K016001a
Fecha: 19960302
Título: Sed perfectos, alcanzad vuestra plenitud
Original en audio: 5 min. 1 seg.
Es perfecto. La palabra perfecto del castellano viene de su correspondiente palabra en latín y en griego que puede interpretarse de varios modos, uno es: no equivocarse en nada, pero otro es: haber llegado hasta el final, está totalmente hecho, haber completado su formación.
De manera que una traducción bonita de este versículo del evangelio es: llegad hasta el final, hasta la plenitud, alcanzad vuestra plenitud.
Y la razón que da: "Como vuestro Padre Celestial es perfecto" San Mateo 5,48, quedaría entonces traducida: Así como Dios nunca da un poco de sí mismo, pues no sabe sino darse entero.
La frase entonces quedaría: Alcanzad vuestra plenitud y llegar hasta el final, pues Dios que es vuestro Padre y os ha dado origen, no sabe sino darse entero.
Creo que es una versión bonita y creo que es una enseñanza útil. Porque cuando uno compara sus mil y un errorsitos del día, con ese Dios que no se equivoca nunca en nada; uno puede sentir que lo que está pidiendo Cristo aquí es simplemente irrealizable.
Por otra parte, cuando Cristo dice: "Sed perfectos como es perfecto vuestro Padre" San Mateo 5,48, eso no necesariamente es un mandato, o mejor dicho, además de mandato puede ser otras cosas. La palabra creadora que nos encontramos en el Génesis también parece un mandato.
Cuando Dios le dice a las aguas: "Pululen peces" Génesis 1,20, las pobres aguas ¿de dónde iban a sacar los peces?. Pero al decirle "pululen peces" Génesis 1,20, estaba creando los peces en ellas.
Al decir Dios: "Haya un lucero mayor en el día y un lucero menor en la noche" Génesis 1,14-16, ¿de dónde iba a sacar ese día al sol y de dónde iba sacar de noche a la luna? Pero al decirlo, Dios los crea.
Así también la palabra creadora de Cristo nada nos manda sin crearlo en nosotros, y si Él nos dice, por ejemplo hoy: "Sed perfectos" San Mateo 5,48, es porque en ese momento a esos discípulos y a todos nosotros, en cuanto somos discípulos, nos está creando.
Debemos imaginar en este caso a Cristo como a ese majestuoso Señor que al principio de la creación hizo todas las cosas y que aquí también, en esta nueva creación, hace todas las cosas.
No debo estar demasiado equivocado, porque si uno mira, así sucede en todos los sacramentos. Si por ejemplo, miramos la confesión, es el caso: "Yo te absuelvo de tus pecados, quedas libre de tus culpas", eso no es algo que uno hubiera podido hacer.
Uno podía llegar hasta arrepentirse, llorar, hablar, proponerse la corrección respectiva, hasta ahí puede llegar uno, pero no puedo llegar a más; y ahí donde aparentemente no podemos hacer más, ahí es donde obra la palabra poderosa y creadora de Dios que dice: "Bueno, ahora yo te suelto de ese pecado".
Pero desde luego, el ejemplo más hermoso es el de la Eucaristía: "Esto es mi cuerpo" San Lucas 22,19, y Él dice y se hace; "este es el cáliz de mis sangre" San Lucas 22,20, , y Él dice y se hace.
Tú vas a llegar hasta su plenitud, si lo escuchas, si lo obedeces, si lo crees, así sucede; la Palabra de Jesús no puede fallar.