Diferencia entre revisiones de «O216001a»
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Y así viene a resultar, que el que tenía mucho, no queda con nada; y así viene a resultar que en la asamblea crsitiana no hay muchos sabios ni muchos aristócratas, por la sencilla razón de que los que son sabios, o aristócratas, o poderosos, o ricos, fácilmente se apoyan en estas cualidades y en ellas se sienten fuertes. | Y así viene a resultar, que el que tenía mucho, no queda con nada; y así viene a resultar que en la asamblea crsitiana no hay muchos sabios ni muchos aristócratas, por la sencilla razón de que los que son sabios, o aristócratas, o poderosos, o ricos, fácilmente se apoyan en estas cualidades y en ellas se sienten fuertes. | ||
| − | Entonces, parece que la clave está en que la primera lectura se refiere a la situación antes de recibir el Evangelio, antes de decirle sí o no al Evangelio. Entonces, antes de recibir el Evangelio, antes de ese sí o ese no, viene a resultar, que la gente poderosa y la gente que tiene muchos bienes, la gente que tiene muchos dones, es la gente que más difícilmente acepta el Evangelio, porque suele endurecerse en sus cualidades. Esa es la situación en la primera lectura. | + | ''Entonces, parece que la clave está en que la primera lectura se refiere a la situación antes de recibir el Evangelio, antes de decirle sí o no al Evangelio. Entonces, antes de recibir el Evangelio, antes de ese sí o ese no, viene a resultar, que la gente poderosa y la gente que tiene muchos bienes, la gente que tiene muchos dones, es la gente que más difícilmente acepta el Evangelio, porque suele endurecerse en sus cualidades. Esa es la situación en la primera lectura.'' |
Revisión del 21:16 8 ago 2008
Fecha: 19960831
Título:
Original en audio: 8 min. 54 seg.
Parece haber una pequeña contradiccion entre las dos lecturas que hemos escuchado. La primera, de la Carta a los Corintios, deja mejor parados a los que recibieron poco. Y entonces nos dice, por ejemplo: "Lo débil del mundo lo ha ecogido Dios para humillar a lo fuerte" (véase 1 Corintios 1,27).
Ha escogido la gente baja del mundo, lo despreciable, lo que no cuenta, ¿para qué? "De modo que nadie pueda gloriarse en presencia del Señor" (véase 1 Corintios 1,29).
En la primera lectura salen ganado los que han recibido poco, lo bajo y lo despreciable, y en cambio, los que creían que habían recibido mucho, es decir, los sabios y los entendidos, pues esa gente se queda sin nada, porque aquí dice el Señor: "Fijáos en vuestra asamblea; no hay en ella muchos sabios en lo humano, ni muchos poderosos, ni muchos aristócratas" (véase 1 Corintios 1,26).
Entonces, a los importantes y a los sabios, les va mal; a los que recibieron más, les va mal; y en cambio a los despreciables y despreciados les va bienen. Eso en la primera lectura. Pero luego pasa uno al evangelio y resulta que el que recibió cinco talentos, le fue muy bien; él recibió cinco y completó diez. Y luego, con el talento del otro que no hizo nada, completó once talentos.
El talento era una medida de peso y una medida monetaria muy alta. La suma de once talentos, es una suma fantástica, que equivaldría a cientos, o, tal vez, miles de millones de pesos de hoy.
Entonces, en el evangelio le fue bien, al que recibió mucho; y en el evangelio, al que recibió poco, se qued´+o sin nada. Jesús como que resume su evangelio diciendo: "Al que tiene se le dará y le sobrará; pero al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene" (véase San Mateo 25,29).
Entonces uno puede entrar como en duda. Bueno, y ¿si le aplicáramos ese principio a la primera lectura? Entonces, al que tiene se le dará y le sobrará. Que tiene sabiduría, se le dará más abiduría hasta que le sobre; al que tiene poder, se le dará más poder hasta que le sobre; o al que tiene influencias, si es un aristócrata, se le dará más hasta que le sobre.
Y luego dice Jesús: "Y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene" (véase San Mateo 25,29); al que no tiene, pues ése es el pobre y ése es el despreciable.
En fin, uno se puede volver un lío con estas dos lecturas. ¿Al fin qué, es bueno tener talentos y ser de la gente despreciable? O ¿es bueno tenerlos y trabajarlos y conseguir más? Ese es el problema al que tenemos que enfrentarnos. Con la ayuda de Dios, tratemos de dar alguna razón.
Nótese cuál es la diferencia entre la gente de la primera lectura y la gente de la segunda lectura. La gente de la primera lectura es aquella que acepta o que no acepta el Evangelio. Los que han recibido mucho, y tienen gran sabiduría o gran poder, se sienten seguros de su sabiduría o en su poder y no aceptan el Evangelio.
Y así viene a resultar, que el que tenía mucho, no queda con nada; y así viene a resultar que en la asamblea crsitiana no hay muchos sabios ni muchos aristócratas, por la sencilla razón de que los que son sabios, o aristócratas, o poderosos, o ricos, fácilmente se apoyan en estas cualidades y en ellas se sienten fuertes.
Entonces, parece que la clave está en que la primera lectura se refiere a la situación antes de recibir el Evangelio, antes de decirle sí o no al Evangelio. Entonces, antes de recibir el Evangelio, antes de ese sí o ese no, viene a resultar, que la gente poderosa y la gente que tiene muchos bienes, la gente que tiene muchos dones, es la gente que más difícilmente acepta el Evangelio, porque suele endurecerse en sus cualidades. Esa es la situación en la primera lectura.