Cuaresma 2012, 2 de 3, Discernimiento
Hermanos Míos:
Tenemos nuestra segunda predicación del día de hoy. Esto es como un automóvil, lo primero para que un carro se mueva es que haya motor, que haya fuerza, que haya vida. Y ese motor, en el caso del cristiano, se llama Espíritu; si hay Espíritu de Dios, si hay Espíritu Santo en tu vida, está el motor. Pero lo siguiente que necesita un automóvil es el timón, necesitamos dirección; no podemos ir a cualquier parte, porque podríamos acabar en una zanja o en el abismo. Por eso necesitamos las luces que muestran el camino, y el timón que nos ayuda a seguir la dirección correcta.
Y de eso es lo que vamos hablar ahora, como ya mencionamos el motor en la primera, ahora vamos a hablar de las luces y del timón. Esto tiene un nombre en nuestra fe: se llama discernimiento. El discernimiento es la capacidad de distinguir, la capacidad de reconocer la diferencia, la capacidad de encontrar el camino.
El verbo "discernir" está relacionado con el verbo "cernir", y cernir es colar, eso es cernir. Cuando se utiliza un colador, por ejemplo el que se una en la captura del oro en los ríos, se utiliza un cernidor. Hay ríos que tiene pepitas de oro, y eso va dentro del agua, entonces lo que hace la gente es tomar de esa agua, pasarla por el cernidor, y el oro, junto con otros materiales seguramente, queda ahí. Eso es cernir.
Y discernir, en realidad es un equivalente, es cernir y separar. Esa partícula "dis" la encontramos en otra serie de palabras en español, como cuando decimos discapacidad o cuando decimos dislexia, quiere decir una separación, quiere decir una ruptura. Entonces, cuando hablamos de discernir, es colar y separar.
Y resulta que nosotros tenemos que practicar el discernimiento, porque muchas de la cosas que encontramos en nuestra vida son buenas y nos hacen bien, pero hay otras que nos hacen daño, hay otras que nos hacen mal, y por eso necesitamos discernimiento.
Discernimiento también, por una advertencia que encontramos en el evangelio de San Juan, y la advertencia es esta: "El demonio es el príncipe de la mentira, es el que es mentiroso desde el principio" San Juan 8,44. ¿Por qué el demonio tiene que ser mentiroso? Porque el demonio tiene el oficio horrible, que él realiza de buen grado, de repartir veneno; y si el demonio reparte veneno, no puede presentarlo como veneno; si el demonio se presenta como es, asusta, por eso el demonio tiene que esconderse bajo apariencia de éxito, bajo apariencia de poder, bajo apariencia de victoria, bajo apariencia de placer.
El demonio tiene que ser mentiroso para poder actuar, porque si el demonio obrara desde la verdad y se presentara en la verdad, nadie le compraría sus venenos. Si una persona fuera por la calle diciendo: "Mira, te vendo esto que destruye tu cerebro, ¿lo compras?" Nadie en su sano juicio conseguiría eso. Pero ¿qué nos dicen?: "Mira, vas a sentirte muy bien, vas a tener un vuelo increíble, fantástico", ese vuelo, esa sensación es la de la droga, pero estás despedazando tu cerebro.
Si alguien te dijera: "Te tengo el método perfecto para arruinar a tu familia, ¿te interesa?" Nadie le pondría cuidado, pero ¿qué te dicen?: "Aquí está el casino; puedes ganar muuucho dinero, muuucho dinero". Y entonces, atraídos por una apariencia, atraído por un engaño, nos dejamos llevar a las redes del demonio.
Por eso el demonio es mentiroso desde el principio. El demonio, por ejemplo, quiere presentar una vida liberada: "Tú vas a ser una mujer liberada", lo que nunca le dice el demonio es: "Vas a estar tan suelta de todo que te vas a soltar de las manos de Dios; vas a estar tan liberada y tan suelta de todo que te vas a soltar de los principios que recibiste en tu casa; vas a estar tan liberada y tan suelta de todo que te vas a soltar incluso de tus hijos y te vas a soltar de tantas personas que tu único destino va a ser la soledad".
El demonio no puede presentar la verdad, porque si el demonio presentara la verdad fracasaría inmediatamente en su propósito. Por eso, tampoco hay que creer que la principal manifestación del demonio son las posesiones diabólicas, es verdad que pueden darse posesiones diabólicas, eso existe, pero ese no es el principal ataque ni la principal estrategia del demonio.
Porque en una posesión diabólica al demonio le toca manifestarse como lo que es:con su repugnancia, con esa capacidad de ofender, de asustar, de lastimar. Y por eso, porque el demonio se presenta así, lo que suelen producir las posesiones diabólicas es que la gente ore. Yo creo que si nosotros vemos una persona que está en ese drama de una posesión, lo que se nos ocurre es llamar a un sacerdote, invocar a Cristo, pedir la intercesión de María.
Al demonio no le sirven tanto as posesiones diabólicas, y uno no debe creer que las posesiones diabólicas son la principal estrategia del demonio; casi diríamos que las posesiones diabólicas dentro del plan, del macro plan que tiene Dios, las posesiones diabólicas más sirven para conversión y para victoria de Dios que para otra cosa.
Así que nos quedan claras dos cosas, llevamos dos puntos, esto lo subrayo para aquellas personas que están tomando apuntes, el primero punto es la necesidad del discernimiento. La vida cristiana no es sólo un motor, lo mismo que un carro necesita un buen timón y buenas luces, y eso se llama discernimiento. No todo conviene, ese fue el primer punto. El segundo punto es que el demonio es mentiroso, y que mientras que el demonio sea mentiroso, su nombre es príncipe de la mentira, él es el que es mentiroso desde el principio.
Así que necesitamos discernimiento, y nos preguntamos cuáles son los principales engaños, cuáles son los principales peligros que podemos encontrar.
Si uno tiene que viajar por una carretera peligrosa, lo mínimo que uno hace es preguntarle a alguien que sepa dónde están los lugares de mayor riesgo, y entonces le dirán: "Mira, hay una curva muy cerrada que queda hacia el kilómetro treinta y cinco, hay que tener mucho cuidado", o le dirán a uno: " "En tal sector hay mucha niebla", o le dirán a uno: "En tal sector la carretera se estrecha mucho", son los peligros del camino.
Tú y yo, querido amigo, somos peregrinos, nosotros somos caminantes en la fe del Señor, y hemos venido aquí para recargar nuestra fe; por supuesto, necesitamos recargar la fe para seguir el camino, ¿cuáles son los principales engaños del camino? Eso es lo que vamos a ver en este momento.
Nuestra primera parada se acaba de ir, nuestra primera parada va a ser el capítulo sexto del evangelio según San Mateo. ¿Qué pasa en el capítulo sexto? En los Santos Evangelios hay distintas palabras de Cristo, el Evangelista que le da más importancia a los discursos de Cristo es San Mateo, él agrupa palabras del Señor y las presenta en forma de discursos o de sermones. El sermón más conocido de Cristo es el Sermón de la Montaña, ese sermón ocupa tres capítulos del evangelio según San Mateo y empieza en el capítulo cinco, pero el texto que nos interesa en este momento es el capítulo seis.
Como la mayoría de nosotros pertenecemos a la fe católica, sé que este texto es conocido porque es exactamente lo que escuchamos el día Miércoles de Ceniza, este es el evangelio que se oye el Miércoles de Ceniza, y vamos a tomar este texto para darnos cuenta de cuál es el primer engaño, o si lo quieres mirar de otra manera, la primera puerta hacia la verdad. Porque así como vamos a hablar de cinco, -en total son cinco posibles engaños-, vamos a hablar, en cada caso, de una puerta hacia la verdad.
Nosotros no somos simplemente cazadores de errores, lo que a nosotros nos interesa, cuando descubrimos un error, es evitarlo, porque lo que nos enamora y nos sirve es la luz de la verdad.
En el capítulo sexto de San Mateo, Nuestro Señor Jesucristo se refiere a tres prácticas judías que ya eran tradicionales en su tiempo, prácticas que nosotros seguimos utilizando, por ejemplo, en la Cuaresma. Esas tres prácticas son: La oración, de la cual ya dijimos algunas cosas en nuestra charla pasada, el ayuno y la limosna. Estas tres prácticas han sido escogidas, podemos decir, por el ejercicio de la fe en el pueblo de Dios.
¿Qué es lo grande de estas tres prácticas, que repito, nosotros católicos las tomamos con especial cariño en el tiempo de Cuaresma? Las tres prácticas tienen que ver con las tres grandes dimensiones del ser humano. Mira, cada ser humano tiene una relación con Dios, tiene una relación con el prójimo, con los hermano, y tiene una relación o tiene que aprender a tratarse y a ser señor de sí mismo: Dios, el prójimo y sí mismo.
Cada una de as prácticas tradicionales del Judaísmo tiene que ver con una de esas tres líneas; la oración, el ejercicio de la oración me ayuda me ayuda a mejorar mi relación con Dios; el ejercicio de la caridad, lo que tradicionalmente se llama limosna, el ejercicio de la misericordia y de la caridad me ayuda a fortalecer, a sanar y a cultivar la relación con el prójimo; y el ayuno me ayuda a recuperar dominio de mí mismo, no sea que se llegue el caso en que son las cosas las que me gobiernan a mí y no yo a ellas.
Porque en el Génesis se establece un orden; Dios quiere que el ser humano sea señor de la creación; nosotros hemos de ser señores delas cosas, no dejarnos dominar por las cosas, eso quiere decir, por ejemplo, que está bien que usemos el dinero, pero una cosa es que el dinero sirva a nosotros, y otra cosa es que nosotros sirvamos al dinero.
El placer tiene un lugar que no es trivial en la vida humana, el placer es importante; si uno no encontrara ningún placer en la comida, pues comer sería algo aburrido y sería algo incluso torturante; pero como se encuentra sabor, como la comida es apetitosa, sabe; el sabor de la comida hace que yo me alimente. El placer es importante, pero si me dejo llevar más y más del placer de la comida, la gente empieza a notarlo.
Con la palabra ayuno nos referimos no solamente a esa práctica penitencial sobre los alimentos, sino nos referimos a esa auto educación, a esa corrección que cada uno tiene que hacer de sí mismo.
Entonces fíjate lo importante de estas tres prácticas judías, que nosotros las tenemos en la Cuaresma: la oración, mejora mi relación con Dios; la limosna, o sea el ejercicio de la misericordia y de la caridad, mejora y bendice la relación con mis hermanos; y el ayuno me hace recuperar control sobre mí mismo, para que no sean las cosas, ni los placeres, ni los gustos los que me gobiernen a mí, sino yo a ellos.
Se ve que hay una gran sabiduría en esas tres prácticas judías, y de eso trata el comienzo del capítulo sexto de San Mateo. Fíjate cómo el Señor Jesús menciona estas tres prácticas: en el versículo segundo del capítulo sexto: "Cuando hagas limosna" San Mateo 6,2, dice Cristo. Si bajamos más, en el versículo quinto: "Cuando oréis, no seáis como los hipócritas" San Mateo 6,5, ahí apareció la oración. Fíjate, ahí apareció la limosna y apareció la oración. Y luego más abajo, en el versículo dieciséis: "Cuando ayunéis" San Mateo 6,5.
Date cuenta que en el capítulo sexto del evangelio según San Mateo, muy eb el corazón del Sermón de la Montaña, están esos tres elementos que, repito, ya eran tradicionales en la época de Jesús, en este caso, Jesús los ha mencionado en el siguiente orden: primero, la limosna, luego la oración, y luego el ayuno.
Y es tan importante este ejercicio que en nuestra Iglesia Católica, cuando abre el solemne y hermoso tiempo de Cuaresma, lo abre con este texto, este es el evangelio que se lee en las Misas del Miércoles de Ceniza. Pero en este caso, además de mencionar la sabiduría de esas práctica, tengo que comentarles otra cosa: Jesús en este texto no está solamente recordando algo que Él y sus oyentes ya sabían; jesús está educando a la gente obre cómo deben hacer limosna, orar y ayunar.
Devolvámonos al versículo primero del capítulo sexto. Encontramos lo siguiente: "Cuando hagas limosna, dice el verso dos, no lo vayas trompeteado por delante, como hacen los hipócritas" San Mateo 6,2. Y luego dice el versículo tres: "Cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha, así tu limosna quedará en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará" San Mateo 6,3.
Jesús está invitando a evitar, a que nosotros no caigamos en la tentación de la apariencia, del mostrar. Pero hay algo más profundo aquí. En el versículo quinto dice: "Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan de orar en las sinagogas y en las esquinas de las plazas bien plantados para ser vistos de los hombres. Tú, cuando vayas a orar, entra en tu aposento, y después de cerrar la puerta, ora a tu Padre, que está allí en lo secreto" San Mateo 6,5.
Oye, ya me está llamando la atención ese lugar: lo secreto. Nos dijo Jesús antes:"Tu Padre, que ve en lo secreto" San Mateo 6,2, y ahora nos dice: "Tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará" San Mateo 6,5. Da la impresión de que para Cristo el primer lugar del encuentro con el Padre Celestial, el primer lugar para encontrar el cielo, es lo secreto.
Hay una gran santa, muy bella ella como todas las santas, una gran santa que se llama Sor Isabel de la Trinidad, y ella decía: "He encontrado mi cielo en la tierra". El cielo no está lejos, el cielo está ahí, en lo secreto. ¿Qué quiere decir lo secreto aquí? ¿Quiere decir hacer las cosas a escondidas? No, quiere decir hacerlas a conciencia, de verdad, hacerlas con un verdadero corazón. La oración tiene que ser oración del corazón; la limosna tiene que ser verdadera, desde el corazón; el ayuno tiene que ser un propósito profundo de corazón.
Pregunto yo: ¿Contra qué nos está advirtiendo el Señor Jesús en este caso? Nos está advirtiendo contar el peligro de vivir únicamente en la marea de las opiniones, los gustos, las preferencias, los engaños y las apariencias del mundo.
Leamos Efesios, capítulo cuarto, para que veamos cuál es esa marea y para que veamos si tenemos el Espíritu de Dios, y si tomamos en serio la Palabra de Cristo, nosotros tenemos un ancla firme. Nos dice el Apóstol San Pablo en la Carta a los Efesios: "Os exhorto a que viváis de una manera digna de la vocación con que que habéis sido llamados" Carta a los Efesios 4,1, luego da una advertencias, y en el versículo catorce, Pablo nos dice que vivamos de acuerdo con la vocación, -vocación quiere decir el llamado, Dios te ha llamado.
La Carta a los Hebreos dice que Dios llama a las cosas que no son para que sean. La palabra del Señor te ha creado, la palabra del Señor te da la vida, y en el bautismo Dios pronunció tu nombre. dios te ha llamado, te ha llamado para que seas santo, a imagen de la santidad de su Hijo, pero ¿qué pasa? Que esa vocación nuestra se puede distraer, ¿cómo? Nos dice el Capitulo cuarto de Efesios: "No seamos ya niños, llevados a la deriva y zarandeados por cualquier viento de doctrina, a merced de la malicia humana y de la astucia que conduce engañosamente al error" Carta a los Efesios 4,14.
Esta es la condición de aquella persona que vive en la superficie de las apariencias, que vive en la superficie de la opinión pública:lo que se usa,lo que gusta; la persona que vive a merced de los gustos y de las modas, le sucede esto que nos dice San Pablo en Efesios, capítulo cuarto, versículo catorce: ¡nos volvemos niños! Niños, en el sentido triste de personas que son "zarandeadas por cualquier viento de doctrina" Carta a los Efesios 4,14.
"Yo vine católico de mi país, pero luego aquí, pues, me llevaron para otra parte y allá cantaban bonito y allá me quedé". "Yo tenía mucha fe en la Eucaristía y todo, y era como bonito, pero me llevaron para otra parte que hacían una cantidad de milagros y ahí me quedé". "Yo tenía la fe cristiana, pero luego me llevaron donde un psíquico", ¿ya los han llevado don de un psíquico? Los psychic, hay una cantidad de psíquicos, hasta este micrófono protesta cuando pronuncio "psíquico", se ve que es un micrófono católico.
Los llevan donde los brujos: Una señora que lee la mano, y ¿por qué la mano? Porque no sabe leer ni el periódico. Entonces fíjese: Efesios, capítulo cuatro, versículo catorce: "Niños zarandeados, los llevan a toda partes, los cambian de religión, se vuelven ateos, dejan la Misa, dejan los sacramentos, ¿y cómo están las bases de su fe? ¿Cuál es el secreto que nos da Jesucristo? El secreto que nos da es, volvemos a Mateo, capítulo seis: el encuentro íntimo, personal, irreemplazable con le Padre Celestial.
Si tú verdaderamente aceptas al Padre celestial como Padre de Cristo, si tú aceptas a ese Padre al que te diriges con las mismas palabras del Señor, y si tú acoges la fe, no por darle gusto a nadie, no por complacer a nadie, ni por disgustar a nadie, ni por ganar ninguna discusión con nadie; si en lo profundo de tu ser, si en la soledad de tu conciencia tú reconoces verdaderamente a Dios como tu único Dios, entonces tú tienes una base firme, tú tienes un ancla bien puesta, no tiene ya poder el mundo con todos sus engaños para cambiarte de religión, para cambiarte de principios.
Porque sepamos, mis hermanos, y tengamos bien entendido que le mundo quiere cambiar nuestros principios, quieren forzarnos a que aceptemos lo inaceptable, quieren forzarnos a que aceptemos, por ejemplo, que es normal abortar; quieren forzarnos a que aceptemos que es normal que el veinticinco por ciento de los embarazos acaben en botes de basura; quieren que pensemos que eso es normal, y eso es ser "niños zarandeados por vientos de doctrina" Carta a los Efesios 4,14, como teníamos en el otro texto, eso es ser zarandeado. Quieren que aceptemos que da lo mismo hombre con hombre, mujer con mujer, tres hombres contra dos mujeres, todo vale, y quieren que eso sea normal.
Fíjate lo que nos decía San Pablo: "La astucia delos hombres que conduce al error". Porque también esos cambios nos los ofrecen de una manera atractiva. La gran mayoría de las personas, cuando les dicen: "-¿A usted le gustaría que su hija fuera lesbiana?" "-No, realmente, no, no me gustaría, no me llama la atención". Entonces no nos venden esa idea así, pero en cambio sí nos presentan grandes y hermosísimas actrices, exitosas celebridades, mujeres besándose.
La belleza de ellas, la fama de ellas, el hecho de ser prácticamente adoradas por un público que no discierne hace que eso empiece a volverse aceptable. Y luego, las muchachitas, las jovencitas empiezan a tener conflictos de identidad. esto no me lo estoy inventando yo. Hace unos años, en una misión en California, se acerca a la confesión una adolescente y me dice: "Yo creo que yo no soy normal", le pregunto: "¿Por qué dices eso? Y dice: "Porque todas mis amigas han tenido novia y yo no". ¡Fíjese hasta qué nivel se llega! "Todas mis amigas han tenido novia y yo no".
Pero las cosas se van volviendo normales, la televisión nos va anestesiando y va presentando como normal las cosas: que tiene sexo a los catorce años, a los quince años, "es normal, perfectamente normal"; que para empezar un noviazgo primero que hay que hacer es desnudarse, "normal, ¿qué tiene eso de particular?" Que ya no se desnudan hombre y mujer, sino dos hombres, "normal, hay que tener la mente abierta", y hay gente que abre tanto tanto la mente que se les derraman los sesos. ¡Y todo senos vuelve normal!
Papás, cuidado con lo que sus hijos consideran normal, encuentran al hijo o a la hija vendo pornografía, "normal, una etapa de crecimiento"; la hija no llegó porque se quedó donde el novio, "normal, todas las amigas hacen lo mismo".
¿Cómo se lucha contra eso? ¿Cómo se da la pelea? Ciertamente, necesitamos un mejor ambiente social, necesitamos mejores leyes, necesitamos depurar medios de comunicación, pero la verdadera batalla no está ahí,la verdadera batalla únicamente a sabe dar y la gana el que tiene aquí, en su corazón, una convicción, el que tiene aquí, en su corazón, una relación personal con Dios.
Es que la razón por la que yo respeto mi matrimonio no es porque una ley lo dice; la razón por la que yo respeto mi cuerpo no es porque haya una ley que lo diga o una ley que lo prohíba; la razón por la que yo obedezco mi Señor es porque mi Señor vive dentro de mí.
Entonces fíjate ese discernimiento tan importante; en realidad, lo que nos está diciendo Jesús, es: sólo aquel que tiene un Dios vivo, puede seguir los mandatos de Dios .
Y el Dios vivo se encuentra en lo secreto, y en lo secreto ¿qué quiere decir?: "Sea que me vean o que no me vean, sea que estén de acuerdo, o no estén de acuerdo, sea que me apoyen, que me aplaudan, o que me insulte, yo soy o que soy delante de Dios, es delante de Dios donde yo obro, es delante de Él, delante de su presencia, en su presencia bendita, de Él, el que ve en o secreto, de Él, el que conoce lo surcos más íntimos de mi corazón, ahí, ahí donde yo soy verdadero".
Algunos de ustedes son papás de niños o de niñas que están en esta hermosa experiencia académica que se llama "Juan Pablo el Grande", Jhon Paul the Grate", JPG, eso parece una foto, no se fíen ustedes, no se fíen de que porque sus hijos están en un colegio conservador y en un colegio con principios, todo está bien, no se fíen.
Si sus hijos no tienen una experiencia viva del Dios vivo, si no tiene esos principios que estén en su corazón, y si no tiene el deseo, oiga la palabra que voy a usar, si no tiene el deseo íntimo de agradar a Dios, si no tienen eso, la demora es que lleguen a esa otra etapa que se llama el "college", y cuando llega esa otra etapa, ahí es donde suceden las tragedias.
Imagínate que hay estadísticas en este país que dicen: "Una tercera parte de las mujeres que entran al college, cuando salen del college, han abortado", es escalofriante eso, una tercera parte de las mujeres no tiene una convicción suficientemente íntima, suficientemente robusta, han vivido en la superficie: "¿Qué dirá mi papá? ¿Qué dirá mi mamá? "Si mi mamá se da cuenta...? ¿Si mi papá se da cuenta..."
¡No sirve, no sirve eso! Lo único que sirve es: "Haya o no haya papá, haya o no haya mamá, haya o no haya la ley, míreme o no me mire la gente, hay Uno que me mira y me conoce, hay Uno que me ama y me sostiene, hay Uno que me ilumina y me guía, hay Uno que tiene poder sobre mí". Sólo quien haya aceptado así a Dios puede permanecer firme en un país como este. Que si me preguntan a mí, yo creo que no es demasiado distinta la situación en otros lugares.
¿Así que cuál es el primer discernimiento? El primer discernimiento es: "Voy a ser verdadero y voy a ser creyente desde la raíz de mi ser, no por la gente que tenga alrededor, no por las opiniones de otros, no por los gustos de otros, que entonces el día que digan que es legal y que está autorizado asesinar, -como ya está autorizado asesinar bebés-, el día que digan eso, pues entonces "pásenme ahí al muchachito para matarlo", ¿seremos tan tontos? Hay gente que lo es.
Necesito, hermano, que tus convicciones no sean delante ni de tu papá, ni de tu mamá, ni de el Estado, ni del policía, ni del cura, ni del juez; necesito que tus convicciones sean delante de Dios, y que tú aprendas a ser verdadero delante de Dios, esa es la primera y más importante de todas las luces.
Vámonos, por favor, al capítulo décimo de San Mateo, en el versículo veintiocho, ahí encontramos otra luz, la más importante que les quería compartir es la que ya he mencionado: es adentro, adentro, es en el corazón donde empieza verdaderamente la firmeza en la fe. La segunda luz es: ¿A quién tenerle miedo? Dice Jesús: "Y no temáis a los que matan el cuerpo pero no pueden matar el alma; temed más bien a aquel que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la gehenna" San Mateo 10,28.
La gehenna era un lugar en Jerusalén que quedaba del lado orienta, una especie de colina, una especie de bajada después el templo, y era un lugar que servía de basurero, era el lugar impuro por excelencia para ellos; Jesús utiliza ese nombre con alguna frecuencia para referirse a aquellas vidas que se vuelven basura. Cuando ustedes oigan a Jesús que habla de la gehenna, está diciendo las vidas que se volvieron basura, las vidas que se perdieron, o como decimos usualmente, los condenados.
Un discernimiento: hay que librarse del miedo, ¿a quién le voy a tener miedo yo? Y dice Jesús: "No tengas miedo a los que pueden matar el cuerpo; conserva el temor únicamente para aquel que puede matar alma y cuerpo", es decir, la destrucción total, es decir, la condenación.
Probablemente tú sientas que tú miedo no tienes, probablemente sientas eso: "Yo, ¿miedo de qué? Yo soy Juan sin miedo, no tengo miedo de nada, ¿cuál es el problema? De hecho, estoy en un país más seguro que mi país, ¿miedo de qué?" Pero resulta que el miedo va teniendo una influencia muy grande especialmente en en nuestros jóvenes: el miedo a ser diferente, el miedo al ridículo, el miedo a que no me quieran, el miedo a que me aíslen, el miedo a que fracase. Hay una cantidad de miedos que van teniendo poder sobre nosotros.
En su visita de hace unos cuantos meses al Reino Unido, el Santo Padre, Benedicto XVI, hablaba de la persecución del ridículo; en estos tiempos en que vivimos, en que tantas familias son inestables, las referencias afectivas y emocionales más fuertes para muchos muchachos y muchachas nos son las del papá, la mamá o los hermanos, el primer lugar donde quieren y necesitan ser aceptados es su grupo de amigos. Esa realidad ya es preocupante porque fíjate que es una consecuencia, en buena parte, de la desintegración familiar.
Pero hay otra razón más grave para preocuparnos, y es que luego ese grupo de amigos adquiere un poder prácticamente soberano sobre ese corazón de ese muchacho o de esa muchacha. Acuérdate lo que te decía de la joven aquella en California, ella, de sentir que no podía conseguir novia, ¡qué tragedia, pues! De sentir que no podía conseguir novia, se sentía mal, eso es la presión del grupo.
Los hijos de ustedes, mis muy queridos amigos, venidos de: tantos lugares a este país que nos ha recibido, los hijos de ustedes están sujetos a esa presión, es la presión de: "¿Soy normal? es la presión de "¿Yo por qué soy diferente?" es la presión de: "¿Por qué todos tiene y yo no?" Es la presión de: "Me van a aislar". Creo que ni tú ni yo tenemos idea de lo que significa para un muchacho de hoy día sentir que lo aíslan.
Mira, ¡eso es el destierro, esa es la muerte, esa es la plaga, esa es la peste, eso es lo peor que les puede pasar! ¡Que los aíslen, que no los tomen en cuenta, que no los incluyan en sus chistes, eso es lo peor, eso es una tragedia, ¿cómo así? ¡Eso es gravísimo! ¡Porque es el único espacio donde emocionalmente son significativos, donde valen algo, donde cuentan algo!
Nuestros muchachos no son tontos, nuestros muchachos se dan cuenta que cuando van a un centro comercial, no importa qué tan bonito ni adornado sea,lo único que hay son aspiradoras, aspiradoras de dinero, eso lo siente el corazón humano: tú entras a un centro comercia, lo único que sietes es que todo mundo busca tu billetera, es la aspiradora brutal.
Los centros comerciales son aspiradoras, nadie se siente amado en un centro comercial, ¡nadie! Lo único agradable del centro comercial es: Si tienes dinero, pues acuérdate que el dinero no da la felicidad pero calma los nervios. Hay una cantidad de gente que compra así, por calmar los nervios, y compran cosas que no necesitan.
En otro lugar, aqui no lo voy a hacer, no sé por qué, pero siento que no debo hacerlo,en otro lugar hicimos este ejercicio: "Levanten la mano los que tengan en sus casas cosas que ha comprado y que no las han utilizado no siquiera la primera vez", y se levantaron un poco de manos. Aquí no les voy a decir, no sé por qué, hay algo que me frena a que no lo haga, pero les cuento que hay un poco de gente que tiene cosas que ha comprado y no las ha utilizado la primera vez. Por supuesto, no estoy hablando de latas de sardina: "Sí tengo unas latas que no las he abierto, padre", no me refiero a eso.
Entonces fíjate, el miedo sí tiene poder, el miedo tiene poder, porque es el miedo de todo esos: es el miedo de la soledad, es el miedo del absurdo, "¿qué es es el miedo del absurdo, me puede explicar?" Mire, el miedo del absurdo es lo siguiente: cuando usted siente que usted es un engranaje que le produce dinero a un patrón, o le produce dinero a un país pero que usted es como una máquina más, que su vida no tiene ningún norte, el miedo a ese vacío y el miedo a ese absurdo, suele llevar a la gente a la bebida, al juego, es decir, a sentir algo de adrenalina.
¡Hay personas que se amarran de una cuerda y se botan de un puente! A veces la cuerda es larga, a veces es corta, a veces se revienta, pasan muchas cosas con esa cuerda, pero el hecho es que esas personas no están cuerdas. Mire, Jesús nos enseña a quién tener miedo.
Imagínate que este mensaje lo recibiéramos en serio, imagínate que lo tomáramos en serio, imagínate que tus hijos pudieran atreverse a ser distintos en la cara, sin agresividad, pero en la cara de sus amigos; imagínate que tus amigos se burlen de ti y tú sientas adentro que eres "fuerte como muralla de bronce" Jeremías 1,18, como le dijo Dios a un joven llamado Jeremías: "Te hago fuerte como una muralla. Y lucharán contra ti, pero no podrán contigo" Jeremías 1,18-19.
Imagínate qe tú eres fuerte de esa manera. Imagínate que tus hijos son fuertes así. Imagínate que tiene esa fuerza. Ese es el discernimiento.
Vayámonos al capítulo trece, versículo treinta y uno de San Mateo, y ahí encontramos otro discernimiento. en el versículo treinta y uno, casi al final de este capítulo trece tenemos la parábola del grano de mostaza. Este es otro discernimiento. ¿qué es lo pequeño y qué es lo grande? ¿qué es lo que merece la pena y qué es lo que no?
Quiero ser muy breve porque el tiempo se nos va agotando. Mira, cuando tú te estás esforzando un día y otro día y otro día, tú te preguntas si eso tiene sentido. Cuando eres un papá o una mamá dedicada, tú te preguntas si eso tiene sentido. Porque educar hijos es cono sembrar, pero el problema es que a cosecha se demora muchísimo: toca esperar a que los hijos crezcan. Decía mi papá: "Para saber si yo fui un buen papá tengo que esperar a ver cóno educan ustedes a sus hijos", y conmigo pues se quedó esperando porque... Pero bueno, uno tiene otro tipo de fecundidad-
¿Qué es lo que merece la pena? ¿Qué es lo grande? ¿Qué es lo que merece tu esfuerzo? ¿Sabe que mucha gente deja la oración por este problema? No le ve un sentido, no ve un fruto, y resulta que la oración también tiene su perseverancia, y Jesús dice en el evangelio de Mateo: "Sólo el que persevere hasta el final se salvará" San Mateo 10,22. Discernir el potencial de un grano de mostaza.
Discernir lo que vale regalarle un domingo al Señor, como tú estás haciendo hoy, tú podrías estar haciendo muchas otras cosas, muchas otras cosas, seguro que tenías otras invitaciones: "Que vamos a no sé donde, que vamos a no sé qué". "-No, no, espérate es que tengo que ir..." "-¿A dónde?" "- A un retiro, tengo que ir a un retiro". "-¿Usted va a ir a un retiro?" "-Sí, voy a ir a un retiro".
Y uno lo piensa, ¿no? Porque los días de descanso, los días libres o son muchos. Yo me pongo en la situación de ustedes, uno trabajando duro toda la semana, para que le digan: "El domingo, para un retiro, voy para un retiro". Es una inversión que tú haces. Y yo te puedo asegurar que este pequeño esfuerzo que tú haces, lo mismo que ese muchacho que le dio cinco panes a Jesús cuando la multiplicación; esto, tú se lo das al Señor, y Él lo va a multiplicar.
Así como esa semilla crece y se vuelve un árbol robusto, un árbol que da sombra y que acoge a los pájaros del cielo, así también esta es la semilla que tú siembras. La oración con la que tú perseveras, el cumplimiento de tus deberes, la fe que tú profesas, el pequeño testimonio que tú le das a un compañero de trabajo, parecen cosas muy pequeñas, parecen cosas que se van a perder, no es cierto.
Yo admiro, por ejemplo, a esta dama que es profesora de danza, entre otras razones porque yo carezco de ese don; yo les iba a hacer también una danza, pero ya después de verla a ella, dije mejor no.
Pero ¿sabe qué admiro yo, por ejemplo, de una profesora de danza como esa dama? Que la gente ve que hay una calidad artística, ve que hay un estilo, y luego la tratan, la conocen, la saludan, y ella dice: "Creo en Dios", y no esconde su condición de católica, ¡qué cosa tan hermosa! ¡Qué cosa tan bella!
Y quizás ella misma, no porque esté aquí presente, quizás ella misma no se da cuenta de que ese es un aporte a la evangelización, porque lo que la gente está esperando cuando ve una danza: "Ah, esta es bailarina profesional, ah, sí, yo me acuerdo de mis años locos, una bailarina que yo conocí por allá en..." Eso es lo que la gente se imagina de bailarina.
Pero resulta que esta es bailarina profesional católica, convencida, y entonces uno dice: ¿Cómo se come eso? ¿Cómo se prepara eso? ¿Eso qué quiere decir? "¡Es un testimonio" Mira, no desperdicies, no desprecies esos pequeños momento de echar una semilla de mostaza en la vida de alguien. Tú estás en tu trabajo, tú estás en tu estudio, tú estás en tu escuela de inglés; no pierdas una oportunidad de sembrar un poquito de la Palabra en esa persona que tienes al lado.
Parece tiempo perdido, y como dijimos en el anterior momento, hay gente que se burla; pero te aseguro que esos mismo que se burlan, después van llegando: "Mire, usted que reza tanto, si me hace el favor y pide porque es que tengo a mi tía muy enferma", "porque es que me quedé sin trabajo", "porque es que me siento mal", "es que estado muy enfermo". ¿Ves? No pierdas la certeza de que esa semilla diminuta, eso que parece perdido, eso que parece que no vale la pena ni siquiera darle atención, eso va a dar fruto.
Mira, nosotros, no por el hecho de que seamos inmigrantes o visitantes en otro país, no por ese hecho hemos perdido el derecho de testimoniar nuestra fe; no por el hecho de que tengamos a veces dificultades en expresarnos en otro idioma, no por eso hemos pedido el derecho de testimoniar nuestra fe.
En el versículo veintiséis de San Mateo, capítulo veinte, encontramos este texto precioso: "El que quiera llegar a ser grande entre vosotros, sea vuestro servidor" San Mateo 20,26. ¿Qué quiere decir esto en clave de discernimiento?: "No te dejes abrumar por las grandezas de este mundo". Dios lee la grandeza de un modo muy diferente.
En el lugar donde estoy hospedado, hay servicio de televisión, como en muchísimas partes, por supuesto. Entonces, mirando canales, me encontré con que hay un canal, en este querido país que Dios bendiga, hay un canal que pasa programas y programas y programas de la gente famosa: "Esta es la casa donde vive el grande y famoso actor": luego: "Este es el apartamento donde vive la famosa bailarina", esa no es católica, qué pena; "esta es la casa donde vive el famoso productor", entonces ahí van pasando las distintas celebridades. Oiga, ese es un culto, esa es una religión.
¿Cuánto vale esa casa, la primera que presentaron? ¡Nueve millones y medio de dólares! Y uno mira esa casa: ¡tiene de todo! ¡eso es una cosa impresionante! Más o menos, este auditorio donde estamos, es donde duerme ese señor, parece que es que da muchas vueltas en la cama, pero el tamaño del dormitorio es así; el dormitorio tiene dos chimeneas, ¿Ah? ¿Qué tal eso? Claro, como es grande, tiene que tener dos chimeneas, Por eso, cuando pelean marido y mujer, o no sé si son dos mujeres, o lo que sea, según sea, cuando pelean, él se va para una chimenea y ella se va para otra.
Mire, el dormitorio es tan grande, que él organiza un asado en un lado y no le llega el olor al otro lado; es tan grande el dormitorio, que hay que hay un puente para cruzar la piscina de dormitorio. No sé si queda claro que el dormitorio es grande, lo venden con GPS. Y cuando usted compra esa casa, le dan dos pequeños radiecito de esto que llaman "walkie-talkie". Entonces usted está diciendo: "Sí, mi amor, estoy detrás del sofá rojo", porque si no, no se pueden encontrar.
¿Para que eso? ¿Sabe para qué? Para que uno vea lo miserable que un es, para que uno vea que uno no ha hecho nada en la vida, para que uno vea que uno es un fracasado, para que uno vea que la casa que uno tiene es una tristeza. Y uno ahí, apretado, -sobre todo se ha engordado-, apretado en la cama con la esposa. ¿Ustedes han visto esas parejas que respiran como un fuelle? Cuando le entra el aire a él, ella bota. Oiga, ellos bien apretados en ese sofá viendo cómo el otro tiene una piscina en el dormitorio, y de pronto la esposa se voltea y lo mira: "Usted si es un desastre, ¿no?"
¡Esos son los grandes de esta tierra! ¿Qué nos dice Jesús? ¡Discierna, hermano, discierna! ¡Dese cuenta si eso es grandeza o no es grandeza!" ¿Qué es ser grande? ser grande es ser capaz de hacer una diferencia positiva en la vida de la gente, eso es ser grande, eso es ser verdaderamente grande. Ser grande no es tener ni muchos esclavos, ni muchos aparatos, ni muchas tierras, ni muchos muros, ser grande no es eso; ser grande, según Jesús, es poder traer una diferencia positiva en la vida de mucha gente, y eso lo logra esencialmente el que tiene un Dios vivo, y el que es capaz de testimoniar el amor.
Vamos para el último texto, capítulo veinticuatro, versículo cuarenta y dos, encontramos lo siguiente: Jesús nos está hablando del final de los tempos, de los signos de los tiempos: "Velad, pues, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor" San Mateo 20,42. ¡Qué importante que es esto! El discernimiento definitivo es darse cuenta que uno no sabe cuándo viene el Señor, y no me refiero aquí al calendario de los mayas.
La hermana, por ejemplo, me estaba diciendo que si me invitaban el año entrante a venir aquí, yo le dije: "Mire, en primer lugar hay que preguntarle a la gente si les gustó el retiro, y en segundo lugar hay que ver si se acaba el mundo; si no se acaba el mundo, es posible que nos volvamos a ver, eso depende también de ustedes. Yo creo que lo que la gente va a decir es: "Traigan a otro padre que nos saque a almorzar más temprano".
Mire, dice Jesús: "Velad porque no sabéis el día ni la hora, y no me refiero únicamente al fin del mundo, me refiero al fin de tu vida, me refiero a lo que tú estás haciendo, a las páginas que tú escribes cada día en el libro de tu vida, a eso me refiero. Me refiero a que tu vida tiene que escoger si va a ser una página del Evangelio o qué va a ser". Porque las vida de los santos son páginas del Evangelio, mis hermanos, páginas, donde Jesús expresa a magnificencia de su gloria.
Y este es el discernimiento último, este es el discernimiento que nos debe pensar a llevar qué es lo que merece la pena. En el gran San Agustín; padre y Doctor de la Iglesia, encontramos esta frase, frase que le sirvió a él para educarse y para cambiar de vida. Cuando él se quería preguntar por el valor de algo, decía esta frase: "¿Y esto qué tiene que ver con la eternidad?" "¿Quid hoc at eternitatem?" "¿Qué tiene que ver esto con la eternidad? Qué queda de esto? ¿Cuál es el fruto de esto?
Si nosotros aprendemos a mirar las cosas a la luz de nuestra vocación eterna, a la luz de nuestra vocación celestial y divina, les aseguro que cambiamos muchos parámetros y muchos valores. Esa luz es la que Cristo quiere darnos en esta Cuaresma y en esta Pascua.
¿Sabe qué vamos a hacer en este momento? Sólo un instante de silencio. Acuérdate de la parábola del sembrador: Jesús dice que el enemigo quiere robar la semilla de la palabra apenas plantada. Vamos a hacer silencio y tú te vas a preguntar: "¿Qué es lo que el Espíritu Santo ha querido decirme en esta mañana? antes de salir allá a ampliar tu capacidad alimenticia, antes de salir a ese receso, pregúntate cómo te ha alimentado el Señor, cuál es la frase que Dios te ha dado en este día con la que tú debes quedar porque viene de Jesús, porque viene del Señor para ti. Un momento de silencio y para esa oración.