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De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 19960726

Título: Joaquin y Ana, Santos protectores del matrimonio

Original en audio: 9 min. 58 seg.


Queridos Hermanos:

Hoy la Iglesia Católica celebra la memoria de San Joaquín y Santa Ana, los padres de la Virgen María. Según antiguas tradiciones, que se remontan más o menos al siglo segundo y al siglo sexto, Joaquín y Ana son los padres de la Virgen, y por eso son también los abuelitos de Jesús. Estamos hoy celebrando entonces a esta pareja, a este matrimonio, del cual apenas sabemos el nombre.

Uno puede preguntarse cómo asegura la Iglesia que ellos fueron santos. Me parece que en ese matrimonio se cumple muy especialmente aquella Palabra de Jesús: "Por sus frutos los conoceréis" San Mateo 7,20. Y lo único que sabemos de San Joaquín y de Santa Ana, prácticamente lo único cierto que sabemos, es que son los padres de la Virgen María.

Y así como Jesús es llamado fruto del vientre de María, por ejemplo en el Ave María decimos: "Bendito es el fruto de tu vientre, Jesús", así también tenemos que decir, que María misma es fruto del amor y del matrimonio, es fruto del hogar de Joaquín y de Ana.

Por consiguiente, estamos diciendo que San Joaquín y Santa Ana son santos, ya que sólo de este modo es explicable que haya sucedido en ese matrimonio, en ese hogar, la inmensa bendición que significa María; porque Ella es la bendita entre todas las mujeres.

Les confieso que hace mucho tiempo, yo sentí bastante lejanos a estos dos Santos, a este matrimonio, y no se me ocurría, ni qué pensar, ni qué decir sobre ellos, si no sabemos siquiera dónde nacieron. Seguramente vivieron en Nazaret, porque allá estaba María cuando la Anunciación.

Debieron ser personas sumamente humildes, sumamente pobres, absolutamente anónimas como esas parejas, me imagino yo, que a veces se encuentra uno cuando en su predicación, en misiones, se va a un determinado pueblo, y se encuentra con que hay matrimonios que llevan una vida como escondida, pero de gran virtud y de grandísimo amor a Dios.

Aparte de eso, yo me decía, ¿qué más se puede comentar? Hoy creo que sí hay mucho por comentar de San Joaquín y de Santa Ana.

Les voy a contar que tuve yo un par de amigos; primero conocí a uno, y después conocí a la otra. Ellos se hicieron novios, se casaron. ¡Maravilloso! ¡Bellísimo!

Bueno, yo tuve la oportunidad de conocerlos antes del noviazgo, en el noviazgo, y cuando se casaron. Un tiempo después del matrimonio, ya no nos pudimos ver tanto, y luego viajaron fuera del país.

Un día me comentaron siendo novios: "Nosotros queremos vivir cristianamente, queremos vivir según Jesucristo. Hemos encontrado el amor de Dios en nuestra vida, nos queremos como pareja, pero además queremos fundar un hogar verdaderamente cristiano". Y me preguntaban: "¿Qué consejo puede darnos usted, padre?" Pero la verdad, ellos me dicen Fray. "¿Qué consejo puede darnos, Fray? Queremos hacer realmente un hogar según Dios".

Y yo les decía a ellos, llamémoslo una inspiración del Espíritu: "Si ustedes quieren ser verdaderamente nobles ante Cristo Jesús, y quieren ser esposos ante Dios, adopten ustedes como Patronos a San Joaquín y a Santa Ana".

Bueno, esta gente lo tomó en serio, y efectivamente, eligieron como Patronos de su matrimonio a Joaquín y a Ana. Cuando fui a visitarlos después del matrimonio, me encontré que tenían en la sala un cuadro que habían mandado hacer con San Joaquín y Santa Ana como protectores de su matrimonio.

Nosotros sabemos bien, que nuestra salvación viene por Jesucristo: Él es el Redentor, Él es el Salvador. Pero también sabemos, porque así lo enseña nuestra fe, que Cristo fue engendrado de las entrañas de María Santísima, sin concurso de varón.

Ahí no hubo más que la obra misteriosa pero realísima, profunda, maravillosa del Espíritu en el vientre de María. Y precisamente la Iglesia encuentra en San José, modelo de esposo, pero también Patrono, protector, guía y modelo de castidad.

María Santísima, en cambio, sabemos que nació de una unión sexual. Ella nació del matrimonio y de la unión sexual entre Joaquín y Ana. Y así, a mí me parece que en estos esposos hay un modelo, y hay una intercesión especial para santificar la vida sexual del matrimonio, para santificar la intimidad del matrimonio.

Como esta pareja de amigos míos, realmente me tenía mucha confianza, y yo a ellos, me atreví a decirles lo siguiente: "Vivan ustedes de tal manera su matrimonio, vivan su intimidad de pareja con tantísimo amor, como si fueran a engendrar a la Santísima Virgen María".

Porque, ¿qué celebra la Iglesia el ocho de diciembre? La Inmaculada Concepción de la Virgen. Esto significa que desde el primer momento de su concepción, María fue, por un privilegio especial de Dios, por los méritos de Cristo, y para salvación del mundo, preservada del pecado original.

Bien, pero María sólo podía ser educada en un hogar donde fuera protegida, donde fuera florecida, donde pudiera dar fruto esa gracia singularísima de la Inmaculada Concepción. Es evidente que la Inmaculada Concepción de María sucedió en el vientre de Ana, y es evidente que sucedió por la unión íntima de Joaquín y Ana.

Esto, ¿qué significa? Que creo, debemos predicar a Joaquín y Ana, como protectores, como modelos, como ejemplos de la santidad de la sexualidad en el matrimonio.

De la unión íntima entre ellos, Dios quiso santificar a María desde el primer instante de su Concepción. Al comprender yo que la Inmaculada Concepción de la Virgen sucedió en el vientre de Ana, me dí cuenta que Joaquín y Ana son Santos de lo más actual y de lo más necesario hoy.

Esta pareja de amigos, hasta el momento en que pude verlos, porque ya después viajaron fuera del país, es para mí un testimonio de lo que significa una vida en la que el amor se expresa, la intimidad se da, pero la santidad se busca con todas las fuerzas del alma.

Ayúdenme, pues, queridos amigos, a hacerle propaganda a Joaquín y Ana; ayúdenme a crecer en la devoción y en el amor a San Joaquín y a Santa Ana como protectores, como amigos, como modelos del noviazgo, del matrimonio, y especialmente de la intimidad.

Dios, que hizo todo el cuerpo humano, Dios, que imprimió su imagen, no solamente en el hombre, ni sólo en la mujer, sino en el hombre y en la mujer, Dios sabe bien que nuestra santidad tiene que darse en todas las áreas de la vida.

Y aquellos que tengan o piensen tener pareja, miren hacia Joaquín y Ana como amigos, como modelos, como protectores. Ese mensaje quería compartir con ustedes.

Que ellos nos acompañen en esta celebración, y que nos enseñen a recibir la bendición de Dios, Nuestro Salvador.

Amén.