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Cuando hacemos turismo, cuando vamos a una ciudad que no conocemos, a veces hay una iglesia muy grande que se llama catedral. Y casi siempre uno quiere conocer cómo son las catedrales.
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Hay catedrales que son famosas en todo el mundo. Si uno va a Nueva York, pues, hay que ver la Catedral de San Patricio sobre la Quinta Avenida. Si uno va, por ejemplo, a París, hay que visitar la Catedral de Nuestra Señora, Notre Dame. ¡Hay que ver la Catedral de Notre Dame!
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También hay una catedral en Dublín, la de San Patricio, aunque aquí la situación es distinta, porque la Catedral de San Patricio o Iglesia de San Patricio, no está ahora mismo bajo jurisdicción de los católicos. Pero, en todo caso, es una iglesia que fue catedral y que merece ser vista.
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¿Qué significa esa palabra "catedral"? Pues, "catedral" es el edificio que tiene la cátedra. Y la cátedra es la silla especial desde la cual enseña un maestro. Esta silla también se llama la sede.
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Es decir, que la catedral es el edificio en torno a la sede, al lugar donde enseña el maestro de ese sitio. Y el maestro para nosotros, el que enseña, el que tiene el primer encargo para enseñar en la Iglesia, es lo que se llama el obispo.
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Por eso, en una ciudad encontramos una sola catedral católica. Tal vez, si hay anglicanos, o si hay algunos otros que admiten obispos, luteranos, por ejemplo, puede haber una catedral anglicana y una catedral católica. Mas, si nos referimos a nuestra Iglesia Católica, en una ciudad sólo puede haber una catedral, porque solamente habrá un obispo.
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Esta palabra, "cátedra", nos recuerda algo muy importante: que la Iglesia entera nace de la Palabra. Si nosotros estamos reunidos hoy aquí, es porque hay una palabra que nos ha llamado, que nos ha conquistado, que nos ha convencido, hay una palabra que se ha ganado nuestro corazón.
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''Resulta que la palabra, el vocablo "iglesia", significa precisamente éso: gente que ha sido llamada, gente que ha sido convocada. "Iglesia" viene del griego "ecclesia" o "ecclesía", que quiere decir éso: los que son llamados, los que son convocados, la asamblea de los llamados.''
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Nuestra Iglesia viene del poder de la Palabra, ¿de la Palabra de quién? Pues, si vamos al libro de los Hechos de los Apóstoles, encontramos en el capítulo segundo, que cuando hubo ese día grande de Pentecostés, uno de los Apóstoles empezó, ¿a qué? A predicar.
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La predicación del Apóstol San Pedro vino a marcar como el comienzo de esa comunidad cristiana que llega hasta nuestros días.
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San Pedro empezó a predicar, empezó a decir a todos aquellos judíos que se encontraban en Jerusalén, que las promesas que Dios había hecho a los Patriarcas, las promesas que Dios había dado a través de los Profetas, todas tenían su cumplimiento en Jesucristo, y que en la Resurrección de Jesucristo, Dios había mostrado su victoria sobre el pecado y sobre la muerte.

Revisión del 03:36 1 nov 2009

Fecha: 20081109

Título: La sucesion apostolica, una cadena ininterrumpida de testigos

Original en audio: 13 min. 42 seg.


Cuando hacemos turismo, cuando vamos a una ciudad que no conocemos, a veces hay una iglesia muy grande que se llama catedral. Y casi siempre uno quiere conocer cómo son las catedrales.

Hay catedrales que son famosas en todo el mundo. Si uno va a Nueva York, pues, hay que ver la Catedral de San Patricio sobre la Quinta Avenida. Si uno va, por ejemplo, a París, hay que visitar la Catedral de Nuestra Señora, Notre Dame. ¡Hay que ver la Catedral de Notre Dame!

También hay una catedral en Dublín, la de San Patricio, aunque aquí la situación es distinta, porque la Catedral de San Patricio o Iglesia de San Patricio, no está ahora mismo bajo jurisdicción de los católicos. Pero, en todo caso, es una iglesia que fue catedral y que merece ser vista.

¿Qué significa esa palabra "catedral"? Pues, "catedral" es el edificio que tiene la cátedra. Y la cátedra es la silla especial desde la cual enseña un maestro. Esta silla también se llama la sede.

Es decir, que la catedral es el edificio en torno a la sede, al lugar donde enseña el maestro de ese sitio. Y el maestro para nosotros, el que enseña, el que tiene el primer encargo para enseñar en la Iglesia, es lo que se llama el obispo.

Por eso, en una ciudad encontramos una sola catedral católica. Tal vez, si hay anglicanos, o si hay algunos otros que admiten obispos, luteranos, por ejemplo, puede haber una catedral anglicana y una catedral católica. Mas, si nos referimos a nuestra Iglesia Católica, en una ciudad sólo puede haber una catedral, porque solamente habrá un obispo.

Esta palabra, "cátedra", nos recuerda algo muy importante: que la Iglesia entera nace de la Palabra. Si nosotros estamos reunidos hoy aquí, es porque hay una palabra que nos ha llamado, que nos ha conquistado, que nos ha convencido, hay una palabra que se ha ganado nuestro corazón.

Resulta que la palabra, el vocablo "iglesia", significa precisamente éso: gente que ha sido llamada, gente que ha sido convocada. "Iglesia" viene del griego "ecclesia" o "ecclesía", que quiere decir éso: los que son llamados, los que son convocados, la asamblea de los llamados.

Nuestra Iglesia viene del poder de la Palabra, ¿de la Palabra de quién? Pues, si vamos al libro de los Hechos de los Apóstoles, encontramos en el capítulo segundo, que cuando hubo ese día grande de Pentecostés, uno de los Apóstoles empezó, ¿a qué? A predicar.

La predicación del Apóstol San Pedro vino a marcar como el comienzo de esa comunidad cristiana que llega hasta nuestros días.

San Pedro empezó a predicar, empezó a decir a todos aquellos judíos que se encontraban en Jerusalén, que las promesas que Dios había hecho a los Patriarcas, las promesas que Dios había dado a través de los Profetas, todas tenían su cumplimiento en Jesucristo, y que en la Resurrección de Jesucristo, Dios había mostrado su victoria sobre el pecado y sobre la muerte.