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De Wiki de FrayNelson
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El Evangelio del día de hoy está tomado del capítulo 11 de San Lucas. Les invito a que reflexionemos juntos en la frase prácticamente final del texto escuchado, dice Cristo:” El que no está conmigo está contra mí” (Mt 12,30), es una frase que nos invita a mirar la sociedad en la que vivimos con ojos particularmente críticos. Quiero que tomemos dos palabras, que, si no las conoces, espero que, de esta breve reflexión, llegues a familiarizarte con ellas, una es la expresión “sociedad laica” y la otra expresión “sociedad laicista”.

¿Qué significan estas palabras? Un estado laico es lo mismo que un estado aconfesional, la partícula privativa “a” indica en esa palabra, en ese adjetivo que el estado no se matricula, no se adscribe a ningún credo religioso, ese es el estado aconfesional, supuestamente el estado aconfesional se mantiene en una postura imparcial y neutra frente a las distinta religiones, frente a las distintas propuestas religiosas, el estado laico también llamado estado aconfesional, se supone que garantiza la convivencia civilizada de los más diversos ciudadanos, que pueden tener los más diversos credos o incluso manifestarse como agnósticos o ateos. Para muchas personas el estado neutro laico, el estado aconfesional es el gran ideal, pero el problema y el peligro y esto es lo quiero destacar, es que con mucha facilidad se pasa de lo laico a lo laicista.

¿Qué quiere decir el laicismo? Es aquella postura filosófica, pero sobretodo social y política que quiere excluir completamente lo religioso del ámbito público, o dicho de otro modo quiere reprimir las manifestaciones religiosas, reprimirlas de modo tal que solo puedan existir en el ámbito de lo privado. Así por ejemplo una postura laicista detesta que haya símbolos religiosos en las calles, en las plazas, en las escuelas, en los hospitales. Según la postura laicista, es posible que en un colegio el 90% de los estudiantes sean católicos, pero la postura laicista dice que hay que quitar los símbolos religiosos, quitar los crucifijos, pero ese crucifijo significa algo para el 90% de los estudiantes, pero por respeto al 10% que no está de acuerdo con esa idea del crucifijo hay que quitarlo, ese es el laicismo, las manifestaciones religiosas en la calle deben desaparecer.

Por supuesto esta postura laicista se va convirtiendo en un mecanismo de asfixia, un modo de estrangular la fe, porque cualquier aparición de la Iglesia en los medios de comunicación es forzosamente una aparición pública, y como el laicismo quiere que desaparezca la religión de lo público, entonces no debe haber intervención de la Iglesia en ningún asunto. Si la Iglesia habla por ejemplo sobre el aborto, no importa que los argumentos se presenten desde la ciencia desde el genoma humano, si un sacerdote u obispo va a hablar de algo pues lo mejor es callarlo porque es Iglesia, no debe opinar. Si se están cometiendo horribles y terribles injusticias económicas entonces a Iglesia debe quedar callada. Y el problema que estamos denunciando es que es muy fácil pasar de la sociedad laica a la sociedad laicista que detesta las manifestaciones religiosas y que quiere hacer desaparecer la religión de las clases en los colegios, de los hospitales y calles y de todo aquello donde pueda propagarse la Buena Noticia.

Hay una solución para esto, creemos que el estado aconfesional termina siendo un engaño, un estado laico, un estado neutro es una utopía abstracta y mental que mientras lo mantienes en la abstracción de tu mente funciona teóricamente, un estado que respeta una y otras cosas, eso puede funcionar, pero en la práctica el estado aconfesional termina confesando su odio hacia la religión y hacia la Iglesia.

La verdadera propuesta es distinta que el estado reconozca la autoridad de Dios, pero que desde ese reconocimiento sepa respetar la conciencia de los que tienen otras ideas.