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De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 19970101

Título: Encontremos a Cristo en el regazo de Maria

Original en audio: 5 min. 55 seg.


Un Ángel, Gabriel, evangelizó a la Virgen María; otro Ángel, de quien no se dice el nombre, se dice que es Ángel del Señor, evangelizó a José. Ángeles evangelizaron a los pastores, y aquí vemos cómo se va prolongando la noticia del Evangelio, y se va realizando la voluntad de Dios, la salvación de los hombres.

Estos pastores son las primicias de la obra evangelizadora de Jesucristo, y lo que se dice de ellos, puede decirse también de nosotros y de todos cuantos hemos acogido el Evangelio del Señor a lo largo e los siglos.

"Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho" San Lucas 2,20, esta es la obra del Evangelio. Es, ¿habían dicho quiénes? Los Ángeles que cantaban el gloria.

"Todo como les había dicho" San Lucas 2,20, porque escucharon primero la noticia y luego encontraron la Palabra, porque primero llegó hasta ellos el eco de la alegría, y después la alegría misma en su canto.

Todo evangelizado, entonces, es recibir primero esa noticia de Cristo, y es encontrarse después al Señor y poder dar gloria y alabanza diciendo: "Todo es como me lo habían dicho" San Lucas 2,20.

Así puede uno preguntarse si realmente ha sucedido eso en su vida, cada uno puede preguntarse de su propia vida, ¿usted podría decir que se ha encontrado con Cristo y que todo esto no se lo habían dicho? O usted simplemente repite la noticia como un chismoso.

La diferencia entre en chismoso y un evangelizador es que el chismoso tiene que decir: “Dizque salva”, “dizque perdona”, “dizque es una gran noticia”, yo sé de mucha gente que ha estado muy feliz", "yo sé de gente que le ha cambiado la vida"; ese es el chismoso.

El evangelizado y el evangelizador, en cambio, son siempre una misma persona, mejor dicho, no se puede ser evangelizado sin convertirse en evangelizador y no se puede ser evangelizador sin haber experimentado el Evangelio, sin haber dicho como los pastores: "Tal y como nos lo habían dicho" San Lucas 2,20.

Estos pastores encontraron la buena noticia allá en Belén, encontraron a María y a José y al Niño acostado en el Pesebre, eso es el lugar para encontrar a Cristo, ¿qué hay que hacer para encontrar a Cristo? Pues hay que ir a donde María, hay que ir donde José, hay que ir al Pesebre; hay que ir al corazón de María en donde está guardada, adorada, celebrada, meditada, contemplada, amada la Palabra de salvación.

Hay que acudir al corazón de María que "meditaba todas estas cosas en su corazón" San Lucas 2,19, ¿dónde hallaremos nosotros los pobres, dónde hallaremos a Cristo Jesús? Lo hallaremos como lo hallaron estos pastores pobres, lo hallaremos en el regazo de María. ¿En dónde encontraremos nuestra salvación? No en el esplendor de un palacio lleno de lujos, tampoco en la altivez de una academia de altas ciencias, tampoco en la belleza de jardines cuidados, decorados.

Lo encontraremos allí en la humildad del Pesebre, en las afueras de una ciudad olvidada. Hay que saber buscar a Cristo para poder encontrarlo, y este Pesebre, en su pobreza, nos habla de la pobreza de esta Virgen; y esta Virgen, en su pureza, nos habla de la virginidad de esa pobreza.

Hay que saber buscar a Cristo ahí, y encontrarlo en el regazo de María, y encontrarlo en su corazón que medita la Palabra, y encontrarlo en la humilde oración de San José. Ellos y los pastores, ellos y la noche, ellos y el pesebre tienen el secreto de la Navidad, tienen el secreto de Cristo.

Hay que encontrarse con este Cristo, para luego poder decir: “Es cierto, es verdad, todo es como nos lo habían dicho”.