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Porque los fariseos eran gente que sentía que todo era muy complicado: había muchísimos mandamientos y había que tener cuidado de todos ellos, disposiciones, leyes, prácticas, ritos, que se habían convertido como en una maraña, una maraña que no dejaba acercarse a la hermosa sencillez de Dios. | Porque los fariseos eran gente que sentía que todo era muy complicado: había muchísimos mandamientos y había que tener cuidado de todos ellos, disposiciones, leyes, prácticas, ritos, que se habían convertido como en una maraña, una maraña que no dejaba acercarse a la hermosa sencillez de Dios. | ||
| − | Y es Cristo el que devuelve esa sencillez original a la propuesta de Dios en nuestras vidas. | + | Y es Cristo el que devuelve esa sencillez original a la propuesta de Dios en nuestras vidas. Le preguntan por la Ley, y reponde Jesucristo, simplificando, en una preciosa síntesis, toda la Ley y los Profetas: "Amar, amarás al Señor tu Dios. Amarás al prójimo como a ti mismo" [[:category:mateo 022_037-038|mateo 22,37-38]]. |
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| + | A uno le cuesta trabajo creer que la santidad, que la perfección espiritual, que la meta de todo nuestro camino, y de toda religión, y de todas las prácticas, y todo, sea algo tan sencillo como el amor. | ||
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| + | Y en segundo lugar, tal vez nos puede salir una pregunta: Y si todo es tan sencillo, ¿entonces por qué hay tantas cosas tan complicadas dentro de la Iglesia y por qué tenemos, por ejemplo, un Derecho Canónico y por qué tenemos ritos y tenemos tantas otras prácticas que de pronto complican las cosas? | ||
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| + | Hace poco estaba hablando de un grupo cristiano que quiso simplificar completamente la fe. No. La fe tiene que ser una cosa mucho más sencilla, tiene que estar sólo en función del amor. Ese fue el grupo, que debemos llamar secta, de los Niños de Dios. | ||
Revisión del 16:24 2 ago 2010
Fecha: 2000825
Título:
Original en audio: 26 min. 8 seg.
Cuando llegué a este lugar encontré que estaban reflexionando sobre la sencillez. No sé si el punto de partida fue por el evangelio de hoy, pero me parece que tiene una relación muy profunda.
Porque los fariseos eran gente que sentía que todo era muy complicado: había muchísimos mandamientos y había que tener cuidado de todos ellos, disposiciones, leyes, prácticas, ritos, que se habían convertido como en una maraña, una maraña que no dejaba acercarse a la hermosa sencillez de Dios.
Y es Cristo el que devuelve esa sencillez original a la propuesta de Dios en nuestras vidas. Le preguntan por la Ley, y reponde Jesucristo, simplificando, en una preciosa síntesis, toda la Ley y los Profetas: "Amar, amarás al Señor tu Dios. Amarás al prójimo como a ti mismo" mateo 22,37-38.
A uno le cuesta trabajo creer que la santidad, que la perfección espiritual, que la meta de todo nuestro camino, y de toda religión, y de todas las prácticas, y todo, sea algo tan sencillo como el amor.
Y en segundo lugar, tal vez nos puede salir una pregunta: Y si todo es tan sencillo, ¿entonces por qué hay tantas cosas tan complicadas dentro de la Iglesia y por qué tenemos, por ejemplo, un Derecho Canónico y por qué tenemos ritos y tenemos tantas otras prácticas que de pronto complican las cosas?
Hace poco estaba hablando de un grupo cristiano que quiso simplificar completamente la fe. No. La fe tiene que ser una cosa mucho más sencilla, tiene que estar sólo en función del amor. Ese fue el grupo, que debemos llamar secta, de los Niños de Dios.