El Rosario 04: El arma de la Paz

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El Rosario es el arma de la Paz

Tiempo: 31’39”

Tengo a mi derecha el estandarte el Bexilum de la Legión de María, uno de los movimientos, una de las iniciativas apostólicas más interesantes del siglo XX, algo conocía yo de la Legión de María pero tuve la oportunidad de enterarme mucho más de sus orígenes y de su espiritualidad durante el tiempo que mi comunidad me destinó para vivir en Irlanda. El fundador de la Legión de María un laico Católico llamado Frank Duff nació y vivió la mayor parte de su vida en Irlanda este hombre sintió la urgencia de transmitir el Evangelio en muchos aspectos se anticipó al Concilio Vaticano II, por decirlo de una manera simpática el sintió la urgencia de poner a trabaja su Bautismo, se dio cuenta que los laicos no están en la Iglesia únicamente de una manera llamemos pasiva, sino que tienen que participar, tienen un llamado a participar a realizar su vocación de un modo más pleno propagando la Buena Noticia de Jesucristo.

La Evangelización es el gran motor de la Legión de María y después de algunas discusiones se llegó a esta figura el estandarte que caracteriza este movimiento nacido en Irlanda a principios del siglo XX, se encuentra hoy por todo el mundo, el proceso de Beatificación de Frank Duff va adelante, pienso que si Dios no dispone otra cosa quizás muchos de nosotros escuchemos un día la feliz noticia de la Beatificación y después de la Canonización de este gran hombre.

Mi atención, sin embargo, va una vez más hacia el estandarte porque resulta que toda la terminología de la Legión de María proviene precisamente de los ejércitos, es decir, se llama Legión porque esa era la palabra que utilizaban los Romanos Legio, es eso, es la Legión, es el nombre de uno de los destacamentos en un ejército Romano, la Legión, y Frank Duff sintió la urgencia de formar el ejército de María, la Legón de María, en este movimiento hay una serie de términos que están todos tomados del mundo Romano por ejemplo el grupo pequeño que se reúne se llama un Presidium una reunión de varios de estos Presidia conforma lo que se llama un Curia y así hay muchos otros términos.

Pero no solo utilizó lo términos del ejercito Romano, sino también el famoso estandarte, resulta que para los Romanos el estandarte era el símbolo de la independencia, la gallardía y la nobleza de Roma, una Legión de romanos podía perder cualquier cosa incluso la vida pero no podían dejar caer su estandarte en manos del enemigo, cuando salían a la batalla los ejércitos Romanos y regresaban en derrota, porque obviamente no ganaban todas las batallas, la pregunta, la única pregunta que hacía el senado es: ¿Y el águila?. Resulta que el estandarte de la Legión Romana tenía en la parte superior un águila y al referirse al águila o al referirse al Bexilum XXXXX, al referirse al estandarte de su ejército lo que se estaba diciendo era, el símbolo de nuestra unidad, el símbolo de nuestra nobleza, el símbolo de nuestra independencia, aquello que le habla a nuestros corazones ¿Dónde está? Y la peor noticia la más vergonzosa que tenía que dar un general era; hemos perdido el estandarte, le hemos perdido. Se cuentan casos de generales que viendo la batalla perdida o viendo perdido el estandarte, ellos mismos cometían suicidio por no afrontar esa humillación. La verdad es que para los soldados Romanos solo había dos humillaciones, que eran humillaciones que eran peores que la misma derrota, repito ellos no ganaron todas las batallas, las dos humillaciones peores que la derrota eran: perder el estandarte y pasar bajo el yugo, esta era una humillación que utilizaban algunos ejércitos en aquella época, era una manera de despreciar una manera simbólica de humillar a otro ejército y era considerada una humillación peor que la misma esclavitud. ¿Qué era pasar por el yugo? Pues muy sencillo, se ponían supongamos que perdió el ejército Romano, que perdió la batalla, los capturan y quedan como esclavos del otro bando, pues cuando un rey enemigo de Roma, que ya conocía las costumbres de los romanos, quería hacerles tragar el orgullo que le hacían a los romanos, no los conservaba como esclavos los devolvía a Roma pero los devolvía como basura y cual era la manera de devolverlos como basura, después de despojarlos de sus armas dos soldado de los vencedores de los vencedores, es decir, de los enemigos de Roma se ponían en pie con una lanza, ponían la lanza horizontalmente como si fuera un listón o algo parecido, lo ponían a distintas alturas, de acuerdo con el mal rato que le hicieran pasar a los soldados y ponía a los soldados Romanos a hacer una fila y a que pasaron debajo del yugo, por supuesto, en algunas ocasiones ponían esa lanza muy bajo y el soldado tenía que pasar arrastrándose lamiendo el suelo delante de sus enemigos, una vez que pasaban debajo del yugo ahora tu que eres basura, que no sirves para nada y que has pasado la peor humillación de tu vida lárgate para tu ciudad de Roma. Esas eran las dos grandes humillaciones de los romanos, perder el estandarte y lo peor que le puede podía suceder a un general es que después de que lo humillaban así arrastrándose delante del enemigo le tocaba arrastrarse también a pedir a suplicar pero déjanos recuperar el águila, déjanos recuperar el águila, algunos reyes enemigos lo concedían como un deprecio más otros lo negaban.

Este recuento de la historia romana tiene que ver con la manera como obra la Legión de María y tiene que ver con el Santo Rosario, resulta que el águila como lo sabemos es un ave predatoria, es un ave en cierta forma reina del mundo alado, es codiciosa, hace su presa, se adueña de su enemigo, hunde las garras y no suelta jamás a su pereza, es decir, el águila romana es el símbolo de esa codicia y de ese orgullo que en realidad fueron como el estilo de los romanos en la construcción de su imperio. Hay una verdadera identificación entre la manera como obró el imperio romano y el símbolo que ellos escogieron el águila imperial.

Pues bien, cuando el fundador de la Legión de María Frank Duff se pone a diseñar junto con otros el estandarte de la Legión de María, reemplaza el águila, nada de la agresividad de esa águila nada de la codicia de esa águila nada del orgullo de esa águila, ha quedado reemplazada por una paloma, ahora bajo el estandarte de María los que amamos a la Virgen, los que formamos de alguna manera no solo por pertenecer a este movimiento su Legión , nosotros militamos no bajo no bajo el orgullo, nosotros militamos no bajo la agresividad, la violencia, la codicia, nosotros marchamos bajo el estandarte de la suave pero eficacísima inspiración del Espíritu. Nosotros marchamos bajo la unción de esta paloma bendita que se posó como sobre su semejante, se posó en Nuestro Señor Jesucristo a la hora de su bautismo, bendita paloma que se ha convertido en el símbolo universal de la paz. Si los Romanos levantaban su águila para decir aquí está la guerra, nosotros levantamos la paloma para decir aquí está la paz. Si los Romanos levantaban su águila para decir aquí está nuestro orgullo y nadie nos podrá vencer, nosotros levantamos nuestra paloma para decir aquí está el amor de Dios que nos ha vencido.

Porque todo verdadero Cristiano tiene que repetir aquellas palabras de Jeremías: “Me sedujiste Señor y me dejé seducir” [[ ]], nosotros somos un pueblo orgullosamente vencido, pero no vencido por otros sino únicamente vencidos por el amor de Dios, nosotros somos el pueblo en el que Dios ha manifestado su victoria y nosotros cuando levantamos no solo el estandarte de la Legión sino cuando levantamos la Cruz sobre todo estamos diciendo, a mi Dios me venció, y con esa consigna, a mí dios me ganó, a mi Dios me venció, Dios me pudo, esa es la consigna del Cristiano, Dios me ganó. En el doble sentido que tiene esa expresión, Dios me ganó significa el triunfó sobre mi y Dios me ganó que significa, ahora soy posesión suya, soy de los suyos. Esto es lo que nosotros representamos cuando levantamos el estandarte de la Legión de María, esto es lo que representamos cuando levantamos la Cruz. Es como un arma, pero es el arma de la paz.

Y que profunda es la relación del Santo Rosario y la paz, cuando reflexiona sobre la paz nuestro hermano Santo Tomás de Aquino no dice dos cosas que son muy importantes. Nos dice que la paz es la expresión del orden y nos dice que la paz es el resumen de todos los bienes. Por eso a Santo Tomás le gustaba recordar ese pasaje del Apóstol San Pablo, donde el Apóstol nos dice: “Gracia y paz a vosotros de parte de Dios y de parte de Cristo” [[ ]] y les dice Santo Tomás en su comentario: La Gracia es el primero de todos los regalos porque en realidad nada merecemos y todo nos viene por gracia, la Paz es el último y la corona de todos los regalos porque solo hay verdadera paz cuando cada uno de los bienes ha encontrado su propio sitio. La paz solo es estable; la paz solo es firme cuando proviene del debido orden y cuando acumula, cuando reúne, cuando condensa en si misma todos los demás bienes y por eso también hay una estrecha relación que la destacó sobre todo el Papa Pablo VI, la relación entre la virtud de la Justicia y el don de la Paz, fue Pablo VI el primero que hizo famosa aquella expresión: “Si quieres la Paz lucha por la Justicia, trabaja en la Justicia” y tiene toda la razón porque si la justicia es dar a cada uno lo que le corresponde la justicia entonces equivale a crear ese orden, ese orden estable, firme, racional, querido por Dios, en el cual se hace posible la paz.

Pero la paz no la pensemos en primer lugar como una realidad social, no puede haber paz en la sociedad, si no hay primero paz en las familias, si no hay paz primero en los corazones, no puede haber paz simplemente bajo el impacto de aumentar la fuerza pública, no puede haber paz bajo el signo de un garrote, la paz tiene que venir como un fruto que brota de la tierra. La paz mira desde el cielo la justicia brota de la tierra, tiene que brotar, como de la tierra tiene que brotar ese don precioso, es decir, el orden estable de la justicia será el que conduzca hacia la paz. Y por ello la paz es un camino y es un camino que tenemos que recorrer todos y es un camino que pasa por cada uno de nuestros corazones y es aquí donde la virtud de la oración y es aquí donde una oración como el Rosario hace una gran obra, miremos brevemente por qué.

Necesitamos pacificar el corazón y como se le puede dar paz al corazón pues hay que escucharle sus preguntas y sus requerimientos yo tengo que citar una vez más a Santo Tomás de Aquino porque ha sido mi maestro, porque le debo mucho y porque creo que es una gran luz en la Iglesia. Santo Tomás de Aquino en su estudio del Alma humana habla de las pasiones, es evidente que cuando no sentimos paz es porque nos sentimos sacudidos por toda clase de pasiones, entonces, la paz del corazón, fundamento para la paz en la familia, fundamento para la paz en la vocación que uno tiene y fundamento último para la paz en la sociedad, tiene que ver con esa tormenta, con esos deseos, esos anhelos, con esas mociones que se llaman las pasiones.

Pues Santo Tomás hablando de las pasiones y hablando del corazón humano nos enseña que el gobierno de la razón humana sobre las pasiones humanas dice el que es como el gobierno de un príncipe justo y sabio en una ciudad bien organizada, es decir, que nosotros para aprender a gobernar nuestras pasiones no podemos simplemente aplicar un torniquete, no podemos simplemente reprimir, hay gente que se imagina que la moral Católica consiste en descabezar, reprimir, enterrar y ocultar y eso no es cierto. A lo que nos invita Santo Tomás de Aquino cuando se refiere a la paz del corazón humano es al dialogo, ese diálogo interno que Santa Catalina de Siena llama el conocimiento de uno mismo. ¿Por qué quiero esto?, ¿Cual es el bien que quiero en esto que quiero?, ¿Por qué esto me gana, por qué esto me puede?, todo ello es una exploración que va en el corazón humano. Por cierto al hablar del valor que tienen las etapas iniciales de la formación varios de nuestros maestros en la Orden Dominicana han dicho que es especialmente en el Noviciado cuando uno tiene que acostumbrar la mente ha hace esa exploración interior, en la espiritualidad Dominicana que está tan labrada al Santo Rosario, uno no tiene que esperar a que el maestro se dé cuenta, a que el maestro le diga a uno, a que el Prior le diga a uno, en la Espiritualidad Dominicana el dialogo interior, la exploración profunda del propio corazón, el conocimiento de si mismo delante de Dios es un requerimiento es muestro estilo es lo que estamos llamados a ser.

La oración nos ayuda extraordinariamente en la búsqueda de esa clase de motivaciones, no hay luz más profunda que la luz de la oración para hacernos reconocer cuales son nuestras genuinas motivaciones y sobre todo para distinguirlas de aquellas que nos llevarían a destrucción, estamos llamados cada uno de nosotros, está llamado a hacer esa clase de exploración, bien lo dice el Salmo: “Señor tu me sondeas y me conoces, me conoces cuando me siento o me levanto, de lejos penetras mis pensamientos” [[ ]], un alma en oración no solamente es un alma que conoce a Dios, es sobre todo un alma que se sabe conocida por Dios, como dice Nuestro Señor Jesucristo en el Evangelio de San Juan: “Yo conozco a mis ovejas y mis ovejas me conocen” [[ ]] y también dice: “Ellas reconocen mi voz”[[ ]], es a través de la oración, es a través del contacto íntimo y frecuente con Jesucristo como nosotros acostumbramos el oído a la voz del Pastor, porque hay demasiadas voces mis hermanos, la venganza tiene también sus voces, la sensualidad tiene sus voces, la codicia tiene sus voces, el orgullo tiene su tintineo, el orgullo sabe como nos resuena en el tímpano y como nos dice una y otra vez: “No se deje, no se deje, no se deje” y nos lo repite y nos lo repite y esa voz se le entra a uno en el cerebro y comienza uno a cometer tonterías por orgullo, por sensual, por mentiroso, por codicioso, por perezoso, por víctima del pecado.

Ya que hay tantas voces que quieren arrastrarnos hacia el abismo, necesitamos de una voz que nos levante a la altura, que nos lleve al Sinaí, que nos lleve al encuentro con el Altísimo, que nos lleve al Horeb a las tablas de la Alianza, que nos lleve al calvario donde se revela el amor de Dios. Necesitamos esa voz que nos atraiga y esa es la voz del Buen Pastor que por algo dijo: “Cuando yo sea levantado atraeré a todos hacia mi” [[ ]], para que esa Palabra de nuestro Buen Pastor se cumpla, necesitamos acostumbrarnos a la voz de Cristo, sentirnos conocidos por El, “Tu me sondeas y me conoces” [[ ]]. Como me conmueve a mi mis hermanos aquel pasaje que todos sabemos, el encuentro entre Jesús resucitado y el Apóstol San Pedro, cuando Nuestro Divino Salvador le pregunta al príncipe de los Apóstoles: “¿Pedro me amas?” [[ ]], se lo preguntó tres veces y San Agustín dice que son tres las veces para desatar la triple negación que Pedro había hecho, lo más hermoso de ese pasaje, es aquella frase que está esculpida en la Basílica de San Pedro en Roma: “Señor Tú lo sabes todo, Tú sabes que te amo” [[ ]], esa fue la tercera respuesta que dio Pedro porque en la primera y en la segunda había dicho: “Si yo te quiero” [[ ]], pero la tercera vez no apeló a su conciencia, no apeló a su propio conocimiento, sino que humillándose entrando bajo el yugo de Cristo le dice: “Tú lo sabes todo, tu sabes que yo te quiero”[[ ]], es decir, Pedro al final no se fía de su propio conocimiento, solo se fía de que Dios lo conoce a el, ese es el estado del alma en el cual Dios puede obrar con entera libertad en nuestro corazón.

Eso es lo que se espera de un Novicio, que al término de su año de Noviciado tenga no solamente un conocimiento suficientemente completo de sus propias motivaciones y una suficiente sinceridad, sino que tenga también el acto de humildad de decirle a Dios: “Aunque yo sé muchas cosas de mi Tú eres el único que realmente me conoce, Tú lo sabes todo, Tú sabes que te amo”.

Poe eso también nos advierte la Primera Carta del Apóstol San Juan, diciendo: “Dios es más grande que nuestra conciencia”[[ ]]. No podemos quedarnos simplemente con que yo creo que soy bueno y punto, nada. Aunque nos imaginemos muchas cosas de nosotros el conocimiento de nosotros solo lo tiene Dios y es a través de la oración perseverante con el Santo Evangelio, con los Salmos, con la práctica de los Sacramentos, con la oración atenta del Rosario; es a través de esos actos de amor y de fe como el alma humana se va acostumbrando a la voz de Cristo y así aunque lleguen las otras voces, aunque llegue la voz de la venganza a decirnos: “Desquítate, desquítate, dale duro, dale duro es tu oportunidad, acabalo!”. Aunque llegue esa voz, nuestro corazón estará tan enamorado de la voz del Pastor, que no se dejará convencer. Así se construye la paz, ese es el comienzo de la paz.

Pero no solamente se trata de evitar la venganza, se trata de evitar también lo que causa en otras personas que tengan justo disgusto con nosotros, si por ejemplo, un hombre es casado, y comete una infidelidad contra su esposa, que podemos esperar; palabras agrias, insultos, quizás maldiciones. ¿De dónde proviene esa lucha? Proviene de que este señor al abrirle el paso al pecado abrió paso también a que fuera herida la mujer que Dios le dio. Por eso necesitamos ser preservados en el don de la Gracia, porque solo en el cumplimiento de la Voluntad de Dios preservamos no solamente el orden interior, ese sentirse en paz con uno mismo: sino también el orden exterior, la manera como tratamos los amigos, la familia y la sociedad entera.

El Rosario es el arma de la paz, necesitamos propagar el Santo Rosario, necesitamos que cada vez que se rece el Rosario se levante la paloma de la paz; que dada vez que se predique el Rosario se levante la Cruz donde murió el Príncipe de la Paz; necesitamos que cada vez que recemos el Rosario, la voz de Jesús entre más y más en nosotros. Hay demasiados que nos odian, hay demasiados que quisieran ver la guerra. El lenguaje de la guerra es un lenguaje pegajoso que tiene su atractivo en ciertos momentos y hay gente que ya habla de guerra entre países; que como le vamos a aguantar más entre tal o a cual presidente, que tenemos que armarnos. Es verdad que algunas veces se necesita la fuerza armada porque también existe algo que se llama defensa propia y hay algo que se llama guerra justa. Pero aunque tuviéramos que preparar las armas para defendernos tenemos que tener certeza de que el arma que preservará la paz, el arma que no perpetuará la guerra es el arma de la oración y dentro de la oración sobre todo el Rosario.

Que las familias recen, la familia que reza unida permanece unida, la familia que está unida es una familia que aprende a vivir en paz, como es de importante la oración en la familia, como es de importante, entre otras cosas porque ese momento de oración familiar se convierte en el momento de reconciliación familiar. La oración en la familia es una escuela de paz. Cuando tengas dificultades si eres una persona casada, con tu esposo, con tu esposa, que importante no darle paso al demonio, nos lo explica muy bien San Pablo, “Enojaos pero no lleguéis a pecar” [[ ]].

Por eso es necesario el momento de la oración en el cual dejamos de mirarnos el uno al otro, porque tú sabes que las peleas son eso, tanto los que están enamorados como los que están de pelea hacen lo mismo; se quedan mirando el uno al otro y por eso es tan fácil que los enamorados peleen, porque se miran más de la cuenta. El verdadero amor no es tanto mirarse el uno al otro, sino mirar en la misma dirección los dos. Y eso es lo que nos da la oración. Cuando dos personas están llenas de pasión el uno por el otro se miran y se miran y se miran hasta que pelean. No, es necesario aprender a mirar juntos en la misma dirección. Por eso, si tu te quedas mirando a tu esposa y la miras y la miras y la miras. Un día ella dice: “usted que es lo que me mira”, y empezó la pelea. El ser humano no puede dártelo todo, el ser humano no puede llenarte, tu esposo, tu esposa, tu amigo, tu socio, tu presidente de la república, tu general de ocho soles si los hay; no puede, no puede darte lo que solo Dios puede darte, por eso necesitamos de la oración, para dejar de mirarnos tanto los unos de los otros y esperar tanto del alcalde, del gobernador, el prior, el presidente, el rey. Que cuentos de reyes Uno es el Rey de Reyes. Necesitamos aprender como nación, aprender como familia y aprender como parejas a mirar en la misma dirección. Para saber que solo de Dios podemos esperarlo todo. Los demás seres humanos qué son?. “Como flores que termina el día y se marchitan. Dónde está la gloria de los antiguos grandes hombres?”[[ ]]

Hermanos, recapitulemos: Si para los Romanos su estandarte era aquí llegó la guerra. Para nosotros que creemos en el Evangelio de Jesús, junto con la Legión de María, para nosotros el estandarte es, aquí llega la Paz. Y en la paz se cultiva en el corazón a través de la oración porque nos ayuda a conocernos y a sentirnos conocidos por Dios, porque nos ayuda a ser fieles y a perseverar en los Santos Mandamientos y porque nos ayuda a mirar en la misma dirección para que no esperemos más de la cuenta del ser humano que al fin de cuentas es solo barro.

Con la alegría de haber recibido este instrumento valioso que es la oración, con la alegría de haber recibido ese instrumento de oración que es el Rosario continuemos esta celebración pidiéndole a Cristo que el Rosario vuelva a las familias y a las familia volverá la paz. Amén.