I343002a

De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 20011128

Título: Dios toma en serio la vida humana

Original en audio: [6 min. 02 seg.]


Estas lecturas son contundentes, son lecturas muy fuertes. Nos están hablando aquí, estamos hacia el final del año, del año civil y del año litúrgico, y nos están presentando aquí calamidades, conflictos, guerras, dificultades.

Uno de sacerdote a veces como que quisiera que todas las lecturas fueran solamente la parábola del sembrador y la ternura de Cristo pra con los pequeños y los pobres y los pecadores.A veces uno quisiera que sólo hubiera esas palabras, las más amables,las más bonitas.

Pero mis amigos, también es necesario, de tanto en tanto, que Dios nos recuerde la seriedad de la vida humana; que Dios nos recuerde que toma en serio nuestra vida; que Dios nos recuerde que todo tiene su fruto, como decía San Pablo: "Lo que uno siembre, eso cosechará" Carta a los Gálatas 6,7.

De manera que estas lecturas no las miremos como devolviéndonos a la imagen del Dios castigador, sino hablemos del Dios que nos toma en serio, del Dios que toma en serio lo que uno hace en la vida.

Yo creo que si nosotros repasamos nuestra propia vida, o repasamos un poco lo que hemos visto de amigos o parientes, vemos que esta es la pura realidad, que verdaderamente Dios toma en serio la vida y verdaderamente lo que uno siembra lo va encontrando, lo va cosechando, tanto en lo bueno como en lo malo.

Por eso, estas palabras, como eso que le pasó a ese rey, un rey blasfemo, impío, el rey Baltasar, nos cuenta aquí la profecía de Daniel, no lo miremos como un acontecimiento trágico simplemente o como un Dios terrible, pavoroso, sino mirémoslo como un Dios que toma en serio la vida humana.

Toma en serio nuestras decisiones y quiere que nosotros en ese sentido tengamos también seriedad. Esas palabras que interrumpen la fiesta, yo creo que nos impactan profundamente: "contado, pesado y vivido" Daniel 5,26. "Dios ha puesto un número a tus días, Dios ha visto que te falta peso, Dios ha dividido tu reino" Daniel 5,27..

Esa intervención inesperada, es una intervención, podríamos decir, como un balde de agua fría que acaba con esa alegría, yo creo que también nos pone a pensar a nosotros cuáles son las alegrías que estamos cultivando.

Pienso que a veces, por lo menos en nuestra civilización occidental, el gran modelo de alegría que tenemos es la alegría en el exceso, la alegría en la bacanal, la alegría en la orgía, la alegría en la embriaguez, la alegría que se burla de todo y que le pone un precio a todo.

Por ejemplo aquí Baltasar no contento con su banquetazo y con sus mujeres, siente que necesita burlarse de Dios, y por eso manda a traer las copas que eran del Templo de Dios, del Templo de Jerusalén: "Tráigame, que con eso también brindamos". Es esa prepotencia, es esa altanería del ser humano que siente que no tiene que detenerse ante nada y que por darse gusto hace lo que le dé la gana, y eso también tiene un precio y eso también se frena.

Y yo creo que la historia lo comprueba así. Esto que hacía Baltasar, eso lo hacían también los romanos en sus excesos, en sus bacanales, en sus desórdenes. Y todo imperio humano termina convirtiéndose así en una idolatría y en una explosión que finalmente lo divide.

Por eso, amigos, pues yo creo que es una lección para nosotros, una invitación a estar, a vivir y a enseñar a vivir cerca del Dios vivo.

Las palabras del evangelio, por su parte, nos hablan en otro sentido. Porque bueno, a ver, en la primera lectura es como la tragedia de un hombre pecador que se burla de Dios, pero en cambio, en el evangelio, Jesús nos está anunciando dificultades para los que tratan de ser discípulos de Él.

Esas palabras también son saludables para nosotros. Porque de pronto podemos pensar que nosotros somos esos discípulos del Señor, y Jesús ciertamente no promete aplausos y buena acogida y cariño para nosotros en todas partes. Hay dificultades, hay persecución y también hay presencia de Dios.

En fin, no extendamos más estas palabras. Sintámonos felices de ser discípulos no sólo de un colegio, sino de ser discípulos de este Maestro. Sintámonos felices de poder aplicar de tanto en tanto nuestra brújula a la vida. Y con la seriedad que nos da el amor, busquemos lo que es recto y lo que es justo.

La mayor parte de ustedes, pues tiene ya a quienes aplicarle y a quienes inculcarle estos principios en la persona de sus hijos, por ejemplo.

Que Dios el Señor derrame su Espíritu Santo sobre ustedes, y con esa alegría y con esa fortaleza del Espíritu, podamos también transmitir lo que hemos recibido en un mundo que es hostil, pero que sin embargo está lleno de la presencia salvadora de Dios.

Sigamos, pues, nuestra celebración presentando el pan y el vino.