Navm010a
Fecha: 20091225
Título: ¿De quien es ese Nino?
Original en audio: 38 min. 15 seg.
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Hermanos:
Nunca queda mejor ese saludo que utiliza frecuentemente el sacerdote al iniciar la homilía ¡Hermanos! Eso es lo que somos, porque hay uno que nos ha hermanado, gracias a Jesús somos una sola familia, gracias a Jesús somos todos hermanos. Él es el primogénito entre muchos hermanos, como nos dice San pablo en la Carta a los Romanos.
Y así como un hermano más entre ustedes, les pido que hagamos un momento de oración pidiendo el don del Espíritu Santo para mis palabras y para sus oídos porque esta claro que el Misterio que celebramos hoy es muy grande, y esta claro que las gracias que el Señor quiere regalarnos en esta noche son muy abundantes y muy necesarias. Así que por favor hagamos un pausa para pedir el don del Espíritu Santo , que nuestros corazones estén dispuestos para recibir la buena noticia con toda su frescura y su belleza.
La pregunta que ha palpitado en mi corazón desde hace varios días queriendo preparar una reflexión, para compartirla con ustedes, es esta pregunta ¿De quién es este niño?, y es tan maravilloso al momento de entrar en la procesión para esta misa; ver que espontáneamente se despertaban las aplausos, las sonrisas, las miradas de amor hacia Jesús.
Todos lo sentimos nuestro, todos lo sentimos que ese niño de alguna manera a la respuesta a tantas inquietudes, a tantas necesidades, a tantos sueños que están en la profundo de nuestro corazón. Con toda razón sentimos de esa manera, porque las palabras que dijo el Ángel en el evangelio de hoy, Lucas 2,1-14, las podemos aplicar perfectamente a nosotros.
Dijo el Ángel en aquella ocasión: “Os traigo una buena noticia, que va a ser motivo de mucha alegría para todo el pueblo, hoy nació vuestro Salvador, el Mesías, el Salvador”. La buena noticia es buena noticia para nosotros, porque el salvador que ha nacido es el Salvador para nosotros; cada uno de nosotros, cada uno de nosotros que puede levantar su mano y decir: “¡Oiga! Yo necesito salvación”. Cada uno de nosotros que pueda decir: “¡Oiga! Yo necesito al Salvador”.
Y por eso cada uno de nosotros al oír “Ha nacido el Salvador”, siente que una fibra intima del corazón se despierta y palpita con gozo. “Hoy ha nacido el Salvador” Significa que esas preguntas, que esa hambre mas profunda que esos anhelos mas profundos de nuestro corazón, encontraran la respuesta ¿De quién es te niño? …De cada uno de nosotros. Siéntelo tuyo abrázalo, únelo a tu corazón, siente como tu corazón se une y palpita al mismo ritmo del corazón de Él.
Este niño es para ti, este Jesús es para ti; Jesús te hace bien, Jesús viene para ti, ¡recíbelo!, ¡acógelo! , recibe a este Señor y Mesías. Recibe a este Salvador Redentor de tu alma y la mía, recíbelo, abrázalo, no lo dejes escapar.
Para aprender a recibir a Jesús nada mejor que irnos a la escena del evangelio ¿Cómo recibir a Jesús? Como lo recibió María, ¿cómo recibir a Jesús? Como lo recibió José, ¿cómo recibir a Jesús? Como lo recibieron los pastores; ¿cómo recibir a Jesús? Como lo recibieron los animalitos de la pesebrera.
De cada una de estas figuras, podemos aprender cómo recibir a Jesús. De maría podemos aprender ese amplio espacio, ese amplio regazo que se llama la fe, nos dice San Agustín que maría antes de concebir a Jesús en su vientre, lo concibió en su corazón y en su mente por la fe. El amplio regazo de María es sobre todo el regazo de la fe, de ella podemos prender que el gran abrazo para este Jesús es decirle:” Yo creo en ti, yo creo en tus promesas, yo acepto tus milagros, realiza en mi tu obra, ven a reinar en mi”.
De María aprendemos aquella expresión: “Aquí esta la esclava del Señor”. Desde el principio maría se pone al servicio del plan de Dios, y en concreto se pone al servicio del plan de Jesús ; María no tiene otro programa de vida, María no tiene otro plan para su existencia. María no tiene otra esperanza no tiene otra empresa, no tiene nada mas que hacer en esta tierra, nada mas sino Jesús .
Cuán bienaventurados serán aquellos que puedan sentir lo que sintió María, que puedan decir como San Pablo: “Es que para mi la vida es Cristo”. Es que no hay alegría si no esta Cristo en mi alegría, es que no tengo amigos si no esta Cristo entre mis amigos; es que no tengo proyectos, es que no tengo futuro si no esta Cristo en mi futuro.
Concebir a Jesús como María en la fe es abrirle ese amplio espacio para que el haga todo lo que quiera hacer. El cuerpo de María, por supuesto, fue transformado durante el tiempo de la gestación, pero su corazón también fue transformado, como dice el Salmo: “De altura en altura, de baluarte en baluarte hasta ver a Dios en Sión”. Así María fue transformada, fue conducida, fue educada de gracia en gracia hasta ver a Dios en el pesebre.
¿Cuánto podemos aprender de María? Recordemos lo que dice el evangelio de hoy: “El niño envuelto en pañales, puesto en el pesebre, ofrecido a los pastores”. No recibimos a Jesús para esconderlo, recibimos a Jesús para ofrecerlo; no escuchamos la palabra de Jesús solamente para aprenderla, escuchamos la palabra de Jesús para compartirla. No se puede conocer a Jesús de veras sin amarlo de veras, y no se puede amar de veras sin sentir el impulso de servirle. Y la manera de servir a Jesús es servir a Jesús.
La manera de servir a Jesús como se sirve a un rey, es servir a Jesús como se sirve un banquete ¡Ofrécelo! La frase ya sin paradoja es: La manera de ser discípulos de Cristo es ser testigos de Cristo. La manera de servir a Jesús es servir a Jesús , ofrecerlo a los demás
María no lo retuvo, era el tesoro único de su vida, era el centro de su existencia, era la causa de su alegría, era el motivo de su presencia en la tierra, pero no lo retuvo, ahí está ofrecido, es de ella y porque es de ella es de todos. Así es María, no se queda con Jesús.
¿Qué podemos aprender de San José? Este niño también es de San José ¿qué podemos aprender de él? La figura de San José – me parece a mí- en estos últimos años va recobrando más y más su importancia, su brillo, su genuino encanto. San José es el hombre que sabe abrir su corazón al plan de Dios, es el hombre que realiza la plenitud de su masculinidad, sin destruir, despedazar, insultar, denigrar o ensuciar la femineidad.
Y esta es una lección muy importante para nosotros; aquellos hombres inseguros de su masculinidad sienten que tienen que humillar a la esposa ¡Escúchenme! Hombres que maltratan a sus mujeres, escúchenme varones que creen que su virilidad consiste en gritar mas fuerte o tener mas fuerza en sus brazos.
¡Escúchenme señores! Vayamos juntos, ustedes y yo, donde uno que es verdadero y completo varón y hombre, uno que no tiene que disputar su hombría con una mujer. Porque hay que saber que esos hombres que maltratan a la mujer, que la insultan, que la usan; que la denigran, que se burlan de ella. Esos hombres que no han descubierto el milagro de la femineidad, tampoco conocen el regalo de su propia masculinidad ¡Qué hermosa, qué varonil, que encantadora es la figura de San José!
Un hombre del cual no se conserva una sola palabra pronunciada en los evangelios, búsquenla, no hay ni una sola palabra de San José en los evangelios, sus palabras fueron sus obras. Qué coherencia, qué determinación; qué liderazgo, qué valentía, qué coraje. Qué perseverancia, qué virtud, toda, toda puesta al servicio de Dios.
Hombres y mujeres, podemos aprender de San José, pero creo que particularmente nosotros los varones podemos aprender de qué significa: recibir a Jesús, ¿cómo recibió José a Jesús? Lo recibió como un regalo del cielo, lo recibió como el mejor de sus sueños; hay toda una poesía subliminal en aquello que nos cuenta los evangelios, de cómo José era guiado por los sueños, porque Jesús era lo mejor de sus sueños. José recibió a Jesús como el mejor de sus sueños.
Y hoy lo digo a todos, ¿estamos aquí está Jesús en tus sueños? ¿Qué quieres hacer tú?, tener una gran cosecha, un gran trabajo, una gran familia, mucho dinero, mucho poder, gente a tu servicio. ¿Has recibido a Jesús como lo mejor de tus sueños?, así recibió José a Jesús, lo mismo que su esposa la Santísima Virgen, se puso al servicio de Jesús.
Lo protegió con diligencia, con amor, con presteza, con generosidad. Lo maravillosos de José es que encontró lo mejor de sus tesoros poniéndose así mismo en segundo lugar. No sabemos exactamente cuál era el plan que él tenía cuando ya estaba desposado con María, pero cuando se queda perplejo porque María espera un hijo por obra del Espíritu Santo, José es capaz de posponer su plan cuando Dios le cuenta: “Aquí esta mi mano, déjate guiar”; y luego ya están establecidos en la comunidad judía en Egipto- seguramente en los alrededores de Alejandría.
Luego seguramente Dios le dice: “Espérate José, no te quedes aquí, devuélvete pero no para Belén, sino para Nazareth”. Y José es el hombre que sabe posponer sus proyectos, con una confianza secreta de que Dios tiene mejores ideas que mis ideas; por eso José es el hombre que tiene el verdadero liderazgo, porque él mismo tiene un líder. Verdadero gobernador es el que se sabe gobernado por Dios, verdadero rey es el que se declara esclavo de Dios, verdadero líder es el que va siguiendo la voz de Dios. Por eso José es verdadera imagen de ese líder, de ese gobernante, de ese jefe.
Pero para ser así José supo cambiar su ruta cada vez que Dios así se lo mostraba. ¡Qué hermosa lección! ¿Quieres recibir a Jesús? ¡Si quiero recibir a Jesús! ¿Estas dispuesto a que Dios te cambie de planes? No estoy tan seguro. Para recibir a Jesús hay que estar dispuestos a que Jesús tome el timón, y cuando el barco de tu vida tiene al timón a Jesucristo, Jesús no es inerte, Jesús no esta muerto; Jesús vive y cuando Jesús esta en tu vida él da unos cuantos tizonazos y te cambia la vida…va cambiando la vida.
Recibir a Jesús como José es estar dispuestos a que Jesús llega a mi vida, pero Jesús no llega como un amuleto al servicio de mis deseos; Jesús no llega como un fetiche muerto que le da poder a lo que yo ya quiero. Jesús llega como un ser vivo, majestuoso, maravilloso, sabio que sabe tomar el timón y que sabe decir: “Ahora a la derecha, ahora a la izquierda”.
El arte de un verdadero discípulo de Cristo, y el arte de uno de aquellos que sabe recibir a jesçus , es dejar que Cristo este vivo adentro. Dios le dijo a una gran santa dominica del siglo XIV, Santa Catalina de Siena, a ella le dijo esto: “Cuando una persona comulga- esto se lo dijo el Padre Celestial a Catalina de Siena- y recibe el cuerpo de mi amado hijo Jesucristo, el signo desaparece, se disuelve en la boca, pero la realidad de mi Hijo permanece, a menos que el pecado lo expulse”.
Eso significa que cada vez que comulgamos, especialmente en la comunión recibimos a un Cristo vivo y ese Cristo vivo, tiene ideas, tiene planes, tiene como mejorar tu vida, si tú se lo permites; tiene cómo mejorar tus planes si tú eres capaz como San José de posponer tus planes. Imagínate que José hubiera sido un hombre terco – como tal vez hemos sido muchos de nosotros-, imagínate que Dios le hubiera dicho José : “Mira, recibe a María tu mujer” y José hubiera dicho: “ Mejor no la recibo”.
Se hubiera convertido en la triste caricatura de sí mismo. Imagínate cuando José fue despertado en la persecución de los santos inocentes (la Iglesia celebra el 28 de diciembre). Imagínate que José en esa noche angustiosa y terrible cuando fue despertado por un ángel para que tomara aprisa a la madre y al niño y saliera hacia Egipto, imagínate que José hubiera dicho: “No, eso que cuentos yo me quedo aquí”.
José es el hombre que tiene ideas y que tiene planes, pero la mejor de sus ideas es reconocer que Dios piensa mejor y el mejor de sus planes es reconocer que no hay plan como el plan de Dios. Ese es José. Recibir a Jesús como lo recibió José es entonces dos cosas: Recibe a Jesús como el mejor de tus sueños – San pablo dice en la Carta a los Efesios: “Dios nos da y Jesucristo más de lo que nos atreveríamos a pensar” -. Recibe a Jesús como lo mejor de tus sueños más allá de todo lo que tú has anhelado; recibe a Jesús ¡Vivo! Dándole plena potestad para que obre en ti, que cambie el rumbo de tu vida, que te lleve por rutas inesperadas pero maravillosas. ¡Dale esa oportunidad a Jesucristo!.
Antes de referirnos a los pastorcitos y ya veremos por qué nos parecemos tanto a ellos, quiero decir una palabra sobre aquellos animalitos que la tradición dice que estaban en el pesebre, ¡qué poco le pudieron dar ellos a Jesús! Pero lo dieron, ¡qué poco! Apenas su presencia, su compañía, su aliento cálido en una noche seguramente fría, pero lo dieron.
¡Qué hermoso eso! Qué hermoso aprender a ser paisaje…aprender a ser paisaje. Muchas veces uno piensa que servir a Jesucristo es tomar el primer lugar, hacerse visible, estar ante la mirada de los demás, tomar el protagonismo, muchas veces servir a Jesús es quedarse atrás, es estar retirado, y es apenas crear el ambiente. Eso fue lo que hicieron los animalitos.
Según antiguas tradiciones este buey y esta mula, lo único que ofrecieron fue su aliento cálido aliviando en algo el frio de ese lugar. Lo único que ellos fueron fue posponerse y crear paisaje y muchas veces esa es la mejor manera de servir a Jesús; muchas veces lo que necesitamos no es tanto protagonismo.
Yo por eso pienso que hay mucha injusticia cuando en la iglesia casi todos los aplausos se los llevan las personas que aparece más: el que canta, el que predica, el que preside; quizás algunas de esas cosas las hacemos bien los que tenemos esos encargos, pero cuantas otras personas están ahí escondidas nada mas brindando calor. Nada mas creando el ambiente, nada más haciendo posible que los demás se sientan a gusto.
Y cuando Dios nos llame a eso a ser ambientadores, a ser animadores, a ser paisaje; que nos encuentre también dispuestos, que recibir a Jesús sea también eso, que recibir a Jesús es también estar dispuestos a recibir los puestos de atrás, allí donde quizás no contamos. La vida usualmente nos lleva por esos caminos sobre todo hacia el final.
Es posible de que algunos de quienes escuchen estas palabras, ya tengan algunos buenos años bien vividos, quizás las enfermedades y el peso de los años, hacen que ustedes se sientan arrinconados; el viejito de la casa – lo digo con cariño-, el enfermito de la casa que esta allá como relegado. Y uno tiene en esas circunstancias la tentación de decir: “Yo soy un inútil”…¡No digas eso!.
En esos confesionarios que ustedes conocen, los sacerdotes hemos oído muchas historias y muchas personas han vuelto a la fe por la sonrisa y el Rosario de una abuelita tullida que en un rincón de la casa todavía tiene palabras de amor para la Santísima Virgen a la que ya no puede visitar. Si te sientes por allá arrinconado si sientes que la vida te hace a un lado y que otros toman el primer lugar, no desesperes, también allí lo importante es que tu seas de los que saben aclamar a Cristo y que no le dan en cambio alabanzas al poder del mal.
Porque la tentación cuando uno se siente relegado, se siente anciano, se siente enfermo, la tentación es dedicarse únicamente a criticar y a decir: “Estos hombres ya no saben nada, estas nuevas generaciones está corrompida, esto ya se acabo”.
¡No señor! El que se esta acabando es usted pero el mundo sigue, la Iglesia sigue, la vida sigue. Así que sugerencia para el que esta enfermo, cansada, anciano, derrotado; déjate de esas historias de estar llenando tu boca de amargura, esa amargura solo va a servir para que te la bebas tu mismo hermano. Sigue en cambio un testimonio diferente, sigue en cambio el testimonio de estas sencillas creaturas que han relegado su opuesto a ser ambiente para que Jesús se sintiera a gusto y para que se sintieran a gusto los que se iban a encontrar con Jesús. Haz la prueba.
Cuando te sientas relegado, cuando te sientas que estas en el ultimo rincón, cuando sientas que nadie te presta atención, haz la prueba de cambiar el lenguaje de la critica y la amargura y el reproche y la murmuración y la envidia ¡Quita ese lenguaje! Y pon el lenguaje de la dulzura de hacerle ambiente a Cristo. Te aseguro que lograras conversiones maravillosas.
¡Cómo no recordar aquí a una mujer tan valiosa! Una especie de profetisa del siglo XX: Martha Robá, ella fue una mujer tullida, ciega, encerrada en su habitación, pero allá en esa piecita cerca Châteauneuf en Francia, allá iban eminentes personalidades para escucharla, para ver, para sentir el calor que ella irradiaba, el calor de amor a Cristo.
Martha se daba cuenta que ella no estaba llamada a estar en los grandes pulpitos y gran protagonismo; lo que a ella le correspondía mas bien era brindar el calor de amor de su corazón y hacerle ambiente a Cristo ¡¿Cuántas conversiones sucedieron en el cuartico de Martha Robá?! , una tullidita en Francia ¡¿Cuántas conversiones sucedieron al amparo de esa sonrisa?! De esos ojos ciegos que sin embargo irradiaban luz.
No creamos mis hermanos que el servicio a Dios esta solamente donde están las cámaras y los aplausos, muchas veces el mejor servicio sucede en el calor oculto del portal; allí donde otros necesitan un poquito de calor para mirar con mas gusto y más amor a Jesucristo.
Y ahora vamos a los pastores, esta figura de los pastores es tan famosa que hay decenas, centenares de villancicos de hablan de los pastores y lo que mas me gusta de la figura de los pastores y que fueron despertados de su sueño para ponerse en movimiento y fueron sacados de su miedo para encontrar el amor.
Y esa es la figura exactamente de un pecador como soy yo, como tal vez eres tu, el pecador esta dormido en su sueño; aquí como no recordar la palabras de San Agustín: “¡Ay de mi! Tarde te ame, hermosura tan antigua y tan nueva” y le dice a Dios: “Tú estaban dentro de mí y yo afuera, retenianme lejos de ti, aquellas cosas que sin ti no existirían”. Estaba distraído, distraído en las cosas del mundo, distraído, adormecido, atontado”.
Asi estamos nosotros distraídos por nuestros pecados, el pecado nos envuelve, utilicemos palabras típicas en Colombia: El pecado nos engatuza, el pecado nos engaña, el pecado nos marea; el pecado logra que uno este como atontado como distraído. Y cuando uno se da cuenta ¡Uy, uy estoy embarazada! Dice una niña… ¿A qué horas, a qué horas? ¿Cómo así? Estaba distraída niña, estaba distraída en que el placer en que la fiesta y en una de esas quedo embarazada.
El hombre esta pasándola bueno y de repente ¡Uy, uy perdí mi familia! El alcohol hizo que perdiera a mi familia. El pecado nos adormece, el pecado nos atonta, el pecado nos embrutece y por eso el reinado del pecado va unido al reinado del ruido, el ruido permanente. Yo aquí elevo mi voz para hacer una sugerencia respetuosa a todos ¡Por favor ¡ De caridad habrán espacios de silencio en su vida, se necesita un telón de silencio para que brille Cristo que es la Palabra, se necesita un telón de silencio para que los altavoces de este mundo dejen de embrutecernos.
Porque los altavoces de este mundo nos mantienen atontados diciendo: “ Compre, compre, compre…”. Y esa es la música electrónica también, se va atontando uno y sale uno a comprar lo que sea y luego le ponen a uno otra música: “Desnúdese, desnúdese” Y todo el mundo a desnudarse. Nos atontan ¡Pare la música, pare el ruido, deténgase! Abra espacios de silencio para que brille la Palabra.
Estamos atontados, estamos adormecidos, pero gracias a Dios no faltan los ángeles, nuestros ángeles custodios por supuesto pero ángeles como aquellos de los que habla la Carta a los Hebreos, preciosos mensajeros que nos recuerdan la buena noticia y Dios nos despierta del sueño y ¿cuál es la reacción cuando uno se despierta del sueño? Ya la describí: La mujer que de pronto dice: “Me embarazaron”, ¿qué es lo primero que siente? Terror, como los pastores lo sintieron.
Y el que siente que ha perdido a su familia ¿Qué es lo primero que descubre? Terror, pero ese terror mis hermanos no puede tener la ultima palabra, Dios a través de este ángel muy pronto disipa el temor y nos invita a la confianza ¡No te quedes en el miedo por lo que has perdido! Ponte en camino para recuperarlo, no te quedes únicamente criticando o peor aún maldiciendo tu suerte ¡ponte en camino para cambiarla! Tú puedes cambiar tu suerte no comprando loterías, sino recibiendo gratuitamente al que por gracia ha venido a salvarte. Por eso me gustan los pastores porque me veo retratado en ellos.
Porque también Dios nos despierta de nuestro sueño y luego clama nuestros temores y nos pone en camino. “Al instante en torno al ángel apareció una legión del ejercito celestial, que alababa a Dios diciendo: `Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor´”. Es un momento sublime. Los pastores en aquella sociedad eran considerados como lo mas bajo de lo bajo, tenían fama de sucios, mentiroso, ladrones y brutos. O sea que esa imagen que tiene uno del pastorcito simpático, esa imagen es por tanto villancico.
Pero los pastores en aquella época no tenían buena fama…sucios, ladrones mentirosos y brutos, tramposos eran lo mas bajo de la tierra.¿ Y no te parece bellísima la Navidad en la que lo mas bajo de la tierra canta con lo mas alto del cielo? ¡Ese es Jesús! Jesús es el que extiende su corazón y le cabe entero el cielo y le cabe entera la tierra ¡Ese es Jesús! Y Jesús es Aquel que recibe al mismo tiempo la alabanza de las voces mas puras y las lagrimas de los pecadores mas sucios que quizás somos nosotros ¡Ese es Jesús!.
Este es Jesús al que al mismo tiempo como dice la Carta a lo Hebreos: Es inmaculado y separado del numero de los pecadores pero también participa de nuestra debilidad y sabe compadecerse de nuestras miserias. Al mismo tiempo puro y capaz de entender a los impuros, Santo y capaz de acoger a los pecadores, sabio y capaz de comprender la sin razón de los equivocados de los ignorantes y los torpes. ¡Ese es Jesucristo!
Él es el motivo de la fiesta, Él es el que nos reúne esta noche, Él es el que nos regala este momento que quisieron verlo tantos y no pudieron, y aquí es donde se me conmueve el alma a mí de pensar como dice nuevamente la Carta a los Hebreos, todos esos Abrahán y Moisés y David, hombres mejores que tantos de nosotros, apenas en la lejanía supieron que había de llegar un mesías, pero no pudieron contemplarlo; jamás escucharon una palabra de su boca, no pudieron abrazarlo, no pudieron postrarse ante Él. Le saludaron en la esperanza y murieron sin ver cumplidos sus anhelos.
En cambio nosotros mis hermanos, sin merito nuestro hemos llegado a esta tierra en un tiempo diferente, el tiempo que Cristo nos ha regalado, un tiempo en el cual nosotros podemos abrazar la fe, podemos escuchar l as enseñanzas del Hijo de Dios, podemos recibir el perdón que él mismo nos otorga, por ejemplo a través del Sacramento de la Confesión; pero todavía más…podemos tocarlo, podemos besarlo, podemos comerlo.
Por favor piensa lo que es eso, piensa lo que tú puedes y no pudo David, piensa lo que tu puedes que no pudo Sansón; piensa que tu conoces lo que no conoció Salomón. Piensa que en ti a tu cuerpo a tu vida, puede llegar aquel a quién Abrahán solo diviso, como una estrella lejana en el horizonte.
¿Qué has hecho tú para merecer eso? ¿Què he hecho yo para merecer esta noche? Nada, es un regalo, es un regalo que viene del amor de este niño, es un regalo que se ha preparado por siglos eternos. Dice San Pablo. Es un regalo que no merecemos pero que nos colma de gozo. Y por eso yo te invito a que ya que no merecemos el regalo pues por lo menos lo agradezcamos, agradezcamos el regalo recibiendo a Jesús en un trono.
Este trono esta muy pobre, este trono no sirve no sé de dónde sacaron este trono pero no sirve es muy pobre, es insuficiente. El trono que él quiere solo lo tienes tú y esta en tu pecho, el trono que Él busca solo lo tienes tú y esta en tu pecho y es ahí donde quiere llegar Jesús; a sentarse como Rey y Señor para declarar un nuevo día en tu vida.
Jesús en el medio de la noche rasgó las tinieblas y el pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande, tú tienes que decir: “Yo caminaba en tinieblas y he visto la luz grande, Jesús ha nacido. ¡Aleluya, aleluya, aleluya!.