O132004a
Fecha: 20020702
Título: Conocer los secretos de Dios para ser eficaces en su servicio
Original en audio: 4 min. 37 seg.
En medio de la dureza de la profecía de Amós, hay un rasgo de confianza y de amistad que no podemos dejar pasar por alto.
Por eso quiero detenerme un momento en aquella frase que dice el profeta: "No hace nada el Señor sin revelar sus secretos a sus siervos los profetas" Amós 3,7. Creo que ahí está la clave de interpretación de la vida de Amós, y también un llamado a nuestra vivencia, a nuestro servicio, a nuestro apostolado.
la verdadera eficacia de un profeta está en conocer los secretos de Dios. La verdadera eficacia de un predicador está en conocer los secretos e Dios. La verdadera grandeza de un sacerdote está en conocer los secretos de Dios.
Es la intimidad con el Señor la que transforma nuestros ojos para que aprendan a mirar la historia como Él la ve. Es la intimidad con el Señor la que le da a nuestra palabra autenticidad, fuerza y también sabiduría, gracia, capacidad de consuelo, capacidad para restaurar el corazón humano y edificarlo según el plan divino.
"No hace nada el Señor sin revelar sus secretos a sus profetas" Amós 3,7. Esta expresión nos hace recordar aquella otra que dijo Jesús a sus Apóstoles, declarándolos amigos suyos. "Todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer" San Juan 15,15, dice Jesús.
La cercanía con Jesucristo, es la única clave que nos permite sobrellevar las dificultades, y no trastornarnos ni envanecernos en los triunfos.
Y ha habido gente que ha tenido esa experiencia, porque San Pablo dice: "Nosotros tenemos el pensamiento de Cristo" 1 Corintios 2,16, allá en una de sus Cartas dice: "¿Quién ha conocido la mente del Señor? Pero nosotros tenemos el pensamiento de Cristo" 1 Corintios 2,16.
A través de la oración, a través de la lectura de la Palabra, a través de la meditación, a través de esa actitud humilde que hace que nos dejemos enseñar, vamos aprendiendo los caminos de la intimidad con Dios. Y dese allí, como los discípulos, tenemos una palabra eficaz, una palabra que puede llegar al corazón.
Eso se ve bien en el discurso de Pedro en Pentecostés, cuando Lucas nos dice: "Estas palabras les traspasaron el corazón" Hechos de los Apóstoles 2,37. Como sólo Dios conoce el corazón humano, sólo Dios nos puede enseñar a tocar, a traspasar, a transformar el corazón humano. Dicho de otra manera, nuestro corazón, transformado por Él, se vuelve instrumento precioso para transformar el corazón de nuestros hermanos y volverlo también hacia Él.