Diferencia entre revisiones de «I333001a»

De Wiki de FrayNelson
Saltar a: navegación, buscar
m (Protegió I333001a [edit=sysop:move=sysop])
Línea 1: Línea 1:
 
'''Fecha: 19971119'''
 
'''Fecha: 19971119'''
  
'''Titulo:'''
+
'''Titulo: No ofender a Dios ni en lo que parece insignificante'''
  
 
'''Original en audio:  4 min. 25 seg. '''
 
'''Original en audio:  4 min. 25 seg. '''
 +
 +
 +
 +
Queridos amigos:
 +
 +
 +
De los relatos mas conmovedores que tiene la Biblia, este que nos ofrece la liturgia en el día de hoy, en la primera lectura tomada del segundo libro de los Macabeos, nos cuenta la persecución que sufrieron los judíos por un  tirano terrible llamado Antíoco cuarto Epífanes, (2 Macabeos 7) este tirano no soportaba que se le llevara la contraria y quería tener dominio sobre las vidas, las costumbres y las haciendas de hombres y mujeres hasta donde llegaran su autoridad, su dominio, su potestad.
 +
 +
Y el quería acabar con las costumbres de los pueblos a donde llegara y para el, la ley de los judíos era como una costumbre mas, era como un modo de ser mas y no veía la diferencia entre esa costumbre y las de otros pueblos y el tenía que hacerse ganar autoridad y que no podía tolerar rebeldías, por esta razón inició una espantosa persecución contra todos aquellos judíos que pretendían respetar la ley.
 +
 +
Uno se aterra de pensar que estos relatos de martirio, llenos de crueldad y de sangre, llenos de azotes, están motivados por algo tan elemental como comer o no comer carne de cerdo, cualquiera diría, se trata de una tontería, sí una tontería, como era tontería lo que se le pidió a los cristianos, en las persecuciones del Imperio Romano, se les pedía también, una tontería,  coge un puñado de incienso y arrójalo sobre una especie de hornilla que estaba ardiendo, delante de la hornilla una imagen del ídolo, algo muy sencillo, coge un puñado de incienso y arrójalo a esa hornilla y di que juras por los dioses y listo, te libras del martirio.
 +
 +
Algo elemental, algo tan sencillo, algo tan sencillo como comer, algo de unos pocos de carne de cerdo, sin embargo, detrás de eso sencillo está la pretensión del tirano que quiere dominar sobre toda la vida y sobre todos los aspectos de sus sometidos, de sus súbditos.
 +
 +
Y es aquí donde lo pequeño no se vuelve tan pequeño, eso de comer o no comer, en este caso de los Macabeos, comer o no comer carne de cerdo, (véase 2Macabeos 7, 1) si eso es realmente  tan pequeño se justifica, torturar, martirizar a una persona por eso.
 +
 +
De manera que el mismo argumento que llevaría a algunas personas a decir “hombre por un poco de carne de cerdo no ve voy a hacer matar” por un poco de carne de cerdo no estoy ofendiendo a Dios, ese mismo argumento vale para decir, pues por un poco de carne de cerdo no se justifica torturar a las otras personas, por unos granos de incienso no ve voy a dejar echar a la arena a que me destrocen los leones, sí, ¿Pero por un poco de incienso entonces si se te puede echar?
 +
 +
Lo pequeño no es tan pequeño, lo pequeño también tiene su importancia y nosotros los cristianos en esas cosas pequeñas también sabemos reconocer el señorío de Jesucristo, no hay que descartar la posibilidad, de que espantosas persecuciones se ciernan sobre el pueblo cristiano para los próximos años, eso no debemos descartarlo del todo, porque efectivamente, tiranos como Antíoco, tiranos como Diocleciano y tiranos como Nerón, se siguen reproduciendo siempre que el poder humano no tiene competencia y que puede considerarse a sí mismo como Dios

Revisión del 03:00 2 nov 2009

Fecha: 19971119

Titulo: No ofender a Dios ni en lo que parece insignificante

Original en audio: 4 min. 25 seg.


Queridos amigos:


De los relatos mas conmovedores que tiene la Biblia, este que nos ofrece la liturgia en el día de hoy, en la primera lectura tomada del segundo libro de los Macabeos, nos cuenta la persecución que sufrieron los judíos por un tirano terrible llamado Antíoco cuarto Epífanes, (2 Macabeos 7) este tirano no soportaba que se le llevara la contraria y quería tener dominio sobre las vidas, las costumbres y las haciendas de hombres y mujeres hasta donde llegaran su autoridad, su dominio, su potestad.

Y el quería acabar con las costumbres de los pueblos a donde llegara y para el, la ley de los judíos era como una costumbre mas, era como un modo de ser mas y no veía la diferencia entre esa costumbre y las de otros pueblos y el tenía que hacerse ganar autoridad y que no podía tolerar rebeldías, por esta razón inició una espantosa persecución contra todos aquellos judíos que pretendían respetar la ley.

Uno se aterra de pensar que estos relatos de martirio, llenos de crueldad y de sangre, llenos de azotes, están motivados por algo tan elemental como comer o no comer carne de cerdo, cualquiera diría, se trata de una tontería, sí una tontería, como era tontería lo que se le pidió a los cristianos, en las persecuciones del Imperio Romano, se les pedía también, una tontería, coge un puñado de incienso y arrójalo sobre una especie de hornilla que estaba ardiendo, delante de la hornilla una imagen del ídolo, algo muy sencillo, coge un puñado de incienso y arrójalo a esa hornilla y di que juras por los dioses y listo, te libras del martirio.

Algo elemental, algo tan sencillo, algo tan sencillo como comer, algo de unos pocos de carne de cerdo, sin embargo, detrás de eso sencillo está la pretensión del tirano que quiere dominar sobre toda la vida y sobre todos los aspectos de sus sometidos, de sus súbditos.

Y es aquí donde lo pequeño no se vuelve tan pequeño, eso de comer o no comer, en este caso de los Macabeos, comer o no comer carne de cerdo, (véase 2Macabeos 7, 1) si eso es realmente tan pequeño se justifica, torturar, martirizar a una persona por eso.

De manera que el mismo argumento que llevaría a algunas personas a decir “hombre por un poco de carne de cerdo no ve voy a hacer matar” por un poco de carne de cerdo no estoy ofendiendo a Dios, ese mismo argumento vale para decir, pues por un poco de carne de cerdo no se justifica torturar a las otras personas, por unos granos de incienso no ve voy a dejar echar a la arena a que me destrocen los leones, sí, ¿Pero por un poco de incienso entonces si se te puede echar?

Lo pequeño no es tan pequeño, lo pequeño también tiene su importancia y nosotros los cristianos en esas cosas pequeñas también sabemos reconocer el señorío de Jesucristo, no hay que descartar la posibilidad, de que espantosas persecuciones se ciernan sobre el pueblo cristiano para los próximos años, eso no debemos descartarlo del todo, porque efectivamente, tiranos como Antíoco, tiranos como Diocleciano y tiranos como Nerón, se siguen reproduciendo siempre que el poder humano no tiene competencia y que puede considerarse a sí mismo como Dios