en audio: 14 min. 13 seg.


Desde hace ya algunas semanas la Iglesia nos ofrece textos de los libros proféticos para la primera lectura en la Santa Misa.

Hemos escuchado, por ejemplo, a Amós, a Oseas, a Isaías, a Miqueas, y a partir de hoy, empezamos a escuchar algunos textos de Jeremías.

Parece que es una buena ocasión para hacer alguna reflexión sobre lo que significa esto de la voz profética y el lugar que tienen los profetas dentro del conjunto de la revelación.

Uno puede preguntarse además si esta maravilla que son las profecías ha cesado simplemente con el Nuevo Testamento.

¿En dónde están los profetas? ¿Dónde se puede conseguir hoy una profecía? San Pablo nos dice que hay que aspirar al don de profecía. Pero parece que lo mismo que sucedió con el pueblo de Israel, también el nuevo Israel, también la Iglesia, es un poco temerosa con respecto a la profecía.

Parece que tenemos miedo a que haya profetas, y parece que los profetas, cuando los hay, se encuentarn por un lado con que es difícil hallar quien discierna la voz profética, y por otro lado es difícil para ellos mismos aceptar su misión.

Que el Espíritu de Dios nos ayude en estas palabras, nos ilumine en este momento. Porque la fuerza que tiene la profecía es casi lo único, entre las instituciones del Antiguo Testamento, que alcanza a vislumbrar y a asomarse a la persona de Cristo.

A ver lo intento decir mejor porque salió como mal dicho.