SANCTUS:Entrevista
Tiempo real en audio: 1 hora 14 min.
Fecha publicación: 20071127
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Transcripción: Qué es Sanctus – Entrevista
Empecemos saludando a la Santísima Virgen, que ella acompañe y en cierto modo presida esta conversación: Dios te Salve Maria (3). En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.
-Bueno Piera, yo quiero darle gracias a Dios por este momento, por este encuentro, por los días de oración que también hemos podido compartir, y de un modo un poquito más formal quisiera presentarte el Movimiento Católico Sanctus, no es todavía un movimiento claro, es una palabra que nos queda bastante grande en este momento, pero indudablemente la aspiración es esa, la aspiración es convertirse en un camino de vida que pueda servir y que pueda inspirar a muchos cristianos para que vivan con mayor fruto y con mayor compromiso su Bautismo.
En ese sentido yo creo que Sanctus es una alternativa plenamente válida, y yo me alegro en el Señor que haya podido ya rozar las playas de los Estados Unidos de América, con esta Comunidad que ya tenemos en Miami bajo la coordinación de José Santiago, entonces como te digo nuevamente, te presento esta iniciativa y tus preguntas, todas tus pregunta son bienvenidas.
Gracias Fray Nelson. ¿Qué es Sanctus?
- “Sanctus” es un camino de vida cristiana, inspirado con el encuentro de la Pasión de nuestro Señor Jesucristo, Sanctus es lo que le sucede a muchos cristianos, hombres y mujeres, cuando se encuentran con la Pasión del Señor, con el amor derramado en esa cruz, y sienten que su respuesta, hasta este momento, ha sido de pronto mediocre, ha sido pobre, y por eso impulsados por el Espíritu de Dios, se asocian en comunidades para vivir más intensamente ese misterio de la pasión, y para que ese misterio de frutos en la Iglesia hoy, principalmente a través de la conversión, a través de la renovación de la vida de los sacerdotes, a través de -podríamos decir-, la fascinación que tiene que causar el Evangelio en los jóvenes, y a través de otras posibilidades que luego iremos comentando.
Pero esencialmente : un camino de vida cristiana, que surge en respuesta a la pasión de Cristo, que consiste en comunidades que crecen en torno a esta espiritualidad, y que se dedican a unas determinadas obras unas, más de tipo espiritual en torno a la propia conversión; otras más exteriores, las que tienen que ver con el mundo de la Iglesia.
¿En qué consiste el proyecto?
-La idea es caminar siguiendo lo que es muy común en otros movimientos laicales: se empieza por una espiritualidad, se sigue con una comunidad y de allí se pasa a unas obras apostólicas. A mí me gusta describir “Sanctus” en términos de un tren: la locomotora, la que va halando el proceso es la espiritualidad y en nuestro caso es clara: toda nuestra espiritualidad está centrada en la pasión de nuestro Señor Jesucristo, con las implicaciones que esto tiene, por ejemplo: una vivencia penitencial, una vivencia Eucarística, una vivencia de conversión; esa es la locomotora.
El proyecto empieza por ahí, por asumir esa espiritualidad. Yo pienso que es como un llamado que el Espíritu Santo hace a algunas personas; porque a mi me asombra el poder que tiene la pasión de Cristo en algunos corazones, y a la vez, no es que dejen de tener fe, pero como que no alcanza a enamorar a algunas personas, hay personas que oyen que Cristo derramó su sangre, que Cristo los ha perdonado gratuita y amorosamente, y dicen: “Ah muy bueno”.
Hay otras personas en cambio que toman esa noticia, con lo que se llama la seriedad del amor, porque, porque Dios nos amó en serio, y precisamente porque sienten esa seriedad con que Jesús nos ha amado, quieren envolverse en ese ciclón de amor, quieren participar de esa llamarada; esos son los que van a sentir el poder de la locomotora. Y para mi la primera señal de que una persona está llamada a Sanctus, el que sienta ese poder, que sienta que la Pasión de Cristo, es algo que desborda todas las palabras, todas las descripciones y es algo que nos deja en una deuda absoluta.
Pero no una deuda que nos produce desesperación por no pagarla, sino más bien una deuda que nos produce una gratitud también infinita; si la deuda es infinita, la gritad es infinita, y si la gratitud es infinita entonces el compromiso termina por volverse infinito, es decir, nada lo va a saciar a uno, nada. Porque uno siente: cualquier cosa que yo haga sigue siendo poco para el amor que Dios me ha manifestado.
Entonces el proyecto empieza en esa locomotora, y cualquier persona que esté considerando a Sanctus, la pregunta que tiene que hacerse, es si ha sentido el ímpetu de ese motor, porque ese motor es el corazón palpitante de Jesucristo. Si la persona ha sentido ese ímpetu, si ha sentido ese motor, entonces podemos decir: ya está ese primer paso.
Pero viene un segundo paso, que es el primer vagón del tren, y este primer vagón que es muy importante es la palabra: Comunidad. A veces es muy fácil vivir una espiritualidad en un aislamiento, una espiritualidad que no entra en conflicto con nadie, porque no se mete con nadie; en mi experiencia de vida cristiana, de vida religiosa y de vida sacerdotal, he llegado a una conclusión que me atrevo a decirla en público, no le creo a una espiritualidad de ese género, porque es muy fácil sentirse uno bueno, paciente, humilde, generoso, instruido mientras uno no encuentra la confrontación, mientras no encuentra el desafío, mientras no encuentra la incomodidad que a veces produce el hermano.
Es en la convivencia con mis hermanos como yo descubro que no soy ni tan inteligente, ni tan bueno, ni tan humilde, ni tan prudente, ni tan generoso; entonces el hermano viene a convertirse en el criterio de medida de la espiritualidad, no en la fuente, la fuente sólo podrá ser Cristo, pero el hermano es el criterio definitivo para descubrir si hay o no esa espiritualidad en mí, y en eso estamos siguiendo simplemente lo que dice la 1° Carta de Juan: “El que no ama a su hermano a quien ve, no puede decir que ama a Dios a quien no ve”.
Entonces la comunidad se convierte en primer lugar, podríamos decir que en la evaluación de la espiritualidad, la Comunidad es el examen de la espiritualidad, y todo aquél que dice que quiere convertir al mundo, que me explique porque no puede trabajar con tres personas, o con cinco personas, tú dices que quieres renovar al Universo entero, y no te aguantas a cinco personas, entonces, ¿Dónde está el mundo que quieres renovar?, si esos cinco ya son demasiados para tu poca paciencia.
Así la Comunidad es esencial, en primer lugar como criterio de evaluación de la Espiritualidad, de segundo lugar, la Comunidad es importante, porque como le dijo Dios a Santa Catalina de Siena: “Todos somos incompletos”; ninguno de nosotros tiene todos los dones, y es necesario si nosotros queremos servir mejor a Dios, no tanto pensar en lo que yo le quiero dar a Dios, sino en lo que Dios está queriendo realizar hoy en el mundo, yo no puedo poner mi mirada en primer lugar, en lo que yo quiero, en lo que yo puedo, o en lo que a mi me gusta.
Mi mirada tiene que estar, si de veras la Pasión de Cristo se ha apoderado de mi, mi mirada tiene que estar en: ¿Qué es lo que se necesita hoy, desde el Corazón de Cristo? No se nos olvide que Cristo desde la cruz, estaba contemplando, estaba mirando todas las naciones, todas las culturas, todas las personas de todos los tiempos, eso significa que Jesús desde su cruz miró también este hoy en el que estamos, ¿Qué quiere ese Jesús de la cruz? ¿Qué quiere para el hoy de mi familia, de mi ciudad, de mi país? ¿Qué quiere para el hoy de mi vida? Ése es el criterio fundamental para una persona que quiere seguir esta espiritualidad, y si yo tengo ese criterio, pues obviamente mi pregunta no es: ¿Qué es lo que yo le quiero dar a Dios? Sino, ¿Cómo se puede completar eso? ¿Cómo se puede alcanzar eso que Dios quiere?.
Por ejemplo: si Dios quiere que seamos un testimonio mucho más claro de su amor en la Cruz, ninguno de nosotros puede lograrlo solo, tenemos que aprender a completarnos, algunos tienen dones que son más en la línea de la oración y la intercesión, otros tienen dones, más en la línea de la predicación, otros tienen dones más en la línea de la predicación, coordinan fuerzas, cada persona tiene distintos dones, hay personas que tienen una gran capacidad para ayudar a resolver las tensiones que surgen entre los hermanos, sirven como de puente entre las personas.
Otras personas en cambio tienen una especie de don profético, para mirar hacia delante y para lanzar a la comunidad hacia los desafíos más grandes, entonces la comunidad que es el vagón primero de este tren, es indispensable no solamente porque me ayuda a descubrir mis errores, sino sobre todo porque es en la comunidad como yo puedo cumplir el plan que Dios ha querido para su pueblo, y que ha querido para este tiempo, esto significa que nuestra visión de la vida de comunidad ha de ser una visión muy positiva, ha de ser una visión desde el convencimiento de que sin mi hermano estoy incompleto, sin ellos, sin mi comunidad estoy radicalmente incompleto.
Para llevar a cabo el plan de Dios, nos necesitamos mutuamente, tenemos que estar conectados, tenemos que vibrar en una misma onda de amor para ser verdaderamente fieles y verdaderamente eficaces al plan de Dios.
Entonces, el primer elemento es la locomotora la espiritualidad, el segundo elemento es la Comunidad, el tercer elemento es el apostolado, ese tercer elemento que viene siendo el segundo vagón, después de la locomotora y después de lo que dijimos de la comunidad; ese segundo vagón surge de una manera podríamos decir forzosa porque el amor no es perezoso, el amor nunca se queda quieto, el amor no es inactivo.
Tu mira una persona que esté ardiendo de amor y la encontrarás siempre activa, lo mínimo que está haciendo es recordándole una canción a su amada, o está ayudando a solucionar un problema, a quitar una incomodidad, es maravilloso como el amor no sólo está vivo, sino que está dando vida, el amor es vivificante, el amor nunca es inactivo.
Un amor perezoso sería un amor desinteresado, y eso no existe, el amor puede ser cualquier cosa menos desinteresado, en el sentido en que el amor siempre tiene un interés en el bien, y en el provecho, y en la gloria y honor de aquél a quien ama. Y lo mismo pasa en nosotros: yo no puedo sentir que me estoy ardiendo en llamas de amor por Cristo crucificado y no hacer nada por Él, sabiendo que si Él está en la Cruz, es para que ese mensaje que está escrito con letras de sangre es para que llegue a todos, entonces es inmediato el deber que siento en mi alma, no porque alguien me lo imponga desde fuera, sino porque el mismo amor que llevo por dentro quiere desbordarse, y ese amor que viene por dentro y que quiere desbordarse me mueve a llevar en primer lugar a llevar una vida de testimonio a pesar que haya limitaciones en todos nosotros, y en segundo lugar me mueve a organizar caminos específicos y concretos de evangelización y de difusión de la caridad, y ahí es donde viene el apostolado. Ese es el proyecto Sanctus, es una locomotora, una comunidad y unos apostolados, pero tienen que ir en ese orden, solo cuando los entendemos en ese orden nos damos cuenta quién es el que está halando y nos damos cuenta en que orden se van dando las cosas.
Quiere decir todo eso Fray Nelson qué: ¿El carisma o la espiritualidad de Sanctus es abrazarnos a la cruz y actuar en consecuencia?
-Exactamente eso, exactamente eso: Lo hemos descrito a lo largo de estos años de retiros, de discernimiento, conversaciones, hemos descrito ese carisma de varias maneras, yo te voy a dar dos o tres que creo iluminan. Una es, tal vez la última, es tomando estas palabras que tu dices “Comunidad en torno a la Cruz”, para nosotros la Cruz dejó de ser mala noticia, pasó a ser la mejor noticia porque la cruz de nuestro Señor Jesucristo es la expresión tangible y la expresión vigorosa, la más vigorosa de todas del amor divino, entonces interno esa buena noticia, nosotros nos reunimos, cada uno de nosotros se reconoce pecador, necesitado pero también bendecido por esa Cruz.
Y en la Cruz aprendemos a reconocernos los unos a los otros, cuando te miro a ti, en primer lugar lo que veo es una persona bendecida por el mismo Jesús que me ha bendecido a mi, tu eres una perdonada, yo soy un perdonado, eso es lo que somos y a medida que nos vamos mirando así nos descubrimos como comunidad en torno a la Cruz y también queremos que otros se integren a esto.
Ojalá muchos con una pertenencia visible a Sanctus, otros no con una pertenencia visible, pero si recibiendo los dones, los bienes que el Señor mismo desde la Cruz les quiere dar y para los cuales nosotros vamos a ser un instrumento, pequeño pero instrumento, ese es un modo de describir la espiritualidad.
Pero hay otros, uno que me gusta mucho, es aquello de: “Estamos preparando el cielo”, yo creo que es una descripción muy buena, porque cuando uno piensa que en las enseñanzas de Cristo, casi se puede hacer un paralelo con lo que han dicho otras personas de pronto muy sabias de nuestra tierra, los discursos de Jesús se pueden poner más o menos en un paralelo con lo que han dicho que sé yo: líderes religiosos o filósofos o lo que sea, las palabras o discursos de Jesús, pero la cruz de Jesús es incomparable, la cruz de Jesús no tiene comparación con nada y esto es muy interesante porque yo puedo decir que los discursos de Jesús ayudaban como a mejorar el mundo, a mejorar la vida sobre esta tierra.
Pero la cruz de Cristo no es para mejorar el mundo, sino es para preparar el cielo, la cruz de Cristo es un sacrificio de tal magnitud que uno inmediatamente se da cuenta: para enseñarnos a que teníamos que ser buenas personas no había que derramar tanta sangre, lo que pretende la cruz de Cristo tiene que ser algo mucho más grande que simplemente digamos: otorgarnos una cierta cortesía, urbanidad, respeto, sensatez, para esas cosas me puede servir Sócrates, me puede servir Confucio, para esas cosas me pueden servir pensadores o filósofos.
Pero para preparar el cielo, es decir para abrirle a Dios un hueco en el corazón de manera que todos quepamos, para eso si se necesitaba la cruz, porque para ese hueco se necesitó la lanza del soldado, observemos como termina Jesús su vida en esta tierra, de acuerdo con el Evangelio de Juan dice: "Me voy a prepararles un lugar",mientras estamos en esta tierra nosotros somos caminantes, eso es lo que somos, somos peregrinos, somos caminantes.
A veces los lugares por donde pasamos nos parecen agradables a veces nos parecen desagradables, pero en cualquier caso son transitorios,el que tiene una magnifica casa, una magnifica vivienda, o el que tiene una pobrecita casa, ambos tendrán que dejarlas, lo que importa entonces no es ni la gran mansión, ni la habitación en arriendo, lo que importa es esa morada eterna con el Padre Celestial, con Jesús, con la Virgen con los santos.
Entonces entendamos que el sacrificio de la Cruz nos está enviando hacia el cielo, Jesús decía: “Cuando yo sea levantado voy a atraer a todos hacia a mí”, y esto se aplica de varias maneras, se puede aplicar de varias maneras, se puede aplicar en el misterio de la Ascensión que meditamos en el Santo Rosario, pero también se puede aplicar y creo que cabe muy bien, se puede aplicar y así aparece como más claramente en el Evangelio de Juan, a la gloria de Cristo que brilla en su Cruz.
Lo cual quiere decir que reunirnos en torno a la Cruz es acostumbrarnos a preparar el cielo, y aquí yo quiero insistir en un punto que no es nada más uno, cuando uno ve por ejemplo aun sacerdote que está recogiendo indigentes en la calle por amor a Jesús, es como muy obvio, hermosamente obvio que ahí está el amor de Dios, ¡se ve!, ¡se ve!, en esa clase de obras de caridad, con los huérfanos con los desplazados con la violencia, con los secuestrados, con los que tienen luto, con los que pasan hambre y todas esas obras, diríamos que es relativamente fácil reconocer la presencia del amor.
Es un poco más difícil reconocer lo que dijo San Agustín: “Cuando lleguemos al cielo, ya no habrá haber hambrientos que alimentar, ahí no vamos a tener gente sin ropa a la cual vestir, ahí no tendremos peregrinos a quienes hospedar”, esto significa que preparar el cielo, es preparar también el corazón nuestro para una dimensión del amor que es muy profunda, cuando yo le deseo el cielo a alguien, estoy deseando, estoy amando de un modo que es más profundo que todo el pan que yo le pudiera dar, porque el pan llegará un momento en que ya no se lo voy a tener que dar.
Cuando yo le deseo el cielo a alguien, le estoy deseando algo que es más fuerte que toda la sed que pueda experimentar, que toda la tristeza que pueda pasar, desear el cielo y trabajar por el cielo es como centrarse en el núcleo más hondo del amor de Cristo, porque está Cristo en la cruz padeciendo para que haya cielo para nosotros
Por eso está Cristo padeciendo, entonces la insistencia de esa frase: “Estamos preparando el cielo”, es la insistencia en que tenemos que centrarnos en la cruz de Cristo para recorrer toda la escala del amor desde lo más visible como puede ser el pan que necesita el hambriento, hasta lo más íntimo, hasta lo más intangible, tan intangible que muchos sacerdotes ni siquiera lo predican, que tenemos que liberar a la gente de las garras del infierno, en el nombre de Cristo tenemos que hacerlo, y que tenemos que reunir a los hijos de Dios dispersos para que todos lleguen a esa morada que Cristo se fue a preparar, esa frase entonces también describe del carisma de Sanctus, de eso se trata.
Finalmente también se puede decir que el nombre mismo de este movimiento o germen de movimiento, porque es algo muy pequeño, el nombre mismo habla de ese carisma, Sanctus es la palabra en latín para decir santo y con eso estamos diciendo tres cosas, primera: que si entramos en ese caminar es para ser eso: santos; es decir es un camino de perfección cristiana, obviamente dentro del estado de vida de cada persona, pero si no tienes un anhelo de santidad Sanctus no es para ti, (risas), eso es clarísimo.
En segundo lugar: el Santo con s mayúscula es Dios y sabemos que la expresión “santo” quiere decir el que es completamente otro, el que es completamente distinto, el que está más allá de toda palabra de toda expresión, todo pensamiento el que rebasa toda medida. En Isaías Capitulo 6, los Serafines del Templo de Jerusalén repetían Santo, Santo, Santo, y en ese, lo que estaban es reconociendo, ellos, estas criaturas altísimas, en la Teología Católica los serafines son los Ángeles de más alto rango, y ellos, los de más alto rango, reconocen en su himno que Dios es más mucho, mucho más.
Entonces el nombre santo aplicado a Dios, es una invitación a que miremos más, mucho más de Dios, a que no tomemos a la ligera el mensaje de la Religión. Mucha gente, perdón que vuelva a esta idea, tiene el concepto de que la Religión es solamente para curarse uno de unos cuantos vicios y para ser tratable, repito ser buena persona recordar que Dios es Santo, es recordar que el llamado es más allá de toda palabra de todo pensamiento; es como cuando uno se asoma a un abismo, un abismo infinito, y en ese abismo uno siente el vértigo de algo que no acaba nunca, ése es el amor de Dios, ése es el Poder de Dios.
Luego cuando decimos Sanctus, estamos describiendo el carisma de este movimiento como una invitación a la santidad, como una invitación a mirar a ese infinito de Dios, pero es una palabra que decimos en latín, y yo quiero decir que la decisión de ponerle un nombre en latín tiene ya varios años, es decir eso fue antes de que se volviera a hablar de la posibilidad de volver a celebrar la Misa en latín y todo esto, yo me atrevo a afirmar, aunque puede sonar un poco petulante, que en eso fuimos proféticos nosotros en darle ese nombre en latín.
Y una de las razones del latín no se trata de idolatría del idioma, una de las razones es esta: es una invitación a la universalidad, pronto, si Dios lo permite, este movimiento tendrá que ser pronunciado en otras lenguas, entonces no habrá que hablar solo de santo, sino habrá que hablar en inglés por ejemplo de holy, la palabra para decir santo, y así sucesivamente: hainiguen, en alemán.
Es decir si nosotros vamos a esta lengua, que es la lengua de mil años de la historia de la Iglesia, es para decir que queremos servir a toda la Iglesia, en toda su extensión, y por eso , por ejemplo en conversaciones que tu y yo hemos tenido, y en conversaciones que he tenido con José Santiago, pues ya soñamos con células de Sanctus en Argentina, en Méjico, en Venezuela, son cosas que pueden suceder y yo estoy seguro que en la medida en que tengamos más estructurado este caminar, y en la medida en que el tren vaya avanzando en cada una de estas distintas comunidades que tenemos.
Yo estoy seguro que la gente va a descubrir algo que le estaba haciendo falta, porque el mundo necesita desafíos del tamaño del corazón de Cristo, el corazón humano se siente frustrado cuando se le pretende llenar solo con cosas superficiales, nosotros, como dijo San Agustín: “fuimos hechos para el infinito de Dios”, y estamos como frustrados cuando solamente nos quieren llenar con cositas de esta tierra.
Yo pienso que hay fundadas esperanzas para que Sanctus pueda crecer y pueda alcanzar esa, tiemblo al decirlo, esa universalidad que es propia de la Iglesia Católica, pero para allá tenemos que ir, porque la cruz de Cristo es para todas las naciones, es para todas las lenguas. Una manera de recordar esa universalidad es el nombre Sanctus, eso, esta respuesta múltiple yo creo ayuda un poco a aclarar un poco cual es el carisma de Sanctus.
Fray Nelson ¿Cómo nació? Todo esto que usted acaba de decir suena hermosísimo y es grande, y pareciera difícil de lograr, ¿Cómo nació esa idea de “Sanctus”, o esa inspiración?
-Hay un documento extenso sobre esto de la historia, un documento que hemos venido trabajando con María Margarita Guarnido, sobre todo con ella, pero han colaborado otras personas también que han sido testigos de esta evolución, la persona clave es ella: María Margarita Guarnido, una católica, convencida, bautizada pues desde su niñez, con un proceso impresionante de conversión en su vida, podemos decir que a ella no solamente la ha fascinó la locomotora, sino que la atropelló.
Yo diría que María Margarita fue atropellada, maravillosamente atropellada por el amor de Dios, y ella descubrió con un vigor y una generosidad, que yo debo decir que pocas veces he visto, ella descubrió que esa noticia tenía que ser conocida, entonces empezó a implementar caminos para difundir la noticia del amor de Cristo que está pues tan olvidado, porque esa guerra siempre estará, lo que el enemigo quiere para destruir a Cristo es que nos olvidemos de Cristo, entonces el papel de los evangelizadores es lo que le dijo San Pablo a Timoteo: “Acuérdate de Jesucristo”.
Un evangelizador es alguien que le está diciendo al mundo: acuérdate de Jesucristo, porque lo que el demonio siempre querrá es que nos olvidemos, que nos olvidemos de Cristo porque estamos demasiado tristes, o porque estamos demasiado llenos de cosas, o porque estamos demasiado contentos, o porque estamos demasiado distraídos, el demonio quiere que estemos distraídos, turbados, confundidos o lo que sea, con tal de que se nos olvide Jesús.
María Margarita, yo creo que es una persona, que seriamente quiere ir en camino de la santidad, aunque creo que ni ella, ni este servidor somos santos, (risas) evidentemente no lo somos, lo puedo decir con más certeza de mi mismo por supuesto, lo que yo si quiero decir es que ella desde esa convicción, empezó a tocar puertas, y empezó con un vigor y con una convicción muy grande y con mucha gente.
El documento sobre la historia de Sanctus tiene toda una página, tu lo has visto, toda una página de nombres de sacerdotes, que en algún momento, y entre ellos varios obispos por supuesto, que en algún momento han recibido esa llamarada impetuosa de Maria Margarita, luchando porque Cristo sea recordado y reconocido, en particular eso produjo un fruto del cual yo me siento muy feliz, que es una Vigilia, ella junto con una muy querida amiga de ella: María Claudia Manrique, empezaron en Radio María de Colombia.
Empezaron a hacer una Vigilia centrada en la Pasión de Cristo, les ayudaron muchos sacerdotes, pero creo que es importante mencionar al padre Cornelio Phaiper, alemán el de nacimiento, muy generoso con su tiempo y muy generoso en apoyar esta obra en sus comienzos, yo también tuve mi parte indudablemente, sobre todo en la preocupación de darle ese cauce de comunidad, ese fue siempre mi diálogo con Margarita.
Podríamos decir que lo que ella vivió fue sobre todo el anhelo inmediato del apostolado, como lograr que todas las emisoras del mundo, le cuenten a toda la gente que hay que convertirse, que hay que dejar el pecado, que hay que volver a Jesús, ese ímpetu es maravilloso, pero ese ímpetu necesitaba encontrar un cauce y el padre Cornelius, en esas etapas iniciales prestó un servicio extraordinario, María Claudia con su generosidad, con sus contactos, con sus amistades y con su perseverancia ayudó muchísimo, y sobre todo María Margarita supo liderar con fuerza y supo tocar muchas puertas en muchos lugares.
Esto fue hacia el año 1.999, ahí empieza esta andadura, luego cuando ella que en esa época estaba viviendo en Bogotá tiene que volver a Ibagué, viene algo muy interesante, ¿Por qué dejar morir lo de Bogotá? No tiene que morir, entonces, María Claudia de alguna manera sigue liderando Bogotá junto con otros laicos muy queridos algunos de los cuales siguen en el Movimiento, otros se han retirado por distintas razones, entonces María Claudia junto con otras personas, -estoy pensando sobre todo en Mauricio Villaveces-, empiezan a trabajar en darle toda una coherencia a esa evangelización sistemática alrededor de la Pasión de Cristo.
Con las vigilias en Radio María, y eso viene a convertirse como en la columna vertebral de Bogotá, Sanctus Bogotá, pero como María Margarita viaja a Ibagué, entonces ella no abandona eso que Dios le ha puesto en el corazón, sino que empieza también un proyecto de vigilias, en ese caso vigilias parroquiales allá en Ibagué y ahí nace también una comunidad con una inquietud que en ese momento se muestra también profética, la necesidad de tocar el corazón de los jóvenes.
Cuando uno piensa en la evangelización uno piensa en decirle Sí a Jesucristo y decirle Sí a Jesucristo es importante en todas las etapas de la vida, pero yo pienso que la infancia y sobre todo la juventud son momentos decisivos, y porque destaco la juventud porque en la juventud es donde tomamos las decisiones que le van a dar forma al resto de nuestra existencia.
Si un joven a sus quince, a sus veinte, a sus veinticinco años ha descubierto el lugar de la cruz de Cristo, a pesar de que esa persona quizás se aparte, se distraiga, caiga, ¿Todos hemos caído no? A pesar de que esa persona se distraiga o caiga, esa impronta ese sello de la Cruz, lo va acompañar toda la vida y lo va acompañar en todas las decisiones que tome.
Entonces María Margarita junto con la Comunidad de Ibagué, empiezan esta orientación muy interesante de Vigilias Parroquiales y de trabajo con los jóvenes, ahí no terminan las cosas, sería muy largo y tendría que leer prácticamente el documento aquí, pero ahí aparece también la importancia del arte, porque el arte tiene una relación que todos conocemos muy estrecha con el mundo de los jóvenes.
La mayor parte de los jóvenes sienten pereza, una pereza injustificada pero la sienten frente al discurso, el sermoneo, en cambio el arte, por ejemplo pensemos en la fuerza del teatro, la fuerza de la música, es un vehículo de evangelización poderoso, entonces también Ibagué, diríamos que también ha hecho hermosos coqueteos con ese estilo de evangelización.
Ahí tenemos esas dos comunidades que van caminando: Bogotá e Ibagué, pero muy pronto aparece otra cosa clarísima, ¿Cómo se puede lograr esto sin los sacerdotes? No se puede, es que el vínculo lo quiso Cristo mismo, porque la única celebración, oiga bien lo que voy a decir: la única celebración genuina, directa, inmediata de la pasión de Cristo, es la Eucaristía, todo lo demás que hagamos puede ser bellísimo, pero es recuerdo "de" ,mientras que la Eucaristía no es recuerdo sino presencia "de".
Entonces en la Eucaristía lo que está aconteciendo es el mismo amor que aconteció en el Calvario, en la Eucaristía lo que está sucediendo no tiene comparación con nada, y con eso estoy diciendo que el Rosario más devoto que yo pueda rezar, el Vía Crucis más piadoso que yo pueda hacer, la lectura o la predicación más elocuente que yo pueda hacer de los Evangelios nunca se equiparan al sacrificio Eucarístico como tal, porque el sacrificio Eucarístico no es recuerdo "de" sino presencia "de" y por supuesto ni el sacerdote puede sobre vivir sin la Eucaristía, ni la Eucaristía puede celebrarse sin el sacerdote.
Necesitamos sacerdotes que lleven la Eucaristía de tal modo en su existencia que cuando ellos digan las palabras de Cristo ellos mismos puedan sentir que es Cristo mismo que las está diciendo, porque Cristo ya esta reinando y viviendo en ellos, entonces así van surgiendo los grandes temas de Sanctus, Pasión de Cristo, penitencia, conversión, jóvenes, sacerdotes, evangelización, es como yo comparo este caminar de Sanctus, yo lo comparo con un árbol que va naciendo y al que van apareciéndole sus ramas, sus hojas, sus flores y sus frutos finalmente.
Ese es un poco, ese es a grandes rasgos, repito hay un documento que ya lo tenemos completado después de meses de trabajo, diálogo, discusiones porque somos humanos, discusiones, tensiones, malos entendidos ha habido, para quienes deseen ingresar a Sanctus, sepan que este es un llamado a la santidad, pero ninguno de nosotros y en particular los que hemos estado más implicado por decir algo María Claudia, María Margarita o yo, ninguno de nosotros va a decir: hemos llegado, si algo hemos aprendido es que es un camino hermoso, pero así también un camino infinito, un camino que no acaba, así que ha habido tensiones, ha habido problemas, ha habido discusiones, y óigame esto, jamás se le pedirá a un miembro de Sanctus que se disfrace de algo para pertenecer.
Nuestro Señor Jesucristo se llamó a si mismo "Verdad, Soy el Camino la Verdad y la Vida", nosotros no queremos los miembros de Sanctus disfrazados, no se trata de que nos disfracemos de piadosos, o nos disfracemos de religiosos, o nos disfracemos de orantes, o nos disfracemos de santos, Jesucristo murió desnudo y así desnudo mostró la verdad del corazón humano.
Mal haríamos nosotros vistiendo de mentiras lo que somos, entonces precisamente porque estamos en nuestra desnudez pues tienen que aparecer nuestros defectos, el que tiene un temperamento fuerte ahí le aparecerá, de pronto se pueden dar envidias, de pronto se pueden dar egoísmos, de pronto se pueden dar..., pues todas esas lacras que aparecen en los corazones humanos heridos por el pecado, todo eso se puede dar y se ha dado, y se ha dado, no nos extrañe en absoluto.
Ha sido una historia muy con los pies en la tierra, pero muy con la mirada en el cielo, y así yo hoy la puedo reconocer como una historia del amor de Dios con nosotros, por eso invito a quienes se quieran unir a este caminar que entren de cuerpo entero y que entren con todo lo que son, si quieren que les de un solo consejo, no pierdan tiempo disimulando, no vale la pena disimular.
Tu puedes disimular por dos reuniones, por cuatro tal vez, por diez tal vez, por veinte tal vez, pero en la reunión numero veintiuno va a aparecer lo que tu eres, entonces no pierdas tiempo disimulando, a veces es preferible pasar por un momento de desacuerdo y de tensión y solucionarlo en Cristo y no pasarnos treinta años de cincuenta años tratando de imaginar que somos lo que no somos o tratando de disimular que somos otras personas desde esa perspectiva, desde ese enfoque de realidad y de verdad yo creo que el Señor nos ha ido bendiciendo, y yo creo que lo que voy encontrando en nuestras comunidades, en Ibagué, en Bogotá ahora en Miami a mi me da mucha esperanza.
¡Qué bello! Verdad que sí, Y hablando de miembros, Fray Nelson, ya que en su último momento habló de eso, ¿Quiénes pueden pertenecer a Sanctus? O ¿Tienen qué estar de alguna manera preparados en la Fe?
-La experiencia nos ha mostrado que personas que estén como muy recientes en su proceso de conversión a veces, a veces puede quedarles muy difícil, o sea yo no le cerraría la puerta a nadie, digamos que hay como unos requisitos mínimos y hay unos requisitos recomendados, claramente los requisitos mínimos son pertenecer a la Iglesia Católica, aceptar en plenitud, aceptar en plenitud la enseñanza católica, porque esa es una cosa que para nosotros es clarísima, nosotros no entramos a Sanctus como entrar a un supermercado donde vamos a escoger lo que a mi me gusta creer de la Iglesia y que es lo que no me gusta creer, si la persona ya tiene eso, y si ha sentido el empuje de la locomotora de la Pasión de Cristo, y si siente que esa pasión tiene poder en su corazón yo diría que ahí están los requisitos básicos, sólo faltarían dos preguntas, la primera: ¿estás dispuesta o estás dispuesto según sea, estás dispuesto a caminar en comunidad? Si la persona únicamente se entiende con ella misma no va a poder ¿Estás dispuesto a caminar en comunidad? Es que eso implica muchas cosas, eso implica ser afectado por otras personas, a ser cuestionado a veces, eso implica ¿Qué voy a hacer cuando alguien me caiga mal? Porque todos encontramos también gente que no nos cae tan bien como quisiéramos, entonces ¿Estás dispuesto a caminar en comunidad? Y luego la otra pregunta: ¿Deseas ser útil a tus hermanos más allá que a ti mismo? Porque hay personas que solo piensan, eso también nos ha pasado, solo piensan como, como con esa ambigüedad que tiene el español, solo piensan como en una casa de reposo, es decir como un lugar para descansar, para tener una buena estancia, para estar a gusto, no nuestro propósito no es únicamente, (Piera: y la conciencia limpia), exacto, nuestro propósito no es solamente oír predicaciones bonitas y sentir que estamos bien, casi que nuestro propósito es lo contrario, descubrir todo lo que nos hace falta, descubrir todo lo que hay por hacer y descubrir que todo lo que hiciéramos sería poco, así que las personas que únicamente están pensando en eso como en sentirse buenas, difícilmente van a pegar en Sanctus, van a permanecer en Sanctus, quiero añadir otra cosa: eso no es una disculpa, esto no debe utilizarse como un pretexto para hacer difíciles hacer innecesariamente difíciles las reuniones, todo lo contrario nuestras reuniones creo que tienen que brillar por esa misma caridad que encontramos y que proclamamos en Cristo, lo único es que una cosa es recibir esa caridad, recibir ese amor, eso es una cosa, y otra cosa es el disimulo por el cual yo intento evitar el conflicto con la otra persona a toda costa, repito hay conflictos que tienen que darse, precisamente San Pablo en su Carta a Los Gálatas nos habla de cómo el mismo tuvo que enfrentarse en algún momento al mismísimo apóstol Pedro, oye tu estás aquí disimulando, y eso sucede entre Pablo y Pedro, no estamos hablando pues de cualesquiera dos cristianos. Resumen, un católico que abraza con gusto la doctrina católica, que está fascinado por la Pasión de Cristo, que quiere caminar en comunidad, que está dispuesto a descubrir que lo que hagamos será siempre muy poco y, y que bueno y que tiene también las posibilidades reales, por ejemplo si alguien se va a congregar, si alguien se va a reunir en Sanctus Miami tiene que tener también el tiempo apropiado, los medios de transporte la parte práctica, la parte práctica. Yo espero que mi Dios mientras decimos estas palabras, esté inspirando a mucha gente para que entre en este caminar.
Fray Nelson, aquí tengo dos preguntas que se podrían hacer juntas, pero que voy a empezar por una verdad, porque ¿Cuáles son las metas a cumplir a corto, mediano y largo plazo? Y también quisiera preguntar, para que usted pudiera coordinarla en una sola respuesta ¿Por qué llegamos a Miami? ¿Por qué Sanctus llega a Miami Fray Nelson?
-Muy bien, yo quisiera empezar por la segunda, paradójicamente Sanctus llega a Miami como un camino para llegar a Canadá a Rusia y a Japón, seguir con Australia, pasar a la India, hacer algo en Irak a ver si podemos también desde Miami entrar por Inglaterra, hacia Escandinava y hacia Alemania, resumen, es que queremos llegar a todas partes, es que yo quisiera que esto estuviera ya en todas partes, lo que espero es que alguien me abra una puertita para decirle mire por aquí Jesús, sigue por aquí, muchas veces en los eventos que tenemos d oración hacemos procesión con el Santísimo Sacramento Y hay siempre algunas personas que están acompañando al sacerdote para eso, para abrir camino, esa es Piera por ejemplo, Piera por ejemplo es esa, tú o Santiago en Miami, o las personas que empiecen en Argentina, o las personas que empiecen en Méjico, ustedes que son, son los que están acompañando al Santísimo y abriéndole campo porque Él tiene que llegar a todas partes. Esa es la meta a largo plazo, o sea que tus dos preguntas si están relacionadas, yo pienso que en estos momentos en mi vida a menos que Dios disponga otra cosa, me pueden quedar digamos en promedio unos treinta años de vida sobre esta tierra, en lo que tiene que ver con Sanctus la idea es que en esos treinta años se pueda alcanzar, sembrar y consolidar el máximo, yo espero en mi lecho de muerte si esa es la clase de muerte que Dios tiene para mi, yo espero poder llevar grabadas en mis pupilas esas luces que van a estar en distintos lugares del Mapa de esta Tierra, sentir que esas luces, esas hogueras de amor están encendidas y están ardiendo en el momento en que yo me despido de esta tierra, para allá va el objetivo a largo plazo, pero hay que pensar en objetivos más cercanos, ¿A corto plazo qué? Yo voy a ser muy concreto, a corto plazo el mensaje este de la locomotora y los vagones tiene que recibir oído atento y corazón abierto a los que ya están en Sanctus, por eso le doy tanta importancia a esta conversación, no por ti, ni por mi, sino porque este mensaje yo espero que sea escuchado muchas veces, muchas veces por nuestros amigos de Sanctus en las distintas comunidades y que los tomen hasta cierto punto como un mensaje fundante, no un mensaje que viene a cambiar nada del fundamento, sino como un mensaje que viene a recordar el fundamento.
En inglés la palabra cimiento se dice: foundations, es decir esto es recordar el cimiento, entonces objetivo a corto plazo, que la locomotora esté clara para todos, que el espíritu de Comunidad esté claro para todos y que esté claro para todos que esto tiene una dimensión apostólica y que tenemos que irla implementando, ¿Y esto qué significa? Significa oír unas cuantas predicaciones que ya hemos hecho sobre Sanctus y en particular esta, comentar esto en Comunidad, discutirlo en Comunidad, si hay que hacer otra sesión de preguntas y otra entrevista, después de que terminemos esta, hacerla, pero que haya verdaderamente una conciencia común que tengamos un lenguaje común, para mi es ese el objetivo a corto plazo, luego viene el objetivo a mediano plazo, yo lo divido en dos, creo que hay dos objetivos a mediano plazo, uno es: tenemos que pensar en función de fundar en otros lugares porque hay que hacerlo por es una necesidad, porque es un deber nuestro, repito los más opcionados en este momento son Argentina, Méjico y Venezuela, probablemente en ese mismo orden, solo Dios lo sabe. Ese es uno de los objetivos a mediano plazo, y el otro objetivo a Mediano plazo es la consolidación de los apostolados en las comunidades y en ese sentido y en lo que el Señor pienso que me ha mostrado para Sanctus Miami es algo que me deja sin aliento, es algo que me deja boquiabierto, hasta donde yo puedo conocer la voluntad de Dios para Sanctus me parece maravillosa donde quiera que esté, se que es hermosa la de Bogotá, se que es hermoso lo de Ibagué, pero se que hay algo muy fuerte que requerirá el apoyo de todos, que lo oigan esto todos por favor, todos tendremos que apoyar esa obra de Sanctus en Miami y la razón es muy concreta, porque yo pienso que va a ser el primer lugar que empezará a implementar algo concreto en el tema de los sacerdotes que es una deuda que tenemos con Jesucristo hace mucho tiempo, la importancia de los sacerdotes en Sanctus está desde el día número 1, partamos de la base que María Margarita cuando siente este impulso lo primero que hace es buscar sacerdotes, ella no empieza por decir: ah yo voy a evangelizar yo sola o con otras mujeres o con otros amigos, no, lo primero que ella hace es buscar al sacerdote, y buscar sacerdote que tenga esa convicción que quiera vivir su ministerio, por eso creo yo que Sanctus Miami marca una una especie de hito en el caminar del movimiento, porque yo creo que Sanctus Miami será tal vez el primer lugar donde empecemos a implementar algo concreto en esta línea, y eso pues va a requerir muchas lágrimas, muchas oraciones y sobre todo mucho apoyo de todos, pero igualmente los otros movimientos, yo amo lo que se ha hecho en Ibagué, yo amo lo que se está haciendo en Bogotá y se ha hecho y creo que todos tenemos que apoyarnos a todos.
¡Qué hermoso Fray Nelson! En cuanto digamos que a la organización o a la jerarquía o las juntas directivas o asambleas, ¿Usted quisiera decirnos algo al respecto?
-Sí, Yo creo que necesitamos una estructura que sea mínima y creo que no se puede bajar o no se puede simplificar mucho más de lo que voy a decir ahora: que cada Comunidad tenga un coordinador, en todos los casos puede ser hombre o mujer, un coordinador o coordinadora, un secretario un tesorero, eso tiene que quedar claro en cada Comunidad y es lo normal es lo que hay en todas partes, igualmente me parece que es necesario retomar de un modo libre, es decir no como camisa de fuerza, pero si con mucha seriedad el tema de lo que hemos mencionado en algunos retiros con Bogotá e Ibagué que es aquellos de los ritmos, es decir ¿Qué se espera que sea el respirar espiritual normal de un miembro de Sanctus, en términos de lo diario, lo semanal, lo mensual lo anual, incluso mismo los ritmos, uno de los tremendos desafíos que tenemos es como realizar nuestros retiros, porque esos retiros han sido claves, yo creo que los grandes avances se han dado siempre en el contexto del retiro, pero obviamente hay un precio que se paga cuando hablamos de que queremos comunidades por ejemplo en distintos países es que ya inmediatamente los costos de reunión o de transporte se elevan extraordinariamente, pero por ahora digamos que siquiera en términos de lo deseable hay que decir, necesitamos uno o dos retiros al año, necesitamos clarificar asuntos de estatutos, algunas normas mínimas, pero eso tiene que quedar claro, ya lo de historia está listo digamos la historia fundacional está lista y luego esta mínima estructura en cada comunidad, creo que mas o menos (¿y los estatutos?), en los Estatutos se han dado pasos, fue un tema muy interesante en un par de discusiones en un par de los últimos retiros y yo creo que puede estar dentro de nuestras metas para el año 2008, una normativa muy simplificada muy sencilla, que básicamente viene como a recoger esto que hemos dicho de los ritmos, tipos de espiritualidad y algo también sobre los apostolados.
¡Qué lindo Fray Nelson! Bueno, ya que estamos hablando de la forma que tienen que ser lo de los ritmos y todo eso, pueden suceder cosas que quizás no sean tan agradables, como en toda comunidad verdad, podría darse el caso de que ¿Tenga que expulsarse a alguien de “Sanctus”? Y ¿Por qué o más o menos porque podría suceder algo así? O retirarlos o darles una amonestación, ¿Se podría dar ese caso?
-Por supuesto, por supuesto. Yo creo que sería infantil negar eso, porque la Iglesia es nuestra Madre, y la Iglesia se rige por algo que se llama el Derecho Canónigo, y ¿Qué quiere decir que la Iglesia tenga Derecho Canónigo? Es decir que la iglesia admite que errores se cometen, la Iglesia admite que las tensiones no siempre se resuelven de la mejor manera y por consiguiente nosotros somos concientes de que a veces hay que tomar medidas incluso extremas, pero yo creo que no hay que pensar que todo problema lleva a una solución extrema, de hecho cuanto más avanza mi vida, más me convenzo que hay que tratar de minimizar, hay que tratar de reducir las decisiones de tipo extremo de tipo radical, hay que reducirlas porque con mucha frecuencia sucede que en el afán de limpiar y purificar todo con rapidez ahí pasa lo que, lo del ejemplo que tanto se repite, echamos el agua sucia a la bañera pero junto con el niño ¡no!, entonces muchas veces uno hace por querer hacer mucho termina haciendo poco o haciendo daño. Personalmente creo que en Los Estatutos eso tiene que quedar establecido, tienen que haber unas amonestaciones y tiene que haber una formula que yo aprendí de mi Comunidad Religiosa de Los Dominicos que es la formula de un tiempo de dispensa o de un tiempo de discernimiento. Si alguna persona en algún momento por propio impulso o por discernimiento de su propia comunidad, si una persona se encuentra en una situación que realmente hace muy difícil el caminar junto con otros, pues tiene que haber alguna instancia y finalmente tiene que haber alguien que diga oye esto, esto hay que darle un tratamiento diferente, porque no tomas un tiempo a parte porque no disciernes un poco tu pertenencia al movimiento, creo que hay que obrar de esa manera, en los casos más graves que pueden llegar, Dios no lo quiera, pero pueden llegar, eventualmente habría que pedir a alguna persona, mira que Dios te ama no hay dudas, pero tu camino en este momento camina hacia otra parte, esperemos a ver yo creo que si estamos orando unos por otros y si estamos, si nosotros estamos apoyándonos yo creo que no se llegaría como a esa clase de extremos, yo le doy gracias a Dios por esta experiencia de Fe que nos permite, deseo que quienes escuchen estas palabras se sientan sobre todo atraídos a ser más consecuentes con su propia vocación porque de lo que se trata es eso yo no llego al punto de decir esta es la receta, nadie tiene la receta, el Espíritu Santo siempre es plural y siempre es múltiple, pero yo creo que Sanctus es una oferta que cada vez la veo como más interesante más válida y espero realmente que pueda mucho fruto.
Así sea. Ayer casualmente hablábamos en el retiro sobre la bondad, la bondad así como suena, ¿Qué podrías decirnos si yo te dijera: Sanctus versus la bondad? ¿Cuál sería tu opinión? O ¿Cómo nos describirías eso? Sanctus versus la bondad.
-Bueno la palabra versus suele presentarse cuando desea presentarse peleando dos boxeadores no? Y entonces se dice, aquí está peleando este versus el otro no? Pero yo creo que aquí no se trata de una oposición sino digamos de la relación que pueda haber (exacto) mi impresión es que los patronos que hemos buscado, yo no he influido en ninguno de ellos, los patronos se han caracterizando precisamente por ser grandes enamorados del bien, y el camino del bien, porque siempre es importante anunciar el mal, pero a vece se logra mas anunciando el bien y sembrando el bien. Me acuerdo mundo un sacerdote que predicaba diciendo si quieres dejar de tener malos pensamientos, llénate de buenos pensamientos y verás que no queda espacio para los otros, si quieres llenarte de buenas palabras que tu boca deje de decir groserías o cosas impropias obscenas o lo que sea, llénate de buenas palabras, que si tu lengua está ocupada en construir el bien y en hacer el bien pues difícilmente va a tener tiempo de decir o de pronunciar palabras inadecuadas, algo parecido aquí, la Pasión de Cristo es como el choque entre lo más acerbo de la maldad y lo más intenso de la bondad, esa es la pasión de Cristo. San Agustín acuñó esta frase no: “Es el encuentro de la miseria con la Misericordia”, y desde ese punto de vista si miramos a un padre Pío, fue eso, fue no solo un testigo de la pasión del Señor, sino que fue un profeta del amor de Dios del amor real de Dios, la vida del Padre Pío la podemos resumir diciendo: ordenó, dirigió, atrajo al camino del amor, al camino de la bondad, al camino de Dios a miles y miles y sigue haciéndolo, bueno ese es el Patrono de Sanctus en Ibagué, luego tenemos a Santa Teresita del Niño Jesús fascinada por la Palabra de Dios, fascinada por la simplicidad de Dios, fascinada por la verdad de Dios esta rosa tan tierna del jardín del cielo Santa Teresita, es como un mensaje de la bondad, uno se pone a leer a Santa Teresita y está hablando el amor, yo creo que si el amor se pusiera a escribir sus poesías algunas veces escribiría cosas como las de Santa Teresita, por esa penetración por esa sutileza por esa luz que hay allí, entonces de nuevo esa es la Patrona de Sanctus Bogotá, de nuevo lo que hay ahí que es, es un gran mensaje de bondad, es un gran mensaje de déjate ganar por el bien y verás que al mal le toca huir, o como decía el otro, en vez de maldecir las tinieblas enciende una luz y la tiniebla huye, la tiniebla nada puede frente a la luz, y ahora Miami ha tenido la sensatez de elegir a Santa Catalina de Siena, que fue eso, ella fue como una pintora que quiso retratar lo que Cristo hizo, lo que Cristo quiso para nosotros eso es Santa Catalina de Siena, es como gritar al mundo con mil voces: mira cuanto nos ama para echar fuera toda maldad, entonces yo creo que tu pregunta es una buena manera de cerrar esta serie, no quiere decir que no puede haber otra serie de preguntas en otro momento pero creo que esta serie la podemos cerrar en ese tono, descubrir que finalmente mi miseria se encontró con la misericordia divina, mis pecados, mis maldades se encontraron con las bondades de Dios y ganaron las bondades de Dios, entonces que me arrase que me envuelva el diluvio de esa bondad divina, para poder nosotros decir lo que dijo el Papa Juan XXII, la bondad ha hecho serena mi vida, ahí vamos a encontrar la paz y ahí vamos a encontrar la fecundidad.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, como era en un principio ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. ( 3 veces).