O302001a

De Wiki de FrayNelson
Saltar a: navegación, buscar

Fecha:20021029

Título: Descubrir la relacion entre el amor de Cristo por la Iglesia y el matrimonio cristiano

Original en audio: 6 min. 27 seg.


Hermanos:

Yo creo que esta parte de los escritos de San Pablo, me refiero desde luego a la primera lectura del día de hoy, es sumamente conocida, especialmente por los matrimonios que se celebraban hasta hace unos años.

Porque hasta hace unos años casi siempre la primera lectura en la celebración del matrimonio era este texto de la Carta a los Efesios, y donde se dicen muy claramente cosas que tal vez no suenan muy simpáticas, por ejemplo, "que las mujeres se sometan a sus maridos como al Señor" Carta a los Efesios 5,22, ¡imagínate eso!

"El marido es cabeza de la mujer, como Cristo es cabeza de la Iglesia" Carta a los Efesios 5,23, y en casi todos los matrimonios se leía este texto, era la famosa epístola del día del matrimonio.

No cabe duda que esa lectura, sobre todo si uno se queda con los versículos que acabamos de recordar, pues tiene un corte evidentemente machista.

Porque ahí de lo que se trata es de darle potestad y de darle autoridad al hombre, y se trata de dejar a la mujer en una posición de subordinación; pero decir que la Biblia es machista, por este texto, es injusto, porque no hemos tomado todo el texto.

El Apóstol es exigente, podríamos decir, con la mujer, pero yo digo que es muchísimo más exigente con el hombre. Es verdad que dice: "como la Iglesia está sumisa a Cristo, así también las mujeres deben estarlo a sus maridos en todo" Carta a los Efesios 5,24, pero eso significa que la mujer toma el lugar de la Iglesia.

¿Entonces al hombre qué lugar le toca? El lugar de Cristo. Y si es exigente decirle a una mujer: "Tú tienes que ser como la Iglesia con Cristo", es tan exigente o más exigente decirle al hombre: "Tú tienes que ser como Cristo con la Iglesia".

De manera que lo grave no está en decirle a la mujer que se someta al marido, lo grave está en no decirle al marido cómo tiene que ser con la mujer, esa es la parte grave. Por eso dice: "Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella" Carta a los Efesios 5,25.

Ese es el modelo del amor para el esposo, ese es el tamaño del amor para el esposo, entonces, la solución no es: "Democraticemos el matrimonio en el sentido que nadie se someta a nadie", esa no es la solución.

La solución es: "La mujer sometida al marido, pero el marido entregando su vida como Cristo la entregó por la Iglesia"; el marido entregando su vida por la mujer. Y así como le tenemos que pedir a la mujer que sepa obedecer, tenemos que pedirle al marido que sepa entregarse.

Aquí dice: "Amad a vuestras mujeres como Cristo amó a la Iglesia" Carta a los Efesios 5,25, y por eso cabe preguntarle a los maridos con qué calidad de amor aman a sus mujeres, ¿las aman como Cristo amó a la Iglesia? Y preguntarles también: "Oye, tú eres casado, ¿cierto? ¿Tú te estás entregando a ti mismo por tu mujer?"

Lo injusto no es que se diga que la mujer se someta al marido, lo injusto es que se calle cómo tiene que ser el marido, y la Biblia lo dice claramente: "Cristo amó a la Iglesia y se entregó a Sí mismo por ella para santificarla, purificándola mediante el baño del agua en virtud de la Palabra". Carta a los Efesios 5,25-26

Así deben amar los maridos a sus mujeres como a sus propios cuerpos. Quedémonos, pues, hoy con esa enseñanza. Lo que Dios quiere no es dos iguales, dos negociando por el poder. Eso no es lo que Dios quiere.

Hay otras instancias en la sociedad humana: en un negocio, dos socios son dos iguales, en un partido de fútbol, dos jugadores son dos iguales; pero en un matrimonio no son dos iguales, en un matrimonio no hay igualdad, en un matrimonio hay complementariedad, y por eso es distinto que se unan un hombre y una mujer, a que se unan dos hombres o a que se unan dos mujeres.

Como decía el Arzobispo de Sidney frente a una propuesta de grupos homosexuales, decía él: "Pero es que la Biblia dice que Dios creó a Adán y Eva, no dice que Dios creó a Adán y Esteban".

Hay una complementariedad, hay un mensaje en la diferencia, y la diferencia es: hombre, tú que eres el marido, entrégate según el modelo, según el tamaño de la entrega de Jesús; mujer, hay un compromiso también para ti, descubre el misterio de ser guiada, descubre el misterio de ser obediente.

Y entendemos que así como es imposible para un hombre entregarse sin amor, es imposible para una mujer obedecer si no se siente amada. El problema no es la obediencia, el problema es la calidad de amor de la pareja.

Cuando hay verdadero amor, entonces hay verdadera entrega de él, y hay alegría en ser guiada, hay alegría en ser liberada, hay alegría en ser acompañada por parte de la mujer.

Que Dios bendiga a nuestras parejas y que nos enseñe a descubrir las riquezas del amor de Cristo por su Iglesia, reflejadas en el matrimonio cristiano.