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Fecha: 20001226

Título: En los martires aparece el buen corazon de Dios

Original en audio: 11 min. 5 seg.


Hay hermososo contrastes entre la celebración de ayer y la celebración de hoy, y este es un tema que todo buen predicador debe explotar. Por consiguiente, yo trataré de ser un buen predicador y de explotarlo.

El tema clásico es: ayer nació Cristo en la tierra, hoy nace Esteban en el cielo. Pero hay otras variaciones de este tema que nos ayudan: celebramos el comienzo de la vida de Cristo y celebramos el final de la vida de Esteban, no es otra cosa sino el comienzo de la vida verdadera.

Y hay otra imagen así cruzada que también es muy bella: ayer los Ángeles estaban asombrados de ver a Cristo en la tierra, y hoy Esteban está asombrado viendo a Cristo en el cielo. De modo que Cristo asombra en la tierra y en el cielo.

Además, Cristo ayer estaba envuelto en pañales, los pañales de la humildad; Cristo hoy está vestido en los ropajes propios de la gloria. De manera que la desnudez de Cristo, que fue patente en la Cruz, estuvo protegida por pañales de humildad y por esplendores de gloria.

Y esto es muy bello porque tiene unas resonancias místicas y esponsales maravillosas: el encuentro con Cristo desnudo sucede en la Cruz; antes de la Cruz, los pañales; después de la Cruz, los esplendores de la gloria. Pero donde podemos encontrarnos desnudos con Cristo es en la Cruz. La Cruz es el momento central de la vida de Nuestro Señor.

Otra reflexión que uno puede hacerse proviene de aquello que cantaron los Ángeles en la noche de Navidad. Los Ángeles decían, de acuerdo con este letrero que que encontramos aquí luminoso: "Gloria in excelsis Deo", así dice en latín y se suele traducir lo que sigue de la siguiente manera: "Et in terra pax hominibus bonae voluntatis", lo cual dio origen a un mal entendido.

Porque si luego pasamos del latín al español, lo que queda es esto: "Gloria a Dios en las alturas, y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad". Ahí parece que la buena voluntad es la de los hombres, como quien dice: "Los hombres que son de buena voluntad, los que no son malacarosos, esos tendrán paz; en cambio los otros, los que son tráfugas, los que son muérganos, esos se van a quedar sin paz".

Y claro que ese no es el sentido del mensaje de los Ángeles, porque entonces querría decir que el mensaje de Cristo es parea los que no son muérganos, y eso va en contra de los que mostró el evangelio, porque dijo Nuestro Señor Jesucristo: "Yo he venido por los muérganos""; Jesús dijo que venía precisamente por todos nosotros, los que caemos, seguramente, en esas clasificaciones.

Pero ese mal entendido tiene una razón de ser. "Bonae voluntatis, es un genitivo en latín que viene del genitivo griego "eudokías", que significa "que", pues eso, la raíz, "eu" significa bien, o bueno, de ahí viene Euvangelium", "Evangelio, Buena Noticia. "Eu" es bueno, y del "dokías", viene "docta", que significa opinión, significa voluntad, significa muchas cosas doctas, significa una expresión de gloria.

Entonces, el texto griego lo que habla es de la eudokía de Dios. Nos está diciendo que paz en la tierra a los hombres de la eudokía; ya hay aquí una eulalia, aquí es: "Los hombres de la eudokía".

¿Quiénes son los hombres de la eudokía? Ese genitivo en realidad es un calificativo de los hombres, pero no es una voluntad de los hombres, sino es la voluntad de Dios. Por eso está mejor traducido como decimos en el gloria actual en castellano: "Paz en la tierra a los hombres que ama el Señor".

Lo que se está diciendo es, que Dios tiene una bondadosa voluntad, un bondadoso designio para los hombres, de modo que la expresión de los Santos Ángeles es algo así como:" Paz en la tierra a los hombres para quienes Dios tiene un bondadoso designio; paz a los hombres, los habitantes de esta tierra, para quienes Dios tiene un bondadoso designio".

La paz que van a recibir esos hombres nace del bondadoso designio, del bondadoso plan, de la voluntad misericordiosa, de la eudokía de Dios. Paz en la tierra, esa paz viene del designio bondadoso de Dios.

Y por eso los Ángeles pueden anunciar paz, porque gente bien encarada o malacarosa ha habido en todas las épocas, eso no es nuevo ni es motivo de paz. Lo que sí es nuevo, y por eso se puede anunciar paz en la noche de Belén, lo que es nuevo es que ahora ha aparecido el bondadoso designio de Dios, y se expresa y se realiza en la Carne santísima de Jesucristo.

La Carne santísima es en ese pequeño Niño, esa carne santísima es la expresión visible, tangible, como somos nosotros y como siempre ha sido el mal, es la expresión sensible y tangible de un designio fantástico, de un designio maravilloso, un designio amoroso, un bondadoso designio que es el que va a traer la paz.

O sea que la Carne de Cristo es la expresión de esa eudokía, de esa buena voluntad. Y es maravilloso adentrarnos en esa buena voluntad, en esa voluntad buena. Porque casi siempre cuando hablamos de la voluntad de Dios es como en términos resignados: "Yo sí quisiera que mi papá se salvara, pero si no, haga Dios su voluntad".

Como quien dice, ¿la voluntad de Dios es como qué? Como lo último que se puede decir antes de protestar uno. Para no protestar, para no renegar, entonces que haga Dios su voluntad.

La voluntad de Dios es eudokía, es buena, es una voluntad buena, es lo mejor que Dios ha podido preparar para nosotros, dadas una cantidad de condiciones que en este momento no vamos a entrara analizar. Este tema de la eudokía o de la buena voluntad de Dios, del buen corazón de Dios, porque por ahí va la cosa, con Cristo se ha manifestado qué buen corazón tiene Dios.

¡Es tan bonito en italiano! En italiano resulta que aprendí, -yo no aprendí mucho italiano-, pero sí aprendí un poquito, por ejemplo aprendí que que allá, cuando se le va a decir a una persona "te quiero mucho", no se dice "mucho", no se dice "mucho", como si fuera de cantidad, sino se dice "bien", como de cualidad.

"Te quiero mucho", decimos en español, o decíamos. Entonces, "te quiero mucho", ahí hubo una cantidad, ¿no? Por eso, inmediatamente, se pregunta: "-¿Mucho es cuánto?" "-Como de aquí a la séptima". "-Bien, salí de la cualidad".

Eso es lo que ha quedado revelado en el nacimiento d Cristo. La Navidad es el tiempo para decir: "¡Qué modo tan piadoso!" ¡Qué ternura de amor la que tiene Dios para nosotros!" "¡Cómo nos quiere de bien! "¡Qué bien nos quiere! "¡Tanto nos ama!" "¡Ha quedado revelado el buen corazón de Dios!".

Eso es lo que revelan los mártires. Y esta es la otra relación que yo quería destacar con Esteban: en los mártires aparece el buen corazón de Dios.

Este hombre, mientras respiraba, entre pedrada y pedrada, iba rezando, rezaba por sus enemigos. Eso puede servir para más de un caso. Cuando usted recibe así mucha piedra, usted puede pensar: "Es el momento de manifestar el buen corazón de Dios", "Dios está manifestando el buen corazón".

El buen corazón de Dios se manifiesta en Cristo y se manifiesta en los testigos de Cristo. Es decir que los mártires son los testigos de la eudokía, del buen amor de Dios, del maravilloso, del dulce y tierno amor de Dios, que es incapaz de hacer daño, ni siquiera a sus propios verdugos.