Fundamentación Teológica de la Misión, 4 de 5

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Vamos a centrarnos en esta ocasión en el contenido de la predicación, ese es nuestro interés.

Hay una categoría fundamental que es la palabra "testimonio". Si ustedes quieren recordar solamente una palabra de esta sesiones que hemos tenido, les pido que sea la palabra "testimonio". La Escritura misma está escrita, valga la redundancia, entorno o a partir de esa palabra. Es decir, el género literario básico en la Escritura es "testimonio".

La palabra "testimonio" está indicando algo que no pretende ser objetivo, con la objetividad de la ciencia, ni subjetivo, con la subjetividad de la fantasía. Y ahí está la clave para entender muchas cosas de qué es la Palabra de Dios y de qué es el ministerio de la predicación.

La objetividad que pretende la ciencia, aunque la ciencia misma ha encontrado sus límites, pero la objetividad que pretende la ciencia es: "Las cosas son independientemente de quien las mire, las analice, son los hechos en completa desconexión con el sujeto. Así por ejemplo, la ciencia me asegura que al nivel del mar el agua hierve a los cien grados centígrados, eso no depende de quién haga la medición, eso no depende de en qué cultura, con qué gusto o con qué propósito se haga. Esa es la objetividad científica.

La subjetividad de la ficción o de la fantasía es casi el extremo opuesto, es la desconexión del objeto, es únicamente el sujeto el que, en medio de su creatividad, hace una narración, un planteamiento. Así por ejemplo, Franz Kafka hace su relato de la "Metmorfosis" que empieza, como seguramente recordamos, cuando este hombre despierta una mañana y descubre que se ha convertido en un gigantesco escarabajo. "-La gente no se convierte en escarabajos". "-No importa, mi relato dice eso". Esa es la fantasía.

Hagámonos esta pregunta: si la ciencia es pura objetividad-, sabemos que no es así pero planteémoslo de esa manera, precisamente la mecánica cuántica viene a cuestionar ese modo de hablar de "pura objetividad", pero digámoslo así-, si la ciencia es pura objetividad, y si la fantasía es pura subjetividad, ¿qué es el relato científico? ¿Qué es el relato bíblico? Para mucha gente, el hecho de que la Biblia no sea ciencia, significa automáticamente que es fantasía; si no es pura objetividad, entonces debe ser pura subjetividad.

Cuando en la sesión anterior mencionábamos aquellos reparos que se hacen frente a la religión y frente a la predicación, uno de los reparos es ese: "¡Eso es pura ilusión! ¡Es un mundo que tú tienes allá en tu cabeza! ¡Quédate entonces con tu mundo pero no pretendas que eso influya en nadie más, porque es algo que se limita a tu mente!"

Para muchas personas hay esa especie de alternativa inevitable: o las cosas son pura objetividad y entonces son verdaderas, son vinculantes, son públicas, es decir, tienen el aval de la ciencia, o las cosas son pura subjetividad y entonces son entretención, son únicamente válidas para los que quieran habitar en esos relatos, no tiene fuerza pública, pertenecen al mudo de lo privado.

En esa alternativa mental vive mucha gente: o hay relatos completamente objetivos, o hay relatos completamente subjetivos. Los relatos objetivos son científicos, los relatos subjetivos son fantasía, son ficción; los relatos objetivos tienen fuerza en la sociedad y en el mundo y en la esfera de lo público; los relatos subjetivos nos tiene fuerza sino únicamente en el ámbito privado.

Si uno admite esa alternativa está perdido, como creyente uno está perdido. Porque es evidente que al mirar la Biblia, al buscar en la Palabra de Dios, ese tipo de objetividad, pues vamos a encontrar una cantidad de contradicciones y vamos a encontrar una cantidad de incoherencias y vamos a encontrar una cantidad de cosas imposibles.

Nos dice, por ejemplo, el relato sagrado que Matusalén vivió más de novecientos años, más de novecientos sesenta o no sé cuántos años; nos dice el relato sagrado que cuando los israelitas salieron de Egipto eran como ochocientos mil o una cosa parecida. Y entonces es ahí donde el científico incrédulo se frota las manos y se solaza diciendo: "Pues yo le voy a mostrar a usted por qué eso es imposible".

Si se pretende buscar ese tipo de objetividad en la Biblia, la Biblia inmediatamente queda clasificada en la sección de libros de fantasía. Pero resulta que además de la objetividad pura, si eso existiera, -siempre hago esa anotación-, y la subjetividad pura de la ficción o del invento, existen otros modos de comunicación de la verdad. Y uno de los más importantes es la categoría "testimonio".

El ejemplo que voy a dar quizás me lo han escuchado en otra oportunidad. Imaginémonos una persona que describe algo que ha vivido; en su descripción, la persona no está refiriéndose a la verdad de los hechos, sino a la verdad del impacto de esos hechos en sí, en él o en ella.

Entonces mire por ejemplo esto: casó típico, el niño que llega del colegio y entonces, en el bus escolar, mientras él va haciendo la ruta, ha presenciado un accidente, y en ese accidente, pues, han chocado tres automóviles, se ve sangre en el piso, han llegado ambulancias, hay equipos de socorro.

Cuando el niño describe eso en la casa, entonces dice, por ejemplo: "Hubo como veinte heridos", probablemente fueron sólo dos personas o tres personas. Quizás dice: "Había un charco de sangre", no era un charco, eran unas manchas en el pavimento. Pero ¿quiere decir eso que el relato de ese niño carece de toda validez? ¿El relato qué nos está contando? El relato no es la descripción de una cámara que estuviera ahí mirando, midiendo, por ejemplo, los mililitros de sangre que se vertieron al pavimento.

¿En dónde está la verdad, o no hay ninguna verdad ahí? Por supuesto que hay una verdad, porque si el niño hiciera un recorrido normal en su ruta, llegara a la casa y empezara a hablar de un accidente, eso sí sería fantasía. El niño no está pretendiendo hacer un relato de fantasía, está pretendiendo ¿qué? Está pretendiendo describir con sus propias palabras y de un modo apropiado a esa comunicación, describir el impacto que el accidente ha tenido en él.

Fíjate cómo la palabra "testimonio" tiene una combinación de objetividad y subjetividad. Yo me atrevería a presentar esta frase: "El testimonio es la objetividad de la subjetividad. Es decir, es la descripción tan precisa, como resulta posible, de algo que escapa a la percepción de otro..

Imaginémonos que un niño y una niña son hermanos, iban en ese bus, imaginémonos ambos han presenciado el mismo accidente; a ambos, por supuesto, le ha impactado muchísimo, pero sucede que la niña en cuestión no solamente se impacta por el accidente sino que ella tiene un miedo casi enfermizo a la sangre. Entonces, cuando esta niña ve esa sangre, el impacto que tiene esa sangre en ella es mucho mayor que el impacto que la misma sangre tiene en el niño.

¿Qué quiere decir eso? Que cuando el niño hace el relato, el niño va a decir, por ejemplo: "Hubo como veinte heridos", y es posible que la niña diga: "Hubo como treinta, como cuarenta heridos", o lo que quiera. ¿Qué quiere decir eso? ¿Quiere decir que esta niña está mintiendo? No, está contando que el impacto que ella ha recibido es mayor que el impacto que recibió el niño. Por eso decimos: el testimonio es la objetividad de la subjetividad.

Observemos otra cosa con respecto a la categoría testimonio. Cuando nosotros hablamos de un testimonio, estamos hablando de que siempre hay una base, y siempre esa base es lo que podríamos llamar el fondo objetivo o el sustrato objetivo. Si el testimonio careciera de todo sustrato objetivo, entonces tendríamos que hablar no de testimonio sino de pura ficción; es el caso del niño que llega a la casa, y no ha sucedido nada en el recorrido, pero en medio de su fantasía, el niño se imagina cómo sería de impresionante un accidente y llega a contando el accidente.

Si no hay ningún sustrato objetivo, evidentemente estamos en el terreno de la fantasía. Pero ¿qué pasa si hay un sustrato en los hechos y luego el niño describe el impacto que esos hechos han tenido en él? Ahí estamos en el terreno del testimonio. Hay muchos que desprecian todo rastro e objetividad en la Biblia, incluso admitiendo que hay una dimensión testimonial, quieren quitarle todo sustrato de objetividad a la Biblia, es decir tratarla como si fuera pura fantasía.

Una posición mucho más serena es que indudablemente sí hay un sustrato, pero que ese sustrato no nos es presentado a la manera de un laboratorio, a la manera de un reporte científico, sino que ese sustrato nos es presentado a la manera del impacto o el efecto que eso ha tenido en seres humanos concretos.

Bueno, así terminamos la primera parte de esta sesión: la categoría testimonio. Esto vale para toda la Escritura, la salida de Egipto, el destierro, el camino de fe y también de rebeldía que recorrió el pueblo de Dios durante la época de la monarquía; esto que hemos dicho vale para prácticamente toda la Escritura, pero indudablemente vale más para lo que llamamos evangelización.

Porque recordemos que el Señor Jesús dice a sus Apóstoles: "Seréis mis testigos" Hechos de los Apóstoles 1,8. Es decir, de un modo explícito, la evangelización se inscribe dentro de esta categoría "testimonio".

Una vez que so queda claro vamos a hacer el siguiente recorrido: vamos a hablar de cuál es ese mensaje, es decir, cuál es ese testimonio, qué es lo que se cuenta y por qué es importante. Luego vamos a hablar de la predicación propiamente dicha, luego vamos a hablar de las formas de predicación extendida, y luego vamos a decir algo sobre los distintos tipos de audiencia, es decir, los receptores de este mensaje.

Como introducción para lo primero, creo que sirve bastante el texto del capítulo décimo de la Carta a los Romanos, es un texto bastante conocido, un texto que nos ayuda mucho.

Leamos desde el el versículo décimo, por ejemplo: "con el corazón se cree para conseguir la justicia, y con la boca se confiesa para conseguir la salvación. Porque dice la Escritura: "Todo el que crea en Él no será confundido". Que no hay distinción entre judío y griego. Pues uno mismo es el Señor de todos, rico para todos los que le invocan, pues todo el que invoque el nombre del Señor se salvará" Carta a los Romanos 10,12.

"Pero ¿cómo invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Cómo creerán en aquel a quien no han oído? ¿Como oirán sin que se les predique? Y ¿cómo predicarán si no son enviados? Como dice la Escritura: "¡Cuán hermoso los pies de los que anuncian el bien!" Pero no todos obedecieron a la buena nueva. Porque Isaías dice: "Señor, ¿quién ha creído nuestra predicación? Por tanto la fe viene de la predicación, y la predicación, por la palabra de Cristo"" Carta a los Romanos 10,14-17.

Bueno, este texto nos orienta en varias direcciones. Lo primero, observemos que se hace una equivalencia entre evangelización y predicación, esa es la primera nota característica de este texto. Segundo, se deja ver que este mensaje es un mensaje universal, es un mensaje para judíos y para griegos. Esa expresión "judíos y griegos" no hace referencia a dos países, como decir: "Judea y Grecia". Sabemos que cuando se habla de griegos aquí quiere decir los que hablaban la lengua griega, es decir, la gente que pertenecía a la esfera cultural del helenismo, y eso era todo el mundo conocido.

Es decir, cuando aquí se dice "griegos", es "el resto de las naciones", es lo mismo que decir "los gentiles", o es lo mismo que decir "las naciones". O sea que la expresión: "No hay distinción entre judío y griego" Carta a los Romanos 10,12, quiere decir: "Esto es para todo el mundo".

La tercera cosa que podemos destacar es la relación que tiene la predicación con la Buena Nueva. Es decir, este mensaje es la Buena Nueva. Pero ¿qué contenido tiene esa Buena Nueva? algo lo podemos deducir del texto de la Primera Carta a los Corintos, capítulo quince. Leamos desde el principio: "Os hago saber, hermanos, el Evangelio que os prediqué, que habéis recibido, en el cual permanecéis firmes, por el cual también sois salvados, si lo guardáis tal como os prediqué, si no, habríais creído en vano" 1 Corintios 15,1-2.

"Porque os transmití, en primer lugar, lo mismo que a lo que mi vez recibí, que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado, que resucitó al tercer día, según las Escrituras, que e apareció a Cefas y luego a los doce. Después se apareció a más de quinientos hermano a la vez, de los cuales todavía la mayor parte viven, y otros murieron" 1 Corintios 15,3-6.

"Luego se apareció a Santiago, más tarde a todos los apóstoles, y en último término se me apareció también a mí, que soy como un aborto, -otras traducciones dicen "como un nacido a destiempo" 1 Corintios 15,7-7, que parece que esa es una expresión más justa con respecto a esto-.

Bueno, lo esencial aquí entonces ¿qué es es? Que el mensaje es una narración, ¿qué quiere decir que es una narración? En términos literarios quiere decir que no es una teoría, que no es una descripción, que no es un entretenimiento. Cuando hablamos de una narración, estamos refiriéndonos a algo que tiene su lugar propio en nuestra historia. Podemos recordar lo que dice el evangelio de Juan, capítulo primero, versículo catorce: "La Palabra se hizo carne y puso su morada entre nosotros, y hemos visto su gloria" San Juan 1,14.

Una narración es algo que sigue la estructura de nuestra propia vida, es algo que ha entrado en nuestra historia, es la irrupción de Dios en nuestra historia. Entonces, la buena nueva, el mensaje que hemos aprendido, que es narrativo, y esto significa "es irrupción de Dios en la historia", hemos aprendido que se refiere, según dice la Primera Carta a los Corintios, se refiere básicamente a la muerte y a la resurrección de Cristo, y que esa muerte tiene un contenido, tiene un significado de salvación, y que esa resurrección es anuncio del perdón, de la reconciliación y de la salvación.

Son como los datos iniciales que tenemos sobre este mensaje. Ya sabemos que es universal, que es narrativo, que se refiere a Cristo y que tiene que ver con nuestra salvación. Creo que con esos cuatro elementos tenemos bastante: universal, narrativo, referido a Cristo, relativo a nuestra salvación.

Bueno, eso ya significa mucho, eso ya nos pone en una senda, nos pone en una ruta muy específica. Porque evangelizar entonces es contar esto; evangelizar, hacer misión es esto, es hablar de Cristo. Algunas traducciones de este mismo pasaje que leímos antes, el de Romanos, capítulo diez, dice: "Y el mensaje consiste en hablar de Cristo" Carta a los Romanos 10,17. La traducción que he leído aquí, que es la de la Biblia de jerusalén, dice: "La fe viene de la predicación, y la predicación, por la palabra de Cristo" Carta a los Romanos 10,17 .

Queda como un poco oscuro ahí el sentido. "La predicación, por la palabra de Cristo" Carta a los Romanos 10,17. Por eso, algunas Biblias traducen: "El mensaje consiste en hablar de Cristo".

Bueno, eso es lo que podemos recoger de estos textos bíblicos, y hay otros que también se podrían aducir en la misma dirección. Por última vez: el mensaje es universal, es una narración que habla de Cristo, singularmente, de la Pasión de Cristo, y que es referente a nuestra salvación. Esos son los datos que tenemos.

Ya eso es interesante porque quiere decir que este es el termómetro fundamental para evaluar una misión, este es el termómetro fundamental para evaluar una obra educativa; este es el termómetro para evaluar una obra de caridad; este es el termómetro para evaluar la Iglesia misma. Ustedes me han escuchado más de una vez aquella frase de Pablo VI en "Evangelii Nuntiandi": "La Iglesia existe para evangelizar".

Fíjate, si la Iglesia existe para evangelizar, y si la evangelización consiste en dar testimonio, presentar el mensaje, y el mensaje tiene esas cuatro características: es universal, o sea, en principio se dirige a todos, es narrativo, porque es el impacto de Dios en nuestra historia, tiene como contenido fundamental el misterio de Cristo, singularmente su Pasión y su resurrección, y, además, alude a nuestra salvación, pues ese es el termómetro que hay que ponerle a cada obra de la Iglesia.

Para saber su una parroquia está cumpliendo su misión, lo que tenemos que preguntarnos es si ese mensaje eficazmente se está transmitiendo. Para saber si una institución educativa, si una universidad está cumpliendo su misión desde el punto de vista de la Iglesia, tenemos que preguntarnos si eso está sucediendo. Para saber si un orfanato o si un ancianato está cumpliendo su misión, debemos preguntarnos si eso está sucediendo.

Claro, uno de inmediato empieza a formular una serie de preguntas. Por ejemplo, uno dice: "Bueno, pero si en un colegio se enseña computación o se enseña mandarín, ahora hay toda una tendencia en muchos colegios en Estados Unidos a aprender mandarín, por razones obvias, la importancia que China va cobrando más y más en el panorama geopolítico; si en una escuela, si en un colegio se enseña mandarín, o se enseña geografía, o enseña computación, ¿dónde queda el mensaje? Bueno, este tiene que ver con este tema de lo que llamamos predicación extendida.

Pero la predicación extendida no nos debe hacer olvidar de qué es la predicación propiamente dicha. Es verdad que existe una predicación extendida, y es válida y es importante; predicación extendida es también cuando sucede una catástrofe, digamos por el invierno, y la Iglesia se hace presente, el Minuto de Dios e hace presente, Cáritas se hace presente y llega con una cantidad de recursos: tiendas de campaña, alimentos, sí, eso es parte de la evangelización de un modo extendido.

Pero la evaluación global, la evaluación de conjunto de qué es lo que estamos logrando como predicadores, como evangelizadores, como misioneros, esa evaluación, no nos quede la menor duda, tiene que ver con este mensaje. Si ese mensaje, si esa obra está en la ruta de presentar un mensaje de salvación que habla de Cristo, que se centra en su Pasión, que anuncia esa misericordia y redención, pues estamos en lo que estamos, estamos bien.

Si esa obra finalmente no llega a aquí, entonces ahí sucede un poco pues como decía algún filósofo español: "Hay gente que se pasa la vida con los pasabocas, los entremeses y los aperitivos y nunca llega al plato principal". El plato principal es existe, el plato principal es que hay un Dios que se ha hecho carne, que ha entrado en nuestra historia, que ha muerto por nuestros pecados, que ha resucitado para nuestra salvación.

Debemos admitir, si somos honestos y humildes, debemos admitir que nuestra Iglesia Católica, de tanto en tanto, esto se empieza a olvidar. Pero para presentar mejor esa crítica, que espero sea constructiva, tenemos que referirnos a lo puntos dos y tres, es decir, la predicación propiamente dicha y la predicación extendida.

Vayamos entonces a la "P.P.D". Predicación propiamente dicha, es la presentación del mensaje, esto sucede de muchas maneras, pero en esencia es lo que nos recuerdan a menudo los protestantes, o sea, ¿qué?: "Ríndete a Cristo", di esta oración: "Señor Jesús, te recibo como mi Señor y mi Salvado". "Ríndete a Cristo". Es decir, la predicación propiamente dicha es la declaración descarada, gozosa y sin condiciones del señorío de Jesús en la propia vida, esa es predicación propiamente dicha.

A veces nosotros nos burlamos del estilo un poco gritón y un poco histriónico que pueden tener muchos de estos predicadores: "¡Hermano, ríndete al Señor!" "¡Póstrate ante el Señor!" Sí, eso puede causar mucha risa, pero luego uno se pregunta: "Bueno, ¿y nosotros qué? Si este es el termómetro que lo mide todo, ¿nosotros qué?

Vamos a admitir que el histrionismo, los coros, los aeróbicos, la insistencia en los milagros y en las liberaciones, vamos a decir que todo eso es accesorio para ellos y para nosotros, pero hagámonos la pregunta: ¿Y nosotros los católicos dónde anunciamos eso? ¿En qué momento de nuestras vidas, en qué momento de nuestra vocación, por ejemplo dominicana, en qué momento tú le has propuesto descaradamente a alguien que ponga a Jesús en el centro absoluto de su vida?

Cuando digo descarado es lo que quiere decir "propiamente dicho", o "predicación explícita", o "predicación directa", no es la única forma de predicación, pero es indudable que es la que le da el nombre a la predicación .

Yo quiero hacer una comparación aquí. En la relación que tiene, por ejemplo un matrimonio, -no sé si este ejemplo aclare, espero que sí-. En la relación que tiene una pareja, -pensemos en un matrimonio-, ellos tiene muchas expresiones de cariño, -estamos hablando de una pareja que se quiere, que se entiende-, ellos tienen muchas expresiones de afecto.

Por ejemplo, el hombre o la mujer llega a su trabajo, le da una llamada a su media naranja: "Amor, ¿cómo estás?" No sé que. Bueno, esa es una expresión de afecto, ese "mi amor", esa llamada telefónica, o una tarjeta, o unas flores, o unos chocolates, o una serenata. Pero hay un momento en que la pareja, de un modo descarado, de un modo explícito, de un modo abierto y sin fronteras se entrega y se ama, ese momento explícito, esa intimidad conyugal es la celebración, la realización y la confirmación de que "tú eres para mí y yo soy para ti".

Imaginémonos un hombre que tuviera algunos detalles como la llamadita telefónica, y un poema por la mañana y otro poema por la tarde, pero que nuca quisiera estar con su esposa, que nunca quisiera compartir intimidad con ella. Ella no se podría sentir amada, ella sentiría que algo anda seriamente mal, y eso indudablemente sería causa de un desastre para esa pareja.

¿Con esto qué quiero decir? que aunque haya muchas expresiones de amor, hay un momento que es tan importante para ellos, hay un momento que es tan central, que incluso se utiliza expresión con la cual se puede estar en desacuerdo, se habla de "hacer el amor". Este es el momento culminante, "es ahí donde no me reservo nada", dice el esposo, dice la esposa, "es ahí donde nos entregamos sin límite".

¿Qué quiere decir eso? Que lo mismo sucede en la evangelización, hay un corazón de la evangelización, que es la propuesta descarada. Yo me atrevo a decir, que ese hombre escribe poemas bonitos en una servilleta y que manda una tarjeta y que hace una llamada, pero que nunca quiere estar con su esposa, pues ahí hay un problema muy grave, ahí hay un problema muy serio porque falta ese centro, falta ese corazón.

A mí me parece que todo evangelizador debe tener la experiencia, -y esto lo digo con especial afecto fraterno para ustedes-, todo evangelizador debe tener la experiencia: lo que sucede en tu corazón y lo que sucede en el corazón de otra persona, cuando tú te descaras, cuando tu amor está en carne viva. Por algo he escogido la expresión o la metáfora de la pareja, tu amor en carne viva.

Si tu amor nunca está en carne viva, si nunca eres capaz de arriesgarte al ridículo o al rechazo por presentar tu amor por Cristo de un modo así, abierto, total, si eso nunca sucede, pues, es posible que estemos en la situación de la comparación que hice: "Hombre, sí, parece que Jesús es más o menos importante para ti", es un personaje muy bueno pero tú no te arriesgas más por Jesús de lo que te arriesgarías por Francis Bacon, o de lo que te arriesgaría por algún filósofo de tu gusto, o algún científico que tú admiras.

Es decir, el evangelizador revela el amor que tiene en esta predicación propiamente dicha, y esto es muy importante.

Yo les quiero exhortar, con la mayor fuerza que puedo, no se pierdan esa experiencia, suceda lo que suceda, porque finalmente es un resultado que depende del Espíritu Santo y depende de la voluntad de la otra persona o las otras personas. Pero llegar a ese punto y proponer a Jesús como centro, proponer a Jesús como Señor, proponer a Jesús como el que lo merece todo, es es una experiencia que no puede, no puede dejar de tener un evangelizador.

Y el que no llega ahí, pues me parece que estaría en la condición de ese joven que tiene una novia pero nuca la presenta en público, una novia pero la familia no puede saber, una novia pero en su perfil de Facebook todavía sigue soltero, una novia pero no sale con ella a ninguna parte. Entonces, ese novio que está escondiendo a todas horas a su novia, yo te puedo asegurar que esa muchacha se siente mal, te puedo asegurar que esa muchacha se siente despreciada.

Esas son comparaciones que utilizo, y tengo que tomarlas del amor, porque el problema de la evangelización es un problema de amor, es un problema de intensidad en el amor. La persona que está enamorada, no lo puede negar. Alguien decía: "La tos y el amor no se pueden disimular por mucho tiempo".

El que está enamorado de Jesús, tarde o temprano, le sale por los ojos, le sale por los poros; no es un propósito y un programa que se haga: "Voy a respirar profundamente. Me toca hablar de Jesús. Vamos a ver cómo sale de esto". No, es algo que surge de una intensidad interior, es algo que surge de un fuego que quema por dentro.

Por eso, y aquí llegamos a un punto muy importante de la predicación propiamente dicha, esta predicación es fruto del Espíritu Santo de Dios. acuérdate lo que les sucedió a los Apóstoles: ellos sabían de Jesús, sabían de Jesús pero estaban escondidos, sabían de Jesús pero estaban bajo llave, sabían de Jesús, y: "Sí, nosotros sabemos que Él es el Mesías, pero lo sabemos para nosotros".

Sólo el Espíritu es el que abre esas puertas, sólo el Espíritu es el que hace que uno venza la timidez. Fíjate que los Apóstoles tenían toda la razón en el mundo para ser tímidos.

Ya dijimos que los galileos tenían una forma particular de hablar, que era un arameo como medio costeño el de esa época; ya dijimos que estos hombres no tenían instrucción, ellos no tenían ningún título, no eran escribas, no eran nada; ya sabemos que eran personas de extracción social muy baja; ya sabemos que tenían que enfrentarse a la élite culta, poderosa y arrogante de Jerusalén.

Y sin embargo, ¿qué nos dicen los Hechos de los Apóstoles? Que estos hombres presentaban el mensaje de Dios "parresía", "con parresía", toca decir en español; parresía quiere decir "descaradamente, frescamente, directamente, desenvueltamente, sin timidez": "Pues sí, soy de Jesucristo ¿y qué?"

Yo creo que esto es interesante porque vivimos en una época en la que mucha gente está presentando sus propias creencias de ese modo. Por ejemplo: En no sé qué ciudad hubo un gran desfile de prostitutas: "¡Reclamamos mejores derechos, mejores condiciones! ¡Prostitutas! ¡Vamos a unirnos aquí! ¡Salimos las prostitutas! ¡Aquí estamos las prostitutas con todos nuestros atributos!" Y sale la gente.

Los que luchan por la causa ecológica: "Vamos a reunir cientos de miles para salvar a los bebés focas de no sé dónde", y allá salen todos disfrazados de focas: "Y nosotros defendemos y luchamos por el medio ambiente, y vamos hasta la Casa Blanca, y vamos a lograrlo". Luego están los otros, "el orgullo gay": "Nosotros somos gay, nosotros queremos que se reconozcan nuestros derechos, es nuestra convicción, es nuestro estilo de vida, estamos en esto, la sociedad tiene que saber que existimos".

Yo creo que en una sociedad en donde la gente está presentando de un modo tan abierto sus convicciones, y finalmente eso es lo propio de una democracia, la gente presenta sus convicciones. Nuestro papel no es tanto prohibir a otros o aplastar a otros en sus convicciones, nuestro papel es mucho más no olvidarnos de lo que tenemos para ofrecer. Entonces eso es predicación propiamente dicha.

Yo, realmente siento dolor, -aquí les hablo más como hermano que como otra cosa-, yo siento mucho dolor porque a veces tengo la sensación de que hay personas en nuestras comunidades, a ver, en nuestra Orden, que siento yo la impresión de que han pasado por un camino de formación, han recibido un diaconado, han recibido un presbiterado y no han tenido la deliciosa experiencia de desnudar su carne por Cristo. Si la gente desnuda su cuerpo en las manifestaciones, lo propio del predicador es desnudar su corazón en carne viva: "Así amo yo a jesús".

Una pregunta que hay que hacerle a todo cristiano, es una pregunta que tiene mucho que ver con el sacramento de la Confirmación, ¿qué decimos nosotros a la gente en las catequesis de Confirmación? Que "vas a ser soldado de Cristo", que "vas a poner la cara por Cristo", que "ahora eres tú el que toma una opción".

Bueno, tú le dice eso al confirmando, pero tú mismo ¿cuándo corres un riesgo por Cristo? ¿Cuándo te pones en riesgo por Cristo? ¿Cuándo, en qué momento tú apuestas por Cristo hasta el punto de que puedas recibir una burla, una descalificación, un ridículo, por no decir una persecución?

Hace poco, en las noticias, encontrábamos el caso de dos religiosas allá en una ciudad musulmana, -ustedes saben que la persecución musulmana contra el Cristianismo indudablemente va creciendo-, y entonces las iban a quemar vivas, ellas tenían como una especie de ancianato, y el líder musulmán iba gritando por los parlantes: "¡Quieren construir una iglesia! ¡Quieren que la tierra de Alá salga del dominio de Alá!" No sé cuántas cosas. Y la gente golpeando las puertas, -menos mal eran puertas muy resistentes de metal-, con e propósito de linchar o quemar a estas dos religiosas que estaban ahí.

Uno tiene que preguntarse: "Yo realmente qué arriesgo por Cristo? Es decir, ¿mis convicciones hasta qué punto llegan?" Ese es el tipo de preguntas que se hace uno aquí.

La predicación propiamente dicha tiene una secuencia, esta secuencia está establecida desde hace mucho tiempo, y la propuesta de la predicación propiamente dicha es la siguiente: conversión, eso es lo primero que se propone; después de conversión se da paso a dos cosas paralelas, que las podemos llamar: la catequesis y la mistagogía, esto en realidad va junto con otra cosa, que es el cultivo de la virtud; y de ahí, la vida mística.

Ese es el esquema usual al que lleva la predicación propiamente dicha. Podemos decir que esta es la ruta oficial del Cristianismo: una conversión que es la fase temática, que es la propuesta descarada: "¡Cree en Jesús! ¡Ríndete a Cristo! ¡Decláralo tu Señor y Salvador!". ¿Eso sucede en la Iglesia Católica? Claro, un buen retiro espiritual es eso.

Las catequesis que hace el Camino Neocatecumenal tienden a esto; hay una obra que se llama "Los retiros de Emaús", que está siendo muy popular hoy en la Iglesia, tanto para hombres como para mujeres, tiende a esto. Una buena celebración del sacramento de la Confesión, es esto. la persona llega, trae sus tristezas, trae su arrepentimiento, ¿cuál es la propuesta que le hace un buen confesor? "Bueno, toma a Cristo en serio en todas las áreas de tu vida".

Es decir, no es que todo tenga que ser a grito herido, pues. No, el histrionoismo ya dijimos que es accidental, puede servir o puede no servir. Pero lo esencial es la propuesta abierta y directa de reconocer a Jesús como Señor de la propia existencia en todas las áreas de la vida.

Luego sigue catequesis, que es educación en la fe; mistagogía, que es educación en los símbolos y celebraciones, esto se ha olvidado muchísimo, a veces se habla de catequesis mistagógica. La catequesis como tal alude más a los contenidos, a aquello que es la formación de la inteligencia; mientras que la mistagogía se refiere más a la formación de la sensibilidad, la celebración, el espíritu comunitario, etcétera, etcétera.

Estas dos cosas tienen que ir en paralelo con el cultivo de la virtud; es decir, la vida cristiana no es únicamente cosas que aprendemos o ceremonias que tenemos, es una vida que se transforma, y el cultivo de la virtud, abierto a los dones del Espíritu Santo, produce esta vida mística.

Esta es la ruta real, este es el camino real del Cristianismo a partir de la predicación propiamente dicha, lo cual también indica que alguien que se dedique a la predicación, por ejemplo, porque es un fraile de la Orden de Predicadores, tiene que saber este camino, tiene que conocerlo muy bien porque la predicación no es únicamente esto, este es el comienzo de la ruta, pero la idea es que luego esto evolucione en una formación: en una catequesis, en una mistagogía.

Y la idea es que luego esto vaya acompañado de una vida virtuosa y en la virtud entra también la misericordia, la solidaridad, la justicia, etcétera, y que eso conduzca finalmente, bajo la acción y con una gran apertura a esa acción del Espíritu Santo, conduzca a una vida mística. Este es el camino que marca Lumen Gentium, esto no me lo he inventado yo, por supuesto.

Este es el camino que los grandes autores, por ejemplo el Padre Garrigou Lagrange con su obra "Las tres Edades de la Vida Interior", o Santa Teresa de Jesús con "El Castillo Interior", o por ejemplo, incluso en otro tono, pues, es otro modo de lenguaje pero es lo mismo, "La Teología de la Perfección Cristiana" de Antonio Royo Marín, o "EL Diálogo" de Santa Catalina de Siena. Esta es la ruta real, esta es la avenida principal del Cristianismo.

Y todo predicador debería estar listo para identificar cuáles son los puntos en los que se encuentra su audiencia, para avanza hacia una vida espiritual, es decir, una vida colmada de la gracia del Espíritu.

Pero además de la predicación propiamente dicha está la predicación extendida. ¿Qué entendemos por predicación extendida? Lo primero es, -perdón que inicie con una aclaración de tipo negativo-, lo primero en la predicación extendida es que no es un sustituto de la predicación propiamente dicha. Vuelvo a la comparación que hago con la pareja: nada puede reemplazar, en términos de significado, en términos de alegría, en términos de contenido, nada puede reemplazar la dulzura de estar simplemente juntos, eso no lo reemplaza nada. Es decir, nada reemplaza la predicación propiamente dicha.

Pero la predicación extendida es necesaria. ¿Cuáles son las dimensiones de la predicación extendida? La predicación extendida tiene tres dimensiones principales, y el Papa Benedicto ha hecho bastante énfasis especialmente en una.

Predicación extendida, por ejemplo, son los preámbulos de la fe, es lo que el Papa está llamando el "atrio de los gentiles", esa expresión él la ha utilizado con cierta frecuencia. ¿Qué son preámbulos de la fe? Es la tarea de preparar el terreno. Predicación extendida es el atrio de los gentiles, es decir, aquella iniciativa de diálogo con no creyentes, o diálogo con los que creen de otra manera, que tiene un objetivo principal y es: quitar prejuicios y preparar el lenguaje, esa es predicación extendida.

Es muy importante porque muchas veces, si no se quitan esos prejuicios, si no se limpia el terreno, se pierde el tiempo. Por ejemplo, hay un autor que se llama Vittorio, Vittorio Messori, publicó hace años una obra que se llama "Leyendas Negras de la Iglesia", la expresión "leyenda negra", quiere decir un relato que se repite de manera acrítica y que pretende denigrar o disminuir la fama de alguien o de una institución, pero que en realidad no tiene verdadero fundamento, como quien dice, es un prejuicio socialmente instituido.

Vittorio Messori, en su obra "Leyendas Negras de la Iglesia", analiza una serie de esos relatos, por ejemplo, el caso Galileo. Ustedes vieran la cantidad de gente que si ustedes le pregunta: "-¿Cómo murió Galileo?" Les van a decir: "-Quemado en la hoguera", hay una cantidad de gente que cree eso.

Y resulta que el final de la vida de Galileo, la relación de Galileo con el papado, el tipo e vida que llevó Galileo es muy diferente de eso. Entonces, eso es "preámbulos de la fe", eso es "atrio de los gentiles": quitar prejuicios.

Yo me encuentro con un ateo, el ateo sólo cree en el lenguaje de la ciencia; si a ese ateo yo me le paro al frente y le digo: "O tú crees en Cristo, o ya te aguardan las llamas del infierno", probablemente el fruto va a ser poco, quizás alguno se convierta de esa manera, pero lo que esperamos no es eso.

Entonces, ¿qué es más útil? Si yo ayudo a que el científico aprenda a cuestionar lo que a él le parece tan firme y tan irrefutable, es decir, que la verdad existe únicamente en el ámbito de la ciencia, si yo logro eso, eso no es predicación propiamente dicha, pero es "preámbulo de la fe", y ese preámbulo es importantísimo.

Si yo me encuentro, por ejemplo con un protestante que me dice: "No, usted como es u adorador de la Virgen", y yo empiezo a aclarar cuál es el sentido de nuestra veneración a María, estoy haciendo preámbulo de la fe. Entonces es un preparar el terreno, es un esclarecer los términos, es una presentación razonable que ayuda fundamentalmente a que el oído esté listo para escuchar el mensaje.

Cuando hablamos de "preámbulos de la fe" nos estamos refiriendo fundamentalmente a palabras o a contenidos, pero hay también otro tipo de preparación, y ese tipo de preparación es el que tiene que ver con la promoción humana. Otro modo de predicación extendida es la promoción humana. Esta promoción humana pertenece tanto al Evangelio como el anuncio gozoso de que Jesús es el Señor.

¿Promoción humana qué es? "Había un paralítico que llevaba treinta y ocho años sufriendo su enfermedad y estaba junto a la piscina que en griego llaman Betesda, que tiene cinco portales". Jesús sana a ese hombre, Jesús sana a ciegos, Jesús sana al leproso, Jesús libera al poseso. Ese tipo de obras ya son evangelización en cierto sentido, pero fíjate un detalle: en más de una ocasión los Evangelios nos presentan que Jesús como que obra en dos fases.

Fíjate el caso de la piscina de Betesda, que yo creo que es un buen ejemplo. Viene la curación a este hombre que llevaba treinta y ocho años ahí postrado, pero cuando Jesús se vuelve a encontrar con él ¿qué le dice?: "No peques más, no sea que te suceda algo peor" San Juan 5,14.

Eso me muestra que hay una distinción muy clara entre el milagro en sí, que es como una elevación de la dignidad o una recuperación de la dignidad de una persona, y el mensaje. Jesús eleva a la persona a una condición superior y, en esa condición superior, le dice: "No peque más" San Juan 5,14.

Lo mismo encontramos en el caso de la adúltera: Jesús lo primero que hace es salvarla de una lluvia de piedras, pero después, una vez que esta persona ha logrado recuperar su dignidad, ya no es una víctima, ya no es simplemente una culpable, en ese momento le dice: "Vete y no peques más" San Juan 8,11.

Parece que en el mismo sentido va eso otro que el Evangelista Marcos nos presenta varias veces: el famoso secreto mesiánico. Fíjate cómo Jesús muchas veces cura a una persona y le dice: "No se lo digas a nadie" San Marcos 1,44. Parece que una de las razones de ese secreto mesiánico es: "Tienes que asimilar lo que has recibido". Es decir, la promoción human se inscribe en una estructura que es el hecho y el significado. El hecho es: "Te curé", el significado es: "Dios ha tocado tu vida, ¿qué más significa eso para ti?" El hecho y el significado.

Pero obviamente, para que llegue el significado del hecho, tiene que llegar el hecho. ¿Cómo sucede esto en nuestro tiempo? Sucede, por ejemplo, con lo que hemos dicho: los actos de caridad y de solidaridad de la Iglesia. Cuando hay un desastre, cuando hay una verdadera catástrofe y las instituciones de Iglesia se hacen presentes para aliviar la situación de los que han pasado por esa tragedia, eso es promoción humana.

Lo primero, cuando la persona está allá metida porque se cayó un edificio en un terremoto, y la persona está ahí, y lleva cuarenta y dos horas ahí sin comer ni beber, pensando todo el tiempo que se va a morir, y yo me la encuentro y con una linterna veo que está viva, entonces le digo: "Repita conmigo: "Jesús es el Señor"".

Es posible que ese sea un mensaje que le llegue a lo profundo del corazón, pero lo más posible es que esa persona en primer lugar esté esperando que con las máquinas abran un espacio, que pueda salir, que se rehidrate un poco, que descanse un poco para recuperarse del shock generalizado en el que se encuentra y después: "-Muchas gracias, ¿usted quién es?" "-Yo soy religioso, yo soy sacerdote, estaba ayudando en esto y en esto".

Entonces, la promoción humana es una elevación o una recuperación de la dignidad de la persona que le ayuda a recibir de modo más significativo el mensaje, y esto es muy propio de la Iglesia. Pero atención, para que funcione tiene que salir del ámbito del puro hecho. Si únicamente estamos repartiendo, por ejemplo cobijas, o por ejemplo abrigo, pero nunca pasamos al significado, pues entonces eso ya no sería evangelización, porque sería asistencialismo.

Esto es importante si lleva finalmente al significado, así lo practica el mismo Cristo: El Cristo cura a los leprosos y los envía donde los sacerdotes para que ellos descubran el sentido de la curación y para que den testimonio. Fíjate que la predicación extendida es muy importante.

Un último ejemplo: también pertenece al orden de la promoción humana el ayudar a que la gente se cultive, incluyendo el cultivo de las facultades superiores, incluyendo entonces aprender a manejar computadores, aprender a hablar otro idioma, aprender a ser ciudadanos de un mundo que ya que ya no tiene barreras, eso también es promoción humana.

Pero como en los casos anteriores, tendrá significado si el hecho genera un significado; si nos quedamos en el solo hecho, es asistencialismo y de ahí no sale nada más. Igual lo podría hacer el marxista, igual lo podría hacer el agnóstico, igual lo podría hacer el Estado, y no pasaría nada.

La tercera forma de predicación extendida que tiene su importancia está relacionada con aquello que la constitución Lumen Gentium dice con respecto a los fieles laicos. Refiriéndose a los laicos dice la Lumen Gentium que es propio de ellos "proclamar el señorío de Jesucristo en todas las áreas y dimensiones de la vida humana".

Es también predicación extendida aquello que es presencia y discernimiento en el mundo secularar, presencia en el seculum. Por ejemplo, vamos a imaginar un autor que tiene una buena preparación, realmente buena preparación en el campo de la bioética, ese autor puede llamarse Bruno Cadoré. Es una persona que tiene una excelente preparación profesional, es respetado como profesional, además de eso, tiene estudios avanzados en el campo de la ética y es interlocutor válido para otros que también se encuentran en ese campo; además, es un predicador.

Su palabra, a la hora de discernir cuestiones muy delicadas de genética y cuestiones del origen de la vida humana y legislación que tiene que implementarse en un país como Francia, su palabra es reconocida. Eso es predicación extendida. No está el en primer lugar diciéndole a sus colegas: "Bueno, ¿cuándo se va a confesar? Digamos que por vía de testimonio personal, eso pudiera suceder; pero su modo de presencia en el seculum, su modo de intervenir, desde la luz del Evangelio, ayuda extraordinariamente a lo que llamaba Juan Pablo II la "inculturación".

Entonces estos son tres modos muy reales de predicación extendida: los preámbulos de la fe, para despejar prejuicios y para preparar el terreno; la promoción human, desde lo más elemental, desde lo más inmediato, hasta lo más elevado; y la presencia en el seculum, a través del testimonio de vida y a través de la palabra autorizada.

No le quitemos importancia a la predicación extendida, no caigamos, por favor, en el fundamentalismo de decir: "Sólo aquel que dice: "Jesús es el Señor", sólo aquel que manda a la gente al infierno, -que es fama también la había, ¿no? Decía un campesino en Chiquinquirá que la predicación buena era cuando lo mandaban a uno por lo menos tres veces al infierno-.

Ambas predicaciones tienen su importancia, pero creo que si nosotros, por misericordia de Dios y por encargo de la Iglesia, tenemos este llamado a seer frailes predicadores, yo pienso que lo mejor es tener estas dos experiencias.

Yo le diría a un fraile dominico: "No te vayas a perder la experiencia de la predicación propiamente dicha, no te vayas a perder la oportunidad de arriesgarte por Cristo, pero tampoco te vayas a quedar eternamente en eso, qué importante que tú también hagas este recorrido, porque es este recorrido el que muchas veces le da el tono preciso al mensaje, y es el que nos enseña a evitar ciertos dogmatismos, ciertas arrogancias y ciertos capillismos.

La persona que está únicamente en la predicación propiamente dicha, todos los días y todas la semanas y todos los meses, fácilmente le sucede, entre otras cosas, que va teniendo su corito de admiradores o admiradoras, y entonces tiene sus "cananeas", es que dicen, tiene sus admiradoras, y ahí es rey. Ese es uno de los peligros de dedicarse sólo a esto. Yo creo que un buen fraile debe saber moverse en estos dos terrenos: predicación propiamente dicha y predicación extendida.

Con absoluta seguridad, ese mismo que es aplaudido porque convierte a las naciones, si tú lo pones en un ámbito de especialistas, filósofos o científicos, no va a recibir ese tipo de aplausos, más bien va a recibir miradas de desconfianza, objeciones profundas, artículos en contra, y eso sirve, sirve para la humildad, sirve para profundizar y sirve para recordar que sólo Dios es el dueño de los corazones..