I056002a
Fecha: 20030215
Título: La creacion es la primera explosion de la misericordia de Dios
Original en audio: [16 min. 15 seg.]
El evangelio que acabamos de escuchar, hay una tensión entre la misericordia y la realidad; ser misericordioso y ser realista parece ser un imposible. Jesús dice: "Me da lástima" San Marcos 8,2, los discípulos responden: "Estamos en despoblado" San Marcos 8,4.
Como quien dice: "Aquí no se puede tener lástima. Aquí la lástima no tiene nada qué decir, y la lástima no tiene nada qué hacer".
Jesús muestra que esa lástima, que esa misericordia es poderosa incluso en el vacío. Y aquí viene una reflexión muy interesante: en el vacío la misericordia fue capaz de dar vida.
La Teología dice que Dios creó el Universo de la nada, entonces parece que la Creación entera es la primera explosión de la misericordia. De manera que cuando Jesús, de la nada y en la nada, hace posible el alimento, está no sólo resolviendo un problema de hambre, y no sólo enseñándonos una montaña de cosas, sino también está transportándonos al momento de la creación.
La misericordia es poderosa, en Jesús, porque todo ha sido hecho por misericordia. Así le dijo Dios a Santa Catalina de Siena: "Nadie lo forzaba, nadie; sólo por amor, sólo por misericordia existe todo".
Jesús realiza este milagro en donde la misericordia triunfa sobre la realidad o sobre el realismo, pero resulta que uno tiene que ser realista, ser misericordioso es algo así como ser fantasioso, el mundo actual mira la misericordia como una fantasía.
Cuando la Madre Teresa de Calcuta empezó su obra, hubo mucha gente que le dijo: "Estamos en despoblado, eso no se puede, no va a funcionar".
Pero ese realismo luego tuvo que quedarse callado, porque sí funcionó en el lugar de Calcuta, y le han seguido funcionando centenares de hogares en todo el mundo, y sin embargo uno tiene que ser realista, porque la fantasía, la ilusión tampoco es una característica de Cristo.
¿Cuál es la frontera entre una persona fantasiosa y una persona irreal? ¿O son lo mismo? Porque los que se sienten muy realistas, muy aterrizados siempre cuentan con lo peor del ser humano.
Si nosotros examinamos en qué consiste ser realista, muchas veces ser realista significa simplemente: "Espere lo peor", "usted limítese a esperar lo peor de la gente"; "piense que la gente es egoísta, piense que la gente es envidiosa, vanidosa; piense que la gente es vengativa, obre en consecuencia", eso es ser realista.
Ahora bien, Jesús mismo tampoco se hacía ilusiones con la gente. ¿Qué es ser realista? ¿Y cómo puede ser una persona ser realista y ser misericordiosa? Vamos a demostrar que Jesús era realista.
Jesús era realista porque cuando todos le dijeron en un momento de fervor: "Queremos que seas nuestro rey", Él dijo: "Yo mejor me voy a rezar"; cuando los discípulos le dijeron: "Vamos a dar nuestra vida por ti", Jesús dijo: "Seguro, cómo no, ya van a dar la vida por mí"; y el evangelio de Juan también dice que "Él conoce lo que hay en el corazón del hombre" San Juan 2,25.
Jesús es realista, pero Jesús es misericordioso: "Me da lástima de esta gente" San Marcos 8,2, dice.
Entonces, la pregunta que nos queda es, en definitiva, esa: ¿cómo se puede ser realista y ser a la vez misericordioso? Porque ser misericordioso no es idealizar a la gente, no es soñar a la gente, no es fantasear con la gente; ser misericordioso no es hacerse ilusiones con la gente; pero ser realista tampoco es dejarse dominar por las circunstancias.
Si uno se imagina que ser misericordioso es idealizar a la gente, entonces no va a ser un misericordioso, va a ser un tonto, va a ser un idiota útil, va a ser un instrumento dentro de los engranajes del poder de alguien. Ser misericordioso no es ilusionarse con la gente; ser realista tampoco es dejarse dominar por las circunstancias.
Jesús nos enseña en qué consiste la verdadera misericordia y en qué consiste el verdadero realismo; el verdadero realismo está en: "Conozco lo que necesitan, y conozco lo que puedo esperar de ellos", eso es el realismo. Y la verdadera misericordia consiste en: "Conozco lo que necesitan, y aunque sé lo que puedo esperar de ellos, los amo". No están entonces tan lejos.
El realismo es conocer la necesidad de las personas, perfectamente compatible con la misericordia; y el realismo es saber qué puedo esperar de las personas, perfectamente compatible con la misericordia.
Porque cuando yo sé lo que puedo esperar de una persona y la amo, la amo por amor, la amo por gracia, la amo por regalo, la amo por misericordia; lo demás se llama contrato, lo demás se llama canje, lo demás se llama pacto.
Entonces, no están tan separadas, la misericordia y el realismo no están separados; lo que están separados son la ilusión y la esclavitud de las circunstancias; el que se imagine que la misericordia es ilusionarse con la gente, dice: "No, yo no puedo ser realista y ser misericordioso"; el que se considere condenado por las circunstancias, dice: "Yo no puedo ser misericordioso y ser realista".
Pero si nos quitamos esas falsas definiciones de misericordia y de realismo, entonces entramos en el mundo de Jesús, y en el mundo de Jesús el realismo es: "Yo sé lo que está necesitando y sé lo que me van dar, y sabiendo eso, los amo"; ahí está una perfecta misericordia, y ahí está un perfecto realismo.
Jesús resuelve el problema: nos vuelve misericordiosos y nos vuelve realistas; el verdadero misericordioso es el que sabe lo que le puede esperar, y sabiéndolo, da; y sabiéndolo, perdona; y sabiéndolo, ama; y sabiéndolo, da otra oportunidad; ese es el misericordioso. La misericordia cristiana es una misericordia de ojos abiertos, es propia de la lucidez.
Como le sucedió a Santo Domingo. Es muy interesante Santo Domingo que tiene una psicología tan fina y una capacidad de conocimiento de las personas tan grande, y al mismo tiempo es un hombre compasivo.
La misericordia de Santo Domingo y su conocimiento de los frailes y del ser humano en general, no riñen entre sí; simplemente, nuestra misericordia Dominicana es una misericordia con los ojos abiertos, como nos ama Dios a nosotros, es que Dios no nos llamó a nosotros enceguecido, enamorado, vendado.
"A ver, vamos a llamar a este hombre, que no sabemos con qué va a salir";no, lo interesante es que sísabemos con lo que va a salir, y así lo llamamos; sí sé de lo que es capaz, si sé lo que va a hacer y así lo llamo".
El Evangelio de Juan insiste en eso, conocía a los discípulos y llamó a los discípulos, ese es Cristo, esa es una misericordia lúcida, no es una misericordia ilusa, sino una misericordia lúcida.
Llevamos entonces dos enseñanzas, la primera, la relación que tiene la misericordia con la Creación; la creación misma es el primer acto de misericordia, no hay ninguna otra explicación para la creación, sino la misericordia; y por eso, cuando Jesús hace este tipo de milagros, nos devuelve, en cierto sentido, al primer día, nos devuelve al poder de la compasión.
En segundo lugar, hemos visto cómo se junta la misericordia y el realismo; es una cosa supremamente útil, porque hay gente que cree que no se puede ser buena, "porque entonces "voy a sufrir demasiado y todo el mundo se aprovecha de mí; y hay gente que cree que "si soy duro, entonces ahí sí podré ser verdaderamente útil"
Intentemos una tercera enseñanza, en el texto del evangelio de hoy, con esta pregunta: ¿para qué hizo Jesús este milagro? Eso no es tan difícil de responder: "Llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer, si los despido a sus casas en ayunas, se van a desmayar por el camino" San Marcos 8,2-3.
El milagro que hace Jesús, es un milagro que tiene un objetivo: vencer al camino, eso también es profundo y también nos deja una enseñanza a nosotros, ¿qué fue lo que hizo Jesús? Dice aquí: "¿Cuántos panes tenéis?" San Marcos 8,5.
Entonces multiplición los panes, los bendijo les fue dando a los discípulos, la gente comienza a quedar satisfecha, bien, y los despidió.
El milagro tiene un objetivo: que resistan el camino, que venzan al camino, que el camino no les gane.
Esto es muy interesante, porque el milagro es hasta que lleguen a casa; la preocupación de Jesús es esa: "Hay que darles algo para que resistan hasta la casa. Ya en la casa tendrán sus alimentos". obviamente, esto tiene su sentido material, literal y obvio: se trataba de que: " "En la casa se en la casa deben tene alimentos".
Entonces, el objetivo es que lleguen a la casa a la casa y ahí pueden seguir comiendo, pero encontremos el sentido alegórico y místico también en esto: Jesús hace el milagro para que resistamos el camino hasta que lleguemos a la casa.
Eso es lo que Jesús va a ser con nosotros siempre, nos va a dar las fuerzas precisas para aguantar la tormenta, para vencer el camino, hasta llegar a la casa, con una ventaja, que esa Casa con "C" mayúscula, a la que vamos a llegar, es la Casa de Él, es la Casa del Padre, es la Casa con muchas habitaciones.
El milagro, el sustento que nos da Jesús, sobre todo aquí en la Santa Misa, este Pan es el Pan para aguantar el camino, hasta que lleguemos a la Casa, donde está la alacena, donde está todo el alimento, para que resistas el camino.
Jesús no los convirtió en "supermanes", Jesús no les quitó el hambre, Jesús no les resolvió el problema, les dio la resistencia, les dio las fuerzas hasta la casa.
Y eso es lo mismo que va hacer Jesús con nosotros, o dicho con otras palabras, es lo mismo que le sucedió a San Pablo_ "Te basta mi gracia" 2 Corintios 12,9; te voy a dar lo suficiente, te voy a dar el pan del día, lo suficiente para que resistas hasta la casa.
Eso es lo que Jesús nos da a nosotros. A veces uno quisiera tener resuelto el problema: "Bueno, Jesús ya me impuso las manos, y ya nunca más me va dar hambre, no he vuelto a tener hambre desde que Jesús me impuso las manos"; normalmente ese no es el modo de actuar de Jesús, el modo de actuar es que resistas hasta llegar a la casa.
Cuántas cosas quiere uno quitar, ¿no?! Uno quisiera quitar tentaciones,uno quisiera quitarse problemas y de paso, unos dos o tres antipáticos que no hacen sino sobar la paciencia; esos perfectamente se podrían ir a otro planeta, podrían irse en una misión tripulada a algún asteroide.
Jesús no obra así, Jesús quiere que resistamos hasta llegar a la casa, y nos da lo necesario solamente para eso. Bueno, se podría uno preguntar, ¿por qué hace así? Y la razón es sencilla, mira: el que tiene sólo para llegar a la casa, llega a la casa.
La lógica es muy fácil ¿no? El que sólo tiene provisiones, que le aguantan hasta llegar a la casa, tienen que llegar a la casa.
Es la misma razón por la que sacó a Adán y Eva del Paraíso, ¿no? Si los dejaba en el Paraíso nunca llegaban a la casa, se dedicaban a ahí a ve: "¡Ay mira esta frutica!" "¡Mira esa florecita"! "¡Mira esta hojita!", y se dedicaban ahí y nunca llegaban a la casa.
Hubo que sacarlos, hubo que ponerlos en camino, y luego sostenerlos en camino, hasta que llegaran a la casa.
¿Por qué Jesús no me resuelve de todos los problemas? Porque es una manera de mantenerme caminando; me da lo necesario para el camino para que yo siga caminando; Jesús me mantiene caminando, ¿por qué me mantiene caminando? Porque quiere que yo llegue a la Casa, porque lo mejor está en la Casa, porque lo mejor está en su Casa.