Cristo Vivo, 03 de 10: La Urgencia del Amor

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Mis Hermanos:

Estamos examinando con un poco más de pausa, detenimiento y cercanía, los comienzos de la misión de Cristo. Porque le estamos pidiendo al Espíritu Santo que nos ayude a extrañarnos. Yo creo que sin esa extrañeza, sin esa capacidad de preguntarnos por Cristo, simplemente lo damos por descontado, y entonces la Buena Noticia deja de ser noticia, la Buena Nueva ya no es nueva, ¿dónde está la novedad de la Buena Nueva? Si no la percibimos nosotros, no la podemos transmitir a otros.

Las primeras palabras de Cristo en el evangelio según San Marcos, el cual es considerado el más antiguo de todos, las primeras palabras en esta traducción son: "Se ha cumplido el tiempo, está cerca el Reino de Dios; arrepiéntanse y crean en la Buena Noticia" San Marcos 1,15. Es demasiado lo que está puesto ahí, es de una gran densidad, de una gran riqueza.

Hemos compartido un poco la parte del arrepentimiento, la parte de la conversión, la metánoia, pero en esta ocasión vamos a detenernos en lo que tiene que ver con la Buena Noticia. Y la primera pregunta que surge es: ¿Por qué se da un rompimiento, o por lo menos un cambio muy notable de dirección, entre la predicación de Juan y la predicación de Jesús en este sentido?

Porque, ¿qué era lo que estaba predicando Juan? La predicación de Juan iba en la línea del día de Yavhé, el día de la ira, el día del juicio. Acuérdate las expresiones que utiliza Juan, son expresiones que hablan de algo duro, de algo que va a caer sobre toda la gente. Y resulta que lo que encontramos en la predicación de Cristo es muy diferente: Cristo habla de una Buena Nueva, Cristo nos está diciendo: "Mira, es una Buena Noticia".

Recordemos algo del lenguaje de Juan, esta vez en el evangelio según San Mateo. Voy a leer Mateo, capítulo tres, versículo siete y siguientes: Al ver que muchos fariseos y saduceos acudían a que los bautizara, les dijo: Raza de víboras, ¿quién les ha enseñado a escapar de la condena que llega?"San Mateo 3,7, "la condena que llega" San Mateo 3,7.

Para Juan parece claro que lo que va a explotar, lo que está a punto de estallar es la cólera de Dios, eso es lo que viene. "Muestren frutos de un sincero arrepentimiento y no piensen que basa con decir: Nuestro padre es Abraham" San Mateo 3,8-9. Hablando así Juan se inscribe en la misma tradición de, por ejemplo, Jeremías.

¿Te acuerdas que Jeremías decía: "Ustedes no se crean que por estar diciendo el Templo del Señor, el Templo del Señor, ya todo se arregló"? Jeremías 7,4. Fíjate cómo Juan los quiere librar del fetichismo religioso del que hablábamos ayer en la conversión.

"El hacha ya está apoyada en la raíz del árbol, árbol que no produzca frutos buenos será cortado y arrojado al fuego" San Mateo 3,10. "yo los bautizo con agua en señal de arrepentimiento; pero detrás de mí viene uno con más autoridad que yo; Él los bautizará con Espíritu Santo y fuego" San Mateo 3,11. "Ya empuña la horquilla para limpiar si cosecha, reunirá el trigo en el granero y quemará la paja en un fuego que no se apaga" San Mateo 3,12

Bueno, a ver, este lenguaje es un lenguaje que va en la línea de los anuncios del día del Señor, los anuncios del día de la ira de Dios, pero eso como que no corresponde, porque cuando llega ése que tiene más autoridad, que Jesús, resulta que Jesús lo primero que dice es una Buena Nueva. Lo que yo estoy tratando de hacer ahora es que su cabeza pregunte, que usted se pregunte qué pasó.

Porque yo lo que deso es que se despierte en usted un interés muy grande por Jesús, de modo que cada aspecto de la vida de Jesús se convierta como en una fuente de significado y en una luz, finalmente, para usted. Eso es lo que yo estoy queriendo hacer.

Yo le doy vueltas al tema para que usted se pregunte, para que usted diga: "¿Aquí qué pasó?" Porque cada uno de nosotros ya tiene veinte, treinta, cuarenta años de estar oyendo esto, y tenemos el problema de que no preguntamos, tenemos el problema de que tratamos a Cristo como si estuviera muerto, tenemos el problema de que no establecemos un diálogo vivo con Dios.

Hemos mencionado a Marcos, hemos mencionado a Mateo, miremos el texto programático que se encuentra en el capítulo cuarto de Lucas, a ver qué nos dice Lucas sobre la misión de Cristo, es el famoso episodio del texto que lee Cristo en la sinagoga en Nazareth.

Lucas cuatro, dieciséis y siguientes: "Fue a Nazareth, donde se había criado, y según la costumbre, entró un sábado en la sinagoga, y se puso de pie para hacer la lectura ". Le entregaron el libro del profeta Isaías, lo abrió y encontró el texto que dice: "El Espíritu del Señor está sobre mí, porque Él me ha ungido para que dé la Buena Noticia a los pobres, me ha enviado a anunciar la libertad a los cautivos, la vista a los ciegos, para poner en libertad a los oprimidos, para proclamar el año de gracia del Señor" San Lucas 4,16-19.

Ahora sí que la contradicción parece total: mientras que Juan dice que ya está cerca la condena, Jesús dice: Viene un año de gracia" San Lucas 4,19. Así que nuestra primera pregunta hoy es: ¿por qué se da esa discontinuidad?

Juan era un modelo de santidad, una santidad prácticamente inalcanzable para el común de las personas, una santidad que producía una admiración cercana simplemente al miedo. Tenía sus discípulos, y Juan dice: "Viene uno con más autoridad que yo" San Mateo 3,11. Lo que uno se imagina es una santidad todavía mayor, todavía más difícil de alcanzar. Pero lo que aparece es Cristo, lleno de mansedumbre, lleno de caridad, anunciando una Buena Noticia para los pobres, para los oprimidos, para los sordos y los ciegos. ¿Qué ha pasado ahí? ¿Qué es lo que ha sucedido?

Por otro lado, mientras su cabeza sigue pensando, mientras su cabeza sigue dando vueltas tratando de encontrar una respuesta, yo añado más elementos. Por otro lado, destaquemos estas dos cosas: cuando Cristo habla de "el año de gracia del Señor" San Lucas 4,19, ¿qué hay en esa expresión? Hay un año de gracia, ¿eso qué quiere decir, que se termina? ¿Es como una oportunidad que se da y se acaba? Porque Jesús no dice: "El Señor me ha enviado para todas esas maravillas que hemos oído: liberar a los cautivos, devolver la vista a los ciegos", y ya, sino: "Para anunciar un año de gracia" San Lucas 4,19.

El año de gracia deja sugerido que hay un tiempo, que hay un llamado, pero que ese tiempo termina, eso es interesante. Algunas veces sucede, cuando se instaura un nuevo gobierno, que se da una amnistía, o se da un perdón. Por ejemplo, ahora asumió, en Corea del Norte un nuevo líder, y lo primero que él hizo fue liberar miles de presos, una amnistía para miles de presos.

En ciertos momentos los gobiernos tienen esos gestos de generosidad, de benevolencia, que tienen implícito un llamado a que la gente entienda esa mano extendida, es decir, "a usted se le perdona lo suyo, pero tenga cuidado".

También, con motivo de la visita del Papa a la isla de Cuba, se anuncia una amnistía para centenares, no sé si miles de presos, aunque la gente ahí se queja de que muchos de los más señalados presos políticos no van a ser liberados. Pero bueno, es una amnistía, es un tiempo de gracia.

Algunas veces los gobiernos en asuntos de impuestos hacen algo parecido: declaran una amnistía, entonces le dicen a la gente: "Mire, usted no ha pagado impuesto predial por los últimos veinte años; si usted paga los últimos cuatro años, y los paga antes de tal fecha, le perdonamos lo anterior". Es decir, hay una generosidad y hay una condición. Yo creo que es una comparación interesant con esto que dice Jesús del año de gracia.

Otro elemento, para que usted vaya sumando en su cabeza. Quiera el Espíritu Santo hacer una obra en usted para que, como una costumbre, no por un retiro espiritual, sino como una costumbre usted se quede pensando en Jesús, se quede pensando en las palabras de Jesús, se quede pensando en las obras de Jesús.

Realmente, en el caso de la Orden dominicana, nuestra vocación intelectual es sobre todo eso: es una vocación a lo que Domingo llamaba: "Pensemos en el Salvador", es una vocación a mirar con particular atención el Misterio de Cristo.

Le añado elementos. Cristo, al comienzo de su ministerio, habla de este año de gracia y habla de esta Buena Noticia; pero resulta que los evangelios sinópticos, todos, nos cuentan cómo hacia el final del ministerio público, Cristo toma un lenguaje que ciertamente es diferente de este. Al final del ministerio público, ¿de qué habla Cristo? Pues habla, por ejemplo, de la destrucción de Jerusalén, y habla en lenguaje bastante apocalíptico, y habla del fuego, y habla de la destrucción de todo, y habla de un juicio.

Por ejemplo, hacia el final del evangelio según San Mateo, tenemos ese famosos capítulo veinticinco, donde está el juicio, ¿te cuerdas? Que serán presentadas todas las naciones, y entonces el Hijo del hombre, sentado en su trono, dirá: "Venid, benditos de mi Padre, porque tuve hambre y me disteis de comer" San Mateo 25,34-35, y etcétera. Y a los otros les dirá: "Id, malditos, al fuego eterno preparado para Satanás y sus ángeles" San Mateo 25,41.

Es decir, parece que después de todo no son tan distintos Jesús y Juan. Podemos decir que lo que está sucediendo es como una especie de amnistía, como una especie de llamado supremo, urgente y último del amor.

Un llamado último y supremo, como cuando el Ministerio de Hacienda me dice: "Mire, lo que usted le debe la Estado son miles y miles y miles de dólares, pero, pero, si usted paga, pero escúcheme bien, si usted paga antes del primero de febrero, únicamente le vamos a cobrar estos dos últimos años, que eso suma para usted trecientos quince dólares. ¡Reúna sus trecientos quince, hombre! ¡No quede con una deuda de miles y miles, que no la va a poder pagar usted nunca!" Es un llamado supremo, es un llamado último, es una especie de amnistía.

Y esto, yo creo que tiene bastante sentido, porque yo creo que se parece, de verdad que sí se parece mucho, a ese sentido de urgencia que encontramos en la predicación de los Apóstoles después. Yo no sé si ustedes recuerdan un detalle muy interesante del capítulo segundo de Hechos de los Apóstoles. Pedro predica el día de Pentecostés, hay que tener esos datos muy frescos. Pedro predica en Pentecostés, y muchos responden a la predicación de Pedro y, efectivamente, y en un tono de acogida, y en un tono de aceptación, y en un tono de conversión.

Pero además de esa respuesta inicial que da la gente, es que yo creo que vale la pena leer las palabras mismas, tomadas del texto. Observemos lo que dice el Apóstol San Pedro en ese momento, porque es muy hermoso cómo termina diciendo, en el versículo cuarenta: "Y con muchas otras razones les hablaba y los exhortaba diciendo: "Pónganse a salvo, apártense de esta generación malvada"" Hechos de los Apóstoles 2,40.

Aquí vamos encontrando algo muy hermoso, y es que la Buena Nueva va unida a la idea de la urgencia del amor; la Buena Nueva no es que Dios cambió y se volvió manguiancho, que ahora ya no le importa a Dios el pecado. Esta es una terrible interpretación, una espantosa y errónea interpretación que induce a falsa confianza y la están predicando algunos sacerdotes.

¿Qué dicen ellos? Dicen: "No, es que el Dios del Antiguo Testamento era un Dios iracundo, un Dios justiciero, un Dios con el ceño fruncido, un Dios amargado, en cambio, el Dios del Nuevo Testamento es un Dios compasivo, es un Dios amoroso, es el Dios amigo. Y yo vengo a hablarles, queridos jóvenes, aquí, en esta asamblea, vengo a hablarles del Jesús amigo", casi cayendo en la herejía de un hombre llamado Marción. Marción decía que uno era el Dios del Antiguo Testamento y otro era el Dios del Nuevo Testamento.

Hay gente que malinterpreta la bondad, la mansedumbre, el cariño, la humildad de Cristo, la malinterpreta como diciendo: "Dios cambió", y como quien dice, -esto es blasfemo lo que voy a decir-, como quien dice: "Oiga, lo de Juan, ¡falsa alarma, falsa alarma, no había de qué preocuparse! ¿Se acuerda lo del hacha y eso? No, nada, hermano, nada, no hay de qué preocuparse. Dios se volvió tranquilo, Dios se volvió chévere, Dios se volvió amigo, es un amigazo, ese el el Dios que me entiende".

"Dios entiende que yo tengo mis necesidades, hombre, que yo esté amancebado, que yo sea drogadicto, que yo sea egoísta, que yo sea perezoso, hombre, Dios me entiende, Dios me acepta". Entonces queda un Dios rebajado, queda un Dios mediocre y queda un Dios que aprueba todo lo que yo soy, un Dios de bolsillo, un Dios inocuo, un Dios que no cambia nada. Fíjate la gravedad de malinterpretar eso de la Buena Noticia. "No, ahora Dios es buena persona", entonces ahora Dios es todo palmaditas en la espalda: "No, no, tranquilo, nada que temer, no hay ningún problema". Ese no es Cristo.

Por favor, para sus predicaciones, ustedes que son predicadores, especialmente hermanos queridos que están preparándose próximamente para el sacerdocio, hermanos: claro, nuestro Dios es compasivo, pero esa compasión y esa misericordia son un llamado supremo del amor, un llamado urgente y último del amor. Y eso es lo que significa: Ahora como que entiendo mejor lo del evangelio de Marcos: "El tiempo se ha cumplido" San Marcos 1,15.

Es un llamado urgente del amor. La bondad y la Buena Noticia se entienden únicamente dentro del contexto del kairós, ¿te acuerdas de esa palabra? Kairós es el tiempo de Dios, kairós es el tiempo señalado, "el tiempo se ha cumplido" San Marcos 1,15. Únicamente, dentro de esa frase, "el tiempo se ha cumplido" San Marcos 1,15, se entiende correctamente la bondad de Cristo.

La bondad de Cristo no es que Dios ha cambiado y ahora no le importa el pecado, porque hay gente que dice eso, esa es la angustia, hay gente que dice eso, no, que eso no importa; sobre todo, como vivimos en una sociedad tan erotizada, entonces, en materia de sexualidad hay todo tipo de irresponsabilidad en la predicación: "No, eso no importa", desde la masturbación y la pornografía en adelante, "no, eso no importa, lo que importa es que la gente se quiera, que la gente se acepte".

"-Mire, lo que sucede es que nosotras somos tres lesbianas y dos homosexuales que vivimos juntos, y organizamos nuestras reuniones y ahí sucede de todo". "-Pero ustedes se quieren, ¿verdad?" "-Sí, nos queremos harto, y nos comprendemos, y nos entendemos, y nos perdonamos, y luego al final entre todos lavamos la casa". "-Ah, no, pues si comparten las tareas y se entienden, pues ese debe ser el Evangelio, ¿no? El Evangelio es ese: que ustedes se entiendan, compartan..."

Entonces se empieza con una predicación absurda, y se presenta como si eso fuera Cristo. Las razones por las que se ha aprobado clero homosexual en el anglicanismo, y yo lo sé porque viví allá, las razones son estas; o sea, yo no le estoy hablando a usted de ciencia ficción, hermano, estas son las razones que se han planteado. "No, es que en el nuevo, -como si fuera un Dios nuevo, como si fuera otro Dios-, en el nuevo orden de cosas, lo que importa es el amor".

Pero se nos olvida que esa Buena Noticia del amor salvador va unida a la urgencia de un tiempo, fíjese lo que dice San Pedro: "Escapen de esta generación malvada" Hechos de los Apóstoles 2,40; sólo el que percibe la urgencia de Dios, percibe el amor de Dios. Esa frase, que yo me acuerde, yo nunca la había predicado en mi vida, eso ha surgido en la preparación de este retiro, y les cuento que para mí es una gran luz, y por eso la comparto.

Sólo el que percibe la urgencia de Dios, percibe el amor de Dios. Si tú le quitas al Evangelio el tema de la urgencia, ¿en qué se convierte el amor de Dios? En que Dios es el Dios de las palmaditas en la espalda. Es el Dios cómplice, es el Dios alcahueta, es el Dios que ha relajado la medida. Pero yo hago esta pregunta: cuando yo leo el Sermón de la Montaña, ¿hay alguna señal de relajación ahí? Si lo que yo veo es que el Sermón de la Montaña es todavía más duro de lo que había antes.

Fíjate lo equivocados que están los que creen que se puede apelar a una cierta ley del amor para justificar los desórdenes morales. Oiga, ¿el Sermón de la Montaña es una relajación? ¿O será que al contrario es una ley mucho más, -yo no utilizo la palabra estricta-, sino yo diría una ley mucho más interior y, por consiguiente, mucho más completa. es una ley total, no es una ley sólo para afuera sino también parea adentro.

Dice Jesús: "Habéis oído que el que cometa adulterio será condenado. Yo les digo que el que mire a una mujer deseándola, ya cometió adulterio"San Mateo 25,27-28. Eso es más estricto, ¿o no? "Ustedes escucharon que no se puede matar. Yo les digo, el que insulta a un hermano ya es reo de juicio" San Mateo 25,21-22. ¿Eso es más estricto o no es más estricto? Por supuesto que la Ley de Jesús es mucho más estricta.

Entonces, ¿de dónde me vienen con esas historias de que ahora, con la ley del amor, todo se vale? ¿De dónde saca usted eso? ¿Si yo lo que veo en Jesús es que Jesús dice que es mucho más exigente la nueva situación, pero, pero, es más exigente y a la vez es más fácil? ¿Cómo puede ser eso? Es que es más exigente, pero al mismo tiempo tú cuentas con la ayuda que no tenías antes.

Es que, en el régimen antiguo, tú lo que tenías era la Ley de Moisés y tus solas fuerzas para ver cómo yo logro eso, eso es muy duro. En la Ley nueva, el ideal es muchísimo más alto, pero la fuerza que se te da es infinitamente mayor.

Y esa fuerza que se te da es la efusión del Espíritu Santo. El Espíritu, obrando en ti, te lleva a una altura mucho mayor. Nadie diga, por favor, que la ley del amor, la ley de la misericordia, es la ley de la mediocridad; nadie diga que la ley de la misericordia es la ley de la pereza; nadie diga que la ley de la misericordia es la ley de la complicidad, entonces ahora Dios se volvió cómplice, ¿de dónde sacas tú eso? ¿De dónde se va a sacar eso si Jesús lo que nos está mostrando, con la santidad infinita de su vida, si Jesús lo que nos está mostrando con sus palabras es un régimen mucho más estricto, si vamos a usar la palabra "estricto"?

Pero o es estricto en el sentido de que ahora tu voluntad tiene que reventarse tratando de alcanzar un imposible, porque es que ahora tu voluntad, es que ahora tu ser ha recibido la efusión del Espíritu.

Además, le voy a contar una cosa: Jesús parecía saciarse presentando cosas imposibles. Acuérdese del capítulo diecinueve del evangelio según San Mateo. En ese capítulo diecinueve hay muchas cosas, una de las cosas que hay es el tema del matrimonio, y otra de las cosas que hay es el tema de las riquezas. Es que ese capítulo dicienueve de San Mateo es supremamente interesante porque muestra cómo jesús realmente pone un ideal altísimo.

Tomemos, por ejemplo, el capítulo diecinueve, versículo dieciséis, el pasaje del joven rico, ¿ustedes se acuerdan cómo termina eso? Jesús le dice al joven rico la famosa frase que le llegó al corazón a San Antonio. Jesús le dice al joven rico "Si quieres ser perfecto,ve, vende tus bienes, dalo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo. El joven se fue triste porque era muy rico" San Mateo 19,21.

"Jesús dijo a sus Apóstoles, -esta es la parte que me interesa-:"¡Les aseguro que difícilmente entrará un rico en el Reino de los Cielos! Se los repito: más fácil para un camello pase por el ojo de una aguja, que para un rico entrar en el Reino de los Cielos" San Mateo 19,23-24. Oye, ¿eso es amplitud? ¿Ahí está Cristo rebajando la medida?

Y mira lo que sigue: "Al oírlo, los discípulos se quedaron muy espantados, -porque en el Antiguo Testamento la riqueza siempre era señal de bendición-, y le dijeron: Entonces, ¿quién podrá salvarse? Jesús se les quedó mirando y les dijo: Para los hombres eso es imposible" San Mateo 19,25-26. Por favor, ustedes son predicadores, a ustedes los oye la gente, entonces ustedes tienen que tener estas cosas claras, hermanos, porque sino ustedes van a desorientar a la gente.

Miren, ¿Jesús qué está diciendo aquí? Que la salvación es imposible, no es que sea muy estricta, no es que sea muy difícil, sino que es imposible. Si es que la Ley de Moisés, que es mucho más suave, ¿por qué es más suave la Ley de Moisés? Hombre, porque usted peleaba con su esposa, entonces usted se separaba; en cambio, llega Jesús y dice que no, que no hay separación, que no, ¡entonces complicada la vida!

En la Ley de Moisés, usted por lo menos podía ver a su vecino, no le decía nada, pero por dentro pensaba: "Pedazo de desgraciado, ojalá se pudra y se borre su apellido!" Y usted, ¡tranquilo, no había incumplido con nada! Jesús le dice: "¡No, señor, ni siquiera en su pensamiento se atreva a a ofender a nadie, ni siquiera!

Para los hombres, una vida como la que pide Jesús es imposible. Por favor, cuando ustedes vayan a predicar, especialmente a los jóvenes, -porque hay que cuidar muchísimo la predicación con los jóvenes-, cuando vayan a predicar a los jóvenes jamás se les ocurra presentarles un Jesús que está fácil, no; Jesús no es fácil, Jesús es fascinante, pero no es fácil, Jesús no es fácil.

Y esta frase es muy importante: "Para los hombres la salvación es imposible" San Mateo 19,26. Pero al mismo tiempo Jesús dice: "Les traigo la Buena Nueva", ¿cómo es la Buena Nueva? Mire, la Buena Nueva es: que hay una año de gracia, que hay un tiempo de salvación. En la Carta a los Hebreos hay un texto que es muy interesante dentro del contexto de lo que venimos hablando. La Carta a los Hebreos nos habla de cómo es necesario tomar en serio la salvación de Dios, y nos dice muchas cosas.

Tomemos el capítulo tercero de la Carta a los Hebreos para que aprendamos a predicar, porque es que no sabemos predicar, como no le hacemos preguntas a Cristo, como no masticamos la Escritura, uno tiene que estar en esto. San Antonio, el gran predicador, no San Antonio Abad, sino San Antonio de Padua, pero cuando vayan a Portugal no vayan a decir "San Antonio de Padua", tienen que decir "San Antonio de Portugal", porque él era de Portugal, sólo que él hizo toda su obra allá en Italia, entonce la gente lo llama "San Antonio de Padua".

San Antonio de Padua se la pasaba, literalmente, meditando en la Palabra de Dios todo el día, por eso era uno de los más grandes predicadores de su tiempo. Él meditaba, y meditar es eso: es darle vueltas, es conectar un texto con otro, es buscar esto cómo se entiende, esto cómo lo expongo, ¿será que lo estoy diciendo bien? Porque uno vive diciéndole a la gente: "No, no, tranquilo, tranquilo, Dios es misericordioso", espere, ese Dios está como muy rebajado, ¿sí habré entendido bien?

Mire, capítulo tercero de la Carta a los Hebreos. Este capítulo es un capítulo muy denso de la Carta a los Hebreos, es un capítulo que requiere tiempo, hay que leerlo, hay que meditarlo, en esta edición se llama "Jesús y Moisés", en otra lo llaman "Cristo Superior a Moisés".

Yo les voy a pedir que en el rato de meditación que tengamos tomen este capítulo tercero, porque es que es clave que uno vea cómo se compara a Cristo con Moisés, cómo está el tema de la nueva Ley con la antigua Ley, para que dejemos de pensar que el asunto es simplemente decir: "No, no, tranquilo, tranquilo, usted, pues sí, lleva una vida..., pues sí, pero es que todos somos así, entonces, aquí no ha pasado nada".

Capítulo tercero, Carta a los Hebreos. Le leo la parte del "hoy de Dios", o sea, voy a leer a partir del versículo séptimo del capítulo tercero, pero por favor, ustedes en su reflexión lean todo el capítulo.

Dice así: "En consecuencia, como dice el Espíritu Santo, -está hablando el señor de la Carta a los Hebreos-, si hoy escuchan su voz, no endurezcan el corazón como cuando lo irritaron, el día de la prueba en el desierto, cuando sus padres me pusieron a prueba y me tentaron, aunque habían visto mis acciones, durante cuarenta años. Por eso me indigné contra aquella generación y dije: Su mente siempre se extravía y no reconoce mis caminos. Por eso airado juré: ¡No entrarán en mi descanso!"

Ese texto lo conocemos, ese es el Invitatorio, ¿no? Carta a los Hebreos 3,7, es el salmo noventa y cinco, texto tomado del salmo noventa y cinco, en la numeración de la Liturgia de las Horas, salmo noventa y cuatro.

Bueno, ahora comenta el autor de la Carta a los Hebreos: "Cuidado, hermanos, que ninguno de ustedes tenga un corazón perverso e incrédulo, que lo haga desertar del Dios vivo; antes bien, anímense unos a otros cada día, mientras dura este "hoy", para que nadie se endurezca seducido por el pecado"Carta a los Hebreos 3,12-13.

Y los tipos estos anglicanos creen que el nuevo Dios, el Dios amor, es el Dios que ahora sí ensanchó y ahora sí permite lo que antes no permitía. No, señor, la misericordia de Dios, el amor de Dios sólo se entiende desde la urgencia de Dios. ¿Y a qué llamamos urgencia de Dios? Llamamos urgencia de Dios a que el tiempo se ha cumplido, es decir, estamos en los últimos tiempos.

¿Cómo comienza la Carta a los Hebreos? Según esta traducción, para no estar pasando de unas a otras traducciones, dice así: "En el pasado, muchas veces y de muchas formas habló Dios a nuestros Padres por medio de los Profetas; en esta etapa final, nos ha hablado por medio de su Hijo, a quien nombró heredero de todo y por quien creó el Universo" Carta a los Hebreos 3,1-2. ¿Sabe que no me gusta eso no es lo que dice el griego, el griego dice: "Ésjata".

En la Biblia de Jerusalén dice: "Muchas veces y de muchas maneras habló Dios en el pasado a nuestros Padre por medio de los Profetas. En estros últimos tiempos" Carta a los Hebreos 3,1-2, la palabra para últimos es la palabra "ésjata", en el griego. Y en la edición de Nácar Colunga dice: "Últimamente, en estos días" Carta a los Hebreos 3,1-2, no es buena, "últimamente" es como quien dice: "Ahora último, recién estuvo por ahí hablando a través de su Hijo", no, está mal.

La palabra "ésjata" es una palabra muy fuerte, la palabra "ésjata" se refiere a lo último. Entonces, cuando se está hablando de los tiempos últimos, se está hablando de esa urgencia.

Cristo dice: El tiempo se ha cumplido, arrepiéntanse, crean la Buena noticia; el Reino ha llegado, el tiempo se ha cumplido" San Marcos 1,15. ¿Cómo debe uno entender la bondad de Cristo? ¿Cómo se entiende la misericordia de Cristo? Se entiende desde la urgencia, ¿y esa urgencia de dónde viene? ¿Cómo hace uno para sentir la urgencia?

Porque mire, aquí por ejemplo, si uno está, digamos, en el Valle de los Chillos, se despierta, algunos oyeron gallos y gallinas, uno oye el canto de los pájaros, el sol que va llenando todo de claridad, el suave perfume del campo, y uno dice: "¿Urgencia de qué?" Yo por eso veo que algunos de ustedes me miran y dice: "Ese tipo como tan acelerado, ¿qué? ¿Qué será lo que le pasa al Padre? Está como acelerado".

¿Cómo hace uno para sentir la urgencia? La urgencia no se nota afuera, la urgencia se lee por dentro. Cuando a uno lo leen por dentro, ahí se siente la urgencia; cuando a uno lo leen por dentro, le dicen: "-Usted tiene un tumor, me preocupa eso, Padre, usted tiene un tumor". "-¿Qué tan grande?" "-Tiene menos de un centímetro". "-Ah, pues no es tan grande". "-No, el problema no es ese, el problema es que en el último mes ha crecido medio centímetro".

Usted no siente nada, usted no tiene ningún dolor. Le encontraron un tumorcito, pero usted no tiene fiebre, ni tiene dolor de cabeza, a usted no se le ha dañado el apetito, usted se siente bien, pero cuando lo leen por dentro, y cuando se ve cómo está creciendo el tumor, le dicen: "Mire, el crecimiento de ese tumor es completamente anormal, y esto es muy serio, vamos a hacer una biopsia", ¿que es una biopsia? Es una lectura por dentro, la biopsia quiere decir que lo leen a uno por dentro, ¿cierto? Le saca un pedacito de tejido y: "Vamos a examinar este tejido".

Y usted sale de ese examen médico y vuelve al Valle de los Chillos, y los pájaros siguen cantando, ahí están los pájaros y la suave brisa, ¿no? El aire de la campiña, pero usted dice: "Estoy grave". Todo está tranquilo afuera, pero ahora usted siente: "Esto está grave". Una semana después le dicen: "La condición suya es muy seria, este asunto hay que tratarlo inmediatamente, vamos a ve si se puede operar, y vamos a ver si eso se ha extendido a otras partes de su cuerpo", lo que llaman "metástasis".

Y después de que le dan esa noticia, usted se viene caminando, y todo está tranquilo, y los pájaros siguen cantando, y la brisa le acaricia el rostro, pero usted tiene ese corazón a millón, porque usted dice: No sé qué me puede pasar". A mí, en el curso de mi vida, ya se me han muerto dos amigos, que les ha pasado esta historia que les he dicho, uno duró tres meses después de eso. O sea que el hombre se levantaba, así como usted, oyendo cantos de gallos y de gallinas, y todo tranquilo.

¿Y cuál es la urgencia? La urgencia sólo nace cuando a uno lo leen por dentro, y cuando a uno lo leen por dentro le dicen: Tenemos un problema muy grave". A mi papá lo leyeron por dentro, le encontraron una insuficiencia renal, le pararon en seco todo lo que es la ingesta de proteínas, "porque usted va para diálisis. "-Pero si yo estoy bien, yo me siento bien". "-No, señor, aquí lo hemos leído por dentro".

¿Qué es un cristiano, mucho más, un consagrado, un sacerdote? Es uno que lee por dentro. Todo se ve tranquilo. Me gustó tanto esa conversación que tuvimos hoy después del desayuno, lo que ustedes describían de los pueblos. Yo estoy seguro que si yo voy de turista a un pueblo de esos, ¿yo qué puedo ver si yo llego al pueblo? Yo veo las calles tranquilas, veo los jardines bonitos, un clima tan agradable, muchas zonas de Ecuador tienen un clima tan grato, tan amable, ah, siento ese aire limpio, la gente amable. Mire, yo entro a ese pueblo y salgo, y no me enteré de nada.

Sólo el que vive ahí, sólo el que lee por dentro, sólo el que escucha las conversaciones de las familias, sólo el que se sienta en el confesionario, sólo el que ya tiene amigos en ese pueblo se empieza dar cuenta de una realidad trágica, dice: "Oiga, esta gente está creciendo sin referencias de autoridad, sin referencias de bien y mal, esta gente está creciendo silvestre y su única obsesión es salir de aquí; ni siquiera conocen su país y ya lo quieren dejar.

Pero eso no lo percibe el turista, el turista llega y se saca fotos en la fuente y en el pozo, en la montaña y en la flor, y si encuentra un niñito, a los turistas les encantan los niñitos, ojalá que estén vestidos así con muchos colores: "Ay, ¿nos podemos tomar una foto contigo?" Y se toman una foto con el niño. Entraron los turistas, se fueron los turistas, y no se enteraron de nada, quedó el niño. Oiga, hay que leer por dentro.

¿Ahora entiende usted por qué Jesús insistía en lo de los signos de los tiempos? Porque el que no lee no siente la urgencia, el que no lee los signos de los tiempos dice: "¡Pero tanto escándalo y tanto problema, ¡ay, qué tanto problema! ¡Dejen que los gays se casen, dejen! Unos cuantos abortos para tanta gente que se embaraza, unos tantos abortos, ¿qué tanto es? La gente no percibe cómo hay redes, redes nefastas, redes criminales, cómo hay centros de poder que son los que están determinando qué leyes tenemos que aprobar en todos estos países.

El Señor Dios me ha puesto por estas épocas ese ministerio y he tenido que viajar por muchos países de Latinoamérica, y yo les puedo decir: en todos los países hay una lucha por aprobar el aborto, despenalizar el aborto, y que el Estado pague el aborto, y que la gente aborte: "Pero qué pasa que no están abortando? ¿Qué pasa que en su país no hay abortos? ¿Qué pasa?" Hay una urgencia verdaderamente diabólica de aprobación del aborto, de destrucción de la familia.

Pero si usted se pasea por las calles de Asunción, si usted se pasea por las calles de San José de Costa Rica, usted no nota nada extraño, usted se toma unas fotos y sigue oyendo el canto de los pájaros y dice: "Qué clima tan bueno, y todo está bien, y todo está normal". Pero hay que leer por dentro. Cuando uno lee por dentro, cuando uno ve lo que está sucediendo, realmente siente escalofríos. Mire, nuestros países todos están en una condición que yo creo que ya prácticamente es irreversible.

Le voy a contar este detalle. En los últimos diez años o quince años, la práctica del matrimonio católico en Colombia ha disminuido más del cincuenta por ciento, eso es escandaloso, ¿eso qué significa? Eso significa que los niños que van a nacer, o que ya nacieron en el siglo XXI, son niños que ya vienen de parejas que no están casadas, y el que no está casado no es simplemente decir: "Ay, ¿cuál es el problema? ¡No se casa y ya!"

No, el que no se casa no va a Misa, el que no se casa no le interesa el catecismo, el que no se casa no le interesa la Iglesia, porque mira a la Iglesia como una enemiga de su condición: "La Iglesia no aprueba la manera libre como yo amo a mi enamorada o novia o como se le llame", ¿qué quiere decir eso? Que usted, querido amigo, usted se va a enfrentar con que de aquí a veinte años hay una cantidad de jóvenes que desconocen radicalmente los rudimentos de la fe, esos, a su turno, ya se declararán ateos, y si no ellos, los hijos de ellos.

País donde esto sucedió de un modo dramático, escandaloso: Irlanda. Si tú miras la transformación de Irlanda, desde, por decir algo, año setenta y cinco, año ochenta, el Papa estuvo allá en el año setenta y nueve, eso fue una cosa espectacular: Juan Pablo II, te quiere todo el mundo", bueno, maravilloso, espectacular, pero ya en ese momento estaba sucediendo un fenómeno: declive en los matrimonios.

Si yo camino por las calles de Armá, o de Limerick, o de Golway, eso es únicamente para sacar fotos, qué cosa tan bonita, qué país tan bello, ¿pero qué hay por debajo? Ya le gente no se estaba casando. Los hijos de ellos, ya no fueron a la iglesia, los nietos de esos, que son la generación que está apareciendo ahora, nacieron ya ateos, ya nacieron ateos

Es decir, que en el curso de cuarenta año, de cincuenta años, cambia completamente el rostro de un país. Eso implica que, para el año dos mil veinte o para el año dos mil treinta, no nos extrañe que la inmensa mayoría de la población se declare completamente ajena a la fe.

Le voy a contar esto, estimado padre: a principios de los años setenta, Irlanda era un país donde el ochenta por ciento de la población iba a Misa cada semana, cada domingo, el ochenta por ciento de la población iba a Misa, ese es un récord que prácticamente no lo tiene ningún país, ni siquiera de por acá, el ochenta por ciento de la población iba a Misa. Muy probablemente, para el año dos mil veinte o dos mil treinta, lo que vamos a encontrar es que el ochenta por ciento de la población no se reconoce de ninguna religión, en cincuenta años.

Y durante esos cincuenta años, tú puedes hacer turismo, tomar fotos y qué bonito país, y no te das cuenta de nada. Entonces, así como hay que bucear en la Palabra de Dios, así hay que bucear en los signos de los tiempos. Pero bucear en los signos de los tiempos no es meterse en un carrusel de propaganda, de consumismo y de todo tipo de experiencias. Acuérdate que se supone que tú eres un evangelizador, y la idea es que tú vas a evangelizar, la idea no es que el mundo te va a evangelizar a ti, lamentablemente eso puede suceder.

Un Maestro de la Orden que se llamó Vicente de Couesnongle, él hablaba de la contemplación de la calle, no me cabe duda cuál era sentido que le daba el Padre Vincent a esa contemplación de la calle: es ver esto que está sucediendo. Pero la contemplación de la calle para muchos frailes significó: "Uyy, permiso para ir a todos los centros comerciales, todos los balnearios, pasarla bueno, tener hogares en todo el mundo, por lo menos el mundo que yo he conocido, la manera más eficaz de tranquilizar a un niño es ponerlo en frente de un televisor, enchufarlo a un televisor.

"Ah, pero es que le ponemos únicamente los canales infantiles", usted no tiene idea del veneno que tienen esos canales infantiles. Yo sólo le digo, un día que esté desocupado, que no deben ser muchos los días, pero supongamos que usted tiene un día desocupado, póngase a mirar los canales infantiles. Yo estoy seriamente preocupado. Yo tengo, por ejemplo, una sobrina que tiene en este momento doce años, y ella es feliz mirando el canal de Disney y feliz mirando el canal de no sé qué, yo estoy muy preocupado.

¿Porque sabe usted qué pasa? Vamos a suponer que usted es un niño. Entonces usted de niño admira a un cierto actor o le cae bien un cierto actor del canal infantil, el actor crece y usted crece, ese actor que ha sido lo que se llama un "role model", un modelo, una referencia parea usted, esa dirección sigue.

¿Qué fue lo que pasó, por ejemplo, con Britney Sperars? Que luego cometió todo tipo de barbaridades, después parece que se ha ajuiciado un poco, medio loca esa señora, utilizada por los papás, explotada en muchos sentidos, bueno, ¿qué pasó con ella? Cuando ella era una preciosa adolescente, porque era bien bonita la señora esa, cuando ella era una adolescente, millones de adolescentes la miraban a ella, ella crece y luego empieza a hacer todo tipo de barbaridades. Esa relación de "yo tengo poder sobre ti", "yo soy un modelo para ti", "yo soy una referencia para ti", eso sigue.

¿Cuál es el terror que yo tengo con el canal Disney? Que Justin Bieber, que ahora es la gran referencia para muchachitos y muchachitas en todo el mundo, que Justin Bieber, de aquí a tres años, o a cinco años, o a diez años, dice: "¿Saben qué? Creo que voy a salir del closet". Entonces, cuando sale del closet Justin Bieber, como cuando sale del closet Ricky Martin, como cuando sale del closet cualquiera de ellos, o cuando, no necesariamente que se vuelvan gay o que se declaren gay, sino que empiezan, "no, el círculo de los matrimonio", eso tiene poder sobre esos niños.

Lo de los canales infantiles es muy delicado, es un asunto serio, porque los canales infantiles determinan las referencias, los modelos, y luego esos modelos crecen, entonces, si Britney Spears hace eso, eso es lo que se debe hacer; y si Brtney Spears es loquísima,- escrito con "k", porque en Facebook loquísima se escribe con "k"-, si Britney Spears es "lokísima", entonces yo tengo que ser también lokísima".

"Britney Spears es "lokísima" con sus amigas y con sus amigos, entonces yo soy "lokísima" con mis amigas y con mis amigos, y lo único aburrido en mi vida es la Iglesia, la Iglesia que es tan anticuada, la Iglesia que no se pone al día, la Iglesia que es como un dinosaurio, esa Iglesia que no se actualiza, esa Iglesia que no nos comprende, y usted es representante de esa Iglesia". ¿Ve? Entonces nosotros somos representantes de un dinosaurio, nosotros somos piezas de museo, eso logran los canales infantiles.

Estos son sólo ejemplos, hermanos, de cómo necesitamos vivir nuestra vocación. Hay que bucear en la Palabra de Dios y hay que bucear en las realidades los signos de los tiempos. La contemplación de la calle no es ande para arriba y ande para abajo, la contemplación de la calle en la lectura profunda: qué está pasando aquí, qué está sucediendo con la esperanza de la gente.

Le voy a contar ahora una situación chistosa y trágica. ¿Ustedes se acuerdan que hay un campeonato de fútbol que llama Sub-20? Se llama Sub-20 porque se supone que las personas que participan ahí son de menos de veinte años. El campeonato Sub-20 se jugó en Colombia el año pasado. El campeonato Sub-20 que se jugó en Colombia el año pasado tenía una gran final, pero había miedo de que lloviera en esa final, entonces contrataron a un brujo y le pagaron dinero de la Secretaría de Deporte, de no sé qué, ahí aparece el cheque que le pagaron al brujo para que hiciera un ritual para que no lloviera.

Ese es un chiste, ¿cierto? Y dirán: "¡Ah, pero tanto problema por eso!" No, no, no, eso no es un chiste, ni es un chiste de Evo Morales, ni es un chiste el retorno del indigenismo como palabra definitiva de poder sobre la naturaleza.

Usted tiene que estar muy atento a eso; no, aquí no se trata de si soy amigo o enemigo de Evo Morales, seguramente hay cosas que ha hecho muy bien; aquí no se trata de amistad personal ni se trata de gusto político, se trata de que usted es fraile predicador, se trata de que su mirada escruta, y se trata de que usted dice: "Oiga, ¿qué pasa con la credulidad de la gente en estos momentos? ¿Qué implicaciones tiene esto?" Entonces la persona que firmó ese cheque dice: "No, no, es que ese es un servicio técnico que él prestó, una asesoría que él prestó".

Si usted va al amado pueblo de Bolivia, entonces usted se encuentra que hay una capellanía de la casa presidencial, una capellanía de sacerdote inca, un sacerdote de la religión de ellos. Entonces hay un chamán, o sacerdote, yo no sé cuál es el nombre técnico, eso tiene un nombre técnico, que está recibiendo su sueldo. No hay ningún sacerdote católico al que se le esté pagando dinero por un oficio semejante, no se le paga. Dese cuenta.

Easa cosas no son anécdotas, eso no es simplemente para decir: "¡No, qué locura! ¡No, es que Evo Morales, loquísimo! ¡Ese tipo es loquísimo!" No, no, no, no son anécdotas, ¿qué implicaciones tiene eso?

Esta anécdota la he contado en muchas partes. Cuando en una empresa de computadores en los Estados Unidos les dan el día libre a todos los empleados, un día, les dan el día libre, imagínese lo que vale darle el día libre a tanta gente, ¿sabe para que les vaya bien. ¿Qué indica eso? Además de la ria que nos causa, ¿qué indica esos? ¿Qué le dice eso a usted? ¿Qué produce dentro de usted? Yo espero que eso le produzca adentro a usted una sensación de urgencia.

El que lee los signos de los tiempos, el que los sabe leer, siente la urgencia del amor de Dios y así entiende en qué consiste la Buena Noticia.