I324002a

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Fecha: 20111110

Título: El Reino de Dios empieza en nuestro ineteror: cuando nuestro corazon es transformado por el mensaje de Cristo

Original en audio: [4 min. 43 seg.]


El capítulo diecisiete del evangelio de Lucas yo digo que es el capítulo de los afanes.

Haz el experimento, por favor, toma esa Biblia que tienes ahí en tu casa y dale una mirada, haz un recorrido por los temas que toca Jesús en este capítulo número diecisiete, y tú verás cómo casi cada frase es una perla, y hay una multitud de ellas, y Jesús pasa de un tema al otro y al otro y al otro.

Hoy, por ejemplo, nos encontramos al Señor invitándonos, -y todo eso está en el mismo capítulo diecisiete-, invitándonos a diferenciar el Reino de Dios de los proyectos, llamémoslos políticos, científicos, filosóficos, es decir, todas las empresas humanas. Es que lo que Jesús venía a anunciar y lo que Jesús instauró, el Reino de Dios, fácilmente puede ser mal interpretado.

Mira, cuando se habla del Reino de Dios, es fácil hacer este tipo de análisis: Jesús quiere que nosotros vivamos dentro de la justicia, la sinceridad, la solidaridad, el espíritu de servicio. Entonces es muy fácil decir: "Tomemos esos valores, tomemos esa propuesta de Cristo, organicémosla y hagamos de ella un proyecto, hagamos de ella una empresa humana. es decir, organicemos el mundo de acuerdo con esa propuesta de Cristo.

Es algo razonable, incluso bello, pero uno se da cuenta que Jesús no iba por ese lado, porque es que ya en la Biblia aparecen varias de esas propuestas. Mira, yo creo que el ejemplo más claro es el libro del Deuteronomio, un libro al que aprendí a querer mucho por circunstancias que otro día contaré. Si uno mira lo que es el libro del Deuteronomio, es una propuesta de organizar la sociedad, una propuesta de organizar el mundo, podríamos decir.

Y dentro de esa propuesta entra todo: ahí entran los inmigrantes, los pobres, las familias, la religión, la moral, los cultivos, la liturgia, es decir, es como un modelo de vida, el código deuteronómico es como un modelo de vida, eso ya se intentó. Pero resulta que si uno sigue leyendo el Antiguo Testamento, se da cuenta que diseñar grandes y muy inteligentes proyectos sobre cómo debe ser el mundo, no es la manera más eficaz de transformar el mundo.

Porque el problema real del mundo no está en una falta o escasez, ideas buenas hay muchas, y no solo entre el pueblo elegido, no solamente para los judíos, nosotros podemos hablar de los egipcios, o podemos hablar delos griegos, o de los romanos, y uno mira el derecho romano, uno mira la filosofía griega, uno mira tantas disposiciones de la antigua Babilonia y uno dice: "Es que ideas buenas hay muchas, el problema no está ahí, el problema está adentro, el problema está en el corazón humano".

Y esa es la novedad que trae el Reino. El mensaje de Jesús es un mensaje de transformación interior, es una renovación del mundo, pero una renovación que va de adentro hacia afuera. Entonces cuando uno dice: "Vamos a realizar el Reino de Dios en este pedacito, en este terreno, en esta finca, o en este país, o en este modelo político", pues uno está en realidad volviendo al Antiguo Testamento.

La cosa es al revés: ha de empezar por una transformación viva interior, y luego va floreciendo de modo inesperado, sorpresivo, como un regalo, como la presencia misma de Jesús en esta tierra.