Cuaresma 2012, 3 de 3, Comunidad
Nuestra tercera y última predicación en este retiro de Cuaresma tiene que ver con el aspecto comunitario, comunidad.
En muchas partes de los Estados Unidos y también en otros países se utiliza lo que se llama el sistema de Car Full, es decir, Car Full es un sistema según el cual, si varias personas van en un automóvil, tienen derecho a utilizar un carril que es un poco mas rápido, es algo que seguramente ustedes conocen.
Es decir, la idea es: si van más, tienen derecho a ir mejor; en cambio, el que va solito, en su carro, solito, no puede utilizar ese carril rápido, porque si lo utiliza, puede ser multado y la multa puede doler bastante, bastante, así es como lo educan a uno en este país: multas, y bueno, así tienen que ser tal vez las cosas.
Entonces, ahí hay una enseñanza, fíjate: Si voy con otros, voy mejor; si voy con otros, voy más seguro; si voy con otros, voy más rápido. Claro que, muchos de los que van solos en sus automóviles, van también por necesidad, porque su trabajo está en ese sitio y tienen que movilizarse así, no lo estoy criticando de ninguna manera, sólo estoy tomando un pequeño ejemplo, una pequeña imagen de esa manera de transportarse.
Observa que este día tuvo tres partes en la predicación: primero hablamos del motor, luego hablamos de la dirección, que es el discernimiento, y ahora estamos hablando de la compañía, porque uno en el automóvil o en el carro va junto con otras personas, esa es la comunidad.
Hay una santa, a la que le debo mucho, que se llama Catalina de Siena. Esta fue una seglar consagrada a Dios. Era una mujer completamente dedicada al Señor, pero ella pertenecía a un movimiento que era distinto de las comunidades religiosas que hoy conocemos. Las hermanas viven, como sabemos, en comunidad, viven en sus conventos; en el caso de Catalina, eran mujeres consagradas, que viven o vivían cada una en su respectivo lugar, por ejemplo, en la casa de su familia, así vivió Santa Catalina de Siena.
Otra santa que siguió este camino de ser una seglar consagrada o una laica consagrada fue Santa Rosa de Lima, y hay algunos otros ejemplos de personas así.
Bueno, Catalina de Siena vivió en el siglo XIV, y Catalina de Siena dice algo muy hermoso refiriéndose a la comunidad. Dice que ir en comunidad es como ir en un barco, mientras que ir sin comunidad es como nadar uno solo. Y, por supuesto, si tengo que recorrer una gran distancia en el agua, es muy difícil hacerlo solo.
Hay personas que tienen la capacidad de nadar kilómetros y kilómetros, gente que tiene un estado físico asombroso, y lo logran; pero la mayoría de nosotros, aunque tengamos cuerpo de cachalote, no alcanzamos a nadar esas grandes distancias, tenemos esos problemas, entonces, ¿qué nos toca? Nos toca en barco.
Ese ejemplo nos da Santa Catalina: el que va en barco, va mejor; el que no tiene comunidad, va solo. Y sabemos lo que le puede pasar al que va solo atravesando todas esas aguas: se expone a demasiados peligros. ¿A quién va a a atacar el tiburón? Pues no va a ataca al barco grande, sólido, no tiene nada que hacer contra el barco, el tiburón va a atacar al que va solo.
Una de las labores que más fuerzas le toma al demonio es precisamente aislarnos; la soledad es la madrina de la tristeza, y la tristeza es lo que más le facilita la tarea al demonio. Hay una frase que dice, y me parece impresionante: "Al demonio le gustan las almas tristes, -oiga eso-, al demonio le gustan las almas tristes porque son su juguete".
Hay que tener mucho cuidado con la tristeza, hermanos, mucho cuidado. Una persona triste está al borde de caer en un abismo, con absoluta seguridad. Y el abismo consiste en que el demonio se acerca donde la persona triste y le propone alegría, La persona melancólica, la persona depresiva, la persona triste, la persona frustrada, la persona resentida, la persona vengativa, ese tipo de personas están listas, listas para el demonio: "¡Esto ya está hecho!"
Hay gente que le facilita las cosas al demonio, ¿por qué digo que se las facilita? Mire, las facilita porque resulta que cuando tú te dejas arrastrar por ese sentimiento, por esa frustración, por esa amargura, desesperación; cuando está así que ni sabes ni qué te pasa, ni dónde te duele; cuando ni siquiera te aguantas a ti mismo, ahí estás listo, porque eso es lo que necesita el demonio para decir sus mentiras.
Acuérdate lo que dijimos en la predicación pasada: "El demonio es el que es mentiroso desde el principio; el demonio es el príncipe de la mentira" San Juan 8,44; el demonio no puede funcionar sin mentiras. Y la razón también la explicamos: Si el demonio se mostrara como es, y si el demonio mostrara sus verdaderas propuestas como son, nadie se las compraba.
"¿-Quieres ser odiado por toda la eternidad?" "-No". ¿Quién va a decir que sí? "¡No, no, no, yo no quiero eso!" ¡Dios me libre! ¡Señor, misericordia!" Ya se salvó, ¿ve? Entonces, al demonio no le sirve eso, por eso el demonio tiene que ser mentiroso, y es el que es mentiroso desde el principio. Una de las cosas que hace el demonio es dividir. Fíjate que la oración principal de Jesús es la oración de la unidad; en cambio, el demonio es dividir, dividir y dividir.
Un lema que tenían los generales romanos es: "Divide et vinces", "divide y vencerás" Claro, si hay que pelear con una persona ¿qué hay que hacer? Dividirla: "Un brazo por acá, la pierna por acá, ya ahí no hace daño". Dividir a los enemigos. Dividir, eso es lo que hace el demonio con nosotros. Al dividirnos, nos aísla; al aislarnos, caemos en la tristeza, en la desesperación, en la desesperanza.
Por eso nuestra salvación, y esto lo dice muy claramente la Carta a los Hebreos en el capítulo noveno, "nuestras salvación está en la comunidad". Nada más peligroso para un cristiano que separarse de la comunidad. Nada más peligroso, hermanos, porque el que se separa de la comunidad es como la oveja que se aparta del rebaño: demasiado fácil será esa presa para el lobo feroz.
El demonio quiere aislarnos, y quiere entristecernos, y quiere que seamos amargados. Cuando uno es amargado, resentido, triste, frustrado, sólo hace falta que el demonio haga esta pequeña operación, y ya uno cae, porque llega el demonio a proponer un poquito de alegría. Después de que uno está triste semanas enteras, después de que uno está frustrado meses enteros, después de que uno está amargado, hay gente así amargada, en una amargura terrible, nunca, nunca llegan a tomar leche, yo ya expliqué por qué: porque si se toman un vaso de leche les llega kumis al estómago.
Son amargos, amargos, amargos como su suerte, y una persona amarga, resentida, frustrada, esa persona, cuando llega el demonio, le pone por delante un poquito de alegría: "Mira, mira, mira, asía hacen con los bebés, ¿ustedes han visto a los bebés cómo los distraen con cualquier cosa? Está el niño llorando: "Mira, mira, mira", y el niño ni entiende qué le están mostrando, y se queda mirando, y ya, ya se le olvidó por qué estaba llorando. Eso es lo que el demonio hace con nosotros, entonces nos muestra así, distracciones; y el demonio quiere mantenernos así, distraídos y atontados.
la persona que está triste, la persona que está frustrada, la persona que está amargada es candidato ideal para el demonio, porque inmediatamente el demonio le propone cualquier alegría, y lo agarra: "Te propongo que te bebas este vaso de hermoso y muy fino vodka, y con este vaso desaparecerán tus tus tristezas, -desaparecerá también tu hígado-, pero por ahora te lo puedes tomar".
Una persona feliz, una persona sólidamente convencida del amor de Dios, una persona gozosa, es una persona indestructible para el demonio, por eso es muy importante la felicidad, muy importante; hay que cultivar el don de la felicidad, hay que cultivar el buen humor, en el mejor sentido de la palabra; hay que cultivar la alegría, el agradecimiento, la sonrisa, la alabanza, el elogio; hay que cultivar ese lenguaje cariñoso, por ejemplo dentro de la familia, eso hay que cultivarlo.
A veces se nos olvida, incluso, parece que fuera sólo urbanidad; no es sólo urbanidad, es una manera de hacer la vida mucho más amable y de crear un espíritu que a todos nos hace mucho bien.
Bueno, resumamos lo que tenemos: nosotros empezamos con la comparación del car-full, empezamos diciendo: se llega más rápido, se llega más seguro y se llega mejor en compañía, ese el el mensaje que nos da el car-full. Cada vez que ustedes estén en una autopista, avancen por la autopista solos en sus vehículos, y vena cómo pasan los del car-full, usted dice: "Lo que me dijeron en el retiro, ahí está, eso fue lo que me dijeron en el retiro", ¿ve?
Y dijimos que cuando uno se aísla se vuelve presa fácil, y cuando uno se aísla se entristece fácilmente, y la persona que se entristece y que se deprime busca algún consuelo, algún aliciente, algún estímulo. Por eso hay tantas personas metidas en sus pantallas; hoy vivimos así, metidos en la pantalla: salimos de la pantalla del celular, para la pantalla del computador, para la pantalla del televisor, vivimos viendo pantallas, pantallas y más pantallas, ¿dónde estará la realidad? Cuando llega la realidad, resulta que la realidades cruda. Vivimos en un mundo como de ficción.
Mis hermanos queridos, mis hermanos muy amados: somos llamados a vivir en comunidad; fuimos creados para ser comunidad; la Iglesia se fortalece en la comunidad. ¿Qué es comunidad? Comunidad es la iglesia doméstica que llamaba Pablo VI, es decir la familia; comunidad es el grupo de oración que se reúne en una parroquia; comunidad es esta hermosura, esta comunidad hispana, vea, hoy le han dado aplausos a todo el mundo pero ha faltado que ustedes se den un aplauso a ustedes mismos, porque ustedes son la expresión de la fe en la hermosa lengua castellana.
¿Qué es aprender a ser comunidad? Eso es lo que vamos a comentar ahora, porque ya sabemos que el demonio quiere dividirnos. La estrategia del demonio es muy sencilla, la estrategia del demonio es: la estrategia del abejorro, la estrategia del cucarrón, la estrategia del mosquito. Usted sabe que un mosquito logra muchas cosas. ¿Cuánto pesará un mosquito? Vamos a suponer que un mosquito gordo, ¿cuánto pesará un mosquito por gordo que sea? Hay países donde existen problemas de obesidad, entonces vamos a pensar en un mosquito obeso, ¿cuánto pesará? No sabemos. Yo pienso que menos de un gramo.
El mosquito pesa muy poquito, ¿cierto? como se ve que somos ignorantes aquí en términos de mosquitos, vamos a suponer que un mosquito pesa un décimo de un gramo, significa que si una persona pesa cien kilos, que aquí hay varios que pesan cien kilos, un kilo quiere decir un kilogramo, son mil gramos, entonces, cien kilos son, según la aritmética vieja, cien mil gramos. Cien mil gramos, y cada gramo pesa lo de diez mosquitos, significa que usted pesa un millón de mosquitos, es es el peso suyo, un millón de mosquitos.
Claro que hay gente que quiere disminuir ese peso drásticamente, que por no lastimar el planeta, que no sé qué, bueno, un millón de mosquito, significa que el mosquito pesa la millonésima parte de lo que yo peso, el bendito mosquitos capaz de dañarme una noche, fíjese el poder de un mosquito: es capaz de hacerme levantar, los mosquitos son así; pero yo tenía un tío que nunca mataba un mosquito, ¿por qué? Porque él decía: "Mire, si ya me picó, ya tiene la sangre de la familia.
¿Por qué el mosquito, que pesa una millonésima parte de lo que yo peso, logra tanto? Porque el mosquito cansa y cansa y cansa, el mosquito logra ese tono preciso: "Zzzzzzzzzzzzz", el tono el mosquito tiene ese poder, eso es lo que el demonio hace con uno: el demonio se mete por el oído; el órgano que más trabaja el demonio, yo no sé si es el oído o es la vista, a veces creo que es el oído porque es como si estuviera repitiendo un mismo mensaje: "¿Te das cuenta lo que te hizo tu cuñada? ¿Sí viste lo que te hizo tu cuñada? ¿Sí estuviste atenta a lo que te hizo tu cuñada?" Tu cuñada, cuñada, acuérdate, cuñada es como una cuña que se metió ahí, una cuña en la familia.
Y el mosquito le va repitiendo y le va repitiendo: "La cuñada, la cuñada, la cuñada", ¿ve? Eso hace un daño tremendo, crea unos resentimientos horribles, así fue como nacieron los chistes de las suegras, de ahí nacieron. Por eso le preguntaban a un señor, se le había muerto la suegra: "Bueno, ¿qué hacemos, la incineramos o la enterramos?" Y él dice: "Las dos cosas, no corramos riesgos", los chistes de las suegras nacieron así.
Mire, el demonio es eso: el demonio es a recordarle a uno las cosas feas de los demás, a repetirle lo que a uno le hicieron, a fomentar el resentimiento; pero no sólo eso, también tiene ese mismo poder para recordar la tentación. Entra el jefe, un señor casado, entra a su oficina, resulta que la secretaria, que cree que tiene que vestirse de manera elegante pero confunde la elegancia con mostrar muchos kilómetros cuadrados, la secretaria tiene una falda que más o menos llegan no sé hasta dónde, nunca me he puesto a averiguar hasta dónde llegan, una falda que tiene en el muslo una abertura.
Y entonces entra el hombre a la oficina y en ese momento una visión, una visión es un muslo sin várices, que asciende y asciende y asciende, sin saberse hasta dónde, dicen los ecuatorianos: "¡A saber!", oiga, a saber hasta dónde sube eso. Y el hombre se sienta a trabajar: "Bueno, a ver, ¿qué tenemos para hoy? Para hoy tenemos muslo..., ah, no verdad que..." No logra concentrarse, ¿por qué? Porque está el mosquito que le dice: "¿Pero hasta dónde subiría?" ¿Ve? el mosquito trabajándole el oído: "¿Hasta dónde subiría?"
Entonces el tipo sale: "Buenos días, Rosalba, ¿yo ya la había saludado a usted? ¿Sí la había saludado? Ah, bueno, Rosalba, muy bien, perfecto, Rosalba". La tentación funciona como el mosquito, está ahí. Con la Eucaristía, -el demonio, acuérdese, que no respeta nada, el demonio ataca todo, todo lo que sea de Dios, todo lo ataca; para el demonio no existe nada sagrado, nada, todo lo ataca-.
La persona empieza a tener una duda sobre la Eucaristía, el demonio, apenas ve una grieta, por ahí intenta. Se parece a una de estas inundaciones, y Dios nos libre, Dios nos guarde siempre: cuando hay una grieta, por ahí el agua tratando de meterse; así es el demonio, por cualquier grieta que vea. De ahí, dicho sea entre paréntesis, el poder inmenso que tiene el Credo. Si ustedes quieren fortalecer su vida de fe, pocas cosas tan eficaces y tan hermosas como la frecuente recitación del Credo.
Porque el Credo es como poner, renovar, levantar de nuevo una muralla que no le deja una sola grieta, ni una sola grieta al enemigo. Porque donde él te vea medio dudoso de la Eucaristía, por ahí empieza: "¿Sí será verdad? Es un cuento de esos clérigos que buscan sus privilegios, y fíjate todo lo que cobran por esas Misas, y a saber a dónde va la plata de esas Misas". Y dele y dele y torture el oído. Donde tú le des un espacio a la duda, por ahí se mete el enemigo.
Pero hoy estamos destacando sobre todo las divisiones en la comunidad. El enemigo intenta crear prejuicios. Al enemigo no le gusta esto que estamos haciendo aquí. En la animación que hizo al principio nuestra hermana Carolina Herrera preguntaba de dónde las naciones, entonces apareció un amigo de Puerto Rico, varios de Cuba, de Guatemala, de Colombia, ¡y que viva México! ¡México lindo y querido! ¡Eso sí, bien presente México! Al enemigo no le gusta eso, naciones distintas celebrando a Jesús, pueblos y razas distintas alabando al Hijo de Dios, eso no le gusta, eso no le gusta al enemigo.
No. Él intenta crear prejuicios, dividir a las naciones: "Ah, es que estos son..., ah, es que estos son..., ah, es que este está creyendo..., y el otro está pensando..." ¡Es a dividirnos!
Como ya ese tema queda claro, como ya sabemos que la salvación es en comunidad y en espíritu de Iglesia y de pertenencia a la Iglesia, miremos, por favor, el texto del capítulo segundo de la Carta a los Filipenses. Yo quiero contarles que la Carta a los Filipenses es un documento realmente único en el Nuevo Testamento, porque la relación que el Apóstol San Pablo, autor de la carta, tenía con esta comunidad era una relación también única.
Figúrese usted que Filipos es una ciudad que queda al norte de Grecia, propiamente en lo que se llama Macedonia, ahí queda, en el país de Macedonia. Macedonia no es lo mismo que Grecia, ni les vayas a decir eso porque los pones a pelear. Ahí en Macedonia queda Filipos. Filipos es una ciudad que se llama así debido a un rey famoso, el rey Filipos, que en el siglo IV antes de Cristo fue un gran conquistador, pero mucho mejor conquistador resultó su hijo, el cual se llamó Alejandro Magno.
Alejandro Magno o Alejandro el Grande murió muy joven, murió de unos treinta y tres años; pero esa es la misma edad, sabemos, en la cual murió Jesucristo, según, digamos, tradición. Y sin embargo qué distintas las conquistas de Alejandro. Alejandro quería kilómetros y kilómetros de tierra, Jesús quería corazones; Alejandro quería regir como tirano, Jesús quería y quiere regir como buen pastor.
Bueno, ahí estaba la ciudad de Filipos en honor a este antiguo rey de Macedonia. Y Filipos fue la primera ciudad de Europa donde llegó el Apóstol San Pablo. Y Pablo llegó a Filipos porque Dios le habló a través de un sueño en el cual se le aparecía un hombre de Macedonia que le decía a Pablo: "Pasa a Macedonia y ayúdanos" Hechos de los Apóstoles 16,9. Porque Pablo hasta entonces había estado evangelizando en Turquía, lo que ahora es Turquía y que en aquella época llamaban Asia Menor.
Pablo estaba evangelizando en Asia Menor. lugares como Éfeso, Colosas, Tesalónica, son lugares que pertenecen a esa esfera política y administrativa de Asia Menor. Pero en ese sueño, este hombre de Macedonia le dice: "Pasa a Macedonia y ayúdanos" Hechos de los Apóstoles 16,9. Y Pablo sintió que esa inspiración venía de Dios, y pasó a Macedonia. ¿quién le ayudó a evangelizar en Macedonia? Le ayudaron las mujeres. Así que yo, desde ese testimonio, tengo clara conciencia que las mujeres son fuerza viva para la evangelización cuando abren su corazón a Dios.
Pero el mismo libro de los Hechos e los Apóstoles nos cuenta cómo las mujeres, otras mujeres, fueron un terrible estorbo para la evangelización en algunas ciudades de la antigua Turquía. O sea que eso es muy interesante: las mujeres pueden acelerar la evangelización o frenar la evangelización.
Así que mis muy queridas amigas, presentes en este retiro, tengan ustedes plena conciencia de que el Señor las puede utilizar grandemente para extender el Evangelio. Las primeras ayudantes de la evangelización en Europa, porque era la primera puerta por la que llegaba el Evangelio a Europa, las primeras ayudantes fueron mujeres, de las cuales se recuerda el nombre de la primera señora que ayudó hospedando a San Pablo en su casita, esa señora se llamaba Lidia.
Toda esta historia ustedes la pueden repasar en los capítulo dieciséis y siguientes de los Hechos de los Apóstoles. ¡Qué hermosa es nuestra Iglesia!
Filipos, entonces, fue la primera comunidad cristiana que Pablo fundó en Europa, y Filipos también fue la comunidad que le acogió con más cariño; los filipenses no solamente fueron evangelizados por Pablo, sino que establecieron con él una profunda y cariñosa relación de afecto, de cercanía.
Pablo también amó entrañablemente a los filipenses, y si ustedes leen esta Carta, ya con el contexto que he querido compartirles, creo que la van a disfrutar más. Carta de San Pablo a los Filipenses. Luego Pablo, por supuesto, siguió su recorrido, llegó a Atenas, llegó a Corinto, llegó a a un poco de lugares, Tesalónica, en fin.
Entonces, hermanos, Pablo tenía esa relación entrañable; no era simplemente una relación de maestro y discípulo, era una relación como de amigos, y de amigos que le querían mucho. Además, los filipenses siempre estuvieron preocupados de ver a Pablo tan solo, tan desamparado, tan sin recursos, entonces le ayudaban con cosas materiales e incluso con dinero. Hay personas que tienen esa generosidad con la evangelización: se dan cuenta que eso se necesita y apoyan.
La Carta a los Filipense, se ha dicho muchas veces, es como una expresión nos solamente de la mente brillante de San Pablo, sino de su corazón; es una expresión del corazón de un apóstol. Ahí les van quedando tareas: No dejen de leer Hechos de los Apóstoles, capítulo dieciséis, y Carta a los Filipenses. Es una carta hermosísima.
Por supuesto, como San Pablo tenía esa relación tan cercana con esta comunidad, pues lo que más quería era que esa comunidad permaneciera viva, floreciente, sana. Y entonces en el capítulo segundo de la carta les da consejos sobre cómo es ser comunidad, y con esos consejos vamos a terminar nuestro retiro de hoy. Porque nosotros somos comunidad hispana, y nosotros somos testigos de un mismo Cristo, ¡cierto? "Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre" Carta a los Efesios 4,5. Nosotros amamos y servimos al mismo Cristo y en Cristo está nuestra unidad.
¿Qué es lo que Pablo propone para la unidad de una comunidad? Yo les sintetizo porque vamos a ver varios versículos. La síntesis es: en la comunidad, -y esto vale también para la pareja, esto vale para la familia-, mira, en la comunidad la unidad se logra cuando todos miran hacia el mismo Cristo. Cuando miramos hacia el mismo Jesús, cuando aprendemos del mismo Jesús, cuando obedecemos al mismo Jesús, Jesús nos regala el don de la unidad.
La unidad que seda en la Iglesia nos es la unidad simplemente del consenso, no es la unidad de los que tiene unos mismos gustos, eso no es as. Estados Unidos es el país donde hay asociaciones para todo, eso se refleja por ejemplo en la cantidad de revistas que hay.
No hace mucho leí un libro que me pareció muy instructivo, a su manera, no es libro de religión, el libro se llama "Born to Run", "nacido para correr", y es la historia de ultramaratonistas. Llámase ultramaratonista a aquel ser humano, hombre o mujer, que tiene la capacidad y el gusto de correr larguísimas distancias. ¿Qué es una maratón? Cuarenta y dos punto algo kilómetros. ¿Qué una ultra maratón? Es la gente que corre sesenta kilómetros, noventa kilómetros. ¿Cómo puede un ser humano correr ciento veinte kilómetros, por ejemplo, ¿cómo pueden correr?
Y esto, repito, son hombres y son mujeres, hay mujeres que practican el ultramaratonismo, a esas mujeres no las alcanza nadie, todas son solteras, claro, ¿quién alcanza a una ultramaratonista? Entonces la ultramaratonista, los ultramaratonistas tienen su revista, imagínese eso, revista de ultramaratonismo.
Y la gente recibe su revista: que el otro corrió, que el otro... ¿Qué tanto le ven a eso? Yo no sé, pero ellos son felices con sus ultramaratones: correr en condiciones difíciles, correr en temperaturas bajo cero, correr a cuarenta grados centígrados, correr y correr como si no hubiera más que hacer.
Este es el país de las revistas, y de los grupos y de las asociaciones, ¿pero sabe una cosa? La Iglesia no es una asociación que nace de una afición común, no; lo único que nos une a todos los que estamos aquí y a todos los que somos Iglesia es: Todos redimidos por el mismo Cristo.
Por eso la unidad entre nosotros ¿de dónde nace? De reconocer cada uno que tiene necesidad de Dios, de postrarse ante ese Dios y acoger su misericordia. El que reconoce a Cristo, el que reconoce la grandeza de Cristo, el que se sabe necesitado de Cristo y lo recibe con todas sus consecuencias e implicaciones en su corazón, ése aprende a hacer comunidad. Ese es el consejo que da San Pablo en su Carta a los Filipenses: que miremos hacia Cristo.
Leamos algunos apartes de ese capítulo segundo de la Carta a los Filipenses: "Así, pues, os conjuro en virtud de toda exhortación en Cristo, de toda persuación de amor, de toda comunión en el Espíritu, de toda entrañable compasión, que colméis mi alegría, siendo todos del mismos sentir, con un mismo amor, un mismo espíritu, unos mismos sentimientos" Carta a los Filipenses 2,1-2.
¡Me parece tan bella esta Carta! ¿Es que esta Carta él la escribió con el corazón! Él sólo le hablaba así a estos filipense, comparen ustedes mismos con la otras cartas. ¡Esto son consejos perennes, esto no muere!
Mire: "Nada hagáis por rivalidad" Carta a los Filipenses 2,3. Esto es válido para una comunidad religiosa, esto es válido para un matrimonio, esto es válido para una familia, esto es válido para el presbiterio de una diócesis, esto es válido para los señores cardenales. "Nada hagáis por rivalidad, ni por vanagloria, sino con humildad, considerando cada cual a los demás como superiores a sí mismo; buscando cada cual no su propio interés, sino el de los demás" Carta a los Filipenses 2,3-4. Fíjate cómo se hace la comunidad.
No te dediques sólo a tus intereses, preocúpate cómo puedo hacer para que as cosas le salgan bien al otro. Pensemos en una comunidad pequeña en su número pero gigantesca en su importancia, el matrimonio. Imagínate un matrimonio donde cada uno piensa en qué es lo mejor para el otro: "¿Yo cómo puedo ayudar al crecimiento personal y a la felicidad de mi mujer?" ¡Qué cosa tan linda! ¡Qué cosa tan linda un hombre que aprende a hacer feliz a una mujer!
Les dejo otra tarea, ya les he dejado varias tareas, yo no sé quién va a hacer esas tareas, pero ya les he dejado varias. Otra tarea: Busquen el el libro del Deuteronomio, ahí se encuentra esta prescripción tan extraña, pero no me la estoy inventando yo: "Cuando un hombre se case, -después de que se le ha advertido varias veces-, cuando un hombre se case, durante un año no se le podrá pedir ni servicio militar ni ningún servicio público" Deuteronomio 24,5, durante una año, ¿por qué?: "Para que aprenda a hacer feliz a su esposa"Deuteronomio 24,5.
Para que luego me vengan a decir a mí tonterías de que la Biblia es machista; la Biblia es lo más feminista que hay, con el verdadero y santo feminismo. La Biblia es feminista. El hombre tiene que aprender a hacer feliz a la esposa, imagínese eso. Y hay hombres que llegaron a viejos, y siguieron derecho, y no aprendieron. ¿Ah? Eso es serio, eso lo dice ahí la Biblia.
"Buscando cada cual no su propio interés sino el de los demás" Carta a los Filipenses 2,4. Y luego viene una parte sublime, a partir del versículo quinto, capítulo segundo, Carta alos Filipenses.
Este texto es tan importante, que la Iglesia quiere que todos los sábados, los que rezamos la Liturgia de las Horas, lo tengamos ahí, es el cántico de Filipenses: "Tened entre vosotros los mismos sentimientos de Cristo, el cual, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente ser igual a Dios, sino que se despojó a sí mismo, tomando condición de siervo, haciéndose semejante a los hombres, y haciéndose en su porte como hombre, y se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte, y muerte de cruz, por lo cual Dios lo exaltó y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra y en los abismos, y toda lengua confiese que Cristo Jesús es Señor para gloria de Dios Padre" Carta a los Filipenses 2,11.
¡Qué cosa tan linda! Es lo que se llama el anonadamiento, el despojo de Cristo; Cristo se despojó de todo. La palabra griega para ese abajamiento, esa humillación, es la palabra "kénosis". Es la kénosis de Cristo, la humillación, el abajamiento de Cristo. ¿Y qué es lo que Pablo quiere para que nosotros construyamos comunidad?: Miremos a ese Cristo.
Pero hay una cosa tan linda, que cuando yo estoy más fervoroso, me hace llorar; hoy quizás se me quiebre la voz. Mire: "Cristo estaba más abajo cuando estaba más arriba, Cuando lo levantaron en la Cruz, esa fue su peor humillación, ¿y hasta allá llegó el amor, hasta allá llegó Jesús! Entonces la mujer, en el matrimonio, tiene que ver a ese Jesús y tiene que decir: "Amor, amor, lo que se dice amor, verdadero amor, eterno amor, vigoroso y santo amor,eso. Y el esposo tiene que mirar hacia Jesucristo y tiene que decir: "Amar, lo que se dice amar, verdaderamente amar, entrañable amor, ese".
Y ese ha de ser el modelo que vaya limpiando, sanando embelleciendo el amor del hombre y de la mujer. Por supuesto que en el plan de Dios las cosas empiezan usualmente por otros caminos, incluyendo el muslo sin várices; sí, eso también está en el plan de Dios, ¿quién lo va a negar? Hombre, tal cual jueguito de cadera, eso ayuda, pero de eso no se vive. Amor, lo que se llama amor, amor que dure, amor que sane, amor que resista, amor que pase tormentas, tiene que alimentarse de ese otro amor.
Eso vale para el matrimonio, eso vale para los hijos. Mire qué importante que nuestros jóvenes sepan esto, porque la palabra amor es la palabra con la que más juega la publicidad; la palabra amor es una palabra que ha sido mancillada, discúlpenme lo que voy a decir, ha sido prostituida, es una palabra que ha sido profanada.
Qué importante que un joven diga: "Amor es eso", porque si tú no le preguntas a Cristo qué es amor, se lo vas a preguntar a tus hormonas; si tú o le preguntas a Cristo qué es amor, se lo vas a preguntar a tu piel; si tú no le preguntas a Cristo qué es amor, se lo vas a preguntar a Madonna, Lady Gagá, o a cualquiera blasfema de esas, a esas les vas a preguntar lo que es amor. Y ese veneno que te va a vender con el nombre de amor, va a destruir tu matrimonio, va a destruir tu paz, va a destruir tu vejez, va a destruir tu salud.
Qué importante en la comunidad esto; qué importante que el sacerdote contemple a Jesucristo, -allá lo tenemos, mire, medio escondido, pero allá está brillando-, qué importante que el sacerdote contemple a Jesucristo y recuerde con frecuencia este dato: "Yo he renunciado a unas expresiones de amor que son las propias de la pareja, yo he renunciado a eso, pero yo no he renunciado al amor". El sacerdote tiene que sentirse feliz porque no ha renunciado al amor.
Por ahí andan unas hermanitas, una comunidad nueva, a saber, se llaman dizque Predicadoras de Cristo y María. Bueno, vamos a ver qué pasa con ellas; ellas no han renunciado al amor, no, no, no, no, no. Las religiosas, las verdaderas almas consagradas no han renunciado al amor; muy al contrario, su amor está más en alto y más vivo que nunca.
El amor, así se hace la comunidad, mirando a ese centro, mirando a ese Jesús. Dice San Pablo: "Así, pues, queridos míos, de la misma manera que habéis obedecido siempre, no sólo cuando estaba presente, sino mucho más ahora que estoy ausente, trabajad con temor y temblor por vuestra salvación" Carta a los Filipenses 2,12.
¡Pablo cómo quería a esta gente! Pablo no renunció al amor, esposa no tenía, claro que no, estaba dedicado de lleno al Evangelio. Pablo amaba entrañablemente a esta comunidad, entrañablemente. Y luego vienen los consejos prácticos, que no necesitan mucho comentario de mi parte, porque esto es siempre actual.
Sigo leyendo, desde el versículo catorce: "Hacedlo todo sin murmuraciones ni discusiones" Carta a los Filipenses 2,14. Mire, aplique eso al matrimonio, aplique eso con los hijos, apliquen los hijos eso; aplíquelo a la comunidad religiosa, aplíquelo a su vida sacerdotal, a su vida de seminarista, ¡aplíquelo!
"Para que seáis irreprochables e inocentes, hijos de Dios sin tacha, en medio de una generación tortuosa y perversa, en medio de la cual brilláis como antorchas en el mundo" Carta a los Filipenses 2,14-15. No leo más por ahora, hemos llegado al final.
Ustedes lo tienen ahí en sus Biblias: Filipenses, capítulo dos, no se les olvide; Efesios, capítulo cuatro, el de los niños que son despistados y que son llevados por cualquier viento de doctrina, léanlo también; Hechos de los Apóstoles, capitulo dieciséis, hay que leerlo; Mateo, capítulo sexto, hay que leerlo. Hay mucho material para leer, para santificar esta Cuaresma tan hermosa que Dios nos ha regalado.
Pongámonos en pie, por favor, para pedir al Señor, ustedes saben lo que vamos a pedir. Leamos el versículo quinto de la Carta a los Filipenses, ese es el texto que a mí me interesa. Mientras miramos ese texto, un momento de silencio, por favor, y pídele tú a Dios que deje impresa en tu alma esa frase, esa palabra que tú tienes que sacar de esta predicación. Tú no puede salir de este retiro como entraste; Jesús tiene algo para ti, no se lo desprecies, ¿sí? Por favor, no le desprecies a Jesús lo que Él preparó para ti.