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Muchas veces los hombres nos impacientamos ante ese tipo de vanidades femeninas. Pero la Biblia muestra que hay también como un sentido espiritual en todo eso, es el deseo de agradar: "Tiene interes en mí, ¿pero como podré yo agradarle? Esta también es una alegría espiritual. | Muchas veces los hombres nos impacientamos ante ese tipo de vanidades femeninas. Pero la Biblia muestra que hay también como un sentido espiritual en todo eso, es el deseo de agradar: "Tiene interes en mí, ¿pero como podré yo agradarle? Esta también es una alegría espiritual. | ||
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Revisión del 16:50 27 nov 2009
Fecha: 20041221
Título:
Original en audio: 31 min. 14 seg.
CONTINUARÁ LA TRANSCRIPCIÓN...
Podemos tomar, como hilo que une las dos lecturas de hoy, a la alegría. Es tan bella, tan poética la expresión de la alegría en ese texto del Cantar de los Cantares, es una invitación a gozarse porque está cerca, porque se aproxima el amado.
Y se muestran los distintos aspectos o los distintos sabores de la alegría de esperar al que ya está cerca.
La alegría no es de un solo sabor, hay alegrías de varios sabores, hay alegía de varios colores también.
Saber que ya viene,pero que no ha llegado, crea una deliciosa expectativa, ese es un sabor de alegría; saber que llama, escuchar su voz, es otro aspecto de la alegría; ver lo que pide, y encontrar la manera de complacerle, es otro modo de alegría; saber que podemos agradarlea, saber que somos de su agrado, es otro aspecto de la alegría.
Todos estos aspectos o sabores o colores de la alegría tienen que ver con el amor, que ha sido como nuestro tema central de reflexión hoy.
La alegría acontece precisamente porque el amado viene. "Mi amado, -así le llama-, es una gacela, es como un cervatillo" Cantar de los Cantares 2,8.
Descubrir los sabores de la alegría es por eso descubrir la potencia, la fuerza del amor. Y así termina el Cantar de los Cantares: "El que quisiera comprar el amor, con todas las riquezas de su casa, se haría despreciable" Cantar de los Cantares 8,7.
Hay que descubrir las dimensiones, colores y sabores de la alegría, para descubrir la potencia del amor.
Nosotros somos unos soñadores, yo los miro con un cariño que no se pueden imaginar, porque el Espíritu de Dios les ha puesto el anhelo de la santidad, que parece como la locura de las locuras en este mundo, y sin embargo, esa especie de locura encuentra su fuerza en la medida en que experimentamos amor.
Las señales de amor que vamos recibiendo nos hacen creer que esa locura es posible. Es muy importante entonces darle atención a estos aspectos de la alegría.
El Cantar de los Cantares los decribe como una relación entre una mujer y un hombre; nosotros valoramos esa poesía, pero también queremos aplicarlo a nuestra manera de ser amados y de amar a Dios.
Saber que Él viene, hay que sentir ese gozo, Él viene. Jesús dijo una vez a los discípulos: "Dichosos vuestros ojos porque ven, vuestros oídos porque oyen"San Lucas 10,24, y dijo: "Porque muchos profetas y reyes quisieron ver lo que veis, y oír lo que oís, no lo vieron y no lo oyeron". San Lucas 10,24.
Sentir la alegría de Jesús que viene, viene, Él viene, de una manera nueva. Es interesante ver que en el Apocalipsis Jesús se llama a sí mimo "el que viene" Category: Apocalipsis , Él es el Adviento, y mientras estemos en esta tierra somos predicadores de un Cristo que es Adviento; Él es el Adviento.
¿Qué significa alegrarnos de que Cristo viene? Pues que viene nuestro auxilio, que viene nuestro alimento, que viene nuestra luz; Él vendrá y me rescatará.
Hay una cosa tan bonita en el texto de la samaritana; la samaritana tenía una vida muy complicada, una vida muy triste; pero ella tenía un pedacito de Adviento en su corazón. Fíjate lo que ella le dice a Jesús: "Sí, pues no sabemos si hay que adorar en este monte o hay que adorar en Jerusalén; sabemos que cuando Él venga nos lo aclarará todo" San Juan 4,25.Esa es una frase que también nosotros podemos decir.
Hoy hemos hablado de ignorancia, hemos hablado de dudas, hemos hablado de miedos, de resentimientos; todo eso es lo que hoy le presentamos al Señor y le decimos: "Cuando tú vengas, Jesús, todo se va a aclarar".
O como les pasó a los discípulos allá en la Última Cena, ustedes se acuerdan, que entonces le dicen: "Ahora sí nos hablas claramente, ahora sí te entendemos" [[:Category: ]], cuando ya Jesús estaba en las últimas palabras, como en su testamento. "Ahora sí te entendemos" [[:Category: ]].
Jesús viene, las dudas se van a disipar;Jesúsviene, los odios se van a a acabar; Jesús puede sanara mi resentimiento, Jesús puede sanar mi indecisión, Jesús puede vencer sobre mi pecado; Jesús viene, hay que alegrarse de eso, de que Él viene.
La samaritana tenía un pedacito de Adviento en el corazón. La parate que a mí más me gusta de ese pasaje tan tierno es cuando ella precisamente le dice eso a jesús: "Cuando venga el Mesías" San Juan 4,25, y le dice Jesús: "Soy yo" San Juan 4,26.
El Adviento se le volvió todo, se le volvió presencia, se le volvió Navidad ahí."Soy yo" San Juan 4,26.
Si ella no hubiera tenido hambre, no se hubiera alegrado del alimento; si ella no hubiera tenido anhelo, no se hubiera alegrado del encuentro. Tener hambre es buen síntoma y es ya un motivo de alegría.
"Feliz el que tiene hambre" San Lucas 6,21;San Mateo 5,6, nos dice Jesús, ¿no? "Ese será saciado" San Lucas 6,21; San Mateo 5,6.
Ojo, feliz hoy el que tiene hambre, aunque sólo mañana será saciado; hay que saber alegrarse ya del hambre, hay que saber alegrarse del Adviento. Hay que saber alegrarse, por ejemplo, cuando uno siente arrepentimiento del pecado. Cuando sentimos arrepentimiento del pecado ya tenemos de alguna manera a Jesús en nosotros.
¿Quién nos puede conceder detestar al pecado si no es Dios? Ese es un sabor de la alegría y hay que disfrutarlo, hay que tener un pedacito de Adviento en nosotros y decir como la samaritana: "Cuando Jesús venga todo quedará claro". Luego, saber que el Amado llega, que llama, oír la voz de Jesús.
Recordemos que algunos discípulos de Juan fueron a preguntarle al Señor: "¿Eres tú el que ha de venir, o tenemos que esperar a otro?" San Mateo 11,3; San Lucas 7,19.
La amada de esta lectura estácomo metida en su casa, que además es una casa que tiene reja, o quie tiene verja, "se ha parado detrás de mi tapia, atisba por las ventanas, observa por las rejas" Cantar de los Cantares 2,9.
Esta es una casa tapiada y enrejada, como somos nosotros, que también estamos asustados por la gente que nos ha decepcionado, estamos asustados por la gente que nos ha confundido , por la gente que nos ha traicionado; tenemos muchos miedos, muchos sustos, y por eso tenemos rejas y tapias, y por eso a uno le cuesta trabajo abrir el corazón y llegar a confiar en alguien
Y uno se puede imaginar ese juego de miradas, ¿no? Dice la amada: "Mirad, se ha parado detrás de mi tapia" Cantar de los Cantares 2,9. No es difícil imaginarse a esta joven que quiere ser amada pero que no quiere ser lastimada, como es el alma humana, ¿no? Quiere recibir amor y no quiere volver a recibir dolor o traición.
Entonces ella se asoma por su ventanita y ve que él se asoma por la reja, ese cruce de miradas es otra alegría, ese cruce de miradas, por ejemplo, sucede en la capilla cuando uno a veces viene al sagrario y uno mira y tiene, por un instante, la sensación de que Él lo estámirando a uno.
Es una sensación tan impresionante, sentir el cruce de miradas, es el lenguaje del amor. Se entiende muy bien en el caso de la pareja, pero no sólo en el caso de la pareja. Sucede siempre que encontramos amor, también con los amigos, también con papá y mamá. Ese cruce de miradas, es el momento de la visita.
Esta se proteje detrás de la ventana, y el otro se asoma detrás de la reja; detrás de la ventana ella mira, detrás de la reja él mira, y en un momento se encuentran esas miradas. Ese es el momento en el que encuentro alguien que quiere venir a mí, no para utilizarme, no para destruirme, no para humillarme, no para juzgarme, sino éste es otro que trae el siguiente lenguaje: " Yo no he venido para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve" San Juan 12,47.
Con ese lenguaje me habla el Amado, y esa es como la llave de la puerta; cuando Él dice eso, entonces yo entiendo: "A Éste, a ÉSte sí le puedo abrir. Tal vez soy una persona tímida, ta vez soy una persona asustadiza, porque sé que el ser humano hace daño, pero Éste ha sabido tocar mi corazón, Éste tiene la llave para mi puerta".
Mi amado me habla así: "¡Levántate, hermosa mía, ven a mí! El invierno ha pasado" Cantar de los Cantares 2,10-11. ¿Entonces por qué estaba ella encerrada en la casa? Por el invierno.
"Se ven flores en los campos" Cantar de los Cantares 2,12, ¿por qué estaba ella encerrada en la casa? Porque no encontraba alegría. "Se acerca el tiempo de la poda" Cantar de los Cantares 2,12, ¿por qué estaba ella encerrada en la casa? Porque no encontraba fecundidad.
Como el invierno ha pasado, el peligro está lejos, y esto lo sentimos cuando nos encontramos con Cristo. Si hay una cosa impresionante en esta tierra es recibir la confesión de una persona que lleva mucho rato sin confesarse.
Yo creo que es de las cosas más bellas que le pueden suceder a un sacerdote: oír una buena confesión de una persona, sobre todo cuando estaba mucho tiempo alejada del Señor. Y la parte más bellaias, sobre todo si las circunstancias lo permiten, es el final del sacramento: la paz. Muchas veces esa paz se da con un abrazo.
Eso es impresionante para uno, yo creo que uno tendría que ser de bronce para no sentir nada, cuando la persona te abraza: "Gracias", un gracias que sale de las entrañas; "gracias".
En ese abrazo no están buscando tanto a este ser humano, sino que han encontrado Uno que no hace daño: "He encontrado Uno que me puede defender, he encontrado una Belleza en la que puedo confiar, he encontardo a Alguien que puede hacer fecunda mi vida". ¡Eso es encontrar al Amado! Ël me habla y me dice eso.
Pero hay una cosa muy hermosa aquí, y es que ella está esperando que él entre, y él está esperando que ella salga. Ustedes como son poetas seguramentese dieron cuenta de ese detalle. Fíjate: "Mirad, se ha parado detrás de mi tapia" Cantar de los Cantares 2,9.
Ella está dentro de la casa esperando a que él entre, pero el desde afuera le habla y ¿qué le dice? "Levántate,ven a mí" Cantar de los Cantares 2,10; él la invita a ella a que salga.
Las dos cosas son interesantes:invitar a Jesús a que entre, porque Él dijo que "si alguno le abría la puerta, entraría y cenaría con nostros" [[:Category: ]]. Pero también es bello que Él nos invite a salir: "Sal de tu caparazón, ya no lo necesitas; yo te protegeré".
Así le dijo Dios a Santa Catalina, porque Santa Catalina de Siena vivía como en una celda, bueno, vivía literalmente en una celda, y el Señor me concedió este año conocer esa celda allá en Siena. Ella vivía allá encerrada en una celda, haciendo vida de ermitaña, pura oración y pura penitencia.
Pero Dios la invitó a salir, como en el Cantar de los Cantares, le dijo: "Catalina, amada, hermosa, levántate, sal". Pero ella sintió miedo porque ella, resguardada allá en su piecita, como la monja en su monasterio, se sentía protegida, y lo que le dice Dios es: "Yo seré tu monasterio, es que yo te voy a defender"; sal, significa: "Es que yo te defiendo; yo entiendo que tú te quieras proteger, pero ya no necesitas esa protección, porque yo seré tu protector".
Por eso la invita a que salga. Pero sobre todo la invita a que salga porque la casa de ella es muy pequeña y la casa de él es muy grande. La casa de ella, aunque ella procuró arreglarla lo mejor posible, es pobre; en cambio la casa de él mira todo lo que tiene: "Hay flores en los campos, es tiempo de la poda, hay frutos en la higuera, hay cantos de tórtolas y de avesCantar de los Cantares 2,12-13.
La casa de Él es inmensa; "Ven a mi casa" Cantar de los Cantares 2,10; Cantar de los Cantares 2,13, dice él.
"Entonces ya no tienes que resguardarte en tu miedo, ya no tienes que protegerte tanto; yo te voy a proteger, y tú vas a vivir en mi casa, y mi casa es grande, y en mi casa hay cosecha, en mi casa hay flores y perfumes, en mi casa hay tórtolas y cantos". Esa es otra dimensión de la alegría.
Pero luego veine otra parte, que si se quiere es más profunda: "Déjame ver tu figura, -dice él, déjame oír tu voz-" Cantar de los Cantares 2,14, dice él. Hasta ahora sólo se habían cruzado las miradas, y el dice: "Quiero verte, quiero oirte" Cantar de los Cantares 2,14.
Para quienes saben de amor, para quienes han tenido la experiencia de enamorarse, yo sé que esto significa demasiado: "Le intereso a alguien, alguien quiere conocerme, alguien quiere saber de mí".
Eso es maravilloso, es una alegría maravillosa. Porque es muy poco ser bello, o mejor, este lenguaje está más en clave femenina, aunque el alma humana es siempre femenina; es poco ser bella si no hay para quién ser bella. "Alguien se interesa en mí". Esa es otra alegría: "Alguien quiere saber de mí, alguien quiere conocerme".
Pero es una alegría que también va acompañada con un temor, con un cierto nerviosismo. Esto lo ve uno cuando invitan a una jovencita, por ejemplo, a salir. Es la primera cita, es el primer baile, es la primera fiesta, y entonces ella duda y piensa mil veces, y se cambia ochenta vestidos, y mira si le quedan bien estos zapatos, y si el cabello es de una manera y de otra.
Muchas veces los hombres nos impacientamos ante ese tipo de vanidades femeninas. Pero la Biblia muestra que hay también como un sentido espiritual en todo eso, es el deseo de agradar: "Tiene interes en mí, ¿pero como podré yo agradarle? Esta también es una alegría espiritual.
Cuando nos entimos llamados por Jesús, nos sentimos iluminados por jesús; y cuando nos sentimos iluminados por Él, entonces ahí sí descubrimos todo el mugre que llevamos.
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