O191001a

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Fecha: 19960812

Título: El libro del Profeta Ezequiel nos habla de la historia de Dios con los hombres

Original en audio: 3 min. 42 seg.


Después de algunas semanas escuchando al Profeta jeremías en su drama, en su tristeza y en su esperanza, a partir de este lunes de la semana diecinueve, empezamos a escuchar algunos pasajes del Profeta Ezequiel.

Ezequiel es un sacerdote que contempla la gloria de Dios, que percibe la infinita distancia entre Dios y el hombre. Ezequiel es aquel Profeta que muchas veces es llamado por Dios "hijo del hombre", expresión que en el caso de Ezequiel, destaca la distancia entre la divinidad y nuestra condición humana.

Ezequiel queda sobrecogido por las visiones que tiene, muchas de ellas difíciles de representar; no está seguro de que sus palabras retraten lo que ha visto, y por eso abundan las expresiones que ya hemos escuchado en este día: "Vi algo así como" Ezequiel 1,27.

"De lo que parecía su cintura para arriba" Ezequiel 1,27, "era semejante a..." Ezequiel 1,7-24. Sus palabras no pueden alcanzar la estatura de la visión que ha tenido.

Esta sensación intensa, sobrecogedora de la gloria de Dios es en cierto modo como el tema principal del libro de Ezequiel. Porque quizá se puede resumir el libro de Ezequiel diciendo que es la historia de Dios con los hombres. De pronto es bueno tener este tema de esta idea central en la mente, porque la variedad de visiones y la cantidad de interlocutores que tiene Ezequiel, puede hacer que a uno se le pierda de vista como la unidad del libro.

Repito, como lo fundamental es la historia de la gloria de Dios en el pueblo de Israel, por eso los momentos culminantes tienen que ver con esa manifestación del Dios glorioso en medio de su pueblo, del Dios que se va de su pueblo por las prevaricaciones, por los pecados, y el Dios que vuelve a su pueblo y que promete un nuevo templo perfectísimo en el que sí podrá habitar esa gloria de Dios.

Preparémonos entonces para estas visiones que nos irá ofreciendo la liturgia, y preparémonos sobre todo para levantar nuestro corazón, como se dice en el Prefacio de la Santa Misa.

Realmente, Ezequiel obra como todo un sacerdote, y hasta cierto punto su libro se parece mucho a la introducción, al prefacio. Es una especie de "El Señor esté con vosotros", y de "levantemos el corazón", y de "demos gracias al Señor".

Que ese sacerdote, agobiado y maravillado y enamorado de la gloria de Dios, comunique de su celo, de su fe, de su esperanza y de su amor a nuestras vidas.