V032004a
Fecha: 20101214
Título: Quien conoce su fragilidad lo espera todo del Senor
Original en audio: 4 min. 9 seg.
Yo creo, mis hermanos, que esta tercera semana de Adviento, -y ya vamos en el martes-, es de gran enseñanza para nosotros. Estamos aprendiendo en qué consiste esperar a la manera cristiana, porque esperar no es simplemente resistir, resignarse, aguantar, mirar el reloj. Esperar es un ejercicio de confianza, esperar es una lectura profunda que hacemos a la realidad que nos rodea, como Cristo enseñó a sus discípulos: Hay que mirar los signos de los tiempos.
En la primera lectura del día de hoy, el profeta Sofonías, en su capítulo tercero nos presenta la figura del resto de Israel. Y aquí hay una nueva enseñanza sobre la esperanza. No todos están abiertos a la esperanza en Dios, pero hay unos que sí. El profeta se da cuenta, leyendo los signos de su tiempo, se da cuenta que hay algo que puede interrumpir radicalmente la acción de Dios en nuestra vida. y ese algo se llama la arrogancia.
Aquél que se fía de sus propias fuerzas, aquél que pone toda su confianza en sí mismo jamás entenderá el poder de Dios. Además, el arrogante camina hacia la ruina porque, finalmente, la vida trae siempre esa clases de sorpresas dolorosas que destruyen nuestra vana confianza.
Cuando llega la enfermedad, cuando llega una quiebra, cuando nos traicionan nuestros enemigos, o nuestros amigos, cuando llega finalmente la muerte, pues ya no podemos apoyarnos en nosotros mismos. Por eso, ¡ay de aquél que no tiene más amigo que el mismo! ¡Ay de aquél que no puede contar con nadie más!
A través de este camino, Sofonías descubre que Dios está preparando un resto, es decir, hay un germen nuevo, hay un remanente, y ese resto de Israel está constituido por todos aquellos que han pasado por el sufrimiento, pero atención a esto, han aprendido de su sufrimiento. Aquellos que han descubierto, en medio de sus errores, en medio de sus carencias, incluso en medio de sus pecados, han descubierto, que nada pueden sino en Dios, esos van a formar como el germen nuevo, esos van a ser la semilla de esperanza para toda la humanidad.
Algo parecido está en el evangelio de hoy en el Capítulo 21 de San Mateo. Jesús dice abiertamente que aquellos que son descartados usualmente, es decir, publicanos, prostitutas, esa clase de personas que muy a menudo tienen una conciencia tan intensa de su propia fragilidad y de su propia necesidad, ellos son los que saben esperarlo todo de Dios, ellos son los que saben abrazarse a las promesas del Señor, ellos son los que Jesús llamará también bienaventurados, ellos son los que comprenden el Adviento.
Los que han llegado a conocer sus propias limitaciones, no se fían ya de sí mismos, sino que ponen su alegre confianza en el Señor.