O106001a

De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 19980613

Título: Otro orden

Original en audio: 4 min. 32 seg.


Elías se encuentra con Eliseo y le llama a una vida incierta, nómada. Eliseo es un hombre que está establecido, tiene de qué vivir, tiene trabajadores a su servicio, tiene una familia que lo rodea, que lo protege. Eliseo está asentado y Elías viene a traerle desorden a esa vida que está como organizada.

Le propone nada, le eche encima el manto, no le dice una palabra y con ese gesto le desarma, por decirlo así, la vida a Eliseo, y con ese gesto le pone en camino. Eliseo quiere despedirse de los papás, y se despide de los papás, y se despide de los trabajadores, y se va a aprender cerca de Elías.

O sea que Dios viene a organizar, pero Dios también viene a desorganizar cosas. No toda organización y no todo orden son los que Dios quiere. Hay veces que las cosas están ordenadas y están tranquilas, pero es que no pasa el viento por ahí.

En los lugares en los que por ejemplo, restaurantes campestres o algo así, que tienen mesas al aire libre, pues las servilletas están regadas y de pronto se cayó un salero y las flores se desordenaron; el paso del Espíritu, el paso del viento traerá algo de desorden, pero es mejor decir: va a crear otro orden.

Eliseo tenía un orden, pero Dios estaba pensando en un orden mejor, le vino a organizar la vida de otro modo.

Esto se ve muy bien en una vocación religiosa. Si una persona está mal en su familia, si todo anda mal y de ahí deduce que tiene una vocación, probablemente está huyendo de sus problemas.

Pero si la persona está relativamente bien, y viene Dios a desordenale la vida, pues eso está indicando que Dios quiere crear un orden distinto, y uno tiene que tener la disposición que Dios ordene las cosas de otro modo.

En la Iglesia hay muchas cosas que están ordenadas y están organizadas y están muy bien, pero si no las desordena un poco Dios, jamás aparecerá ese orden mejor que Él está pensando.

Eliseo estaba llevando doce yuntas de bueyes, a mí me parece que eso no debe ser muy fácil. Pues Dios tenía otra tarea mucho más difícil, no yuntas de bueyes, sino tribus de Israel. Es interesante el gesto de Eliseo: quemó los aperos, es decir, se puso en situación de no retorno. Hizo un acto de fe, se puso en situación de no volver.

Cuando uno está asegurando dos cosas, está como los profetas de Baal, de los que se burlaba Elías, cojeando de ambas piernas.

Para entrar en el nuevo orden de Dios, después del discernimiento apropiado, después de la oración, en algún momento hay que quemar los aperos y hay que decir: "A esto y sólo a esto, a tu voluntad y a tu Reino, a eso, Señor, le apuesto".