Sfra006a
Fecha: 20111004
Título: Francisco de Asis descubre a Dios como Padre porque mira a Dios desde los ojos de Jesus.
Original en audio: 4 min. 53 seg.
El cuatro de octubre nuestra Iglesia Católica recuerda y celebra a San Francisco de Asís, indudablemente uno de los santos más conocidos, más populares. Yo pertenezco a la Orden Dominicana, fundada por Santo Domingo de Guzmán; este fundador nuestro vivió entre mil ciento setenta y mil doscientos veintiuno. Francisco de Asís fue contemporáneo de nuestro Fundador, de Santo Domingo. Se cree que Francisco nació en mil ciento ochenta y dos y que murió alrededor de mil doscientos veintiséis.
Francisco y Domingo se conocieron, y hay una sólida tradición que considera que fueron amigos, amigos en Cristo. A ambos, de modo diverso, Dios les encomendó una misión: ayudar a sostener y a renovar la Iglesia amenazada por tantos peligros externos y debilitada por tantos pecados internos.
Por eso hay algunas representaciones pictóricas que nos muestran a Francisco y a Domingo como si fueran columnas que sostiene un templo, es decir, que sostienen a la Iglesia.
Otro cuadro famoso nos presenta el abrazo, abrazo fraterno entre Domingo y Francisco; y así, por ejemplo, nosotros los dominicos llamamos a Francisco de Asís "nuestro Padre San Francisco", porque consideramos que el mismo movimiento de renovación en el Evangelio que llegó al corazón de Francisco, obró también en nuestro Fundador.
Francisco es conocido, entre otras razones, por su amor a la naturaleza. Millones y millones de personas han visto grandes producciones de cine como "Hermano Sol, Hermana Luna", y en esas representaciones fílmicas Francisco viene a ser como una especie de de juglar, como una especie, en otras ocasiones, de hippie, alguien que por su cercanía a los sencillo, a lo elemental y a lo natural tiene un mensaje que darnos, una manera de recordarnos esas cosas importantes de la vida que a veces a uno se le pierden en medio de la codicia o en medio de los afanes del mundo.
Es justo decir que Francisco descubrió en la naturaleza una relación de fraternidad, una relación de familia que no todos descubren o descubrimos. Este es un aspecto sobresaliente de su personalidad y de su camino de santidad. Pero yo quisiera hoy destacar que este aspecto, llamémoslo ecológico de Francisco, no es exactamente el corazón ni el centro de su vocación. Francisco, para decirlo de una manera un poco ruda, no es un adorador de la naturaleza, si ama la naturaleza es porque ve en ella una expresión más de la bondad inmensa, de la bondad inagotable de Dios Padre.
De modo que es la paternidad de Dios, es Dios como Padre lo que ocupa el corazón de Francisco. Y ese misterio de la paternidad divina va unido al descubrimiento de Jesucristo como Redentor. Es decir, Francisco descubre a Dios como Padre porque mira a Dios desde los ojos de Jesús.
En la configuración con Cristo, en su abrazo con Cristo, en su cercanía con Cristo, en su manera de ser discípulo de Cristo, hasta llevar en sus manos las Llagas de Cristo, en esa identificación con Cristo, el hijo, Francisco, descubre quién es Dios como Padre, y descubriendo a Dios Padre, entonces también descubre cómo todo lo que ha salido de las manos de Dios, de alguna manera nos acompaña, y por eso la naturaleza es también familia para nosotros.
Devolvamos entonces el orden, devolvamos las cosas a su orden: primero Cristo y su redención, primero la Cruz, y de ahí la gratitud, y de ahí Papá Dios, y de ahí descubrir el mundo como casa para todos.
¡Gracias, Francisco de Asís!