Diferencia entre revisiones de «O046001a»
| Línea 20: | Línea 20: | ||
''Existe una historia detrás de nosotros. Nosotros somos el resultado de una historia hermosa que Dios ha ido tejiendo, y valemos mucho.'' | ''Existe una historia detrás de nosotros. Nosotros somos el resultado de una historia hermosa que Dios ha ido tejiendo, y valemos mucho.'' | ||
| − | Dice Salomón: "Tú trataste con misericordia a mi padre. Fiel a esa misericordia, le diste un hijo que se sentase en su trono" (''véase'' 1 Reyes 3,6). Es lo que sucede hoy. | + | Dice Salomón: "Tú trataste con misericordia a mi padre. Fiel a esa misericordia, le diste un hijo que se sentase en su trono" (''véase'' 1 Reyes 3,6). Es lo que sucede hoy. Hay que sentir esa grandeza, hay una historia que viene detrás de mí. |
| + | |||
| + | Dios ha propiciado todas las cosas, para que yo le pueda conocer, para que yo le pueda amar, para que yo tenga la salud que tengo, para que pueda pronunciar su nombre, para que pueda desplegar una cantidad de posibilidades que hay en mí. ¡Soy grande! | ||
| + | |||
| + | Pero, así como es grande lo que me ha precedido, grande tiene que ser mi gratitud y mi alabanza hacia Dios. Y éso fue lo que hizo Salomón. | ||
| + | |||
| + | Sin embargo, en otro sentido soy pequeño. También el futuro en alguna medida depende de mí, por lo pronto mi propio futuro. | ||
| + | |||
| + | Salomón se sentía abrumado pensando en ese pueblo inmenso que tenía que gobernar. Por eso dice: "Tu siervo se encuentra en medio de tu pueblo, un pueblo inmenso, incontable, innumerable" (''véase'' 1 Reyes 3,8). | ||
| + | |||
| + | Estaba asustado Salomón. Pide aquí: "Da a tu siervo un corazón dócil. ¿Quién será capaz de gobernar a este pueblo tan numeroso?" (''véase'' 1 Reyes 3,9). "Yo soy un muchacho y no sé desenvolverme" (''véase'' 1 Reyes 3,7). | ||
| + | |||
| + | ''¡Qué belleza unir a la grandeza de la gratitud, la humildad! "Yo soy un muchacho y no sé desenvolverme"'' (''véase'' 1 Reyes 3,7). | ||
| + | |||
| + | ¡Es el pueblo más grande de la tierra! Porque todos los otros pueblos pueden ufanarse de cosas que perecen, sólo el pueblo de Israel puede tener entre sus blasones el ser escogido por Dios, el llevar la promesa de Dios: es el pueblo más grande de la tierra. | ||
| + | |||
| + | Salomón está al frente del pueblo más grande de la tierra. ¿Y cuáles son sus palabras? "Soy un muchacho y no sé desenvolverme" (''véase'' 1 Reyes 3,7). ¡La grandeza de la gratitud, la pequeñez de la humildad! | ||
| + | |||
| + | ''Si uno aprende a vivir así, las promesas de Dios abrirán sus tesoros para uno. Si tú quieres tener la bondad, las bondades de Dios en torrentes sobre tu vida, ya te di la fórmula que no es mía, sino de la Escritura. Mira: ¡Grande en la alabanza, pequeño siempre en la humildad!'' | ||
Revisión del 00:50 20 ene 2010
Fecha: 20000205
Título: Unir a la grandeza de la gratitud la pequenez de la humildad
Original en audio: 8 min. 35 seg.
En la primera lectura de todas estas semanas de comienzo del tiempo ordinario, nos hemos encontrado con la historia de la monarquía. Ése es el tema general de la primera lectura de todas estas semanas.
Nos empezaron hablando de Samuel, aquel profeta que siendo niño, recibió el llamado de Dios. Luego, cómo Samuel ungió a Saúl, el primero de los reyes.
Después, por qué Dios rechazó a Saúl, la soberbia y la violencia de Saúl contra David, que fue el elegido de Dios, la promesa que Dios le hace a David: "Tu dinastía, tu casa, sí va a permanecer en el reino" (véase 2 Samuel 7,16).
Y dentro de este proceso, llegamos hasta Salomón, un momento glorioso y bello de la monarquía. ¡Qué escena primorosa la que nos presenta esa primera lectura! Un joven, que por una parte tiene el agradecimiento ante Dios, y por otra parte tiene la humildad ante Dios.
Son las dos virtudes que brillan en este Salomón. Es grande por lo que Dios ha hecho en él, pero se sabe pequeño por lo que Dios le encomienda.
Y ahí tenemos como una primera enseñanza para nosotros. Cada uno de nosotros es grande, o es pequeño. Hay que saber ser grande y pequeño. Hay que ser grande, y saberse grande y valioso.
Existe una historia detrás de nosotros. Nosotros somos el resultado de una historia hermosa que Dios ha ido tejiendo, y valemos mucho.
Dice Salomón: "Tú trataste con misericordia a mi padre. Fiel a esa misericordia, le diste un hijo que se sentase en su trono" (véase 1 Reyes 3,6). Es lo que sucede hoy. Hay que sentir esa grandeza, hay una historia que viene detrás de mí.
Dios ha propiciado todas las cosas, para que yo le pueda conocer, para que yo le pueda amar, para que yo tenga la salud que tengo, para que pueda pronunciar su nombre, para que pueda desplegar una cantidad de posibilidades que hay en mí. ¡Soy grande!
Pero, así como es grande lo que me ha precedido, grande tiene que ser mi gratitud y mi alabanza hacia Dios. Y éso fue lo que hizo Salomón.
Sin embargo, en otro sentido soy pequeño. También el futuro en alguna medida depende de mí, por lo pronto mi propio futuro.
Salomón se sentía abrumado pensando en ese pueblo inmenso que tenía que gobernar. Por eso dice: "Tu siervo se encuentra en medio de tu pueblo, un pueblo inmenso, incontable, innumerable" (véase 1 Reyes 3,8).
Estaba asustado Salomón. Pide aquí: "Da a tu siervo un corazón dócil. ¿Quién será capaz de gobernar a este pueblo tan numeroso?" (véase 1 Reyes 3,9). "Yo soy un muchacho y no sé desenvolverme" (véase 1 Reyes 3,7).
¡Qué belleza unir a la grandeza de la gratitud, la humildad! "Yo soy un muchacho y no sé desenvolverme" (véase 1 Reyes 3,7).
¡Es el pueblo más grande de la tierra! Porque todos los otros pueblos pueden ufanarse de cosas que perecen, sólo el pueblo de Israel puede tener entre sus blasones el ser escogido por Dios, el llevar la promesa de Dios: es el pueblo más grande de la tierra.
Salomón está al frente del pueblo más grande de la tierra. ¿Y cuáles son sus palabras? "Soy un muchacho y no sé desenvolverme" (véase 1 Reyes 3,7). ¡La grandeza de la gratitud, la pequeñez de la humildad!
Si uno aprende a vivir así, las promesas de Dios abrirán sus tesoros para uno. Si tú quieres tener la bondad, las bondades de Dios en torrentes sobre tu vida, ya te di la fórmula que no es mía, sino de la Escritura. Mira: ¡Grande en la alabanza, pequeño siempre en la humildad!