V026007a

De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 20021214

Título: Mantener la fe en tiempos dificiles

Original en audio: 5 min. 23 seg.


Queridos Amigos:

Las lecturas de hoy nos hablan de Elías, pero sobre todo como una comparación con un hombre muy grande, con el Precursor, Juan Bautista.

Podemos decir que Juan Bautista fue como un segundo Elías, Juan Bautista fue como una presencia de Elías ya a las puertas de la llegada de Cristo, ¿y por qué es importante Elías? Porque este fue un Profeta que supo mantener la fe en unos tiempos muy difíciles. Elías es el Profeta que cuando todo el pueblo cayó en idolatría, él permaneció fiel a Dios y supo ser testigo de Dios.

Podríamos decir que era una especie de especialista en llevar la contraria, en no dejarse llevar por la corriente, digo mejor, y así también fue Juan Bautista.

Los poderes políticos y religiosos del tiempo de Elías trataron de domesticarlo, pero Elías no se dejó, y los poderes políticos y religiosos del tiempo de Juan Bautista trataron también de dominarlo, pero Juan tampoco se dejó. Estos dos se parecen mucho en eso, son temperamentos independientes, libres, apasionados por la causa de Dios.

Juan Bautista es el Precursor de Cristo y necesitábamos una persona así, incendiada en amor, para que nos hiciera encontrar, para que nos permitiera encontrar lo que nosotros somos realmente, lo que verdaderamente somos, y así pudiéramos encontrar nuestros pecados, nuestros engaños, nuestras mentiras, para ser sanados por Jesucristo.

De pronto aquí hay una comparación que nos puede servir, tomada del mundo de las enfermedades y los enfermeros y enfermeras. Para que una persona se cure, primero se necesita que reconozca que está enferma; cuando la persona reconoce que está enferma, cuando reconoce que tiene una necesidad de curarse, entonces puede buscar quién le ayude.

Eso fue lo que hizo Juan Bautista, quien fue una voz libre rebelde, indómita, apasionada por Dios, una voz que no se le arrodilló a ningún poder de esta tierra, porque estaba enamorado de la Palabra del cielo, y una persona así, es la que nos ayuda a encontrar nuestras enfermedades espirituales, en el corazón.

Cuando ya se conoce la enfermedad, entonces ya puede venir el Médico y este es Jesucristo, así podemos entender la relación entre los dos. Juan Bautista fue el que hizo el diagnóstico a través de su testimonio libre, independiente, a través de su palabra ardorosa, apasionada por Dios.

Juan Bautista llevó a la gente a que conociera su enfermedad, para que luego llegara el Médico, Jesucristo, y pudiera darnos un tratamiento de Espíritu, de unción, de misericordia y de sanación.

Y este es el mensaje para el día de hoy. Vamos a sintetizarlo en una frase y con esto terminamos: necesitamos reconocer nuestra enfermedad, para poder reconocer a nuestro Médico. Sólo el que reconoce su necesidad, reconoce la solución; sólo el que tiene hambre, encuentra alimento.

Estos dos grandes de la santidad, Elías y Juan, ambos independientes, ambos enamorados de Dios, nos acompañen, guíen nuestro camino para que siempre podamos reconocer la necesidad que tenemos, y siempre podamos encontrarnos con Jesucristo.

Amén.