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Entonces San Pablo propuso un camino más cortico, San Pablo propuso esto, mire: "Usted empece por dar gracias, eso le elimina de una vez el problema de que empiece a maldecir, empiece a criticar, a renegar, a buscar culpables: "Ay,yo me voy a suicidar, y yo me voy a acabar".
 
Entonces San Pablo propuso un camino más cortico, San Pablo propuso esto, mire: "Usted empece por dar gracias, eso le elimina de una vez el problema de que empiece a maldecir, empiece a criticar, a renegar, a buscar culpables: "Ay,yo me voy a suicidar, y yo me voy a acabar".
  
  Deje la bobada, empiece por dar gracias, empiece por ahí, tome la actitud sencilla, tome el camino simple que significa: "Dios me está amando siempre, yo quiero amar a Dios siempre". Ese es el camino sencillo
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  Deje la bobada, empiece por dar gracias, empiece por ahí, tome la actitud sencilla, tome el camino simple que significa: "Dios me está amando siempre, yo quiero amar a Dios siempre". Ese es el camino sencillo.
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"-No me gusta su camino sencillo", "-pues, vaya, púdrase. De aquí a unos veinte, treinta, cincuenta años, entonces usted llegará a descubrir: "Ay, sí, sí, sí era", o "no era", lo que sea que llegue a descibrir.
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De manera que sí existe un camino simple, el camino simple es: "Dios te ama siempre. Si tú amas siempre a Dios, encuentras vida". Ya, ese es el camino sencillo. Y se te acelera la comprensión de las cosas, y más pronto entiendes que todo fue porque te amaba".
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Pero uno es como un niño que tiempla la nalga. Todos los que van a poner inyecciones a los niños, el trabajo es convencer al niño de que no tiemple la nalga. Claro, cuando tiempla la nalga, le produce más desgarramiento, se complica, se demora.
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¿Cómo hago para explicarle al niñito de cuatro años y medio que exite una cosa que se llaman los antibióticos? El niño no entiende y dice: "No, yo no quiero", y entonces uo le dice: "Mijito,a ver,un sellor llamado Fleming descubrió la penicilina, la penicilina dio origen a toda una rama de la química farmacéutica que fue a dar a los antibióticos, mijito".
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El niño no entiende ni cinco, ¿entonces el niño qué hace? Lo que hacen los niños: reniega y tiempla la nalga. De todas manera hay que aplicarle la inyección.
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Entonces hay un camino corto, hay un camino que simplifica, hay un camino rápido, hay un camino ágil, y el camino es: "Dios simpre me amó, Dios siempre me ama, Dios simpre me amará. Yo siempre quiero amara a Dios, yo quiero amarlo por lo que ha hecho conmigo, yo quiero amarlo por lo que hace conmigo, yo quiero amarlo por lo que hará conmigo. Yo quiero amarlo siempre, y en todo lugar, y por encima de todo, y entodas circustancias". Ese es el camino corto.

Revisión del 13:03 3 ago 2010

Fecha: 2000825

Título:

Original en audio: 26 min. 8 seg.


Cuando llegué a este lugar encontré que estaban reflexionando sobre la sencillez. No sé si el punto de partida fue por el evangelio de hoy, pero me parece que tiene una relación muy profunda.

Porque los fariseos eran gente que sentía que todo era muy complicado: había muchísimos mandamientos y había que tener cuidado de todos ellos, disposiciones, leyes, prácticas, ritos, que se habían convertido como en una maraña, una maraña que no dejaba acercarse a la hermosa sencillez de Dios.

Y es Cristo el que devuelve esa sencillez original a la propuesta de Dios en nuestras vidas. Le preguntan por la Ley, y reponde Jesucristo, simplificando, en una preciosa síntesis, toda la Ley y los Profetas: "Amar, amarás al Señor tu Dios. Amarás al prójimo como a ti mismo" Mateo 22,37-38.

A uno le cuesta trabajo creer que la santidad, que la perfección espiritual, que la meta de todo nuestro camino, y de toda religión, y de todas las prácticas, y todo, sea algo tan sencillo como el amor.

Y en segundo lugar, tal vez nos puede salir una pregunta: Y si todo es tan sencillo, ¿entonces por qué hay tantas cosas tan complicadas dentro de la Iglesia y por qué tenemos, por ejemplo, un Derecho Canónico y por qué tenemos ritos y tenemos tantas otras prácticas que de pronto complican las cosas?

Hace poco estaba hablando de un grupo cristiano que quiso simplificar completamente la fe. No. La fe tiene que ser una cosa mucho más sencilla, tiene que estar sólo en función del amor. Ese fue el grupo, que debemos llamar secta, de los Niños de Dios.

Los Niños de Dios eran una secta, o son, -no sé si siguen propagándose-, son una secta que tenía esa idea, tenía esa manera de obrar: "Simplifiquemos, quitemos tanto rito, tanto sacerdote, tanto ornamento, tanta ley, tanta constitución, simplifiquemos y lleguemos solamente al amor".

De modo que las lecturas de hoy, particularmente el evangelio, traen como este sentido, el amor que simplifica, que condensa, pero luego la pregunta: "Bueno, y si todo está tan condensado, ¿entonces por qué seguimos tan complicados?

Empecemos porlo primero y admiremos la simplicidad inmensa que da el amor. Cuando una persona no se ha resuelto a amar todavía, tiene que tener muy buena memoria, como los mentirosos: todo mentiroso debe tener buena memoria. Cuando una persona no se ha resuelto a amar, tiene que tener muy buena memoria para saber cómo está el estado de la deuda que todo el mundo tiene con él.

Cuando una persona no se ha resuelto a amar, tiene que conservar muchas cuentas corrientes, y tiene que conservar en su memoria todas las deudas que todas las demás personas tienen con él o con ella. Y tiene que conservar todas esas cuentas, para luego tratar a las personas y saber exactamente qué tiene que darle a cada persona, para no darle a nadie más de lo que se merece.

Este oficio de llevar escrupulosas cuentas de todo lo que me han dado y de todo lo que no me han dado, de todolo queme deben y de todo lo que me negaron, este esfuerzo de llevar todas esas cuentas, ocupa de tal manera la mente humana, que queda luego sin fuerzas para hacer nada.

Por eso nadie vive tan ocupado, nadie tiene tan poco tiempo como el que está encerrado en sí mismo; su vida a duras penas le alcanza para atenderse a sí mismo. Porque tiene que cuidar precisamente toda las deudad que el universo entero tiene con él o con ella.

Tiene que cuidar todas esas deudas, tiene que saber exactamente que "fulano de tal ese fue el que no apareció cuando yo lo necesite", "y este es el que me la hizo", "y este me la debe, pero en juego largo hay desquite".

Resulta que llevar las cuentas en juego largo, es una manera de tener ocupada la mente y ocupado el corazón, y por eso egoísta es aquel que tiene toda la vida llena sólo de sí mismo, y claro, no le cabe nadie más: "A duras penas puedo con mis problemas; no me cuente los suyos", decía por allá una calcomanía cruel. "Estoy demasiado ocupado en mí; no puedo atenderle".

Tiene que tener mucha memoria y tiene que afanarse de todo lo suyo, pero no sólo de lo pasado sino de también de lo futuro: "¿Y ahora qué va a pasar conmigo? ¿Y ahora qué será de mí? ¿Y qué tengo que hacer?".

Desde luego, para esta persona no existe nadie que tenga sufrimientos peores, no existe nadie que tenga necesidades mayores; es una vida complicada.

El amor trae una inmensa sencillez a la vida, una gran sencillez, una profunda simplicidad a la vida entera.

Aparece un ser humano, "-ahh, pues muy sencillo, aparece un ser humano, aparece alguien para amar, "-pero quién va a vivir eso?" Pues sí, hay gente que lo ha vivido. Y desde la sencillez de sus vidas, desde la sencillez de su mensaje ayudan a simplificar las vidas de los demás, precisamente por eso. El amor trae una profunda unidad a la vida.

Yo, un vez, bueno, me perdonarán que esa parte es un poquito antifeminista, pero no es con ánimo de lastimar a nadie.

Una vez estaba viendo yo a un grupo de jóvenes, un grupo de muchachas, estaban hablando entre ellas, pero era un tiempo difícil para ese grupo de amigas, porque unas no se entendían con las otras, y las otras estaban resentidas con las primeras, y bueno, era una situación compleja.

Entonces yo miraba un poco a distancia, en un trabajo de grupo, yo miraba cómo obraban estas niñas, y sobre todo me llamó la atención la cara de una de ellas.

Porque, hagamos de cuenta que eran cinco muchachas las que estaban ahí, entonces ella cambiaba la cara, pero de una manera impresionante, cuando oía hablar a la que le caía bien, hacía una cara amble, con la que estaba peleada, se mostraba seca, dura, cero sonrisa. La que sí ha sido fiel y la que sí funcionó, "entonces con esta sí sonrío, con esta más confianza, con esta otra, la desconfianza".

Claro, una persona así tiene toda su vida ocupada sólo de sí misma. Eso es mucha miseria. Tener uno en la vida como único contenido sólo a uno mismo, eso es mucha miseria, esa sí es la soledad.

La soledad en no tener a nadie más que a uno mismo, ¿y por qué no tiene uno a nadie más que a uno mismo? Porque uno lleva todas esas cuentas, entonces tiene que estar ocupado de todo eso, para no darle a nadie más de lo que se merece. El amor trae simplicidad, el amor trae profunda paz.

Pero no sólo en el amor alprójimo, también en el amor a Dios. Santa Teresita del Niño Jesús, ahora Doctora de la Iglesia, tiene una frase muy hermosa: "Quiero, que a cualquier hora del día, cuando me pregunten: "Qué estás haciendo?" Yo pueda resonder: "Yo estoy amando a Dios".

El amor a Dios como tónica general de nuestro día, como tónica general de nuestra vida, eso da una profunda simplicidad a la existencia.

Cuando nosotros empezamos a vivir, -claro, nos falta muchísimo-, pero cuando empezamos a vivir esa clave del ofrecimento continuo al Señor, de todo el día, de toda la noche, de lo bueno y de lo malo, de lo que nos duele, de lo que nos incomoda, de lo que nos gusta.

Cuando empezamos a ofrecerle al señor todo o que somos y le presentamos todo lo que tenemos, y cuando todo es así, para Él, ¡ay eso da una profunda paz! ¡Eso da una profunda sencillez al alma!

Bueno, creo que se podrían decir muchas cosas, pero basten estas por el momento en cuanto al primer punto.

El amor trae sencillez, esto uno lo empieza a creer cuando lo empieza a vivir. Cuando uno se da cuenta de que es más sencillo decirle: "Gracias, Señor, en lo bueno y en lo malo", eso simplifica demasiado las cosas.

"-¿Pero yo cómo le voy a decir al Señor que gracias cuando llegan las cosas difíciles?" "-Bueno, entonces sigamos el camino largo; como usted es terco, sigamos el camino largo. Siéntese y le explico. Cuente alguna cosa que a usted le haya sucedido en el pasado y no se que".

Entonces la persona empieza a contar todo lo que le ha sucedido, sus dolores.... "-Bueno, entremos a analizar, por favor, su parte de responsabilidad en el asunto: ¿qué surgió de ahí? ¿Qué cree usted que significaba eso en su vida? Qué ha pasado después? ¿qué cre usted que esto puede aportarle?"

Todos los psicólogos coinciden en dos cosas: en que la presencia de la adversidad nos madura; la persona sin adversidades no madura. Y segundo: que la persona alcanza equilibrio cuando puede asimilar las experiencias duras de su pasado, y quese nuevo equilibrio que alcanza le eleva a un nivel mucho más luminoso, con una perspectiva mucho más amplia.

"Entonces empecemos. A ver, su caso, cuente sus dolores, su situación, diga de su vida, vamos a tener paciencia, hable, amnalicemos", y ese análisis puede durar años y años, y por eso la gente entra en tratamientos psicoanalíticos demasiado largos, para mi gusto, demasiado largos.

Pero yo tampoco tengo muchas cosas que proponer, porque yo conozco gente que dura años y años, y tampoco parece que avanzara gran cosa en la fe, de manera que no tengo mucha autoridad moral en eso.

El hecho es que la gente entra en unos tratamientos largos, hasta que de pronto un día se le ilumina la mente y descubre: "Oiga, sí, claro que tenía sentido, claro que de esas dificultades de las que nació mi xistencia, claro que eso tenía un sentido, claro que a esas dificultades les debo lo que soy".

Como decía hermosamente un pensador: "Es que las cometas se elevan es contra el viento, no vemos cometas que se eleven a facor, es contra el viento". Bueno, y hay tantas frases bonitas en este sentido.

Entonces uno empieza a entender: "Claro, es que en esas dificultades, es que ahí estaban las claves en lo que tenía que ser mi vida, ¡entiendo!". ¿Cuánto tiempo pasó?: ocho años, diez años, quince años, treinta años, sesenta años, hasta que al fin uno dice: "Ay, sí, con ese pedazo de familia que me dieron, con esa infancia triste y desvergonzada que yo tuve, con esa juventud sola y atribulada".

Sí sí, pero ahí descubre uno que había un sentido. Pero, claro, lo decubre cuando deja de gritar, y cuando deja de maldecir, y cuando deja de criticar, y cuando deja de buscar culpables. Y la demora es esa, la demora es que uno deje todas esas mañas.

Cuando uno deja de hacer todas esas cosas, y asume esa pasado y desde ese pasado se levanta, entonces uno descubre: "Claro, lo mejor de mi vida, los momentos más grandes de mi vida en realidad están unidos a los momentos más duros y tristes de mi vida". Pero de aquí a que uno entienda eso pasa tiempo y tiempo y tiempo.

Entonces San Pablo propuso un camino más cortico, San Pablo propuso esto, mire: "Usted empece por dar gracias, eso le elimina de una vez el problema de que empiece a maldecir, empiece a criticar, a renegar, a buscar culpables: "Ay,yo me voy a suicidar, y yo me voy a acabar".

Deje la bobada, empiece por dar gracias, empiece por ahí, tome la actitud sencilla, tome el camino simple que significa: "Dios me está amando siempre, yo quiero amar a Dios siempre". Ese es el camino sencillo. 

"-No me gusta su camino sencillo", "-pues, vaya, púdrase. De aquí a unos veinte, treinta, cincuenta años, entonces usted llegará a descubrir: "Ay, sí, sí, sí era", o "no era", lo que sea que llegue a descibrir.

De manera que sí existe un camino simple, el camino simple es: "Dios te ama siempre. Si tú amas siempre a Dios, encuentras vida". Ya, ese es el camino sencillo. Y se te acelera la comprensión de las cosas, y más pronto entiendes que todo fue porque te amaba".

Pero uno es como un niño que tiempla la nalga. Todos los que van a poner inyecciones a los niños, el trabajo es convencer al niño de que no tiemple la nalga. Claro, cuando tiempla la nalga, le produce más desgarramiento, se complica, se demora.

¿Cómo hago para explicarle al niñito de cuatro años y medio que exite una cosa que se llaman los antibióticos? El niño no entiende y dice: "No, yo no quiero", y entonces uo le dice: "Mijito,a ver,un sellor llamado Fleming descubrió la penicilina, la penicilina dio origen a toda una rama de la química farmacéutica que fue a dar a los antibióticos, mijito".

El niño no entiende ni cinco, ¿entonces el niño qué hace? Lo que hacen los niños: reniega y tiempla la nalga. De todas manera hay que aplicarle la inyección.

Entonces hay un camino corto, hay un camino que simplifica, hay un camino rápido, hay un camino ágil, y el camino es: "Dios simpre me amó, Dios siempre me ama, Dios simpre me amará. Yo siempre quiero amara a Dios, yo quiero amarlo por lo que ha hecho conmigo, yo quiero amarlo por lo que hace conmigo, yo quiero amarlo por lo que hará conmigo. Yo quiero amarlo siempre, y en todo lugar, y por encima de todo, y entodas circustancias". Ese es el camino corto.