Diferencia entre revisiones de «Camino de Sanación Tema 3 de 5»
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Hay que anotar una cosa: aunque Herodes tenía un cocodrilote, y Herodías tenía una cocodrilota, la cocodrilota le ganó al cocodrilote, era Herodías la que mandaba. Ese dato es bíblico: cuidado con la maldad de la mujer; la mujer tiene un poder inmenso. Mujeres, ustedes tienen un poder inmenso para el bien o para el mal. Fíjate el caso de Sansón: Sansón podía vencer a diez mil filisteos, pero le ganó una filistea. Una mujer hace más que diez mil hombres. | Hay que anotar una cosa: aunque Herodes tenía un cocodrilote, y Herodías tenía una cocodrilota, la cocodrilota le ganó al cocodrilote, era Herodías la que mandaba. Ese dato es bíblico: cuidado con la maldad de la mujer; la mujer tiene un poder inmenso. Mujeres, ustedes tienen un poder inmenso para el bien o para el mal. Fíjate el caso de Sansón: Sansón podía vencer a diez mil filisteos, pero le ganó una filistea. Una mujer hace más que diez mil hombres. | ||
| − | Herodías es la que maneja a Herodes; Jezabel, en tiempos del profeta Elías, Jezabel es la que domina a Ajaz. La mujer tiene un poder inmenso | + | Herodías es la que maneja a Herodes; Jezabel, en tiempos del profeta Elías, Jezabel es la que domina a Ajaz. La mujer tiene un poder inmenso, ¿por qué? Porque la mujer tiene las llaves de la vida. Cada una de tus células es femenina, estimada mujer; cada una de tus células tiene el secreto de la vida. Todo en el organismo y en la mente de la mujer está hecho para acoger la vida, y eso significa que la mujer tiene una percepción increíblemente amplia y profunda de dónde están las fuentes, dónde está el cimiento, dónde está la estructura, dónde está el punto neurálgico. |
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| + | La mujer percibe, con una tremenda agilidad, profundidad y alto porcentaje de acierto en dónde está el cimiento de otra persona, dónde está su corazón. Las mujeres tiene un entrenamiento impresionante. Desde el año y medio o dos años de edad, o quizás antes, la niña pequeñita empieza a utilizar sus mecanismos de recolección de información, ella no tiene ojos, tiene mecanismos de recolección de información, y la niña empieza a detectar, ¿qué detecta una niña? Yo, como no tuve hermanas, he tenido que aprender a golpes en la vida cosas como esto que les comparto. | ||
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| + | La niña pequeña observa: "¿Quién me quiere? ¿A quién le caigo bien?" Si yo salgo de su campo visual, ¿me busca? Si yo entro en su campo visual, ¿se alegra? Quién quiere a quién, quién le importa a quién, quién se muere por quién, quién se enamoró de quién, quién le gobierna la vida a quién. Una muchachita, a los dieciséis, diecisiete años de edad, tiene la información que un hombre no recogerá en ochenta años. Esas mujeres tienen una capacidad de percepción muy grande, eso es muy importante, eso le da un poder muy grande a la mujer. | ||
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| + | Si una mujer educa su percepción, tiene una gran capacidad para saber en dónde está el punto débil, en dónde está el punto fuerte, de qué se siente orgullosa una persona, a qué le tiene miedo, a quiénes considera sus aliados, cuáles son sus temores reales, ¡estas son las preguntas fundamentales para gobernar! ¡La mujer tiene un poder muy grande! Lo puede utilizar bien. | ||
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| + | Si una mujer tiene su corazón en Dios, puede utilizar ese poder para decir la palabra justa que consuela, levanta, renueva, pone en la ruta hacia Dios. Pero si la mujer se vuelve egoísta, si la mujer se vuelve materialista, si la mujer se vuelve codiciosa, si la mujer se vuelve impura, si la mujer vive únicamente para su propio placer, para su propia conveniencia, para sus propios intereses, esa mujer es un monstruo temible que se llama Jezabel, es un monstruo terrible que se llama Herodías. | ||
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| + | Herodías manejaba a Herodes, así, con este ded; Herodías tenía un poder muy grande. La mujer tiene un don especialísimo de Dios para reconocer en dónde se apoya otra vida humana. | ||
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| + | Queridas mujeres, de parte de Jesús, yo les pido: guarden su corazón para Dios, porque el corazón de ustedes, si no está en Dios, es un arma temible en manos del enemigo. Mujeres, guarden su corazón para Dios, cuídenlo, sánenlo, límpienlo, que permanezca luminoso, puro, perfumado, dispuesto a recibir el incienso de la ofrenda en oración. | ||
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| + | ¿Cómo es la mente de la persona insaciable? Es la historia de Herodes y el cocodrilote: la persona cree que manda, cree que es señor, y en realidad es esclavo, triste esclavo de las más bajas pasiones, triste esclavo de aquello que le destruye. | ||
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| + | Herodes fue obligado por el cocodrilote | ||
Revisión del 16:51 14 mar 2014
Mis Amigos:
Estamos avanzando en un camino de sanación. Lo primero que hemos hecho, nuestra primera charla: "¿Para qué quieres sanarte? Y lo que hemos hecho en esa primera reflexión es un meditar sobre una pregunta que Jesús le hace a un ciego: "¿Qué quieres que haga por ti?" San Marcos 10,51. La pregunta parece obvia, pero cuando uno mira mejor, se da cuenta que esa pregunta equivale a esto otro: "¿Hasta dónde quieres que llegue en tu vida?" Y también: "¿Hasta dónde me quieres acompañar?" Eso nos pregunta Jesús hoy.
La segunda charla: hemos hablado de la raíz de la persona humana, esa raíz profunda es el amor. Y por eso hemos hablado de la sanación de la afectividad, desde qué ángulo la libertad, nuestro texto central ha sido el capítulo quinto de la Carta a los Gálatas: "Nuestra vocación es la libertad"Carta a los Gálatas 5,13.
Y tenemos que ser liberados de los Faraones, ¿cómo conozco yo mis Faraones? Los conozco siguiendo tres hilos: el hilo del miedo, cuáles son mis miedos, porque el miedo me hace esclavo; el hilo del deseo, manejado por la publicidad. El que maneja mis deseos, el que hace que yo quiera lo que quiero, me maneja. Y luego el hilo de la alegría: si para ser alegre necesito licor, el dueño del licor es mi dueño; si para ser feliz necesito droga, el distribuidor de la droga es mi dueño.
Una vez que uno conoce al Faraón, tiene que darse cuenta de que el Faraón no da vida, la quita, la succiona, se alimenta de mi vida, no me la da. En cambio hay otro que es el Dios vivo y vivificante, y hay que conocerlo; pero sobre todo hay que confiar en Él, y confiar en Él es decirle: "Quiero lo que tú quieras, cuando tú lo quieras, como tú lo quieras, mientras tú lo quieras", y esa es la libertad. Ser libre es servir a Dios, es escoger al verdadero Señor, el Señor que no me roba la vida, sino que me la da y me la renueva una y otra y otra vez.
Y por eso, los que esperan en el Señor: "Como las águilas, como las águilas, sus alas levantarán; como las águilas, como las águilas, sus alas levantarán" Isaías 40,31. Esa es la sanación de la afectividad: encontrar libertad, no una libertad para el egoísmo, no libertad para pecar: libertad para amar y servir. Por eso nos ha dicho el Apóstol que la libertad no es pretexto para el egoísmo, y dice: "Al contrario, sed esclavos, sed siervos unos de otros por amor" Carta a los Gálatas 5,13.
Esa es la idea que vamos a desarrollar en este tercera predicación: sanación a través del servicio. Le he pedido mucho al Señor que manifieste su amor en esta nación que es tan cercana a su corazón; le he pedido mucho que me ilumine cómo puedo explicarme mejor, cómo puedo hablar mejor. Vamos a ver esta comparación: vamos a comparar la mente de la persona que quiere ser servida y la mente de la persona que quiere servir.
Porque Jesús dijo: "El Hijo del hombre no ha venido para ser servido, ha venido para servir" San Mateo 20,28; San Marcos 10,45. Y por eso Cristo es el verdadero Siervo de Dios, es el verdadero Siervo de Yahvé.
En el evangelio según San Juan encontramos a Cristo en actitud de servidor: "Estaban comiendo la cena, -capítulo trece de San Juan-, el diablo ya había depositado o en el corazón de Judas Iscariote el propósito de traicionarle. Jesús, por su parte, sabía que el Padre había puesto todas las cosas en sus mano, y que había salido de Dios y que a Dios volvía, entonces se levantó de la mesa, se quitó el manto, se ató una toalla a la cintura, echó agua en un recipiente y se puso a lavar los pies de los discípulos y luego los secaba con la toalla que se había atado" San Juan 13,2-4.
"Cuando terminó de lavarles los pies, se puso de nuevo el manto, volvió a la mesa, y les dijo: "¿Comprenden lo que he hecho con ustedes? Ustedes me llaman Maestro y Señor, y dicen bien porque lo soy. Pues, si yo, siendo el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies unos a otros. Yo le he dado ejemplo, y ustedes deben hacer como he hecho yo" San Juan 13,12-14.
Es clarísimo el mensaje: Cristo, servidor de Dios; Cristo, servidor del hombre, es claro el mensaje, pero parece muy difícil de aplicar. Porque cuando uno toma actitud de servidor, fácilmente tiene miedo de que los otros e aprovechen: "Ya me vieron la cara de tonto, se van a aprovechar de mí".
Además, el mundo nos habla un lenguaje totalmente distinto, el mundo nos enseña que hay que abrirse camino como sea, aplastando al que sea, traicionando al que sea. El mundo nos enseña que el fin justifica los medios, el mundo nos enseña que la debilidad, la fragilidad, la compasión, la ternura son los adornos de los fracasados. En cambio, la dureza, la astucia, el egoísmo, la hipocresía son los adornos de los vencedores. Y muy pronto en la vida nos preguntamos si queremos ser fracasados o queremos ser vencedores.
Y por supuesto, muchos sentimos el deseo de ser vencedores, y sentimos, entonces, que eso de servir, de ayudar, de compadecerse, de ser débil, tierno, solidario, eso es para los perdedores, "yo quiero ser un ganador". Y esa manera de ver las cosas está muy metida en nuestro corazón, ¿cómo la sacaremos de ahí? Una manera es comparando la mente del que quiere ser servido y la mente del que quiere servir.
En el Nuevo Testamento, tenemos varios ejemplos de personas que les encantaba el poder, que querían ser servidos, que querían sentirse en la cumbre. Uno de ellos, es un hombre llamado Herodes, hijo de otro Herodes. Herodes el Grande, Herodes papá fue el que quiso matar a Cristo recién nacido, ése es el de la matanza de los niños en Belén. El otro Herodes, digno hijo de su papá, fue el de la época de Jesús.
Y de este Herodes, Herodes Antipas, es del que quiero hablar, porque es la representación de lo que significa tener una mente que quiere ser servida. El que quiere ser servido, el que quiere sentirse en la cumbre, se vuelve insaciable, se vuelve temeroso, se vuelve injusto, se vuelve cruel, se vuelve incoherente, este es el camino que lleva el que quiere ser servido, según lo que aparece de Herodes, y vamos a verlo en el pasaje de Marcos, capítulo seis.
"Herodes había mandado apresar a Juan, Juan el Bautista y lo había encadenado en la cárcel por el asunto de Herodías, mujer de su hermano Filipo, con la que se había casado. Juan le decía: No te está permitido tener a la mujer de tu hermano. Herodías lo odiaba y quería matarlo, pero no podía, pues Herodes veía que Juan era un hombre justo y santo, y le tenía respeto, por eso lo protegía y lo escuchaba con gusto, aunque quedaba muy perplejo al oírlo" San Juan 6,17-20. Esto es del evangelio de Marcos, capítulo seis, versículos del diecisiete al veinte.
Amigos, entremos en la mente de Herodes. Por un ladeo, Herodes se da cuenta que Juan es un hombre justo, un hombre santo. Herodes escucha a Juan, lo escucha con gusto, y sin embargo, lo tiene metido en la cárcel, lo mantiene encadenado, y en la escena que sigue en ese capítulo sexto de San Juan, ya sabemos lo que sucede. Herodes, obligado por un juramento, manda que Juan sea decapitado en la cárcel y que su cabeza se traiga sobre una bandeja.
Manda decapitar a su amigo, manda decapitar a un hombre justo y santo, manda decapitar a un hombre verdadero, ¿por qué Herodes llega a ese punto? Porque el que desea ser servido, no sabe ponerse un límite.
Herodes, con mirada impura, deseaba a Herodías, que era la mujer de su propio hermano, el hermano de Herodes se llamaba Filipo, o sea que Herodías era su cuñada. Herodes empieza a desear a su cuñada, a la mujer de su hermano. ¿Qué sucede cuando una persona se entroniza, cuando una persona se pone en el centro y dice: "Yo soy poderoso, yo mano, yo merezco, yo quiero, yo, yo, yo"? ¿Qué pasa cuando una persona está repleta de su yo? Que ese "yo" se vuelve un monstruo insaciable.
El "yo" es un a pequeña bestia que seguramente habita en los rincones de tu corazón. ¿Y qué pasa si tú tienes un cocodrilito y empiezas a alimentar al cocodrilito? ¿Qué le pasa? Crece. Y tú alimentas más al cocodrilito, ¿y qué pasa? Crece más. Y ahora que está más crecido, el cocodrilito pide más, y entonces tú le das más, ¿y qué hace el cocodrilito? Crece más. ¿Y cuando crece qué hace? Pide más, y entonces tú le das más. ¿Y qué hace el cocodrilito cuando crece más? Pues cuando crece tanto ya no es cocodrilito, ahora ya es cocodrilo.
Y entonces tú le das más al cocodrilo, ¿y el cocodrilo qué hace? Crece más; y tú le das más al cocodrilo, ¿y qué hace? Crece más, y es un cocodrilote, empezó siendo un cocodrilito, después pasó a ser cocodrilo y ahora es un cocodrilote. El cocodrilote ya no se llena con nada, el cocodrilote es un monstruo que tú has criado, y ese cocodrilote cada vez te pide más y más, y ya no admite la palabra "no". Cuando era un cocodrilito tú le podías decir que no; pero ahora es un cocodrilote, ya tú le tienes miedo, ya no te atreves a decirle que no. Es un cocodrilote que ya no se sacia con nada.
Y el cocodrilote vive en el corazón de Herodes, y Herodes creía que él mandaba, pero en realidad el cocodrilote lo mandaba a él, el cocodrilote era el tirano que él tenía a dentro. Y ese cocodrilote, con su mirada fría y cruel, le pedía más y más y más. Y el cocodrilote se volvió dueño de la vida de Herodes, ya Herodes no mandaba, Herodes era un esclavo.
Cuando el cocodrilito era chiquitico, Herodes llevaba con una cuerdecita al cocodrilito. El cocodrilito se volvió cocodrilo, el cocodrilo se volvió cocodrilote, el cocodrilote lleva con una cuerda a Herodes.
Cuando el ego, cuando el yo está chiquito, tú lo llevas, es el cocodrilito. Pero tú lo alimentaste, creció, y creció, y creció, y ahora el cocodrilote es el que te lleva a ti. ¿Ustedes no han visto a algunas personas que sacan a pasear al perro y no saben si ellas están paseando al perroo el perro las está paseando a ellas? Así pasa con el cocodrilote.
Y Herodes creía que mandaba, pero ese yo insacaible era el que lo mandaba a él. Y entonces Herodes un día vio a su cuñada, una mujer con todas las características de una verdadera arpía, una mujer sin principios, una mujer esclava de su propio cocodrilote, mujer codiciosa, lasciva, una mujer inescrupulosa, ambiciosa, de corazón sucio, una mujer dominada por sus pasiones.
El cocodrilote de Herodes vio a la cocodrilota de Herodías, y este par de esclavos tontos siguieron sus pasiones. Herodías no amaba a Herodes, Herodías amaba el poder de Herodes, así tuviera que entregarle su cuerpo, porque ella tampoco amaba su cuerpo, ella solamente amaba a un monstruo llamado la cocodrilota, y ella era esclava de la cocodrilota, y Herodes era esclavo del cocodrilote; y ella o amaba a Herodes, y Herodes no la amaba a ella, Herodes amaba el placer que iba a sacar de ese cuerpo corrompido por los más bajos deseos.
Y el cocodrilote mueve a Herodes para donde quiere, y la cocodrilota hace lo que quiere con Herodías, esa es la mente insaciable del que quiere ser servido. El que únicamente quiere ser servido termina en la peor de las esclavitudes, tenga en cuenta esa frase, por favor. El que únicamente quere ser servido, el que quiere ser dueño y jefe y emperador y rey, ése acaba como el peor de los esclavos, obedeciendo a u monstruo al que he llamado el cocodrilote y la cocodrilota.
Herodes ya no era dueño de sí mismo, por eso el cocodrilote juega con Herodes, como se dice de algunos animales, que cuando ya tienen completamente dominada a la presa, juegan con ella. El cocodrilote ya tenía en su poder a Herodes, jugaba con él. Y por eso Herodes, por una parte se daba cuenta de la grandeza y de la santidad de Juan el Bautista, pero por otra parte el cocodrilote le decía: "Tú haces lo que yo quiera".
Hay que anotar una cosa: aunque Herodes tenía un cocodrilote, y Herodías tenía una cocodrilota, la cocodrilota le ganó al cocodrilote, era Herodías la que mandaba. Ese dato es bíblico: cuidado con la maldad de la mujer; la mujer tiene un poder inmenso. Mujeres, ustedes tienen un poder inmenso para el bien o para el mal. Fíjate el caso de Sansón: Sansón podía vencer a diez mil filisteos, pero le ganó una filistea. Una mujer hace más que diez mil hombres.
Herodías es la que maneja a Herodes; Jezabel, en tiempos del profeta Elías, Jezabel es la que domina a Ajaz. La mujer tiene un poder inmenso, ¿por qué? Porque la mujer tiene las llaves de la vida. Cada una de tus células es femenina, estimada mujer; cada una de tus células tiene el secreto de la vida. Todo en el organismo y en la mente de la mujer está hecho para acoger la vida, y eso significa que la mujer tiene una percepción increíblemente amplia y profunda de dónde están las fuentes, dónde está el cimiento, dónde está la estructura, dónde está el punto neurálgico.
La mujer percibe, con una tremenda agilidad, profundidad y alto porcentaje de acierto en dónde está el cimiento de otra persona, dónde está su corazón. Las mujeres tiene un entrenamiento impresionante. Desde el año y medio o dos años de edad, o quizás antes, la niña pequeñita empieza a utilizar sus mecanismos de recolección de información, ella no tiene ojos, tiene mecanismos de recolección de información, y la niña empieza a detectar, ¿qué detecta una niña? Yo, como no tuve hermanas, he tenido que aprender a golpes en la vida cosas como esto que les comparto.
La niña pequeña observa: "¿Quién me quiere? ¿A quién le caigo bien?" Si yo salgo de su campo visual, ¿me busca? Si yo entro en su campo visual, ¿se alegra? Quién quiere a quién, quién le importa a quién, quién se muere por quién, quién se enamoró de quién, quién le gobierna la vida a quién. Una muchachita, a los dieciséis, diecisiete años de edad, tiene la información que un hombre no recogerá en ochenta años. Esas mujeres tienen una capacidad de percepción muy grande, eso es muy importante, eso le da un poder muy grande a la mujer.
Si una mujer educa su percepción, tiene una gran capacidad para saber en dónde está el punto débil, en dónde está el punto fuerte, de qué se siente orgullosa una persona, a qué le tiene miedo, a quiénes considera sus aliados, cuáles son sus temores reales, ¡estas son las preguntas fundamentales para gobernar! ¡La mujer tiene un poder muy grande! Lo puede utilizar bien.
Si una mujer tiene su corazón en Dios, puede utilizar ese poder para decir la palabra justa que consuela, levanta, renueva, pone en la ruta hacia Dios. Pero si la mujer se vuelve egoísta, si la mujer se vuelve materialista, si la mujer se vuelve codiciosa, si la mujer se vuelve impura, si la mujer vive únicamente para su propio placer, para su propia conveniencia, para sus propios intereses, esa mujer es un monstruo temible que se llama Jezabel, es un monstruo terrible que se llama Herodías.
Herodías manejaba a Herodes, así, con este ded; Herodías tenía un poder muy grande. La mujer tiene un don especialísimo de Dios para reconocer en dónde se apoya otra vida humana.
Queridas mujeres, de parte de Jesús, yo les pido: guarden su corazón para Dios, porque el corazón de ustedes, si no está en Dios, es un arma temible en manos del enemigo. Mujeres, guarden su corazón para Dios, cuídenlo, sánenlo, límpienlo, que permanezca luminoso, puro, perfumado, dispuesto a recibir el incienso de la ofrenda en oración.
¿Cómo es la mente de la persona insaciable? Es la historia de Herodes y el cocodrilote: la persona cree que manda, cree que es señor, y en realidad es esclavo, triste esclavo de las más bajas pasiones, triste esclavo de aquello que le destruye.
Herodes fue obligado por el cocodrilote