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De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 20110513

Título: ¿Que importancia tiene para nosotros decir que "Jesus es el Hijo de Dios"?

Original en audio: 4 min. 1 4 seg.


Uno de los grande valores que tiene el libro de los Hechos de los Apóstoles es que nos va presentando no sólo el aspecto externo, es decir, cómo se va predicando cada vez en lugares más distantes y de distintas formas también, sino que nos presenta el aspecto interno, es decir, cómo el mensaje mismos se va comprendiendo con mayor profundidad, y por consiguiente se pone en distintas palabras o en distintas fórmulas.

Hoy por ejemplo, con ocasión de la conversión de San Pablo, aparece un resumen de la predicación. Recordamos cómo al final del texto dice que Pablo, ya convertido, empieza a predicar. Pero también nos dice, y esto es lo que quiero destacar, qué era lo que predicaba, es decir, cuál era la predicación cristiana en ese momento.

Y la síntesis que nos da San Lucas, que es prácticamente en una frase, es que Pablo predicaba que "Jesús es el Hijo de Dios" Hechos de los Apóstoles 9,20. Quiere decir que esta frase: "Jesús es el Hijo de Dios" Hechos de los Apóstoles 9,20 viene a ser como un resumen del Evangelio, es una síntesis apretadísima de lo que estaba diciendo Pablo, de lo que estaba ofreciendo como Evangelio a aquellos hombres y mujeres en ese tiempo.

Y por consiguiente, es un resumen que nos interesa a nosotros, porque a nosotros nos interesa el Evangelio. Entonces la frase "Jesús es el Hijo de Dios" Hechos de los Apóstoles 9,20 sintetiza la Buena Noticia. Y tiene que ser también una Buena Noticia para nosotros, cosa que motiva una pregunta muy legítima: ¿Por qué es una buena noticia que Jesús es el Hijo de Dios? ¿En qué sentido esa expresión es motivo, por ejemplo, de gratitud, o de alabanza, o de esperanza?

Pues es que sucede que el sujeto de esa frase, Jesús, es Aquel que muere en la Cruz; el sujeto de esa frase es Aquel que ha vivido una vida de servicio, es el que se ha gastado por los demás, es el que ha orado poniendo su vida en manos del Padre, es el que ha mostrado mansedumbre, humildad, pureza, y que finalmente ha terminado su existencia en esta tierra orando por enemigos que le torturaron cruelmente. Ese es Jesús.

Es decir, Jesús es el resumen, podríamos decir, es la expresión de esa manera de vivir. Y cuando se dice que este Jesús es Hijo de Dios, pues se está contando también que esa es la Palabra definitiva, se está diciendo que Ése es el que recibe la aprobación del Padre, y se está diciendo que Ése es el Ungido.

Por eso la expresión: "Jesús es el Hijo de Dios" Hechos de los Apóstoles 9,20, es hermana de la otra expresión: "Jesús es el Cristo, el Ungido, el Mesías". Y decir que es el Mesías quiere decir: "Así nos quiere Dios", "así quiere vernos Dios", "eso es lo que Dios espera de nosotros", "eso es lo que Dios quiere que se forme en nuestra propia vida", y también, "ese es el camino por el que Dios quiere darnos la salvación".

Que esta Eucaristía sirva para renovar nuestro amor y compromiso con este Jesús, con ese estilo de vida, con la misma esperanza, con la misma generosidad con la que Él vivió, cosa que indudablemente sólo podremos vivir si nos alimentamos de Él, como aparece también en el evangelio de hoy.