Diferencia entre revisiones de «O275003a»
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La relación se había dañado, nosotros sentíamos que no podíamos ni mirarla tranquilamente porque le habíamos hecho daño en algo que ella quería mucho, en la porcelana que ella quería tanto. | La relación se había dañado, nosotros sentíamos que no podíamos ni mirarla tranquilamente porque le habíamos hecho daño en algo que ella quería mucho, en la porcelana que ella quería tanto. | ||
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Revisión del 19:15 20 sep 2008
Fecha: 20021011
Título: Ser justo ante Dios es estar en buenas relaciones con El
Original en audio: 8 min. 50 seg.
Con la ayuda de Dios deseamos decir alguna palabra, hermanos, sobre la primera lectura, donde San Pablo hace un contraste muy fuerte entre dos tipos de personas: hay gente que busca justificarse por la fe y hay gente que busca justificarse por las obras de la ley.
Este lenguaje al principio puede sonarnos un poco lejano, pero si lo miramos y lo estudiamos un poco, descubrimos que lo que dice San Pablo es perfectamente actual, es vivo y quiere ser vida en nosotros.
¿Qué quire decir eso de justificarse? ¿Qué quiere decir la justificación? Es una palabra que San Pablo utiliza mucho, la justificación, ser justo por las obras, ser justo por la fe.
¿Qué quiere decirla justificación? Para nosotros una justificación es una explicación. Una persona, decimos, se justificó cuando dio una explicación. Y muy a menudo decimos el término justificación, pensando en una especie de disculpa, como cuando una persona nos da excusas y le decimos: "Mire, no me dé justificaciones; no venga a quí a justificarse".
Cuando hablamos así, estamos entendiendo la palabra justificación a la manera de disculpa o a la manera de excusa. Eso no es lo que San Pablo quería decir. Justificarse significa llegar a ser justo. Es lo primero que debe quedarnos claro hoy.
Cuando San Pablo habla de la justificación, habla de llegar a ser justo. ¿Y qué es una persona justa para nosotros? Es justo aquel que se porta bien, aquel que cumple con los deberes.Pero ser justos en la Biblia es algo más que eso. Ser justos es estar habitado, estar poseído por la justicia de Dios, estar a paz y salvo con Dios.
Podemos decir que allí donded está Dios, no cabe la injusticia, y que por lo tanto, cuando en la Biblia se habla de justicia, no se está pensando en códigos, cárceles, tribunales, sino se está pensando en la manera de relacionarse con Dios.
Ser justo ante Dios es poder permanecer en su presencia, es estar en una relación abierta con Él, una relación sincera, una relación sin tropiezos. Más o menos como lo que sucede cuando dos personas está en buenos términos, cuando son buenos amigos, cuando no hay problemas entre ellos, cuando se entienden; eso es es lo que quiere decir justo. Es una relación de claridad, de amistad, estar a paz y salvo con Dios, estar tranquilo ante Dios.
Lo podemos entender con un ejemplo de la familia. Una vez sucedió que nosotros en casa estábamos jugando, y como niños traviesos que éramos, nos tirábamos un balón, una pelota de caucho, creo yo, con el trágico resultado de que la pelota fue a dar contra una porcelana que mi mamá quería muchísimo, y la porcelana se fue al suelo y se rompió.
En el momento en el quye se rompe la porcelana de la mamá, no se rompe sólo la porcelana, uno siente: "Ahora tengo un problema con mi mamá". No es una cosa, es una relación que se daña. Y cuando va llegando la mamá a la casa y ella abre la puerta, y ella entra y nos mira, ya nosotros estábamos cortados y estábamos esperando el regaño.
La relación se había dañado, nosotros sentíamos que no podíamos ni mirarla tranquilamente porque le habíamos hecho daño en algo que ella quería mucho, en la porcelana que ella quería tanto.
Eso quiere decir la justicia de Dios, es algo así. Es una relación de amistad, es una atmósfera en la que no hay nada que ocultar, en la que no hay nada que esconder.
Tomemos un ejemplo de la Biblia, el de Adán. Ustedes se acuerda que Adán hablaba con Dios y Dios hablaba con Adán, al principio. Pero Adán cometió la falta, lo mismo que su esposa Eva, ¿y entonces qué empezaron a hacer? A esconderse, a ocultrase; no se sentía tranquilo ante Dios, no podía, por decirlo así, mirarlo a la cara; estaba incómodo con Dios, no estaba a paz y salvo con Dios.