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No nos dejemos engañar por esa manera de pensar. Incluso parece, nos advierte San Agustín en algún lugar, quelas enseñanzas del Nuevo Testamento son todavía más estrictas que las del Antiguo. Tú te acuerdas lo que dijo Jesús: "Habéis oído que se dijo a los antiguos: "No cometerás dulterio", pero yo os digo que incluso mirar con deseo a la mujer, ya es cometer adulterio" [[:Category:Mateo 005_027-028|San Mateo 5,27-28]].
 
No nos dejemos engañar por esa manera de pensar. Incluso parece, nos advierte San Agustín en algún lugar, quelas enseñanzas del Nuevo Testamento son todavía más estrictas que las del Antiguo. Tú te acuerdas lo que dijo Jesús: "Habéis oído que se dijo a los antiguos: "No cometerás dulterio", pero yo os digo que incluso mirar con deseo a la mujer, ya es cometer adulterio" [[:Category:Mateo 005_027-028|San Mateo 5,27-28]].
  
O sea que no miremos al Nuevo Testamento como el tiempo de las rebajas, de las gangas, o como se llamen en los distintos lugares, de las ofertas y las promociones para ver si así logramos creer, como que la justicia hubiera quedado olvidada y como que ahora la fe y la religión fueran cosa fácil. En realidad, son más difíciles, son más fuertes la exigencias del Nuevo testamento.
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O sea que no miremos al Nuevo Testamento como el tiempo de las rebajas, de las gangas, o como se llamen en los distintos lugares, de las ofertas y las promociones para ver si así logramos creer, como que la justicia hubiera quedado olvidada y como que ahora la fe y la religión fueran cosa fácil. En realidad, son más difíciles, son más fuertes la exigencias del Nuevo Testamento.
  
 
Pero tampoco es verdad que sean imposibles porque en el Nuevo Testamento, aunque la exigencia sube, sube incomparablemente más el auxilio, la ayuda, la fuerza, la energía que Dios nos da, no sólo para vivir lo que pedía la Antigua Alianza, la Alianza de Moisés, sino para vivir mucho más que eso.
 
Pero tampoco es verdad que sean imposibles porque en el Nuevo Testamento, aunque la exigencia sube, sube incomparablemente más el auxilio, la ayuda, la fuerza, la energía que Dios nos da, no sólo para vivir lo que pedía la Antigua Alianza, la Alianza de Moisés, sino para vivir mucho más que eso.
Esa es la potencia d ela gracia, esa es la fuerza del auxilio que Dios nos da a a nosotros.
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Esa es la potencia de la gracia, esa es la fuerza del auxilio que Dios nos da a a nosotros.
  
 
Y esto lo comento, hermanos,
 
Y esto lo comento, hermanos,

Revisión del 17:02 14 dic 2010

Fecha: 20041216

Título:

Original en audio: 6 min. 53 seg.


Mis Hermanos:

Todavía se escucha de tanto en tanto esta especie de acusación contra el Antiguo Testamento: que el Dios del Antiguo Testamento es el Dios justiciero, mientras que el Dios del Nuevo Testamento es el Dios misericordioso. El Dios del Antiguo Testamento es el Dios del miedo, y el Dios del Neuvo Testamento es el Dios del amor.

¡Pues qué acusación tan absurda! Claro que más que calificarla lo mejor es rebatirla con las palabras que nos da la primera lectura de hoy.

Al que dude del la presencia del lenguaje del amor en el Antiguo Testamento, solamente hay que mostrarle este capítulo 54 del profeta Isaías: "Podrán desaparecer los montes, podrán hundirse las colinas, pero mi amor por ti no desaparecerá, y mi alianza de paz quedará firme para siempre. Lo dice el Señor, el que se apiada de ti" Isaías 54,10.

¿No es esa una preciosa declaración de amor, una preciosa declaración de fdelidad y una preciosa declaración de miesericordia? Amor, fidelidad y misericordia están presentes a lo largo de toda la Escritura, y dicho sea entre paréntesis mis amigos, que también en el Nuevo Testamento aparece el lenguaje de la justicia.

Por favor, no imaginemos el Nuevo Testamento como una colección de textos que rebajan las exigencias de la Ley de Moisés, algo así como si Dios se hubiera puesto a pensar: "Bueno, ya que está tan dificil esa Ley y parece que nadie puede cumplirla, vamos a rebajar un poquito, vamos a dar una especie de tiempo de ofertas y rebajas y verá que la gente ahí sí acepta el mensaje, ahí sí van a creer; si les rebajamos, entonces ahí sí como que van a creer".

No nos dejemos engañar por esa manera de pensar. Incluso parece, nos advierte San Agustín en algún lugar, quelas enseñanzas del Nuevo Testamento son todavía más estrictas que las del Antiguo. Tú te acuerdas lo que dijo Jesús: "Habéis oído que se dijo a los antiguos: "No cometerás dulterio", pero yo os digo que incluso mirar con deseo a la mujer, ya es cometer adulterio" San Mateo 5,27-28.

O sea que no miremos al Nuevo Testamento como el tiempo de las rebajas, de las gangas, o como se llamen en los distintos lugares, de las ofertas y las promociones para ver si así logramos creer, como que la justicia hubiera quedado olvidada y como que ahora la fe y la religión fueran cosa fácil. En realidad, son más difíciles, son más fuertes la exigencias del Nuevo Testamento.

Pero tampoco es verdad que sean imposibles porque en el Nuevo Testamento, aunque la exigencia sube, sube incomparablemente más el auxilio, la ayuda, la fuerza, la energía que Dios nos da, no sólo para vivir lo que pedía la Antigua Alianza, la Alianza de Moisés, sino para vivir mucho más que eso. Esa es la potencia de la gracia, esa es la fuerza del auxilio que Dios nos da a a nosotros.

Y esto lo comento, hermanos,