V035002a
Fecha: 20111216
Título: En Jesucristo esperamos la plenitud de la luz, la plenitud de la revelacion
Original en audio: 4 min. 23 seg.
Me resultan particularmente interesantes aquellas ocasiones en que Jesús habla de Juan Bautista. Es sobre todo el evangelio según San Juan, por supuesto este es Juan el Evangelista, es sobre todo ese cuarto evangelio de San Juan el que nos presenta de un modo más claro el contraste y al mismo tiempo el parecido y el proceso que se da entre Juan bautista y Cristo Nuestro Señor.
Y yo creo que lo que aprendamos en esta materia es importante porque precisamente el Adviento es también un paso, un paso que va de la esperanza a la alegría, que va de la espera a la posesión del amado, este Cristo que ya está cercano.
¿Y qué es lo que encontramos? Por ejemplo, nos dice el Evangelista Juan que Juan el Bautista era la "voz" San Juan 1,28, mientras que Cristo es la "Palabra" San Juan 1,1. San Agustín tiene una hermosísima meditación sobre esto, cómo la voz es aquello que pasa, mientras que la palabra es aquello que queda; cómo la voz resuena y despierta, mientras que la palabra ilumina, penetra, permanece, reina. Esa es una comparación que hace entre Juan el Bautista y Jesucristo.
En otro lugar del evangelio encontramos a Jesús refiriéndose a Juan, y dice estas palabras: "Entre los nacidos de mujer, no hay otro como Juan; y sin embargo, el más pequeño en el Reino de los Cielos es mayor que él" San Lucas 7,28. Es un lenguaje extraño porque al mismo tiempo es hablar de la grandeza de Juan pero de la limitación que tiene Juan. A llamarlo "el más grande de los nacidos de mujer" San Lucas 7,28, hasta cierto punto está diciendo cristo: "Es lo más grande que dan las fuerzas humanas".
El ser humanos por sí mismo no puede alcanzar nada más grande que Juan, pero ese es el ser humano por sí mismo, podríamos decir, hasta ahí llega la naturaleza humana, ¿pero qué sucede, que podremos esperar si Dios nos hace partícipes de su naturaleza divina? Y esto es exactamente lo que sucede cuando introducimos esa palabra, "la gracia", cuando hablamos de "gracia de Dios", estamos hablando de la auto comunicación de Dios, estamos hablando de aquello que anunció Joel: "Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne" Joel 2,28, dice el Señor.
Y entonces en el Reino de Dios lo que está sucediendo es a una escala distinta y por supuesto superior a la de Juan, porque ya no entra en juego solamente la naturaleza humana, sino que es esa participación de la naturaleza divina.
En el texto de hoy, capítulo quinto de San Juan, encontramos a Cristo diciendo que Juan era una luz, una luz que brilló por un instante, y dice a los judíos: "Ustedes se alegraron y quisieron gozar de esa luz por un instante" San Juan 5,35, pero ese resplandor, ese relámpago de Juan habría de dar paso a un Sol, un Sol que permanece y que es Jesucristo.
Y ese Sol de Jesucristo es el que nosotros estamos esperando; no queremos únicamente el relámpago del despertar de una conciencia, queremos esa claridad, queremos esa plenitud que sólo puede darnos Jesús el Señor.