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Fecha: 19960906
Título: "Solo es libre el que aprende a caminar en la presencia de Dios"
Original en audio: 33 min. 25 seg.
Queridos Hermanos Amados en Cristo Jesús.
Doy gracias al Señor con toda mi alma en esta celebración de su Palabra, que es también celebración de su amor, que es también celebración de su Iglesia, que es también celebración de su gracia. Doy gracias al Señor por lo que Él ha hecho ya en esta noche y por aquello que va a seguir haciendo, con la gracia de su Palabra, con el don de su Espíritu.
Yo quiero compartir con ustedes unas palabras de reflexión sobre aquel Salmo que ha servido de respuesta a la primera lectura.
Amigos míos, es todo un programa de vida que nos ofrece Dios nuestro Señor en ese Salmo, hemos dicho al principio de esta Eucaristía y nos lo ha enseñado también San Pablo: “Para mí lo de menos es que me pidáis cuentas vosotros o un tribunal humano, ni siquiera yo me he pedido cuentas. La conciencia, es verdad, no me reprocha, pero tampoco por eso quedo absuelto; mi juez es el Señor” 1 Corintios 4,3-4.
Se trata de una invitación a vivir nuestra vida de cara a Dios, enfrente de Dios, en su presencia. Esta actitud radical de permanecer en la presencia de Dios, es uno de los sentidos de aquello que la Escritura en el Antiguo Testamento llama el temor de Dios.
No es el miedo a Dios, sino es el temor de Dios; el temor de Dios entre otras cosas es esa actitud profunda del que sabe: “Mi juez es el Señor” 1 Corintios 4,4. Esto significa que hay que aprender a llevar una vida que sea agradable a Él.
Porque uno se pasa la vida tratando de agradar a otras personas y dentro de esas otras personas también uno mismo, un día uno se cansa de darle gusto a los demás y entonces dice: “Yo simplemente voy a hacer lo que se me de la gana”, y en ese momento siente que es auténtico.
Pero casi siempre eso que uno dice que le ha dado la gana, es rara casualidad, extraña coincidencia, es lo mismo que está de moda, es lo mismo que hacen todos, es lo mismo que nos repiten orquestadamente los medios de comunicación.
¿Qué será que cuando una muchacha dice: “Voy a hacer lo que se me da la gana”, nunca resulta ser que lo que le da la gana ser virgen, pura? ¿No? Lo que le da la gana a ella y la gana de ella es la misma gana que le da a todas las que les da la gana y ella jura que es auténtica: “Yo soy tan auténtica, tan yo misma, soy tan absolutamente original…”
Si con un taladro rompiéramos la puerta, rompiéramos la pared del apartamento y pasáramos en el otro apartamento, hay una muchacha diciendo lo mismo: “Soy tan original, soy tan única…, por ejemplo, yo soy la única que vive como con esa libertad, yo vivo con esa…” "-¿Y dónde aprendiste esa libertad? “¡-Ah, yo nací así!”
"-¿Especialmente naciste así? ¿Te nació esa libertad desde que todo el mundo hace lo mismo? ¿Eres tan original en la manera de copiar a todas? Tu manera de repetir los esquemas del mundo es tan especial que puedes decirte que eres la mejor fotocopiadora, eres una fotocopiadora sumamente original".
¿Qué será que cuando un muchacho dice: “Yo voy hacer lo que a mí me provoque”, lo que a él le provoca nunca es "voy a ser obediente", "voy a ser correcto", "honrado", "voy a propagar el bien", "voy a ser alegría para los demás"?
Eso no es lo que a él le provoca, lo que a él le provoca es lo mismo que le provoca a los de la página de roqueros del Tiempo, del Espectador; eso es lo que a él le provoca. ¿Sí será de él? ¿Sí será de él eso? ¿O eso es lo que sembraron en él? ¿Eso será lo que otros pusieron en él?
Entonces pude decirse que uno vive en esto, por lo menos esas dos etapas. Primero uno vive pendiente de otros modelos o de darle gusto a otras personas, un día explota, tiene su grito de independencia y dice: “Voy a ser lo que a mí se me de la gana”.
Y resulta que ese “mí” y ese “a mí”, como estamos comprobando, no es sino un chiste, no es sino una mentira, porque resulta ser que es lo mismo que le da la gana a todo el mundo."Soy tan independiente para repetir lo que todos hacen".
Por eso créanme, hermanos, que sólo es libre el que vive en la presencia de Dios, sólo es libre el que es esclavo de Dios, sólo es libre el que aprende a caminar en la presencia de Dios. Y ese tener siempre presente a Dios y saber que Él es mi referencia, saber que Él es mi libertad, mi estilo, ese saber, eso, esa es la verdadera, la profunda libertad.
Recuerda lo que nos sucede en el libro del Éxodo, ¿qué le dice Dios al Faraón? “Deja que mi pueblo salga para que ofrezca sacrificios” Exodo 5,1; “que salgan de servirte a ti para que empiecen a servirme a mí”.
Bueno ¿Dios quería liberarlos de Egipto? Sí, ¿y entonces por qué dice que: “Ahora entren a servirme a mí”? (véase Éxodo 5, ), muy sencillo, porque servir a Dios y ser esclavo de Dios es la única libertad, esa es la gran libertad.
Y por eso Pablo se daba el lujo de siempre escribir: “Pablo, el esclavo de Cristo”, soy el esclavo de Cristo y estoy encadenado por Cristo y a Cristo” 1 Corintios 7,22; esa es una primera enseñanza que quería compartir con ustedes.
Segunda enseñanza. Bueno, luego uno se pregunta: "¿Y cómo será ese aprender a vivir una vida grata a Dios? Hoy la gente lo resuelve muy sencillo: "Mira, la solución es muy elemental, hay dentro de ti una luz, está más o menos entre el diafragma y las suprarrenales, se trata de tu centro visceral, allá como quien va para la bilis, pero va para el páncreas, arribita de la vejiga y mirando hacia el recto, más o menos por esa zona, ahí donde esa parte que se estrecha, en esa parte, ahí está la luz".
Entonces hoy la gente resuelve las cosas así, "tú tienes tu luz, es una luz que está en lo profundo de ti y si tú empiezas a bajar y a bajar por una cuerdita, en ese pozo que es tu vida, allá encuentras en el fondo de ese pozo que tú te unes al lago inmenso de la dignidad, porque tú eres divino"; cuando la persona oye que es divina dice: "¡Soy divino!" ¿A quién no le gusta que le digan que es divino?
Dicho sea entre paréntesis, esa ideología, que es muy propia de la New Age, de la Nueva Era, que es muy propia de una cantidad de movimientos medio naturistas, medio filosóficos, esa ideología, lo digo aquí en voz bajita, que no salga de aquí de nosotros, esa ideología peca contra el segundo mandamiento de la Ley de Dios: “No maltratarás el nombre de Dios”.
Ese cuento de que usted aquí como entre el hígado y el duodeno, arriba del colon, debajo de la pleura, ese cuento de que ahí tienes un centro luminoso y que tú eres divino, ese es un maltrato al nombre de Dios.
De manera que hay que saber que aquellas personas que se entran en ese cuento de que pueden escurrirse por una cuerda hasta el fondo del pozo y que en el fondo de su pozo son dos y se unen con la energía vital que recorre el universo, y con aquella luz que todo lo invade, y de esa corriente que pasa de reencarnación en reencarnación y todas las demás historias, aquella persona que admite eso, en el fondo maltrata el nombre de Dios.
Entonces una solución que se le da a este problema es: -solución entre comillas- “Claro, desde luego que hay que vivir según Dios, claro, no importa tu religión, no importa de dónde vengas, no importa cómo te llames, has acertado, lo que necesitas es una vida energética, necesitas una vida espiritual, necesitas una vida divina, necesitas una vida conectada con el absoluto, necesitas…”, y se cree, cuando le echan a uno toda esa parrafada, se cree que todos esos son sinónimos.
Eso es bastante grave, porque entonces lo que sucede es que Dios termina siendo aquello que yo defina de Dios, entonces resultan unos dioses más chéveres, unos dioses increíbles, y por eso ustedes nunca verán deprimido a un devoto de la "New Age: "¡Pero cómo me voy a deprimir, por favor! ¿Llegar a la depresión yo? Si tengo un Dios sumamente increíble”, es algo que cómo te lo expresara, es ago muy profundo, es algo sumamente espiritual, es algo como tan comprensivo".
"Yo me acuerdo, por ejemplo, cuando se me acabó mi tercer matrimonio y me tocó lo del aborto, en ese momento yo sentí que Dios...., yo creo que Dios estaba conmigo, en medio de los pataleos del niño que se moría, yo creo que ahí estaba una energía, había un algo que yo no entiendo, pero que hace que no vaya hacerme perder mi paz".
"Me hace el favor, mi paz me la respeta. Y usted, pedazo de cura, que viene aquí a quitarme mi paz, sepa que usted pertenece a otra Era. usted pertenece a la Era del pez, yo pertenezco a la Era del agua, sí, la Era de Acuario, mi color preferido es el fucsia pero estoy en la Era Azul. De modo, pues, que sepa y tenga claro, que mi paz está por encima de todo".
"Yo me acuerdo cuando mi hijo empezó a hundirse en la drogadicción, ese día que se ahorcó pensé: “A ver, ¿cómo hago para no perder mi paz? Yo no voy a perder mi paz, yo he encontrado una armonía, y una persona me sacó este cuarzo, de manera que usted no me va a quitar mi paz así nada más, pedazo de cura".
"Y yo sé que Dios es muy comprensivo", y no vayan a creer que este es un problema solamente de la gente que anda metida en el cuento de la Nueva Era o en cosas parecidas, en el fondo es el cuento que sucede mucho con aquello del Dios que es super bueno, es un Dios super tierno, este Dios es un Dios que comprende todo, sólo Él sabe por qué he golpeado a mi esposa, sólo Él lo entiende, Él sabe por qué hago yo las cosas, y en medio de mi borrachera y mi degeneramiento, yo siento la barbita de Jesús que me hace cosquillas".
Oye, y resulta un Jesús talla treinta y ocho para niño, ideal para mi tamaño, es un Jesús lycra, se adapta perfectamente; mire que es un Jesús con el que yo puedo hacer aeróbicos, con ese Jesús yo voy y vuelvo, puedo hacer lo que yo quiera, es un Jesús que me entiende perfectamente, yo estoy muy unido a Él; yo creo que estoy llevando una vida tan espiritual que va tocar agregarle otras cositas para que tenga animación.
Entonces llevamos tres pasos. Primero, la persona que vive tratando de darle gusto a los demás, como la cantidad de señoras herniadas porque hacen de su esposo un Dios: "¿Ahora qué tendré que hacer? ¿Y ahora qué tendré que hacer?"
Esas señoras podrán matricularse en el mismo club de los esposos herniados de: “¿Cómo contentaré a mi hija?” Ese club, en la rama masculina, se llaman “los paticos”, porque llaman a su esposa “patico”, "pantera", "tigresa" y "cobra", “los paticos”.
Entonces esa es la primera fase, la persona que intenta vivir dándole gusto a los demás; segunda fase: la persona que se erige como su única ley: “Yo soy el que decido y por eso he decidido ser igualito a todos; en este momento he decidido que me voy a peinar de una manera revolucionaria”.
La tercera etapa es: no, señora, hay que llevar una vida espiritual, hay que llevar una vida en Dios, pero resulta que es una vida en Dios que yo lo hago enterito, le pinto la nariz, le pinto los ojitos y ya cuando queda un Dios que a mí me sirve, entonces digo: "Ese es Dios", sea en versión Nueva Era o cualquier otra cosa de esas; un día uno se cansa de esas mentiras.
Es que es muy tenaz estarse uno inventando que no está solo, y en el fondo esas personas, en su esfuerzo de autenticidad de que "yo hago lo que se me da la gana", y esas personas que se quedan mirando una vela, las terapias que saca “Carrusel" en el "Tiempo": Cuidar la vela, hasta que aparezca un maestro que me diga si tengo o no que vender la moto.
Llega un día que le pasa lo que le pasó a una amiga mía que ya estaba en el cuento de la vela y luego en el cuento del yoga, que viene después del cuento de, por ejemplo, de estas señoras que venden proyectos y productos de maquillaje filosofía y algo más.
Entonces, mi querida amiga ya tenía como una vela y ahí ya estaba con la vela esperando la iluminación del maestro espiritual que iba a aparecer, oye, se llegó un momento en el que ella se hizo esta reflexión, y fue la gracia de Dios.
Hagamos de cuenta que ella tiene algo así como unos veintinueve o treinta años y ella se hizo esta cuenta: “Oiga, ¿entonces voy a llegar a los sesenta mirando velas?" Y entonces dijo: “Mal haya esta vida, yo treinta años mirando esta vela, a ver si me llega una iluminación de no sé dónde, y mire la vela, y luego cierre los ojos, y no sé qué aparece en los párpados".
Es que cuando uno mira una luz y cierra los ojos, quedan como imágenes en los párpados, precisamente por las partes de la retina que han sido estimuladas.
Entonces ella hizo ese ejercicio hasta que llegó a una conclusión que le cambió la vida: lo que aparecía en el párpado ¿saben qué era? La vela, entonces ella dijo: “Para llegar otros treinta años mirando una vela y después de la vela que me cambian por la terapia de que... voy a ascender, a la terapia de que...” entonces me van a cambiar a la terapia de oler la flor, "huele como a flor”, y luego me van a vender la terapia de..., y luego la terapia de..."
Un día uno se cansa de que le vendan caricaturas y le vendan simulacros que no remedian la soledad, ese día ojalá y no tarde, ese día uno empieza a abrir la vida a otra Palabra, yo no voy a hacer un dios a mi imagen y semejanza, sino voy a reconocer que yo soy imagen y semejanza de mi Dios, esa es la salud que nos trae la Palabra bendita.
Óyeme estas palabras, por favor, que están tomadas del Salmo 36 en la numeración de la liturgia, que es el salmo 37 de tu Biblia; créeme que en ese salmo 37 hay todo un programa de vida.
Si ya te cansaste de la vela, si ya te cansaste de oler la flor, y ya te cansaste de hacer rituales indígenas, y ya te cansaste de todas esas cosas, y buscas una palabra, pero una palabra que no te invente a Dios, te puede servir, -habría que presentar, desde luego, muchos argumentos, si hubiera preguntas, pero te puede servir el Salmo 37 en la numeración de tu Biblia, ahí puedes tener todo un programa de vida, que hoy nos ofrece la Santa Iglesia en la Eucaristía.
Mira: "Confía en el Señor y haz el bien; habita tu tierra y practica la lealtad. Sea el Señor tu delicia, y Él te dará lo que pide tu corazón. Encomienda tu camino al Señor, confía en Él y Él actuará. Hará tu justicia como el amanecer, tu derecho como el medio día" Salmo 37,3-6.
"Apártate del mal y haz el bien, y siempre tendrás una casa. Porque el Señor ama su justicia y no abandona a sus fieles; el Señor es quien salva a los justos, Él es su alcázar en el peligro, el Señor los protege y los libra, los libra de los malvados y los salva porque se acogen a Él" Salmo 37,25, Salmo 37,40.
Hermanos míos, esta es una palabra de Dios y es una palabra para tu vida, es una palabra sobre la cual tú puedes estructurar toda un programa para vivir agradando al Señor. De acuerdo, uno no tiene que vivir agradando a la gente y tampoco tiene uno que vivir desagradándola, pero uno no tiene que tomar como referencia última agradarle a los demás.
De acuerdo, tampoco puede tomar como referencia última mi capricho, porque mi capricho no es mi capricho sino lo que diga la propaganda de turno, eso no existe, mi capricho no existe, lo que existe es la publicidad, hermanito, y la moda, ahora se puso de moda, ahora no se puso de moda, eso es lo único que existe.
Tampoco es tomarse como referencia un Dios que yo me invente. Acepta la Palabra del Señor y haz de ella tu norma, "confía en el Señor, -dice aquí, confía en el Señor y haz el bien; habita tu tierra y practica la lealtad. Sea el Señor tu delicia y Él te dará lo que pide tu corazón” Salmo 37,3-4.
Vas a tomar esas palabras como norma de tu vida, te invito: “Confía en el Señor y haz el bien” Salmo 37,3. Mire, ¡qué bello! No es entonces que uno se vuelva un despreocupado ni un irresponsable, tampoco es que uno se obsesione pensando que su trabajo lo va a hacer todo, la dos cosas: “Confía en el Señor y haz el bien” Salmo 37,3.
“Habita tu tierra” Salmo 37,3. Yo desde que leí ese salmo la primera vez, con algún cuidado pensé: “Habita tu tierra” Salmo 37,3 significa, por lo menos para mí, Nelson Medina, para mí significa: “Deje de meterse en lo que no le importa, ¿sí?”
“Habita tu tierra” Salmo 37,3. Es que uno vive resolviendo las otras vidas, uno sabe qué es lo que tenía que cambiar en las otras personas. Los colombianos tenemos una vocación de presidente, la cosa más seria; aquí todo el mundo sabe qué es lo que hay que hacer, todo el mundo sabe.
¿Ustedes han visto una sola vez en la televisión, seguramente sí, yo no porque veo muy poquito la televisión, pero ustedes han visto que entrevisten a alguien: "-¿Qué cree usted que es lo que tendría que hacer el expresidente Gaviria en esta coyuntura que se presenta en la OEA?"
Yo, por lo menos, nunca he visto que alguna persona diga: “¿Sabe una cosa? Me declaro incompetente para responder esa pregunta, yo de eso no sé tanto; por favor, pregúntele a otra persona que este más informada”; yo no he visto una persona que diga eso.
"-¿Usted qué opina sobre las nuevas posturas de Boris Yeltsin con respecto al problema del Tíbet y su relación con China?" "-Bueno, yo creo que en ese caso...” Nosotros somos expertos en opinar, sobre todo “habita tu tierra”, ¿ya habitaste tu tierra? ¿Ya hiciste tu parte en lo tuyo? ¿Usted ya realmente resolvió su vida? ¿Usted ya es realmente responsable? ¿Se puede decir que usted es competente en lo suyo?
Es que uno se vive resolviendo las vidas de las otras personas; ¡métete en lo tuyo! ¿Qué hace uno hablando y hablando de tanta gente? Haga la prueba, por favor, después de ponerle colchones a las paredes, por si acaso hay accidentes, haga la prueba de no hablar simplemente, no hablar de nadie, ni bien ni mal, no hable de nadie; si usted siente que es grave, utilice colchones en las paredes, pero haga eso.
Catalina de Siena recibió un mensaje en que el Señor le decía: “La lengua, la palabra humana, yo la creé para tres cosas: para acusar los propios pecados, para darle gloria a mi nombre y para edificar a los hermanos”. Antes de decir una palabra usted piense de cuál de esas tres va a ser.
Entonces, mis hermanos, “habita tu tierra y practica la lealtad" Salmo 37,3. Sea el Señor tu delicia, y Él te dará lo que pide tu corazón” Salmo 37,4, uno intenta cambiarle el orden, "que me dé lo que pide mi corazón", primero mi corazón, ¿no? "Sea el Señor tu delicia y Él te dará lo que pide tu corazón" Salmo 37,4.
"Encomienda tu camino al Señor, confía en Él, y Él actuará" Salmo 37,5.
Hermanos, el juez es el Señor. La invitación en esta noche es: vamos a unirnos con Él, vamos a caminar en su presencia; "confía en el Señor y haz el bien” Habita tu tierra y practica la lealtad” Salmo 37,3; vive lo tuyo, haz tu parte bien delante de Dios, haz tu parte, la tuya bien, no tienes que resolver todas las vidas, porque esa es la otra ¿no? Hay tantas personas que son tan maternales o tan paternalistas que empiezan a tomar las decisiones de las otras personas.
Miren, perdón que lo diga, eso les pasa mucho a las mamás: "La decisión que tenía que tomar mi hijo es esta, él no debería tomar a la derecha sino hacia la izquierda, voy entonces ha que tome hacia la izquierda", y empiezan a vivir la vida del hijo y que el hijo cuando llegue allí tome hacia la izquierda.
"Yo me voy a imaginar que está llegando y va a tomar hacia la izquierda, tiene que hacerlo", y luego llamada telefónica: “-Mamá, figúrate que tomé hacia la derecha y...” “Pero, mijo...”
Es tan sabio eso, no tome las decisiones de las otras personas, usted no puede vivir la vida de las otras personas. “Habita tu tierra” Salmo 37,3. Tú no tienes que vivir la vida de él ni la vida de ella, tampoco tienes que ser indiferente ante esa vida, pero lo mejor que puedes hacer por esa persona es dar testimonio de lo que Dios ha hecho en ti, orar por ella, ser ministro de la caridad, del amor de Dios para con ella.
Que estas palabras, Señor, empapen nuestro corazón; que creamos en ti, único Dios verdadero, y en tu enviado Jesucristo.
Amén.