Nde3005a
Fecha: 20090107
Título: El amor nos saca de nosotros mismos y nos da la verdadera libertad
Original en audio: 3 min. 36 seg.
La gran virtud que tiene el amor, es que nos saca de nosotros mismos. Nos dice la primera Carta de San Juan en el día de hoy: "En el amor no hay temor. El temor mira por el castigo" 1 Juan 4,18.
El temor nos deja aprisionados en nosotros mismos: "¿Cuál es el mal que me va a suceder? ¿Qué es eso tan terrible que tengo que aguardar?"
El amor nos saca de nosotros mismos y nos lanza, nos hace caminar, nos pone en movimiento. El amor es siempre fuerte. Pero, cuando es amor que viene de Dios y cuando es amor que va hacia Dios, es el amor más fuerte de todos.
Amar a Dios es la perfecta salida de nosotros mismos y es el gran descanso, la gran alegría del corazón. Porque, déjenme decir algo, mis hermanos: Cuando uno siente cansancio, cuando uno siente tedio, la mayor parte de las veces es cansancio de uno mismo y es tedio de uno mismo.
El amor te permite descansar de ti mismo, descansar de tus sueños chiquitos, para encontrar el sueño de Dios, el proyecto de Dios.
El amor te permite descansar del proyecto pequeño, para encontrar el gran proyecto, para encontrar el plan de Dios. El amor nos saca de nosotros mismos y así nos da la verdadera libertad.
Cuando nosotros encontramos el amor a Dios, empezamos a pensar en otra escala, empezamos a pensar en una dimensión nueva, en una dimensión distinta, mucho más amplia.
Cuando uno piensa, -es una ironía-, en los problemas de la casa de uno solamente, a veces se obsesiona: "¿Por qué este hijo no cambia? ¿Por qué esta hija no cambia? ¿Por qué mi esposo esto? ¿Por qué mi esposa...?"
Y claro que hay que pensar en los problemas de casa. Sin embargo, cuando ensanchamos el corazón, cuando nos dejamos guiar por este impulso maravilloso que nos lleva más allá de nosotros mismos, muchas veces descubrimos verdaderos dolores, descubrimos verdaderas dificultades, descubrimos verdaderas necesidades en los demás.
Y en ese descubrimiento, aprendemos también a valorar, aprendemos también a apreciar lo que Dios nos ha dado.
Hoy, mis hermanos, les invito a dejarnos llevar por ese amor inmenso. Vendrá una gran alegría, vendrá una paz profunda al corazón, porque vamos a aprender a mirar el mundo con los ojos de Cristo, vamos a poder mirar nuestra vida con ojos nuevos.
Y aquellos problemas que a veces nos parecían insolubles, porque: "¿Qué hago yo? Necesito dinero, necesito trabajo, necesito salud", esos mismos problemas van a aparecer en una escala diferente cuando el amor nos haya sacado de nosotros mismos.
Esta es la verdadera libertad, esta es la liberación profunda que trae Dios a nuestras vidas.