Diferencia entre revisiones de «Pablo 20 siglos después - 12»
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Es desconcertante y triste ver a Europa dar la espalda a sus raíces cristianas, no sólo ni principalmente por lo que digan los papeles de una supuesta Constitución europea, sino ante todo porque la mayor parte de la gente se pronuncia en contra de las enseñanzas de la Iglesia y del Evangelio, especialmente en lo que atañe a la moral de la familia y el respeto a la vida frágil: el aborto, la eutanasia. | Es desconcertante y triste ver a Europa dar la espalda a sus raíces cristianas, no sólo ni principalmente por lo que digan los papeles de una supuesta Constitución europea, sino ante todo porque la mayor parte de la gente se pronuncia en contra de las enseñanzas de la Iglesia y del Evangelio, especialmente en lo que atañe a la moral de la familia y el respeto a la vida frágil: el aborto, la eutanasia. | ||
| − | Ante un cuadro así, es muy humano | + | Ante un cuadro así, es muy humano querer ver resultados pronto, es decir, querer que muy pronto salga a luz un Cristianismo renovado, vigoroso y a la vez fiel a sus raíces multiseculares; un Cristianismo con real incidencia en la vida pública y en la sociedad. |
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| + | Sin embargo, lo que uno se encuentra es casi lo opuesto, por ejemplo, con respecto al aborto es claro que la batalla se está perdiendo país tras país, ese es un hecho concreto; y luego sigue la eutanasia y las distintas versiones de matrimonio y de divorcio. | ||
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| + | En ese sentido, España va bien, bien adelante, está marcando la parada a todos los que van detrás, gracias al actual Presidente del gobierno. | ||
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| + | Es entendible que quienes somos cristianos católicos, anhelemos ver que todo el desconcierto, el cinismo, el libertinaje, retroceden al fin, y llegua un tiempo de orden, de sensatez, de respeto a Dios y a sus leyes y de celebración fervorosa de sus misterios. | ||
Revisión del 16:21 5 ago 2009
Fecha: 20090205
Título:
Original en audio: 62 min. 8 seg
Es desconcertante y triste ver a Europa dar la espalda a sus raíces cristianas, no sólo ni principalmente por lo que digan los papeles de una supuesta Constitución europea, sino ante todo porque la mayor parte de la gente se pronuncia en contra de las enseñanzas de la Iglesia y del Evangelio, especialmente en lo que atañe a la moral de la familia y el respeto a la vida frágil: el aborto, la eutanasia.
Ante un cuadro así, es muy humano querer ver resultados pronto, es decir, querer que muy pronto salga a luz un Cristianismo renovado, vigoroso y a la vez fiel a sus raíces multiseculares; un Cristianismo con real incidencia en la vida pública y en la sociedad.
Sin embargo, lo que uno se encuentra es casi lo opuesto, por ejemplo, con respecto al aborto es claro que la batalla se está perdiendo país tras país, ese es un hecho concreto; y luego sigue la eutanasia y las distintas versiones de matrimonio y de divorcio.
En ese sentido, España va bien, bien adelante, está marcando la parada a todos los que van detrás, gracias al actual Presidente del gobierno.
Entonces, lo que podemos desear, lo que es natural desear es que haya un cambio, y que haya un cambio pronto, y que la legislación refleje esa moral compartida por todos.
Es entendible que quienes somos cristianos católicos, anhelemos ver que todo el desconcierto, el cinismo, el libertinaje, retroceden al fin, y llegua un tiempo de orden, de sensatez, de respeto a Dios y a sus leyes y de celebración fervorosa de sus misterios.