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De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 19980916

Título: Aspiren al regalo del amor

Original en audio: 9 min. 49 seg.


Hermanos:

Hay textos de la Biblia que se vuelven tan conocidos y tan famosos, que incluso entre las personas alejadas de Dios y de la religión, lo son. Este himno al amor (véase 1 Cor 12,31-13,13) es uno de los textos más conocidos y ha inspirado canciones, con y sin orientación propiamente religiosa, que recuerdan y que exaltan este amor generoso que trae Pablo en esta lectura.

Ya pensando dentro de la Iglesia, desde luego es muy conocido, pero desde hace tiempo tengo la impresión de que es mal entendido; me explico, aquí se nos hace una descripción de lo que es el amor y entonces uno como que va haciendo una especie de examen de conciencia, sobre si tiene o no tiene esas características: un amor que no se irrita, listo, esa ya no la tengo; un amor que disculpa sin límites, tampoco; un amor que es servicial, más o menos.

Uno podría hacer de este Capítulo 13 una especie de lista de examen de conciencia, pero la pregunta es si eso era lo que quería el Apóstol San Pablo; para eso está ese texto ahí, porque probablemente esa no era la intención de él y, efectivamente, si miramos más de cerca, el objetivo de este capítulo, no es mostrar todo lo que uno no hace, todo lo que uno no alcanza.

El propósito es distinto, ¿en qué capítulos cuenta San Pablo del amor? Se trata de los capítulos doce al catorce de la Primera Carta a los Corintios, que son unos capítulos dedicados a los carismas y entonces por eso lo compara con el don de predicar, el don de lenguas; lo compara con la sabiduría misma.

Él está hablando de los carismas. La palabra carisma significa regalo, es un regalo.

"Hermanos, ambicionad los carismas mejores" (véase 1 Corintios 12,31), tal vez no sea bien una traducción decir, "ambicionad", es más apropiado decir "aspirad a los carismas mejores". Ya cuando se empieza a traducir "ambicionar", ya empezó mal, ambicionado los carismas mejores.

Querer un regalo, no lo ambiciona; uno aspira a que le den ese regalo, "qué tan bueno que me dieran ese regalito, ese es el regalo que yo necesitaría", pero eso sí no está en mis manos. "Aspirad a los carismas mejores" (véase 1 Corintios 12,31).

Realmente, lo que nos está diciendo San Pablo en todos estos capítulos, doce, trece y catorce, es: "Mire, hay regalos y regalos"; hay regalos muy espectaculares, como el don de lenguas; hay regalos muy atractivos, como el don de sanación; hay regalos que dan cierta prestancia, como el don de predicar; hay regalos que incluso pueden llevar a la soberbia, como la sabiduría.

Hay regalos grandes, pero hay un regalo que es el más grande de todos; pero el hecho de que sea el más grande de todos, no le quita que sigue siendo un regalo.

Él no está hablando aquí de cómo uno tiene que esforzarse hasta reventarse, hasta que logre disculpar sin límites, creer sin límites, esperar sin límites y no llevar cuentas del mal, esto es enloquecedor, con las fuerzas de uno, esto es enloquecedor.

"Y voy a tratar de no llevar las cuentas del mal, pero hay que ver que me han hecho muchos males", por ejemplo, nadie está llevando cuentas, es como si a uno le dijeran:" bueno, intente no pensar en la mala cara de su enemigo", con que le digan esto a uno, le parece tener enfrente la cara del enemigo. No lleva cuentas del mal, ¿cómo hace uno para no llevarlas?

Entonces, el propósito de este capítulo trece de la Primera Carta a los Corintios, el propósito central no es, ¡atención!, no es que uno empiece a esforzarse, uno empiece a trabajar con una metodología para ver si logra esas cualidades, a ver si logra esas cualidades que describe el Apóstol, ese no es el propósito.

Él está hablando de regalos, y por consiguiente, ¿cuál sería el verdadero sentido de este texto? Lo que San Pablo está diciendo es que "a ustedes les gustan mucho los regalos y se fascinan con esos carismas, el uno tiene profecías, el otro tiene mensajes, el otro habla en lenguas, el otro interpreta, el otro cura, etcétera. Ustedes están fascinados, están tramados con los regalitos".

"Aspiren a los regalos más grandes", pidan esos regalos más grandes. O sea, lo que está diciento en esta Carta el Apóstol, es para que nosotros veamos, no cómo nos toca ser, sino cómo nos va a volver Dios cuando nos llegue el regalo del amor, que es una cosa totalmente distinta.

Pero lamentablemente este texto casi siempre se interpreta, "cómo nos toca ser", eso no es lo que estaba diciendo Pablo, él estaba haciendo de evangelizador aquí, estaba contándoles una buena noticia a los de Corinto, la gran noticia del amor de Dios y el poder del Espíritu, y el único temor del Apóstol es que esta gente se engolosine con el mensajito, con las lenguas, que se engolosinen con las sanaciones, las profecías, y se pierdan del regalo grande, del premio gordo.

Eso es lo que teme el Apóstol, entonces, por eso les dice: "Ustedes aspiren al regalo más grande, y miren cómo van a hacer ustedes cuando les llegue ese regalo grande".

Miren cómo nos va a volver Dios cuando nos llegue el regalo del amor, cuando nos llegue el carisma de los carismas, cuando llegue el regalo del amor a nosotros, todo va a pasar. Mira, nos vamos a volver comprensivos, nos vamos a volver serviciales, ya no tendremos envidia, ni vamos a presumir ni a engreírnos, no vamos a ser mal educados ni egoístas, y así sucesivamente.

Y cuando a uno le dicen eso, ¿tú sabes cómo te vas a volver tú cuando te llegue el regalo del amor? Mira, te vas a volver así y así. ¿Qué siente uno? Uno dice: "!ay, tan bueno eso, hola!", y, "qué rico que me llegara ese regalo". Eso era lo que quería el Apóstol que a nosotros se nos hiciera agua la boca, como cuando a uno le dicen: "¿Sí sabe lo que hay de comida? Prepararon..., y además sancocharon..., y al final un postre que usted no se lo imagina"; y entonces, a uno se le hace agua la boca, porque le están describiendo el regalo que le van a dar.

Eso era lo que quería el Apóstol, que nosotros supiéramos todo lo que va a cambiar en mi vida. ¿Pero yo llegaré a ser servicial siendo que yo soy la mata del egoísmo? ¿Verdad que yo voy a ser servicial? Soy terriblemente impaciente, soy presumido, me engrío.

¿Cuando llegue el regalo del amor de Dios, el carisma, yo voy a transformarme así? A mí que me den ese regalo. Yo si voy a pedir, voy a rogarle a Dios que me de ese regalo.

Eso era lo que quería el Apóstol,y por eso ha pintado con las mejores tintas y con los trazos más elocuentes, el regalo del amor, para que uno diga: "Yo quiero que me den ese regalo", y frente a ese regalo, qué cuento de lenguas, de interpretaciones; qué cuentos de profecías ni de sanaciones; lo grande es ese regalo, que es el regalo para la eternidad, porque es un cruce más grande que la fe, un regalo que es ..., yo quiero que me llegue de eso, pero bastante.

Eso era lo que quería el Apóstol. Si yo he logrado que usted tenga ganas de que le den ese regalo, entonces quiere decir que estas palabras sirvieron. Si no, que el Espíritu Santo ayude, que ayude y siga el Espíritu predicando en el corazón, y en cada uno se sienta el hambre, el hambre infinita del regalo del amor, porque ese regalo de amor hará de ti lo que Dios verdaderamente quiso decir.

Amén.