SANCTUS: Presente y futuro
SANCTUS: Presente y Futuro
Tiempo real en audio: 35 min. 55 seg.
Fecha: 20070630
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amen.
Dios te salve María...
Amigos muy queridos, quiero compartirles algunas reflexiones y conclusiones, por el momento por supuesto de qué significa Sanctus, qué significa pertenecer a Sanctus, pero debo decir: presente y futuro de Sanctus.
Para llevar un orden en estos comentarios quiero empezar por agradecer a todos, por supuesto primero a Dios, pero agradecer a ustedes, he tenido comunicación con Julieta, con Nubia, con Jorge, con Esmeralda, con Lidia, con Mauricio y he tenido comunicación con Ibagué, con Margarita, con Ana María, con Mabel, con Dennis Milena y algunas otras comunicaciones más esporádicas con otras personas como Offir, como María Helena, o como Ximena en Ibagué.
Yo soy perfectamente consciente que cada una de estas comunicaciones es una gracia, yo creo que ninguno de nosotros tiene el mapa completo, ninguno de nosotros, podría decir eso tan hermoso, pero tan grandioso, como dijo San Pablo: “Tenemos la mente de Cristo”; creo que ninguno de nosotros ha llegado a ése nivel, y creo que más bien lo que nos toca muchas veces es buscar entre todos, qué es lo que Dios quiere.
Estas conclusiones o determinaciones que les comparto en este momento, surgen de todos esos diálogos; por supuesto yo sé que cuando hay opiniones encontradas, la tendencia de uno es que si no quedo lo que uno quiere o lo que uno pensaba, entonces la tendencia de uno es a decir: “¡Ah el padre Nelson le dio mas importancia a la otra persona y no le dio importancia a lo mío o no me escucho, o no me atendió o no me tuvo tan en cuenta¡”.
Es muy natural es muy humano que esa clase de sentimientos los podamos tener es muy humano que alguno de ustedes puedan sentirse así, puedan sentir hasta donde realmente se tuvo en cuenta mi opinión, lo que yo sentía, lo que yo quería.
Lo único que yo puedo decirles es que con lo mejor de mi corazón, con lo mejor de mi honestidad me he puesto delante de Dios, y con esa honestidad y con esa oración y queriendo oír a muchos de ustedes sea por teléfono, sea por Skype, por correo electrónico, con toda esa información he tratado de obrar de la mejor manera.
Otra anotación preliminar que quiero hacer es que nosotros estamos en camino, es decir, estas determinaciones no son una especie de estatutos, de constitución, estas determinaciones tienen un papel eminentemente practico, y es ayudarnos a vivir de una manera fecunda y de una manera diríamos fraterna en comunión y en comunicación esta obra de Sanctus.
Entendemos que no es fácil, entendemos que pertenecer al Señor siempre significa participar en su Cruz; y eso que predicamos a las otras personas, pues ¡por Dios¡ Tenemos que encontrarlo también en nuestras vidas, a veces no es porque uno se lo proponga, sino que la Cruz se planta en la mitad del camino de uno y uno dice: “O la acepto o la acepto”. Porque no hay otra posibilidad.
Entonces sabemos que esas dificultades aparecen y se trata de vivir este momento de la mejor manera. Eso también quiere decir que algunas personas de un modo explicito o implícito se están retirando de Sanctus en este momento, en concreto he recibido un correo electrónico hoy de María Helena, donde agradece muchas cosas, hace observaciones interesantes, ella también tiene razón en cosas de las que dice; pero en cualquier caso siente que en esta etapa de Sanctus, ella no está llamada a entrar.
Por otro lado no esta muy claro, no es lo que yo quiero, pero no sabemos con respecto a Offir, yo no digo que ella esté fuera de Sanctus, pero me parece que si ella desea continuar necesitamos que haya señales muy claras de su parte, entonces creo que son anotaciones que vienen al caso.
Lo que quiero decirles o las determinaciones tienen que ver con tres áreas: primero vamos a hablar del apareja movimiento-grupo de oración, vamos a aclarar algunas cosas sobre esa terminología. En segundo lugar, comunidad-apostolado, y entercer lugar otra pareja, comunicación y autoridad.
Como ustedes ven en cada una de esas tres parejas de las que voy a hablar, hay una especie de tensión, por un lado queremos ser un movimiento algo que hasta cierto punto sea algo grande, relevante en la Iglesia. Y por tor lado nos encontramos con una realidad o con una serie de realidades que nos invitan a ser humildes y a reconocer que es lo que somos hoy.
Entonces esta la tensión entre el ideal y la realidad: un ideal de movimiento y una realidad que se parece mas a un grupo de oración que a otra cosa. En segundo lugar la tensión entre comunidad y apostolado, para algunas personas el apostolado lo justifica todo; es decir, es su razón de pertenencia, es lo que los llena, pero por otro lado siempre hay la necesidad de la comunidad porque si uno de dedica solo a trabajar, llega un momento en el que desconoce incluso a los que están trabajando al lado.
Eso es grave porque cuando no conocemos el corazón, cuando no conocemos el caminar de la persona que esta haciendo apostolado con nosotros, de pronto resulta que cuando nos descubrimos trabajando en líneas distintas y eso termina haciendo daño. Entonces uno no puede volcarse totalmente al apostolado porque descuida ese conocimiento y el cultivo de lavida de comunidad; pero tampoco puede darse completamente a la comunidad, y dediquemos a estar bien y a pasarla bien¡, porque hay todo un mundo por convertir.
Luego la otra pareja produce tensión, necesitamos comunicación, necesitamos abrir los corazones, necesitamos aprender a hablar, necesitamos aprender a escucharnos, pero tampoco podemos pasar la vida comunicándonos; también hay que tomar decisiones y varios de ustedes me han hecho ver eso, en comunicaciones en concreto me han dicho: “Fray como director tiene que tomar decisiones en ciertos momentos” Y yo que muchas veces he visto pecados de omisión en los pastores de nuestra Iglesia católica, por no tomar decisiones pues yo no puedo caer en lo mismo.
Pero tampoco se puede un autoritarismo y en eso también hemos caído seguramente muchos; el autoritarismo es: “Yo conozco todas las teorías de espiritualidad”, el autoritarismo es: “Yo conozco como son los procesos”, el autoritarismo es: “Yo soy el que sé como es que se hacen las cosas”, el autoritarismo es: “Yo soy el único que decide aquí”. Es difícil manerner ese balance.
Entonces fíjense que necesitamos tener tres balances y cada uno de ellos es complicado y cada uno de ellos es difícil, cada uno de ellos requiere madurez personal y crecimiento en la fe, las dos cosas. Llamémoslo así una madurez human y necesitamos también un crecimiento en la fe, y casi diría yo que es un cuarto punto que podríamos agregar a nuestra lista.
Por un lado necesitamos esas virtudes humanas como es saber apreciar el punto de vista de la otra persona, saber trabajar en equipo que no es una cosa que venga solo del Espíritu Santo. Saber trabajar en equipo requiere de algunas de esas virtudes que el Catecismo de la Iglesia Católica, llama virtudes humanas, como por ejemplo la justicia, la prudencia; entonces se necesita madurez humana, pero también sé necesita apertura al Espíritu Santo y ahí tenemos también una especie de tensión.
Bueno creo que queda claro cual es el enfoque que intento darle a esta reflexión mis amados hermanos, así que miremos un poco mas en detalle.
¿Cómo es eso de movimiento? ¿ A qué se llama un movimiento? Las tres características fundamentales son: un movimiento es un modo de vida cristiano, llega a convertirse como en una especie de opción de vida, creo que un ejemplo típico seria El Camino Neocatecumenal, tienen sus reuniones de comunidad, tienen sus celebraciones, y llega el momento en que eso se convierte en la respuesta a esta pregunta: “¿Cómo voy a vivir mi vida cristiana? ¿Cómo voy a vivir mi pertenencia a Jesucristo?”. Entonces un movimiento es una opción de vida.
En segundo lugar un movimiento tiene una dinámica universal, es decir quiere extenderse quiere tocar distintas clases sociales, distintos apostolados, distintas geografías, distintas edades, distintos grupos, un movimiento tiene esa tendencia, una tendencia de tipo universal. Y podemos decir en tercer lugar que un movimiento es una respuesta alos signos de los tiempos, los movimientos que nacieron por ejemplo después del Concilio del Vaticano II, muy claramente son una respuesta a las necesidades de nuestra época.
La Renovación carismática - que es maravillosa, a la que yo le debo tanto- es una respuesta para mí, indudablemente es una respuesta a esa sea de Dios que hay en tantos corazones, es una respuesta.
Es evidente entonces que Sanctus, esta llamado a ser un movimiento, eso para mí esta clarísimo, es clarísimo porque nosotros quisiéramos extender esta espiritualidad de la reparación, esta espiritualidad de la conversión, esta espiritualidad de unirnos a la Pasión de Cristo, gozosamente para predicar desde ahí el Evangelio, y tantos otros elementos que constituyen la espiritualidad de Sanctus.
Nosotros quisiéramos volverlos universales, y nosotros quisiéramos que fuera una respuesta a la necesidad de nuestro tiempo, ¡lo creemos¡, y nosotros sentimos que Sanctus esta llamado a ser un movimiento. Para mí eso es clarísimo.
Pero el hecho de que estemos llamados a ser un movimiento, no nos autoriza para llamarnos o para empezar a definirnos como un movimiento solamente. Esto surge en particular de conversaciones con María Margarita que me hablaba de lo que a su vez a conversado con el Padre Ricardo en Ibagué, y con Monseñor Calle actual Arzobispo en Ibagué; pero también en conversaciones con Mauricio, y por eso yo pido que en este momento no nos llamemos “Movimiento”.
Que tengamos eso como un llamado, que tengamos eso como una meta, que esta por verse, porque finalmente todo movimiento dentro de la Iglesia católica, es una acción del Espíritu Santo, es una acción que esta obrando desde dentro de la Iglesia, para renovar, defender y embellecer a la Iglesia.
Entonces esa respuesta tenemos que dejársela al Espíritu Santo, si esto va a ser en el futuro un movimiento, por ahora tenemos que centrarnos en que somos grupos de oración, pero agreguemos otra palabra: grupos de oración y de formación; porque no estamos únicamente orando, necesitamos también formarnos.
Entonces yo quiero que pensemos a Sanctus Santa Teresita y a Sanctus San Pío, que es lo que tenemos en este momento, quiero que los pensemos como comunidades de oración y de formación, con un horizonte muy amplio, con una capacidad de ofrecerle algo grande a la Iglesia; pero si eso va a llegar o no va a llegar esa respuesta la dejamos en manos de Dios, pero atención, también dependerá de cómo respondemos nosotros, porque si ñocos otros nos vamos a enredar en pequeñas discusiones (porque siempre las hay, eses es el evangelio de San Pablo a los Gálatas, en el domingo de la semana 13 en el ciclo C), es eso, dice San Pablo: “Si, ustedes se enredan unos con otros van a terminar devorándose y destruyéndose”.
Para esto se necesita una mirada amplia, se necesita estar dispuestos a ceder en muchas cosas que no son esénciales para podernos concentrar todos, en lo que es fundamental en Jesús, en su Evangelio y en vivir estos mismos misterios que llevamos a otras personas; esto en cuanto al primer punto.
Vamos a considerarnos grupos de oración, grupos de formación, en los cuales estamos creciendo nosotros, con una esperanza secreta –vamos a decirlo así- de que esto mi Dios lo bendiga con el rocío de su Espíritu, para que pueda convertirse en una gran ofrenda y una gran oferta en la Iglesia.
Paso al segundo punto, hablemos de comunidad y de apostolado, también es fuente de tensión; por supuesto, si el enfoque de Sanctus es un enfoque en ultimas universal –porque queremos ser movimiento- quiere decir que todo apostolado en Sanctus, tiene un valor que es al mismo tiempo, esencial y contingente y esto es una contradicción en filosofía, pero la voy a explicar.
Llammos esencial lo ue no puede dejar de estar, es esencial en un proceso aquello que tiene que estar, y el apostolado es algo que tiene que estar en nosotros, decía San Pablo: “Ay de mí si no evangelizare” y decían los apostolos en el libro de los hechos de los Apóstoles: “No podemos dejar de contar lo que hemos vivido, lo que hemos conocido”. Y dice Juan en su primera carta: “Lo que hemos oído, lo que hemos visto, esto os anunciamos”.
De manera que el apostolado es esencial a nosotros pero si el apostolado es esencial, un determinado apostolado es contingente; en particular la comunidad de Bogotá, no puede únicamente definirse por una vigilia. Sé que en este momento tengo que ser realista y tenemos que ser realistas todos y tenemos que comprender que ésa vigilia es como nuestro tesoro precioso que nos ha dado muchas alegrías, que le ha dado una dirección y un sentido a nuestro movimiento en potencia, en potencia de ser movimiento.
Pero hay que tener en cuenta que ese es un apostolado, y yo creo que el gran test que vamos a vivir, tanto en Ibagué como en bogota, pero más en bogota lo veo yo, es a ver como nos vamos a abrir a otros apostolados; porque si nosotros nos definimos únicamente a partir de un apostolado, vienen una serie de tensiones y vienen una serie de contradicciones.
Un apostolado es un que hacer, pero resulta, que según la buena filosofía, “el hacer” viene “del se”, entonces si uno se concentra solo en “el hacer” termina empobreciendo ”el ser” y llega un momento en el que uno empieza a vender una cosa que uno no esta viviendo; empieza uno a predicar. Perdonémonos, perdonémonos, pero no hay perdón entre nosotros o empezamos a predicar a los demás ¡qué belleza es la humildad¡ Mientras entre nosotros se levantan muros de orgullo.
Así que el apostolado no puede ser un absoluto, tenemos que encontrar un sentido de comunidad, y en esto todos somos novicios, yo lo soy porque yo nunca he fundado algo como Sanctus, estoy queriendo favorecer esto porque lo amo entrañablemente; pero yo no tengo experiencia en esto, yo no he fundado otro Sanctus en otra ciudad, o en otro país. ¡No¡ ustedes son únicos, entonces todos somos novicios, y aprender a hacer comunidad es muchas cosas.
Aprender a hacer comunidad, es aprender a acoger a la otra persona, y en eso nos hace falta demasiado. Yo leo los correos electrónicos que ustedes me escriben y yo veo que estamos fallando mucho en eso, estamos fallando en nuestra capacidad de acoger a la otra persona; eso no significa estar de acuerdo en todo ¡ por supuesto¡.
Entonces la gran tarea aquí en cuanto a comunidad, yo la resumo en tres cosas: necesitamos saber acogernos teniendo distintas opiniones, debemos todos comprender que es normal tener distintas opiniones, bendito sea Dios que la clonación esta prohibida hasta por las leyes civiles en todo el mundo, aquí nadie tiene que ser una fotocopia de nadie; y en ningún caso por favor me repitan a mí, porque con uno solo ya basta y sobra.
Ninguno es un clon del otro, cada uno tiene su cabeza, cada uno tiene su corazón, y es normal que haya distintas opiniones, es normal que a la hora de hacer una vigilia, que a la hora de definir un plan de estudio es normal que a la hora de tratar de cambiar algo tengamos distintos puntos de vista, y en ese sentido todos tenemos que mejorar y saber que hay dsitinos puntos de vista, sin aplastar a la otra persona, sin ridiculizar a la otra persona – y voy a decir algo que puede sonar demasiado tierno- sin hacer sentir mal a la otra persona.
Porque hay personas que toman esta postura: “Ah, yo digo la verdad, así duela” .Un momento, es verdad que la verdad duele, pero eso no significa que todo dolor traiga verdad, y hay veces que el dolor que uno produce no sea tanto el dolor de la verdad, sino el dolor del orgullo de uno imponiéndose, aplastando a la otra persona; o el orgullo de uno, o el resentimiento de uno o lo que uno tenga guardado hace mucho tiempo.
Este punto es muy importante, si vamos a ser comunidad, necesitamos aprender a acogernos aprendiendo que somos diferentes, punto numero uno; ser comunidad también significa comprender que tenemos distintos dones, esta es una enseñanza que San Pablo, ya le contaba a los Corintios, distintos dones y todos somos necesarios, la comunidad perfecta no es la comunidad de “supermanes”; la comunidad perfecta es donde cada uno valora el don que el otro ha recibido.
Algunos pueden ser mejores locutores, otros pueden ser buenos al preparar un tema, otros pueden ser mejores en interceder por otros, otros pueden ser mejores en el don de consejeria. Ser comunidad es aprender a valorar el don que tiene la otra persona ¡ayúdale a tu hermano a creer en el don que ha recibido¡.
Porque esto de la vida cristiana es tan duro que uno mismo no se cree los dones que tiene y todos necesitamos ser confirmados en esos dones, entonces hay entre ustedes algunos que de pronto necesitan ese apoyo ¡yo te pido en el nombre de Jesús, se tú la persona que le ayuda al hermano a ver el don que tiene¡. Porque muchas veces ni lo valora o no cree en el don que tiene, y sí lo tiene, ser comunidad es eso.
La comunidad se construye desde ese ángulo de empezar a descubrir el bien que hay en el otro, en ese sentido me parece que lo que el padre Jorge Bedoya, les ha querido aportar es muy valioso, y una vez repito, las referencias que he recibido de él me parece que son muy buenas, y así lo siga conservando Dios y nos pueda apoyar de alguna manera como Dios lo disponga; entonces esa es la segunda tarea en esto de ser comunidad.
Y la tercera tarea es descubrir que somos comunidad dentro de una comunidad más grande que se llama la Iglesia, es decir no somos una comunidad que vive para sí misma, sino que somos comunidad para que todos aprendan a ser comunidad, los que se sienten más desplazados porque saben que están en pecado, o porque están enfermos o porque los demás los humillan; somos comunidad para que también esos seres humanos puedan ser abrazados y levantados por el amor que ven en nosotros.
Entonces fíjense como la comunidad se vuelve apostólica, el aspotolado es comunitario y la comunidad se vuelve apostólica; tenemos que trabajar mucho en esto, con paciencia pero tenemos que hacerlo, y aquí todos tienen tarea, yo puedo decir que conozco un poquito a cada uno de ustedes y hasta donde los conozco, yo creo que aquí todos tienen tarea y eso significa que todos están en camino como yo mismo.
Luego tenemos lo de comunicación y autoridad, quiero decir una palabra sobre esto de la comunicación: la comunicación tiene dos formas, comunicación formal y la comunicación informal. La comunicación formal es la que queremos que quede por escrito, son unos correos electrónicos muy serios que nos mandamos unos a otros y eso es muy importante, las actas, yo hace muchos días que no recibió actas de la comunidad de Bogotá, y muchos días que no recibo actas de la comunidad de Ibagué.
Las actas son un modo de comunicación formal, y tiene un valor muy grande porque en esa comunicación formal, aparecen los hechos y en esos hechos concretos, lo que realmente se hizo, lo que realmente se dijo, ahí brilla la verdad de Dios; esa comunicación formal, por favor hay que cuidarla mucho y en esto los que saben que tienen que hacer cosas ¡háganlas¡, y envíenmelas y que no tenga yo que hablar mas explícitamente en este momento, esa es comunicación formal.
Pero también es necesaria la comunicación informal, y en esto yo no sé si pecamos incluso más, comunicación informal es cuando tu levantasel teléfono, para llamara a una hermana o un hermano de Sanctus y solamente preguntarle ”¿cómo estás?, ¿Qué estas haciendo?”, o invitarlo a una eucaristía, o invitarlo a un retiro y invitarlo al Santísimo; es tener tiempo para “perder” tiempo con los hermanos.
Yo les cuento que yo he tenido una conversión en esto, creo que ninguno me conoció en la época en que estábamos empezando La Asociación Católica Kejaritomene, que es muy distinta a ustedes en muchos aspectos, pero hay algo en lo que son muy similares, ambas son ofertas para el mundo laical; y yo cometí un error terrible, cuando estaba comenzando Kejaritomene, yo pensaba que todo se resolvía con la comunicación formal, y yo pensaba que sí yo era un ejecutivo eclesiástico, muy ocupada, siempre muy ocupado pero era un gran ejecutivo, entonces tenia que salir una gran obra para mi Dios.
Y creo que peque de orgullo, creo que peque de presunción, creo que me equivoque, el paso de los años, me ha convencido que el tiempo que uno “pierde” al hermano, ese tiempo de la llamada telefónica, del correo electrónico para en viar un Power Point, o para enviar una cosa que no es comunicación formal, es como cuando a uno le dan un palmadita en la espalda, y con esa palmadita en el fondo lo que nos estamos diciendo es:”¡Mira que somos de los mismos, mira que seguimos caimando en lo mismo¡”; y eso es importantísimo.
Hay personas que por timidez o por temperamento se retraen demasiado ¡no hagan eso por caridad no lo hagan, por favor no se vuelvan impermeables, no se vuelvan impenetrables¡ Mi experiencia es que cuando una persona se vuelve impermeable, se vuelve impenetrable, se vuelve un misterio, termina recargando a una comunidad. No sean así, por favor, si sienten disgusto, de una manera civilizada , apropiada, y balanceada, presenten su disgusto, pero no se guarden las cosas.
No se vuelvan gente de rostro plano que uno tenga que adivinar que están pensando, no hagan eso pro favor, al contrario mejorando la comunicación informal aprendemos a reconocernos como hermanos.
Pero luego esta también la parte de la autoridad que también es necesaria que también viene de Dios y Dios quiere que haya orden y finalmente tiene que haber una cabeza y eso es así, en el hogar hay una cabez y eso es así, y en la parroquia hay una cabeza y en la Iglesia Cristo es la cabeza, y en la Iglesia sobre esta tierra, la cabeza es el Santo Padre, y en Sanctus hay una cabeza, en este caso me corresponde a mí (Fray Nelson Medina), ofrecer ése servicio y yo tengo una responsabilidad ante Dios, y tengo que velar – en medio de mis limitaciones personales, externas, las que sean- yo tengo que velar por esa responsabilidad que yo tengo.
Entonces tenemos que aprender a ese aspecto de autoridad sin que la persona que esté en autoridad se envanezca o se vuelva un tirano, pero sin que la persona que esta en posición no de autoridad, un miembro del grupo, hermano de la comunidad, sin que esa persona se vuelva un misterio, allá callado, encerrado; hay que comunicarse, hay que hablar las cosas, y en esto de nuevo repito tenemos que aprender todos.
Y se resume entonces en ese cuarto punto que decía: crecer en la madurez humano, no nos extrañemos, no pensemos que somos como lo peorcito, ¡no¡, lo s problemas que han parecido en Sanctus, son los problemas que aparecen siempre donde hay seres humanos; decía un santo sacerdote de mi comunidad: “Donde hay seres humanos hay humanidad”.
Esos son los problemas que aparecen ahí, ¡¿ay pero porque nos cuesta tanto trabajo?¡ Pues cuesta tanto trabajo porque uno nunca ha aprendido a comunicarse, así como nos toca comunicarnos aquí, uno nunca ha dirigido un grupo así como toca dirigirlo aquí, un nunca ha tenido una responsabilidad de tipo apostólico comunitario como nos toca aquí; por lo menos para la gran mayoría de nosotros esto es nuevo, en un alto porcentajes esto es nuevo, y si es nuevo que de raro tiene que nos cueste trabajo que cometamos errores.
Tenemos que ser más humildes en eso, y la humildad aquí no es que nos sintamos cucarachas aplastadas; si no la humildad aquí es saber que estamos aprendiendo todos, entonces no podemos dramatizar demasiado las cosas, tenemos que ser más sencillos, tenemos que ser mas relajados en esto, relajados no es descuidadados, relajados tenemos que entender que estamos aprendiendo, y relajados es aprender a sonreír, tener un poco de buen humor en estas cosas, y relajados también es saber que hay alguien en el cielo que seguramente sonríe, cuando nos ve tratando de garrapatear cosas y de hacer dibujos.
A ustedes no les ha pasado mis hermanos, cuando ven a un niño haciendo un dibujo y luego lo entrega, y a uno le toca adivinar si es el sol o es un pato, o es el escritorio o es el abuelito del niño, cualquier cosa podría ser, pero uno sonríe con amor, porque uno ve que el niño hizo lo posible, pues uso los colores como pudo y eso tiene su ternura y tiene su hermosura, eso tiene su belleza.
Hay que saber tener esa humildad para permitir la mirada tierna de Dios que sonríe desde el cielo, viéndonos chapotear, trabajar y a ver como hacemos: , Dios sonríe a Dios no se le ha olvidado sonreír, a Dios no se le ha olvidado darnos un beso todas las noches cuando nos quedamos dormidos.
Hermanos queridos estas reflexiones, para que sepamos un poco en donde estamos, estas reflexiones para que agradezcamos a Dios hasta donde hemos podido avanzar y estas reflexiones para que sigamos con mucho empeño, con mucho amor hacia delante y hacia el futuro.
En el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.