K035001a
Fecha: 19970307
Título: Amar al Senor con todo el corazon, con toda el alma, con toda la mente.
Original en audio: 30 min. 43 seg.
“Israel, conviértete al Señor Dios tuyo, porque tropezaste con tu pecado” Oseas 14,2, ahí está el mensaje.
Y dice el Salmo: “Ojala me escuchase mi pueblo y caminase Israel por mi camino, te alimentaría con flor de harina, te saciaría con miel silvestre” Salmo 81,17.
Y dice el evangelio: “El Señor, nuestro Dios, es el único Señor. Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser” San Marcos 12,30.
Pecado, idolatría y un único Señor que merece ser amado sobre todas las cosas. Las ideas son sencillas, creo que son claras para todos nosotros, pero cuánto traen y cuánto significan.
Dice Oseas: “Preparad vuestro discurso” Oseas 14,3, y sigue una oración de arrepentimiento: “Perdona del todo la iniquidad, recibe benévolo el sacrificio de nuestros labios" Oseas 14,3,
No nos salvará Asiria: no montaremos a caballo, no volveremos a llamar Dios a la obra de nuestras manos” Oseas 14,2-3. Esas son las palabras que necesitamos que broten del corazón en esta noche, “perdona del todo la iniquidad, recibe benévolo el sacrificio de nuestros labios” Oseas 14,3.
Israel está situado al sur de Asiria y al oriente de Éfeso y cuando los israelitas se sentían pequeños y amenazados, creían, sentían que necesitaban aliados, y buscaban aliados en Asiria y en Egipto.
¿Cuáles son los aliados que uno anda buscando? ¿Por qué siempre llegamos a Dios o casi siempre en último lugar? Cuando ya nos botó todo el mundo, cuando ya nadie nos recibió, cuando ya tocamos fondo, entonces ahí sí, Dios.
Cada uno de nosotros tiene sus alianzas, con un Asiria, con un Egipto, ¿cuáles son esas alianzas? ¿En quién hemos puesto nuestra salvación? Hay quien la ha puesto, quizá, en su posición social o en su dinero; no es que sea malo el dinero ni la posición social, Asiria tampoco era malo, era un pueblo, lo malo es darle la confianza a esas cosas, creer que de ahí vendrá la salvación para uno y eso retrasa la obra de Dios.
Cuando uno se agarra de una manija tiene dos problemas, primero, soltar la manija y segundo, seguir caminando, porque uno se aferra a algo, Dios entonces tiene que soltarlo de ese algo, si ese algo se ha convertido en un ídolo.
“Perdona del todo la iniquidad” Oseas 14,3, le está enseñando el profeta Oseas a rezar al pueblo de Israel; "ya no nos salvará Asiria, ya no montaremos a caballo” Oseas 14,4.
¿Por qué lo dice? Porque los israelitas no eran buenos jinetes y cuando ellos veían que las otras naciones vencían porque utilizaban caballos decían: “Ah, claro, la clave es montar a caballo.”
No, ni a caballo, ni a pie, ni en inglés, ni en francés, ni en español, ni en clase alta, ni media, ni baja, ni con mucho dinero o poco dinero, ni con mucha salud o poca salud, ¡el problema no ese, señor!
El problema no es que haya mucho dinero o poco, o poca o mucha salud, si hay muchos o pocos años, el problema es que tu confianza esté en el Señor y que tú ames al Señor con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas las fuerzas, ese es el problema y ese es el llamado que Dios hace, precisamente ese, es un llamado a amar con todo el corazón, con todas las fuerzas.
Dice el profeta Efraím: “¿Qué te importan los ídolos? ¿Quién es el sabio que lo comprenda, el prudente que lo entienda?” Oseas 14,9, y termina diciendo el profeta esa frase enigmática: “Rectos son los caminos del Señor; los justos andan por ellos, los pecadores tropiezan en ellos” Oseas 14,9.
Es la diferencia que hay entre un conductor sobrio y un conductor borracho, el conductor borracho va dando tumbos y dice: “¡Qué carretera tan mal hecha, cada rato se estrella uno!” No ve, no entiende, no tiene equilibrio y juzga la carretera; así también obramos nosotros con el camino del Señor.
Los caminos son rectos, pero uno cuando va en ellos uno va como un borracho y entonces da un tumbo y dice: “Ay, no tan a la derecha, no es; espéreme me reparo de este chichón, y sigo".
"Entonces la clave es, ya descubrí la clave, es duro; hacia la izquierda y ¡pum! Golpe hacia a la izquierda; "¿qué será lo que quiere Dios? Entonces debe ser a la derecha", y ¡pum! Golpe a la derecha!
Así obramos nosotros muchas veces, es como los papás cuando quieren educar a los hijos: “Con estos chicos es mano dura, que aprendan”; y no funcionó, "entonces le suelto la rienda y que hagan lo que se les dé la gana"; tampoco funcionó, "entonces no le vuelvo a hablar" y tampoco funcionó; "le doy gusto en todo", y tampoco funcionó.
¿Cómo necesitamos, hermanos, cuánto necesitamos? Necesitamos prudencia: “Quién es el sabio que lo comprenda y prudente que lo entienda?” Oseas 14,10.
Necesitamos prudencia y sabiduría para reconocer el camino de Dios, ¿y usted sabe quién encuentra el camino de Dios? El que ama a Dios sobre todas las cosas. Para descubrir el camino de Dios no hay fórmulas ni recetas.
Se parece a la gente que va dando tumbos entre las espiritualidades: “Claro, lo que me faltaba era conocer al Espíritu Santo, pero ya estoy yendo a un grupo carismático, ya aprendí a alzar las manos con estilo, ya me sé dos o tres danzas, ya escogí un juego de cadera, está resuelto el problema, ya aprendí cómo se llega a Dios. ¡Claro! Me faltaba el Espíritu Santo."
La persona entra a su grupo y alaba y se siente llena del Espíritu Santo y se llena de muchísimo amor; y está tan entusiasmado, amando y trasnochando, y alabando y bendiciendo, y amaneciendo y anocheciendo que se vuelve un irresponsable.
"No, exageré, la cosa no debe ser por ahí; necesito otra espiritualidad, una espiritualidad rígida que me ponga a marchar; me voy a ir a una espiritualidad que sea rígida voy a conseguir un padre que sea rígido, un padre que me exija, yo necesito que me exijan".
Entonces la persona empieza a confesarse con un determinado padre, el padre Mal Genio Pérez. Dura dos meses con el padre Mal Genio y al rato dice: “no, es que así con neuróticos, tampoco es la cosa; con tanto padre neurótico, tampoco se puede”.
"Hay que tener un poco de humanidad, hay que tener un poco de misericordia; lo que a mí me hace falta es compromiso con el pobre, yo debo dedicarme a trabajar por los pobres; “claro, ahora sí entendí, ahora si sé lo que me hacía falta, es que yo estaba todo el tiempo con que la espiritualidad y mi perfección, y el Evangelio es amar a las otras personas, llevar la salvación a las otras personas, a mí lo que me hace falta es compromiso, me voy a comprometer."
Entonces consigo el directorio de obras sociales de la Arquidiócesis de Bogotá, y me matricula en treinta y tres obras sociales; "voy, ahora sí a ayudar a los niños por la mañana de los lunes, martes, jueves y viernes; luego, por las tardes, voy a ir a los ancianatos; por las noches, voy a ayudar..., y luego amaneceré…"
Y luego se lo encuentra uno a los dos meses: "-¿Qué pasó con su compromiso con el pobre, el enfermo, el necesitado?" “-No, es que son muy desagradecidos. Mire, uno lleva el pan, es que nosotros el sábado íbamos allá, sentábamos al pobre entre cuatro, porque no sabían ni sentarse, les remojábamos el pan en el chocolatito, se los llevábamos a la boquita y no querían abrir la boca los benditos; ¡es que con esa gente no se puede!"
"Realmente el asunto no es por ahí, yo necesito que me llegue como una voz, ¡claro! ahora entiendo ¡la Virgen, eso es lo que me hacía falta! Razón que la Virgen está hablando tanto; yo tengo que unirme a un grupo mariano." Entonces la persona va se une a un grupo mariano y sigue su “tour”, y la persona sigue haciendo su “tour” por los caminos del Señor; así se llama, "el tour por los caminos del Señor”.
Entonces la persona recorre los grupos marianos y va viendo mensaje de la Virgen, el otro mensaje de la Virgen y empieza a ver: “Sí, claro, esto es lo que me hacía falta.” Pero resulta que el mensaje de la Virgen llega o se supone que llega a través de una determinada persona; “voy a hacerme amigo de esa persona, esa persona debe tener mucha luz.”
Y me acerco para ser amigo de esa persona y de pronto descubro que esa persona está ya rodeada de bastantes amigos, que ya tiene muchísimos amigos y que los amigos hacen una ronda alrededor del vidente, del predicador o lo que sea, y va uno a entrar a eso que se llama la “rosca.” Entonces yo no sé cómo entrar en la “rosca, y yo no sé si ahí está el Evangelio, y entonces tampoco me convencen esos grupos.
"¡Ya se!, la clave está en limitarse uno a ser un cristiano bueno, uno debe ser un cristiano bueno, sencillo; basta con ir a la Misa los domingos, no dejar el santo Rosario, ir a la Misa y bendecir a Dios, esa es la clave, además, yo puedo ir haciendo mi oración personal, ¡qué torpe soy, claro, el evangelio de Mateo dice que uno tiene que entrar en la pieza y orar, entonces voy a entrar a la pieza y ahí oraré, suplicaré a Dios, rogaré."
Bueno, la historia se podría seguir caricaturizando largamente. Mi sugerencia es, ya no dé más vueltas, ya no dé más “tour”. ¿Está usted en un grupo mariano? Tal vez si, Dios lo bendiga, participe, asista y dé fruto ahí donde se encuentre; ¿está usted en un grupo carismático? Ayude, colabore en su grupo, hágalo crecer. Pero deje de estarse paseando de un lado para otro.
¿Le gustan las espiritualidades? Bien, puede, participe, haga su aporte, colabore, y sepa que en todas partes se va a encontrar con cosas que no le van a gustar y sepa, sobre todo, que en todas partes se necesita crecer y que el problema no es Asiria, que el problema no es Egipto, que el problema no es ni mi papá, ni mi mamá, ni la hora, ni el lugar.
Cuando nosotros iniciamos estas celebraciones del grupo de oración, nosotros oímos muchas voces y había voces que decían: "¿Pero cómo se les ocurre hacer un grupo de oración el viernes por la noche? ¡por favor! Tengan sentido común, el viernes por la noche no, porque es cuando están todos los programas, es cuando la gente tiene su salida familiar, va con el novio, sube y baja".
"-¿Y a qué horas dice que va ser?" "-A las ocho y media por la noche." “No, ¿cómo se le ocurre? ¿Y en donde? No, no..."
Yo me terminé por convencer, y la asistencia de cada uno de ustedes creo que es una prueba de eso, porque ustedes ven cómo mes con mes va creciendo nuestra Eucaristía de primer viernes, que esas cosas de que es de noche, que es viernes, que es frío, que el Convento, que los frailes, que la luz, el mar, el aire. Mire, de todas esas historias Dios se ríe.
¿Cómo surgió la inmensa y bellísima Iglesia de Nuestra Señora de Lourdes en Francia? En un lugar despoblado, inhóspito a orillas del rió Gad; ¿dónde surgió y cómo surgió el santuario de Nuestra Señora de Fátima en Portugal? En un lugar despoblado, encima de un arbolito, donde se aparecía la Virgen.
¿Quiere eso decir que vamos ahora a traer a este grupo más para allá o por allá en una montaña? Podría ser, pero lo que quiero decir es que el problema no es el lugar, el problema no es cómo voy a llegar, si voy a llegar, si vendrá gente, si no va a venir gente; donde Dios obre, ahí estará la gente; donde Dios transforma los corazones, ahí llegará el pueblo de Dios.
Y yo podré estar equivocado, pero a mí el Señor me mostraba, imaginación mía será, yo fui el primero en reírme y ustedes pueden ser los segundos, pero el Señor me mostraba a esta Iglesia repleta de noche en alabanza y creo que no está demasiado lejos el día. Esta Iglesia que usted ve, es viernes, es de noche y es en el Convento y ninguna ráfaga de luz que pase por aquí.
Dios se ríe de todo eso, eso no es problema para Dios, para Dios nada es imposible, nada es difícil, a Él nada le cuesta trabajo; el problema no es si va a ser con carismáticos, si va a ser con marianos, si va a ser con el padre Nelson, con el Padre Jorge, con el padre Isaac, si va a ser con Felipe, con Carolina, ese no es problema para Dios.
“Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas” Deuteronomio 6,5. ¿Quién es el sabio que comprenda, quién es el prudente que entienda que eso es lo único que se necesita?
Y que si uno no entendió eso, como el borracho en la carretera, seguirá diciendo: “Qué carretera tan rara esta, yo veo que los árboles se atraviesan; qué carretera tan singular esta, en donde yo veo que los perros no ponen las direccionales; qué carretera tan especial esta, que uno va andando y de pronto entra uno a una casa."
Mientras usted no tome la resolución de amar a Dios sobre todas las cosas y mientras no caiga en la cuenta de que ese es el único problema, usted seguirá pensando que el problema es: “¡Claro!, es que el punto es que yo estoy muy gordo, ¿y cuándo usted ha visto un santo gordo? Todos los santos son chupados, flacos, no aparecen santos gordos”.
Claro, que si usted mira más despacito, sí hay santos gordos, así que no os desesperéis, hermanos, lo que no hemos visto es gordas, ¡no, mentiras!
El problema no es el temperamento, el problema no es la familia: “Ah, es que yo vengo de una familia..” “Es que usted viera mi familia…” Si yo le contara de mi familia, eso parece matrimonio de masón con bruja”, “si usted supiera cómo anda mi familia...”.
Cuando las personas me hablan de la familia, yo simplemente les leo el capítulo primero del evangelio según San Mateo, donde se nos cuenta cuál es la familia de Cristo. ¿Usted se acuerda como era la familia de Cristo?
Léase Capítulo primero de San Mateo, que él lo titula, "la genealogía de Cristo", ¿y qué gente aparece ahí? Adúlteros, ladrones, asesinos; ¿qué clase de obritas aparecen ahí? Homicidios, incestos, prostitutas.
Esos son los antepasados de Cristo. Por eso, yo creo en las oraciones de sanación intergeneracional, pero, por favor, no exageremos, de esto ya hemos hablado en otras ocasiones, porque si uno dependiera completamente en la familia, jamás José y María hubieran sido José y María, y sobre todo, jamás hubiera venido Cristo.
El problema no es ni la familia, ni la salud, ni el temperamento, lo único que se necesita es: “Escucha Israel” Deuteronomio 6,4, tan bonito esa respuesta del Señor.
¿Cuál es el primer mandamiento? “Escucha, Israel” Deuteronomio 6,4, casi como diciéndonos que el primer mandamiento es escuchar; “escucha, Israel” Deuteronomio 6,4.
Claro que Jesús no estaba diciendo materialmente eso, Él estaba recitando el trozo del Deuteronomio capitulo seis: “Escucha, Israel: el Señor, nuestro Dios, es el único Señor” Deuteronomio 6,4.
Cuando tú hablas a un grupo de oración donde hay unas liberaciones, "pero, uuuy, vi los milagros, y hay una gente de unas virtudes"; pero, huy", y cuando todo eso suceda tú di: “El Señor, nuestro Dios, es el único Señor” Deuteronomio 6,4.
Si oíste a un buen predicador, que Dios lo bendiga y que haga mucho bien; pero “el Señor, nuestro Dios, es el único Señor” Deuteronomio 6,4, lo demás, ¿sabe cómo se llama? Se llama apego carnal, carne.
Acuérdese que una cosa es el problema de la carne y otra cosa es el problema del sexo, son cosas distintas; y una cosa es cometer pecado sexual y otra cosa cometer pecados carnales, mejor dicho, todo pecado sexual es un pecado carnal, pero hay muchos pecados carnales que no son sexuales.
Cuando usted se apega a una manera a un predicador, a un vidente, a un grupo y usted siente que ahí está y que eso es todo, entonces eso se llama carne y ahí es donde empiezan las dificultades.
"-¿En su grupo si rezan el Rosario?" "-No, pues nosotros algunas veces", "-¿pero no rezan todos los días? la Virgen está pidiendo que sea todos los días, ¿no rezan todos los días allá en su grupo el Rosario?" "-Pues algunas veces rezamos el Rosario.
"Pero tampoco me regañe tanto." "-¿En su grupo invocan el Espíritu Santo?" "-Pues parece que algunas veces como que sí hay lenguas, pero no me eche mucha tierra." "-¿Hay compromiso con los pobres?"
"¿Qué hay allá? A ver, concretico, ¿qué hay con los pobres allá? "-Ah, pero nosotros trabajamos todo con el párroco"; "-¿y ustedes qué son, una rueda suelta? "-Rueda suelta no; nosotros estamos engranados al Papa, así que mucho cuidado, estamos unidos al Papa, hay que tener mucho cuidado con eso, en cambio, ¿ustedes qué?
"-Ustedes están unidos a ese sacerdote, pero ustedes no conocen la teología del sacerdote, ¿usted no será de los del humo de Satanás?" "-No, cómo se le ocurre eso, hay que respetar a los sacerdotes."
Entonces fíjese cómo después de que la persona entra, mejor dicho, después de que la persona da un paso más, después de lo que dijo aquí el evangelio, ese paso ya no lo da el evangelio sino lo da la carne, eso se llama carne, y mientras estemos con la carne tendremos divisiones.
¿Cómo se vence la carne? Este género de pecados carnales se vencen alrededor del altar, cuando todos nos reunimos aquí o en cualquier lugar a celebrar la única Eucaristía, el único amor, la única salvación. Cuando todos nosotros le decimos a Jesucristo: “Por ti, en ti y contigo amamos a Dios, nuestro Padre, con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas”.
Amigos, vamos a dejar las idolatrías, vamos a dejar las falsas alianzas, vamos a dejar los falsos problemas que nos hemos planteado, vamos a dejar de estar brinconeando de un grupo a otro, vamos a dejar de estar peleando por tonterías.
Mucho cuidado con ese grupo. Lo chistoso de este caso, y yo no sé qué es lo que quiera Dios de mí, pero a mí me llegan cosas de casi todos los grupos, llega una señora muy piadosa y me dice: “Figúrese que estaba asistiendo a un grupo “xyz”, y yo vi en ese grupo que llegó tan mal una pobre señora, ¿y sabe cómo salió esa pobre señora? Salió peor."
"Yo creo que ese grupo no es de Dios. Usted debe empezar a pedir, aproveche la Misa del primer viernes y dígale a la gente: "No es de Dios ese grupo".
Al rato llegan otros: "Yo vengo del grupo “abc”, figúrese que allá me contaron que había una parejita y la embarraron, eso no puede ser de Dios, donde hay esos pecados, eso no puede ser de Dios; ese grupo anda mal, eso no es por ahí."
Mire, yo quiero decirles, escándalos, problemas, pecados dificultades, hay en todas partes, y el que les habla es alguien que sabe de cuántas cosas tiene que corregirse, y si usted hurga en una vida, seguro que encuentra algún escándalo, y si usted hurga en este convento encontrará escándalos, ¿entonces no va a volver aquí o qué?
Todo grupo de oración, toda comunidad de oración tiene escándalos y problemas y yo sé que hay gente que no le sirvió el grupo “xyz”.
Hay personas, mire lo gracioso que es esto, llegan las personas y dicen: “Padre, confiéseme”; se confiesan las personas, abren su corazón y dicen, que yo creo lo dicen como una especie de elogio: “Padre, en ninguna parte me habían entendido, yo creo que nadie había dado con el chiste, y yo había estado en el grupo “f” en el grupo “l”, en el grupo alfa y ninguno de ellos habían dado con el chiste; pero usted, padre Nelson, ha dado con el chiste, usted es el ungido de Dios y en usted reposa el Espíritu."
Se va esa persona, llega otra persona: “-Resulta que mi problema es muy serio y es muy triste", y le dice uno: "-Empieza, pues, con la ayuda de Dios." Suplica, ora, trata de pensar, la persona se va, nunca volvió a aparecer, después se la encuentra uno, se unió al grupo, no sé donde encontró el padre no sé quién, y ese padre sí la entendió y ese padre sí la confesó.
Y allá encontró la luz, y de pronto diría uno: “Oiga, ¿y no es que yo era el ungido por el Espíritu Santo?" Pues no, Dios puede hacer sus obras en estas capillas y en estas trasnochadas, Él puede hacer sus obras en las madrugadas de los Rosarios de aurora, ese no es el problema.
Luego, el mensaje es: dejemos el pecado, sí, pero también dejemos la carne; levantemos la mirada hacia Dios, que es el que da todas las cosas. Si nos ha ido bien en un grupo y nos sentimos a gusto, gloria a Dios; procuremos servir ahí a Dios, no idolatremos a nadie; si nos fue mal, no hablemos mal, Dios tendrá su momento y su hora, ya encontraremos aquel lugar y aquella persona.
"Ah, claro, es donde el Padre Nelson", quizá no. Yo he visto muchachos que se han convertido en una predicación de este servidor, y dice uno: "Ahora sí di con el chiste en la predicación"; a la siguiente ocasión, predica uno y dice: "Ahora sí llegué a todas partes". Nunca se sabe. ¿De quién es la gloria? Es de Cristo Jesús, Él es el que hace la obra.
¿Qué tiene que hacer el sacerdote? ¿Qué tiene que hacer usted? “Amar al señor con todo el corazón, con toda el alma, con toda la mente” Deuteronomio 6,5.
¡Ánimo, hermanos! Vamos a seguir nuestra celebración y vamos a seguir nuestro camino, si encontró algo de luz, si encontró una chispa de amor en estas palabras, la gloria es para Jesucristo; y si no, Dios le puede mandar a usted un ángel, le puede llevar a un grupo, le puede abrir a un libro, Dios tiene todo en su mano.Salmo 81,17