Retorno del Destierro, 7 de 8
Tema 7. Isaías y la promesa renovada
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La primera pregunta que hay que hacer, ahora que llegamos al profeta Isaías, es por qué hablamos de Isaías, si Isaías es del siglo VIII.
Isaías profetizó en Israel y en Judá, es decir, Isaías pertenece al tiempo anterior a la disolución del Reino del Norte, el reino de Israel. Si uno mira en los libros de Jeremías y de Ezequiel, aparecen algunos oráculos que hablan de la restauración de la casa de Israel, verdaderamente ese era un acto de fe muy grande, porque ya llevaban doscientos años de haber sido prácticamente absorbidos desde que los asirios arrasaron con Samaria, se llevaron al rey cautivo.
Desde esa época, prácticamente se disuelven esas diez tribus de Israel, entre otras cosas, en la mitología popular, que a veces llaman en las leyendas urbanas, hay una cierta tradición de que pasó con las diez tribus; porque se sabe que abajo estaban solo dos la tribu de Benjamín y Judá.
Las de arriba Zabulón, Neftalí, Rubén, todas esas tribus de arriba, las del norte ¿qué les pasó? Y hay toda una mitología, y algunos dicen que esas tribus luego peregrinaron, y a veces se cuenta que un pueblo por allá cercano a la India es en realidad la tribu, por decir algo en Neftalí que han permanecido como escondidos siglos y siglos, pero eso pertenece más bien a fábulas y a leyendas y no hay una demostración clara al respecto.
Más bien, lo que hay que admitir, es que esas diez tribus forzadas por la crueldad de los asirios, tuvieron que asimilarse a la fuerza, al Reino del norte, es decir, a Siria y en ese sentido se disolvieron.
Pero es curioso que Jesús escoge el número doce cuando va a elegir a sus apóstoles y esa elección tiene ya un carácter mesiánico, elegir el número doce es el número de las doce tribus, es el número que alude a las profecías mesiánicas de Jeremías y de Ezequiel, porque tanto Jeremías como Ezequiel, cuando hablan de la restauración que Dios va a traer, hablan de la restauración de Israel y de Judá.
Y por eso Jeremías tiene la historia de las dos hermanas, y esa misma predicación tiene Ezequiel, claro, que hablan de estas dos hermanas, en primer lugar para tratarlas como dos prostitutas de la peor calaña; pero luego de ese regaño espantoso viene un mensaje de esperanza, un mensaje que habla de la restauración de Israel y por consiguiente, la recuperación de los hijos de Jacob.
Cuando Jesús elige doce está tomando una decisión que tiene un simbolismo mesiánico sumamente fuerte, tan claro era esto para los apóstoles, que cuando Judas Iscariote sale del grupo, entonces Pedro dice, hay que remplazarlo, no se puede romper el número doce, porque ese número tiene carácter de algo mesiánico, tiene carácter de restauración definitiva.
Pues bien, el profeta Isaías, el personaje como tal, vive en el siglo VIII, tenemos noticias de él más o menos de la mitad, de la segunda mitad del siglo VIII como hasta el año setecientos antes de Cristo; pero no se sabe como terminó Isaías.
Esta Biblia de Jerusalén, en su introducción, hace alusión a una leyenda judía que dice que Isaías fue martirizado en tiempos del impío rey Manasés, Manasés fue uno de los reyes más corruptos de Judá, llegó prácticamente a poner como ley la idolatría y según una leyenda judía, en tiempos del rey Manasés, fue martirizado Isaías.
Lo cierto es que los datos históricos tenemos únicamente hasta el año setecientos; pero resulta que Isaías es un hombre muy grande ¿Quién es Isaías? Isaías no es sacerdote, el pertenece a lo que después, en el Nuevo Testamento, se van a llamar los escribas.
Isaías es un hombre culto, el lenguaje de Isaías, según el parecer de muchos, no lo igualó nadie nunca, la hermosura, esa combinación de fuerza, belleza, sabiduría, mensaje que se da en Isaías, es admirable. Cuando san Jerónimo escribió el comentario al libro de Isaías, dijo: “este libro resume toda la Biblia” y lleno de admiración por el libro de Isaías fue que san Jerónimo dijo su famosa frase “desconocer las Escrituras es desconocer a Jesucristo” eso lo dijo Jerónimo reflexionando sobre el libro del profeta Isaías.
Este libro es muy complejo en su composición y yo les voy a comentar lo que parece más o menos consenso entre los exegetas para que nos ubiquemos en una obra que es la más extensa del Antiguo Testamento.
Isaías tiene 66 capítulos, lo que parece cierto hoy por hoy es que Isaías obviamente fue una persona real del siglo octavo antes de Cristo, un gran predicador, y sobre todo, un gran escritor. El cuenta su vocación en el capitulo sexto, es la vocación esa del templo donde el percibe la santidad de Dios, algo parecido a lo que le sucedió a Moisés con la nube o a lo que le sucedió a Ezequiel con la gloria de Dios; eso fue lo que le pasó antes a Isaías con el templo lleno de humo, ese humo, esa nube, esa gloria, son todas maneras de hablar de una presencia divina, presencia que sin embargo revela y esconde a la vez, los oráculos que se atribuyen propiamente a Isaías, van hasta el capitulo 39 y a eso se le suele llamar el primer Isaías.
¿Qué quiere decir que se atribuyen a el? Que son oráculos que se atribuyen a Israel y Judá, sobre todo de Judá, en esa época, en el siglo VIII a. de C. Isaías fue profeta en tiempos del rey Ajaz y fue con respecto con el rey Ajaz que dijo Isaías el famoso oráculo “la virgen concebirá y dará a luz un hijo” (Isaías 7, 14).
Pero ya que mencioné esto hagamos una aclaración al respecto, realmente en la lengua hebrea no dice “virgen” sino dice “la joven” y parece que la primera aplicación de ese oráculo hacía alusión a la esposa misma de Ajaz que pertenecía a la casa de Judá, era por consiguiente descendiente de David y según esa línea interpretativa lo que le estaba diciendo Isaías al rey Ajaz era: mira que Dios ya ha asegurado descendencia, es decir, tu esposa, la joven esposa ya está embarazada.
Es decir, Dios mantiene su promesa, Dios mantiene la promesa que le dijo a David, Dios mantiene la promesa de que no se va a apartar el cetro de la casa de Judá. Ese mensaje se lo dice Isaías al rey de Judá en un momento de terrible angustia, porque resulta que Pécah, que era rey de Israel y razón con ese que era rey de Damasco, es decir, que venía de Asiria, se habían aliado para atacar al reino de Judá, era la época en que estaban todavía el Reino del Norte jugando a la política, que si me alío con este o con este otro, entonces razón y Pécah van a atacar a Judá y Ajaz se siente pequeñito, muerto de miedo, muerto de angustia.
Isaías será el gran predicador de la confianza en Dios, Isaías le dice - no tiemble tu corazón - Isaías le dice - apóyate en Dios, déjate de estar buscando alianzas humanas - porque ya Ajaz estaba buscando alianza con Egipto, ustedes saben que los vecinos grandes eran Egipto y Asiria. Entonces Ajaz estaba hablando de alianza con Egipto, y el Profeta Isaías le decía “¡hombre! que no es por ahí” pide una señal al Señor, el Señor está contigo, pídele una señal, date cuenta que si está, pero Ajaz prefiere una fe mediocre que una decepción total y entonces dice “no, yo mejor no pido esa señal”(Isaías, 7, 11-12).
Es tan pobre la fe de Ajaz en ese momento, que el teme que pida una señal y que la señal sea adversa y que ese remedo de esperanza que le queda se derrumbe y entonces Ajaz dice no, yo no pido una señal e Isaías pierde la paciencia y le dice: “¿te parece poco cansar a la gente que vas a cansar también a Dios? pues el Señor por su cuenta te da una señal, tu esposa ya está embarazada, ya viene la descendencia, Dios sostiene su promesa, (Isaías 7, 14-15). Eso supo por revelación Isaías y así consta en la lengua hebrea, pero resulta, que como todos sabemos, siglos antes de Cristo se hizo la famosa traducción de los setenta, que es la traducción de la Biblia hebrea a la lengua griega.
La razón por la que fue necesario hacer esta traducción es porque ya para esa altura, hablemos del siglo III o II a. de C., para esa altura la mayor parte de los judíos vivían en la diáspora y la lengua franca, la lengua que se hablaba en la diáspora era el griego, básicamente por el avance del Imperio helenístico, es decir, por los recorridos y devaneos de Alejandro Magno y sus secuaces.
Entonces, como el imperio macedonio había dejado esa herencia de lengua griega y como el griego era lo que se hablaba por todas partes, por eso tuvo que hacerse la traducción llamada de los setenta y esa traducción de los setenta, cuando fue a traducir Isaías capitulo siete, no dijo “la joven” sino dijo parthenos “la virgen”.
Esto indica que entre el siglo VIII, cuando predicó Isaías, al siglo III, había habido una evolución, había habido un camino, había habido un cambio en la concepción de lo que sería el Mesías, acuérdate que el libro del Deuteronomio habla del otro Moisés, se habla de “el Señor os dará otro profeta como yo que vendrá” y bien, pues ese oráculo mesiánico del Deuteronomio hay que entenderlo junto con los oráculos mesiánicos, por ejemplo de Jeremías, de Miqueas, de Ezequiel.
Lo más interesante es que después del destierro el pueblo está tan convencido de que sólo Dios es rey, de que solo Dios es majestuoso, de que solo Dios es omnipotente y de que en verdad nadie puede frenar el poder de Dios, están tan convencidos que están seguros de que el Mesías va a venir de una Virgen y por eso, ya en la Biblia de los setenta, que no es Biblia sino el Antiguo Testamento, ya en la traducción de los setenta se utiliza la palabra “parthenos” va a ser una virgen. Dios es tan poderoso que ni siquiera tiene que someterse a esa ley natural de la generación, una virgen va a dar a luz un hijo, (Isaías 7,14) esa fue la traducción que se hizo de Isaías.
Isaías entonces, el personaje, vivió en el siglo VIII, las ultimas noticias que tenemos de él es más o menos en el año 700 a. de C. pero un profeta de tanta altura creó escuela. Esto no tiene nada de extraño, acuérdate que más bien lo raro era que los profetas fueran solitarios, los profetas hacían escuela.
Elías por ejemplo, es una gran excepción, de hecho Moisés tuvo su compañero que fue Josué, la Biblia lo llama siempre su ayudante, Elías también tuvo un criado, pero ese criado no era exactamente profeta, por eso Eliseo busca ser el sucesor de Elías, pero Eliseo, si uno mira en los libros de los Reyes donde se habla de Eliseo, se ve que Eliseo era parte de lo que llamaban la comunidad de los profetas, es decir, el movimiento profético en Israel tiene una serie de secuencias, pasa por personajes tan extraños como Balaán, personajes tan carismáticos como los jueces, y llega finalmente a Samuel y a los que siguen; pero dentro de ese movimiento profético no solo hay personajes, sino que hay escuela, hay comunidades de profetas, casi podríamos decir que era la norma.
En el fondo, si uno lo piensa, es bastante natural que haya una comunidad de profetas, es natural, porque el profeta habla de parte de Dios, es natural porque el profeta hace gala de una sabiduría, una sabiduría que rebasa como lo inmediatamente percibible, y por eso es natural que el profeta tuviera discípulos, más bien lo que es extraño, y en esto Jesús va a romper con una larguísima tradición, es que el profeta tuviera discípulas, eso sí es extraño.
El evangelista Lucas nos cuenta que había unas mujeres que acompañaban a Jesús en su ministerio y le servían con sus bienes, eso sí es novedad; pero que un profeta tuviera discípulos eso no tenía nada de extraño, por eso también hay que tener en cuenta que los profetas hacían o recibían estos discípulos y esos discípulos consideraban una manera de honrar a su maestro, no atribuirse sus oráculos, algo así como decir, haber como podría decir yo mismo, a mi me ha formado mi comunidad, yo me debo a mi comunidad dominicana, entonces yo podría decir por amor a mi comunidad dominicana, mira, lo que usted puede ver de bueno en mí atribúyanselo a la Orden de Predicadores.
Ese es el mismo espíritu en el que los discípulos de los profetas, cuando escribían oráculos, fruto de su oración, fruto de su reflexión, los atribuían a Isaías, por ejemplo, ellos no sentían que estuvieran robándole derechos de autor a Isaías, ellos no sentían que estuvieran usurpando el nombre, más bien consideraban que era parte de la gloria de un gran maestro que siguiera hablando por boca de sus discípulos.
Y precisamente acuérdate la frase que dice Jesús “el discípulo no es más que su maestro” (San Mateo 10, 24) cuando acabe su formación ¿qué va a pasar? Será como el maestro, eso era lo que sentían estos. Esa era una mentalidad muy semita y muy propia de la antigüedad y eso sucedía solamente en el pueblo hebreo, por eso nos encontramos una cantidad de obras en la antigüedad, que finalmente no se sabe si fueron escritas por la persona o si fueron escritas por un discípulo.
En la pintura sucede lo mismo, uno va a los grandes museos y le dicen mire, este cuadro pertenece a la escuela de Rafael, eso no significa que él lo haya pintado cada detalle, muchas veces, lo que hacían esos grandes pintores, por ejemplo el Renacimiento es que encargaban la mayor parte del cuadro a los discípulos y ya en los detalles últimos, por ejemplo de los rostros o de las manos, que suele ser de lo más difícil de pintar ahí el maestro daba el toque, que por eso se llama toque maestro.
Entonces, en el brillo de los ojos, en el juego de sombras en las mejillas ahí el maestro hacia su toque, pero lo demás lo hacia el discípulo y era honra del discípulo que el maestro tomara en cuenta su trabajo, no se lo atribuía a sí mismo, eso explica por qué en el libro de Isaías encontramos varias secciones, que a veces se llaman primer Isaías, segundo Isaías, tercer Isaías.
El primer Isaías cubre los capítulos del 1 al 39; es muy interesante, porque nos pone en contacto con el personaje mismo, con el profeta mismo, esos juegos de ironía por ejemplo de Isaías, son una cosa espectacular, recordemos solo un pedacito del primer Isaías, la manera como les habla las autoridades de aquel tiempo, eso es una cosa impresionante, dice por ejemplo Isaías “oíd cielos escucha tierra que habla Yahvé, hijos crié y saqué adelante y se rebelaron contra mí, conoce el buey a su dueño y el asno el pesebre de su amo, pero Israel no conoce, mi pueblo no discierne” (Isaías 1, 2-3). Isaías tiene ese lenguaje fuerte y al mismo tiempo poético.
Los primero 39 capítulos son de este personaje, luego tenemos el llamado libro de la consolación que son los capítulos del cuarenta al cincuenta y cinco, muchos dicen que son las páginas más bellas de todo el Antiguo Testamento, esa es la parte que empieza con un grito de consuelo, “consolad a mi pueblo dice el Señor porque ha sufrido doble paga por sus pecados” (Isaías 40, 1-2) y empieza a describir en un tono majestuoso, como en una especie de liturgia cósmica, empieza a describir lo que es el retorno del destierro, es una belleza, es una hermosura, capítulos del 40- 55.
Y luego los últimos 11 capítulos, del 56 al 66 que se les llama el tercer Isaías. Parece claro que la primera parte, el primer Isaías, básicamente pertenece a un solo autor, y se atribuye al personaje del siglo VIII a. de C. El segundo Isaías en cambio, es otro autor, pero de la escuela de este profeta y es un autor que ya conoce el destierro y es indudablemente un personaje del siglo VI a. C.
O sea que fíjate que la escuela de Isaías, los discípulos de Isaías realmente duraron su tiempo. El tercer Isaías es una colección bastante heterogénea, es muy difícil de situar en el tiempo, pero sin duda contiene algunos textos que son contemporáneos al destierro o posteriores al destierro, de esos textos nos va a interesar especialmente una oración penitencial que se encuentra a la altura del capítulo 63 o 64, ya lo vamos a ver.
Son las tres grandes partes, en resumen, el primer Isaías se atribuye al profeta, el segundo Isaías un escritor anónimo de la escuela del profeta, pero que escribe en el siglo VI. El tercer Isaías es un poco una colección heterogénea, la mayor parte de los exégetas dudan de que se trate de un solo autor y además los oráculos parecen de distintos periodos.
Esa compilación que es Isaías y su escuela, contienen entonces un gran total de 66 capítulos, es un libro extenso, muchas veces abigarrado, pero de una belleza sorprendente, San Jerónimo quedó abismado de la profundidad y belleza de este libro y dijo: “en este libro se resume la Biblia entera”.
Bueno, ¿qué podemos decir de nuestro retiro? como en nuestro retiro lo que nos interesa es sobre todo el destierro, quiere decir que lo que a nosotros más nos va a importar son el segundo Isaías y el tercer Isaías, por el tema que traemos, pero del primer Isaías hay que destacar una idea que la repitieron varios profetas, siempre fue tentación de los reyes, tanto de Israel como de Judá, solucionar las infidelidades y los pecados haciendo alianzas humanas y mundanas.
Es decir, la constante que tienen estos profetas es que denuncian la corrupción y el pecado; pero se le quiere dar a un problema teológico, una solución política y eso lo denuncia Isaías, se lo denuncia al rey de Israel y se lo denuncia al rey de Judá, no le quieras dar a un problema teológico una solución política.
¿Por qué destaco esto? Porque creo que tiene una enseñanza para nosotros, a veces se quiere solucionar un problema moral con una solución psicológica; a veces se quiere solucionar un problema ético con una solución de relajación; a veces se quiere solucionar un problema de culpa, que es un problema ético, moral, se quiere solucionar con una teoría psicológica del autoestima.
Yo me siento muy mal, me siento deprimido, me siento triste ¿por qué se siente triste? Bueno, hay varios factores, uno es que maté a puñaladas a mi esposa, ¿eso es uno de los factores que contribuye a la tristeza? Bueno, vamos a curarle esa baja autoestima que usted tiene hombre, vamos a mejorarle esa autoestima, usted se sienta bien, se sienta fuerte. Pero no se soluciona el problema del asesinato, no se soluciona el problema de la culpa.
Entonces, una tentación, a mi me parece que la manera como hoy se vive esta tentación, ¿en tiempos de Isaías como era? A un problema teológico se le quiere buscar una solución política, a mi me parece que hoy sigue sucediendo lo mismo, solo que cambia la palabra político por la palabra psicológico, cámbialo por autoestima, cámbialo por ese tipo de palabras, entonces hoy la panacea, por ejemplo en la relajación, nos están metiendo por todas partes la idea de que tener paz es estar relajado, es decir, se está redefiniendo la paz sin conexión alguna con la verdad y con el bien, se está definiendo la paz con un estado cerebral, las famosas ondas alfa, que gracias a Dios he visto que no han funcionado mas por aquí, en lo que han mirado mis ojos sin gafas.
Se reduce la paz personal a un problema ¿de qué? A un problema de ondas cerebrales, es una paz desconectada de la verdad y del bien. Se reduce el problema de la paz a que te tomes un relajante, se te reduce el problema de la paz a que te tomes un antidepresivo, es decir, la paz se volvió un problema de Prosac, un problema de medicamentos, un problema de pastillas. Nuestra cultura quiere resolver los problemas morales a base de pastillas, “jugando” dicen en inglés tirnquering jugando con la química del cerebro, jugando con el cerebro sin abordar los problemas reales.
Entonces me siento tenso ¿y por qué se siente tenso? Me siento tenso porque creo que me van a matar ¿por qué cree que lo van a matar? - ¡Hombre! porque le debo como 20 años de sueldo a mis empleados, eso me mantiene tenso – venga, démosle un masaje para que se le pase la tensión y entonces a la persona lo asesinan pero distensionado, muere distensionado, ya se le hizo el masaje, no le arregla el problema.
Entonces a mi me parece que esto es muy importante, porque la sociedad hoy quiere solucionarlo todo con la relajación, con la autoestima, con la paz interior, eso no es otra cosa sino la desconexión de la paz con la verdad y con el bien.
En el plan de Dios la paz es fruto de la justicia y la justicia tiene que ver con lo verdadero y con lo correcto, pues no, resulta que aquí se quiere encontrar una paz que es no verdadera paz, sino que es simplemente desconcertarse del problema, y por eso, entre otras razones, estimo yo que tiene tanta popularidad la espiritualidad budista, porque la espiritualidad budista esencialmente es una desconexión.
Lo que quiso resolver Gautama, Buda no fue el problema de la verdad ni el problema del bien ni el problema de la justicia, sino el problema del sufrimiento, y la respuesta al sufrimiento siempre será una para los budistas, desconectarse del sufrimiento.
Es decir, que no me importe, la droga fundamental del budismo, y por favor ustedes sean claros en su enseñanza, porque los métodos orientales se están metiendo en todas partes, la cosa siempre empieza con unas clases de yoga y las señoras elegantes de su parroquia están yendo a yoga y consideran que eso no tiene nada de particular, que eso es simplemente por la salud del alma y del cuerpo y es para buscar la armonía, la meditación, el centro, los chacras o no sé cuantas cosas más.
¿Cuál es el gran peligro de esto? No es que esté mal la relajación; pero el gran peligro es que se desconecta el tema de la paz del tema de la justicia, y entonces yo he sido una pésima esposa, he sido una madre irresponsable y egoísta, he sido una persona vanidosa y codiciosa, y entonces tengo una conciencia que me ladra, pero para no escuchar esos ladridos aprendo a hacer una meditación que calla los ladridos sin sanar el problema.
Guardadas las proporciones, eso es lo mismo que tener una casa o una finca en donde el perro empieza a ladrar porque vienen los ladrones y la gran solución es darle un somnífero al perro, eso es lo que está haciendo nuestra sociedad, durmiendo la conciencia, durmiendo al perro, desapareciendo el problema de la verdad, sobornando conciencias. Se cree que el problema de la paz a nivel personal es un asunto de desconectarse del sufrimiento y se cree que la paz a nivel social es un asunto de buscar consensos, negociaciones, acuerdos y nadie se preocupa del derecho, nadie se preocupa de la justicia.
Entonces del primer Isaías, aunque no tenga que ver directamente con el tema del destierro, que sí tiene que ver, yo tomo y rescato esa parte, cuidado con esa noción de paz, averigüen entre sus amistades, dice el refrán: “en casa de herrero cuchillo de palo” y así nos pasa, sacerdotes somos y en nuestra propia familia esto se ha metido. Sacerdotes somos y en nuestras parroquias pululan este tipo de propuestas, que al principio parecen inocentes, pero que ya sabemos las consecuencias que traen.
Pasemos al tema del destierro, ¿Qué es lo que hay que destacar? ¿O que nos enseña el Isaías segundo, capítulos del 40 al 55? El Isaías segundo es el Isaías que tienen los cuatro cánticos del Siervo ¡imagínate! Aunque solo fuera por esas cuatro joyas, uno tendría que decir que son de las páginas más bellas de toda la escritura, los cuatro cánticos del Siervo.
En el Viernes Santo, la primera lectura, en la acción litúrgica de la pasión del Señor, es el cuarto cántico del Siervo. Isaías del 52:13 al 53:12. Todos los años el Isaías segundo nos da una catequesis sobre el Siervo doliente; pero a la vez que aparece ese Siervo doliente aparece que es un siervo victorioso. De modo que lo más hermoso del Isaías segundo, está verdaderamente en esta imagen del Siervo.
La teología de la redención por el sufrimiento es el gran regalo del Isaías segundo, la teología de que el sufrimiento no es maldición, la teología de que el sufrimiento es purificación y el sufrimiento es camino del amor de Dios, no cualquier sufrimiento ¿Cuál es el sufrimiento que es fecundo? ¿Cuál es el sufrimiento que abre espacio al amor de Dios? El mismo Isaías segundo nos lo cuenta en sus cánticos, es el sufrimiento del discípulo y utiliza una palabra que es muy poco frecuente en hebreo “el iniciado”.
¿Te acuerdas de ese cántico que dice: “el Señor me espabila el oído para que escuche como los iniciados”? la palabra iniciado es una palabra muy técnica, es la palabra que se utiliza en las escuelas de espiritualidad, es una palabra casi esotérica, de hecho la gente que vive en el esoterismo utiliza mucho esa palabra, los ocultistas hablan de los iniciados.
El iniciado ¿quién es? El iniciado es el que ha hecho un camino de formación, el iniciado es el que ya puede hablar de tú a tú con el maestro espiritual, el iniciado es el que ha entrado en el secreto de su maestro, en el secreto de la corte, en el secreto del rey. El iniciado, el discípulo que ha hecho un camino junto a su maestro, el iniciado que ha percibido y que ha absorbido la enseñanza de su maestro, es el que con su sufrimiento redime.
Qué enseñanza tan preciosa, no es cualquier sufrimiento, nosotros no podemos caer en la irresponsabilidad de predicarle a nuestra gente, como a veces parece que se hizo en la Iglesia Católica, o de eso nos acusan, sufran que ya vendrá el cielo, sufran mis hijos que más allá en el cielo, en la otra vida, en la eternidad…
Mandar enviar grandes masas de empobrecidos aun sufrimiento irresponsable es exactamente lo que Marx criticaba a los cristianos, ese es el opio del pueblo.
Isaías lo tiene muy claro, el sufrimiento que redime no es el sufrimiento, no es el sufrimiento de cualquiera, es el sufrimiento del discípulo, es decir, es el sufrimiento del que está haciendo un camino con Dios, es el sufrimiento de aquel que cada día espabila, despierta el oído para escuchar como los iniciados, solamente el que está en comunión con Dios y por estar en comunión con Dios sufre, solamente ese tiene un sufrimiento redentor ¿y quién será ese que está en perfecta comunión con Dios y con su sufrimiento redime? Pues Jesús.
Entonces, los cristianos vieron muy pronto en la figura del mesías, en la figura de Jesucristo, vieron muy pronto la realización de lo que Isaías segundo decía en sus cánticos, ese es el iniciado, ese es el que está en el secreto de Dios, ese es el que entra en la recámara más intima.
Esa palabra, esa referencia, la recámara mas íntima es la que aparece en el evangelio de Juan en el prólogo, en dos ocasiones y de dos maneras distintas, una con una preposición dice así: “en el principio la Palabra existía y la palabra estaba junto a Dios y la palabra era Dios, en arche en ho logos (Ἐν ἀρχῇ ἦν ὁ Λόγος) “en pros ton theon” (ἦν πρὸς τὸν Θεόν ) en griego indica una dirección. La palabra estaba vuelta hacia Dios, la palabra estaba de cara a Dios, en pros ton theon, esa es la primera vez que se habla de la intimidad de la palabra con Dios. Y luego, al final, en el versículo que ya citamos en otra ocasión donde dice, en el versículo 18, “a Dios nadie lo ha visto jamás” (San Juan 1,18). El hijo unigénito que está en la recámara del Padre, que está en el seno del Padre, el hijo es el iniciado, el hijo es el que está en el secreto del Padre.
Por cierto hay una cosa muy bonita en el texto griego, dice aquí, el hijo unigénito que está en el seno del Padre, el lo ha contado, literalmente lo que dice es: “el Hijo le ha hecho la exegesis al Padre”, “el Hijo ha leído al Padre delante de nosotros” eso es lo que dice propiamente, así, literal del texto griego. El Hijo ha leído al Padre delante de nosotros, ha leído en voz alta interpretado al Padre para nosotros, eso es lo que ha hecho el Hijo.
Entonces esta es una primera enseñanza que nos deja el Isaías segundo, una enseñanza que nació del destierro, todo ese sufrimiento, toda esa humillación, toda esa devastación ¿es realmente un fracaso de Dios? No, en todo ese sufrimiento hay un camino, en todo ese sufrimiento hay una redención y por eso dice bellamente el Isaías segundo en el capítulo 52 dice: “verá su descendencia” que es una cosa hermosísima para que lo recordemos aquí.
Luego dice aquí en 52,13, prosperará mi Siervo, será enaltecido, levantado y ensalzado sobremanera, así como se asombraron de él muchos, otro tanto se admirará muchas naciones. Fíjate el tono que se adquiere, este Siervo, el Siervo del Isaías segundo ya tiene una misión universal, es decir, el Israel. ustedes, saben que Israel se utiliza en sentido propio para referirse al reino de Israel y otra veces como pueblo elegido.
El Israel que salió para el destierro únicamente se preocupaba de sí mismo, el Israel que vuelve del destierro vuelve con conciencia de una misión universal, es de los regalos inmensos del destierro. El destierro abre a la vocación universal del judaísmo.
Yo creo que esto es muy cierto. Por estos días he estado leyendo un libro muy interesante sobre la relación entre dos escritores y filósofos, un hombre y una mujer, el hombre es Martin Heidegger la mujer es Hannah Arendt, Martin Heidegger resultó al final pro-nazi como en la segunda mitad de su vida fue inclinándose hacia el nazismo.
Hannah Arendt era judía, entonces es un libro bien interesante por toda la relación que se da entre ellos, fueron amantes un tiempo siendo el pro-nazi y ella judía, es decir, es una cosa apasionante, bueno, Hannah Arendt obviamente como judía, tiene que experimentar el sufrimiento de su raza durante la segunda guerra mundial y lo más hermoso de esta mujer, no es que yo la admire en todo ni mas faltaba, pero lo más hermoso de esta mujer es como ella saca una conclusión de sus sufrimiento, que me parece que tiene que ver mucho con el destierro.
Porque para ella el holocausto fue como un segundo destierro, literalmente los sacaron de la tierra, los sacaron del planeta, a seis millones de judíos los sacaron para siempre de esta tierra, es el gran destierro, entonces para Hannah Arendt, el destierro, que fue el holocausto, es el tiempo para aprender que tenemos que defender a todos los pueblos oprimidos, lo más bello que tiene el pensamiento de ella es eso, mi sufrimiento me enseñó que hay sufrimiento, mi sufrimiento hizo que yo abriera mis ojos a los que sufren, mi sufrimiento me despertó a todos los pueblos oprimidos y por eso, entre otras cosas, ella dice hay que buscarle una solución a la situación de nosotros los judíos, pero la situación no puede ser asustando, oprimiendo o torturando a los palestinos, una mujer valiente, inteligente y la traigo a colación por eso, porque del destierro volvió un pueblo distinto, un pueblo que entiende el lenguaje universal del sufrimiento, y solo cuando se entiende el lenguaje universal del sufrimiento, se entiende por qué Cristo es lenguaje universal de salvación.
El que no entiende el lenguaje universal del sufrimiento en el destierro, no logra resolver el rompecabezas de la cruz y el rompecabezas de la cruz es -sí mataron a Jesucristo ¿y eso que tiene que ver conmigo? ¿Por qué soy salvo yo? Agarran a un señor ahí, se supone que inocente, lo encarcelan, lo maltratan, lo condenan injustamente, muere, y ahora yo soy salvo por esa sangre ¿por qué? - Eso se llama el rompecabezas o el enigma de la cruz, el enigma de la cruz se ilumina desde el destierro.
Es que resulta que el destierro es el marco en el cual uno puede comprender la cruz, así como los cuadros más bellos requieren un marco apropiado, piensa por ejemplo en el Cristo de Velázquez, por dar un ejemplo, que requiere su marco perfecto, así también el misterio de la cruz de Cristo tiene un marco, el marco de la cruz de Cristo es el destierro.
Desde el destierro se entiende la cruz, porque el destierro mostró la universalidad del sufrimiento, la universalidad del pecado, la universalidad de la opresión y por tanto, la necesidad de la universalidad de la misericordia. Entonces ¿qué es lo que está haciendo Cristo en la cruz, según nos lo cuenta el Siervo doliente de Isaías? ¿qué está haciendo Cristo en la cruz? Está hablando el lenguaje de todos los oprimidos de todos los tiempos.
Así como para predicar se necesita utilizar la lengua que pueda entender el auditorio, según el caso habrá que hablar o francés o inglés, italiano, ruso, copto, lo que sea, así también para que la palabra de salvación que Dios nos dio en la persona adorable de Jesucristo, para que esa palabra pueda hacer comprendida y comprensible para todas las naciones, esa palabra tiene que expresarse en el lenguaje que todos entendemos y el lenguaje que visita toda vida humana se llama el sufrimiento, por eso Jesús, como dice en el capítulo 24 de Lucas, “tenía que padecer” nos dice también el evangelista Juan cuando entraron al sepulcro, que primero entró Pedro y no entendió nada y luego entró Juan y entendió ¿y qué fue lo que entendió? Que el Mesías tenía que padecer (San Juan 20, 6-9).
Cuando una cosa tiene que suceder, en griego eso se dice con el verbo en personal dei, que quiere decir lo que tenía que suceder, lo que tenía que pasar, lo que no podía dejar de suceder, entonces Juan entiende que Jesús y su muerte pertenecen al ámbito de lo que tenía que suceder. ¿Y por qué? Hermano mío, porque el idioma universal quedó roto desde Babel y el único idioma universal que queda es el idioma del sufrimiento, el único idioma que nos visita a todos los seres humanos en toda las culturas de todos los tiempos es el lenguaje del sufrimiento y por eso Jesús, desde su presencia en la cruz, Jesús, el Siervo doliente que padece y se entrega, Jesús, el que manifiesta el amor del Padre desde el trono del dolor más espantoso, es un lenguaje, es un dardo de amor para todas las naciones, es un mensaje de misericordia para todos los pueblos, eso brotó del destierro.
Esta es una de las razones por las que yo creo que hay que conocer y difundir mas el destierro, porque sin el destierro la cruz queda sin marco y entonces lo que han visto algunos es simplemente que la cruz era un último acto de coherencia, como quien dice, lo que en colombiano decimos sostener la caña, sostener la caña es mantenerse uno coherente hasta lo último, pase lo que pase llégueme donde me llegue el agua, yo sostengo la caña, eso quiere decir “yo sostengo lo que dije así me pase lo que me pase”.
Pero que manera tan pobre de ver la cruz de Cristo, la cruz de Cristo no es una coherencia interna con unos principios simplemente, coherencia que podían tener los héroes de la independencia en cualquiera de los miles de batallas que ha tenido el mundo, en todas las batallas de independencia, ahora que surgió un nuevo país que se llama Sudan del Sur, por Dios santísimo, en las peleas de Sudan del Sur cuantos murieron coherentemente por la causa de la independencia, ¿cómo vamos a decir que Cristo es lo mismo que los mártires de la independencia de Sudan del Sur? o los mártires de la independencia de los Estados Unidos cuando dejó de ser colonia de Inglaterra o lo que sea.
La muerte de Cristo no es un simplemente un acto de coherencia, que sería como una especie de arrogancia, ¡pues no me dejo y no me dejo así me maten! haber mátenme, acaben conmigo. Jesús no es el arrogante que simplemente está demostrando que es capaz de ser coherente, Jesús está entrando con una ternura infinita en el único lenguaje que puede entender el moribundo, el excluido, el leproso, la prostituta, el que ha caído, el que está roto.
La cruz de Cristo no es el acto soberbio de uno que dice “si ven que yo me sostengo y me parto pero no me doblo” Jesús no es eso, “Jesús está aprendiendo sufriendo a obedecer dice la Carta a los Hebreos. Está aprendiendo el lenguaje más duro, pero el único lenguaje que llega a todos y ese lenguaje se aprende en el destierro y eso lo encontramos en el Isaías segundo. Digamos una última palabrita sobre el Isaías tercero; porque yo quiero que ustedes mis hermanos queridos no se vayan a perder una de las oraciones penitenciales más perfectas que tenemos en toda la Biblia, aquí tengo la cita precisa, mira: desde Isaías 63,7 a 64,11 que es bastante larguita esa oración.
La Biblia de Jerusalén le pone como título “Meditaciones sobre la historia de Israel” y verdaderamente sabe lo que es, una oración penitencial perfectísima, hoy que tenemos nuestro acto penitencial yo les invito a que terminemos este rato precisamente con esta oración, porque tú sabes cuáles son las tentaciones para no arrepentirse uno, tenemos la soberbia, el cinismo, la mentira, la transferencia de responsabilidad, echarle la culpa a otro, la trivialización de las cosas, esas son las tentaciones para no arrepentirse; pero mira de qué modo tan sabio, tan bello nos enseñan Isaías tercero en esta ocasión, lo que es el arrepentimiento, desde 63, 7 hasta 64,11.
Para los que quieran otro texto de liturgia penitencial que es hermosísimo, yo creo que es el preferido de este servidor de ustedes, en el libro de Baruc, es un texto más largo todavía pero es una hermosura, yo digo que con el salmo 51 y con estos dos textos uno tiene la escencia de lo que es verdaderamente arrepentirse confiando en Dios. El texto de Baruc es, desde el capitulo 1,15 al 3, 8 es decir, ocupa prácticamente dos capítulos, es bellísimo y el que vamos a tomar ahorita, por lo menos a leerlo en su sustancia, es Isaías de 63, 7 al 64,11.
Las misericordias de Yahvé, quiero recordar, las alabanzas de Yahvé por todo lo que nos ha premiado Yahvé. Por la gran bondad para la casa de Israel que tuvo con nosotros en su misericordia y por la abundancia de sus bondades. Mira como empieza, cierto, esto es como una obra que se va a desarrollar ante nuestros ojos y lo primero que hace es pintar el fondo del escenario y lo pinta con el color dulce de la bondad de Dios, el color bello de su misericordia, porque frente a esa blancura maravillosa de Dios ahora van a aparecer los manchones que son nuestras ingratitudes. Es un artista, es un manejo de la palabra precioso.
Dijo Yahvé “de cierto que ellos son mi pueblo, hijos que no engañarán,” Y fue él su Salvador en todas sus angustias .No fue un mensajero ni un ángel: él mismo en persona los liberó. Por su amor y su compasión él los rescató, los levantó y los llevó todos los días desde siempre.
Ahí quedó pintado el fondo, con el color de la bondad de Dios, el color de la dulzura de Dios, uno quisiera que el texto acabara ahí, pero ahora viene lo feo. “Mas ellos se revelaron y contristaron a su Espíritu Santo ,y él se convirtió entonces en su enemigo,guerreó contra ellos. Entonces se acordó de los días antiguos de Moisés su siervo. ¿Dónde está el que los sacó de la mar, el pastor de su rebaño? ¿Dónde el que puso en él su Espíritu Santo, el que hizo que su brazo fuerte ,marchara al lado de Moisés, el que hendió las aguas ante ellos para hacerse un hombre eterno. …”El espíritu de Yahvé los llevó a descansar. Así guiaste a tu pueblo, para hacerte un hombre glorioso. Observa desde el cielo y ve”
Entonces fíjate, ya apareció una primera ingratitud del pueblo y una primera impaciencia de Dios, observa el texto: Observa desde los cielos y ve desde tu aposento santo y glorioso. ¿Dónde está tu celo y tu fuerza,la conmoción de tus entrañas? ¿Es que tus entrañas se han cerrado para mí? Porque tú eres nuestro Padre, que Abrahán no nos conoce, ni Israel nos recuerda. Tú Yahvé, eres nuestro Padre, tu nombre es “El que nos rescata” desde siempre. ¿Por qué nos dejaste errar, Yahvé, fuera de tus caminos, ¿por qué dejaste endurecerse nuestros corazones lejos de tu temor? Vuélvete, por amor de tus siervos, por las tribus de tu heredad. ¿Por qué el enemigo ha invadido tu santuario, tu santuario han pisoteado nuestros opresores? Somos desde antiguo gente a la que no gobiernas, no se nos llama por tu nombre. ¡Ha! si irrumpieses los cielos y descendieses.
Esto lo utiliza la Biblia en Adviento “¡Ha! si irrumpieses los cielos y descendieses -ante tu faz los montes se derretirían, como prende el fuego en la hojarasca, como el fuego hace hervir al agua –para dar a conocer tu nombre a tus adversarios, y hacer temblar a las naciones ante ti, haciendo tú cosas terribles, inesperadas. Nunca se oyó no se oyó decir, ni se escuchó ni ojo vio a un Dios, sino a ti, que tal hiciese para el que espera en él. Te haces encontradizo de quienes se alegran y practican justicia y recuerdan tus caminos.
He aquí que estuviste enojado, pero es que fuimos pecadores; estamos para siempre en tu camino y nos salvaremos. Somos como impuros todos nosotros, como paño inmundo todas nuestras obras justas. Caímos como la hoja todos nosotros, y nuestras culpas como el viento nos llevaron. No hay quien invoque tu nombre, quien se despierte para asirse a ti pues encubriste tu rostro de nosotros, y nos dejaste a merced de nuestras culpas. Pues bien, Yahvé, tú eres nuestro Padre. Nosotros la arcilla, y tú nuestro alfarero, la hechura de tus manos todos nosotros. No te irrites, Yahvé, demasiado ,ni para siempre recuerdes la culpa. Mira, todos nosotros somos tu pueblo. Tus ciudades santas han quedado desiertas. Sion desierta ha quedado, Jerusalén desolada. Nuestro templo santo y glorioso, donde te alabaron nuestros padres, ha parado en hoguera de fuego, y todas nuestras cosas más queridas han parado en ruinas .¿Es que ante eso te endurecerás Yahvé, callarás y nos humillarás sin medida?”
Y luego viene la respuesta en el capítulo 65. Bueno mis hermanos es para que tengamos un poquito del sabor de Isaías, el Isaías primero, que nos enseña a cuidado con darle soluciones mundanas, a un problema que es de pecado y de ruptura contra Dios. Isaías segundo que nos presenta la figura del Siervo, entre otras riquezas, y nos enseña la teología de la redención por el sufrimiento, cuando es el sufrimiento del Siervo unido a Dios, el que está en el secreto del Altísimo.
Por cierto, la Biblia presume que esa es la santidad del sacerdote, por eso dice el profeta Joel “entre el atrio y el altar lloren los sacerdotes”, el llanto, el dolor del sacerdote no caerá en el vacío, su sufrimiento será redentor si el sacerdote verdaderamente es un iniciado, si es de aquellos que pertenecen a la recámara de Dios.
Y luego el Isaías tercero que le da este sentido precioso litúrgico y espiritual al destierro. Que Dios inspire sentimientos semejantes en nosotros para que este final de este retiro sea tiempo de conversión y tiempo de gracia.