V025001a

De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 19951215

Título: "El Senor protege la vida de los justos, pero el camino de los impios termina mal"

Original en audio: 2 min. 54 seg.


Pienso que podemos resumir la enseñanza que la Iglesia nos ofrece en este día de Adviento con la frase del Salmo que la misma Iglesia nos da como respuesta al texto del capítulo 48 de Isaías, concretamente aquella frase: "el Señor protege el camino de los justos, pero el camino de los impíos acaba mal" Salmo 1,6.

Se nos habla en esta sencilla frase de que hay algún márgen de libertad y de escogencia para el ser humano. Y de hecho, este Salmo es todo él una invitación a que escojamos el camino de Dios, y así se realza la libertad de la creatura humana.

Pero por otra parte, en esa doble escogencia el hombre también está jugándose, si se arriesga por su cuenta, al camino de los impíos en el que no cuenta con protección alguna, o se arriesga, porque también ese es un riesgo, por el camino de Dios en el que encuentra su Protector.

Son dos sendas y cualquiera de las dos puede escoger, pero si se toma el camino de Dios, Dios protege; si se toma el camino del mal, el camino del impío, ahí no hay quién proteja, y por lo tanto, la creatura que ha sido hecha por Dios, se queda sin sustento, se queda sin su base y finalmente se desmorona.

No es tanto que Dios persiga al malvado, no es tanto que Dios esté afanado en castigar al que no le hace caso, es simplemente que el hombre, separado de su Fuente, separado de su Creador, se desmorona por su propio peso, se deshace, se disuelve; y esa disolución y ese deshacerse, ese es el mal, y de ahí los reproches del profeta, como de Nuestro Señor en el evangelio: "Si hubieras hecho caso" Isaías 48,18.

Estáte atento, estáte atenta a la Palabra de Dios, recibe esa Palabra como lo único que puede construirte, encuentra en ella tu fortaleza y así encontrarás también quién te proteja.

Porque aunque parezca más difícil el camino del bien, ése tiene base y ése tiene quién proteja; aunque parezca más sencillo el camino del impío, ése no tiene quién lo proteja, ése no tiene quién provea sobre él, y por eso tarde o temprano se deshace.

Tomemos, pues, esta decisión por la vida, esta decisión por Jesucristo; hallemos en El nuestro protector, nuestro cimiento y encontraremos también quién nos conduzca hasta nuestro término.

Amén.