I315001a

De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 19991105

Título: La obligacion y la responsabilidad que tenemos todos de evangelizar a nuestros hermanos

Original en audio: [23 min. 32 seg.]


Queridos Hermanos:

El evangelio que acabamos de escuchar causa desconcierto a muchas personas. Uno está acostumbrado a que Jesús ponga como ejemplo aquello que es noble, admirable, recto.

Pero resulta que esto es un ejemplo de un tramposo, un administrador tramposo, que primero derrochaba los bienes del amo y que luego, sin escrúpulos, para conseguir puesto, empieza a falsificar documentos.

Cualquier persona que haya pasado por una experiencia parecida a esta, tendrá amargos recuerdos de lo que eso significa, gente derrochadora que luego falsifica documentos, qué terrible; pero Jesús habla como si fuera un ejemplo este hombre.

La clave está en la frase final: “Los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz” San Lucas 16,8.

Nuestro Señor Jesucristo está distinguiendo muy claramente entre lo que significa ser hijo de las tinieblas y lo que significa ser hijo de la luz, y evidentemente lo que nos ha presentado aquí es a un hijo de las tinieblas, y lo que está diciendo es que ese hijo de tinieblas es más astuto que los hijos de la luz.

Por eso no nos está presentando ningún gran modelo de virtudes, no es un modelo de virtudes lo que Cristo nos está presentando, todo lo contrario, nos está mostrando lo que es un tramposo, un hijo de las tinieblas.

¡Cuántas faltas comete este hombre! primero es un derrochador, es un mentiroso, seguramente es un hipócrita, porque le presenta una cara al amo y otra es su realidad; y luego, un egoísta, que pensando sólo en sí mismo, se convierte en un tramposo y un falsificador. ¡Cuántas faltas, cuántos pecados en una sola persona!

Cristo como que se las arregló para resumir en esta historieta, cuantos pecados pudieron caber en esas pocas líneas, para describirnos lo que es un hijo de las tinieblas; pero hay una característica de este hijo de las tinieblas, es astuto, es despierto, es inteligente, busca su camino, se da mañas, abre camino por alguna parte.

Jesús, ¿a quién dice esta parábola? Eso también nos lo cuenta el evangelio. La primera frase que dije fue: “Dijo Jesús a sus discípulos” San Lucas 16, 1, es evidente que esos discípulos están llamados a ser hijos de la luz, o sea que lo que Cristo está diciendo es: "Miren que hay hijos de tinieblas y miren cómo los hijos de las tinieblas se dan mañas, abren camino, son astutos, son inteligentes para conseguir sus fines".

La frase de Cristo es impresionante: "Los hijos de este mundo son más astutos, -más astutos-, con su gente que los hijos de la luz” San Lucas 16,8.

Esa frase, ¿qué está indicando? ¿Qué quiere decir esa frase? ¿Qué pretende esa frase? Evidentemente, lo que pretende es que los hijos de la luz se sientan movidos, sientan un acicate, un aguijón. Oiga, ¿cómo así que los hijos de las tinieblas sí les rinde en su camino, sí se dan mañas, sí abren, sí encuentran la manera, y nosotros los hijos de la luz no?

El propósito de la predicación de Nuestro Señor Jesucristo, ¿entonces cuál es? Es invitar a los hijos de la luz a que seamos inteligentes, recursivos, creativos. A mí me parece que esta amonestación de Jesucristo es plenamente actual.

Qué poca creatividad solemos tener nosotros los cristianos, que somos llamados por Nuestro Señor Jesucristo y por San Pablo, hijos de la luz; qué poca creatividad que se manifiesta en la facilidad para darnos disculpas.

"-Hay que evangelizar". "sí, sí, para eso están los sacerdotes, para eso están los curas, están las monjas, ese es el encargo de ellos". "-¿Y usted no tiene a quién comunicarle una buena noticia? ¿Usted no tiene a quién contarle quién es Jesús? ¿Usted qué ha hecho? ¿Usted a quién le ha llevado la buena noticia?"

Si una fruta está en una habitación y todo el mundo se olvidó de comerla y se pudre, el olor de la fruta podrida llena la habitación; si en un recinto limpio se pone un perfume, el aroma del perfume llena la habitación. ¿Usted de qué llena el lugar donde vive? ¿Donde usted vive a qué huele? ¿Donde usted trabaja qué está haciendo? ¿Usted qué cambios reales ha introducido en el lugar donde usted vive?

Deje de disculparse diciendo que los sacerdotes. Yo como sacerdote estoy haciendo lo que puedo, y el padre que está confesando está haciendo lo que puede, ahora le toca a usted, hermano.

Yo estoy haciendo lo que puedo, estoy haciendo casi todo lo que puedo, me falta, soy un pecador, cometo errores; pero estoy haciendo casi todo lo que puedo, utilizo todos los medios a mi alcance, intento llegar a través de Internet, televisión, radio, periódico, intento convocar de la mejor manera, hago lo que puedo, ¿usted qué está haciendo?

Sí, los curas, claro, los curas y las monjas, ¿yo vivo en la casa suya? ¿Yo trabajo donde usted trabaja? ¿Cómo voy a llegar yo a la gente que está cerca a usted? Este es el día en que usted tiene que despedirse de esa disculpa.

Hay gente que Cristo la puso cerca de usted para que usted transformara a esa gente. Usted está aquí, bendito sea Dios, a cada uno de los que están aquí, bendito sea Dios, yo intento transmitirle el Evangelio, pero los amigos suyos no están aquí, ¿dónde están? Están cerca de usted, están, no están cerca de mí, la pelota está en su terreno, señor, le toca a usted.

Acuérdese que existe el pecado de omisión, es pecado de omisión en el sacerdote dejar de predicar lo que hay que predicar, bien, que Dios me corrija a mí, de acuerdo, ¿y usted? ¿O todos los pecados son solo míos? ¿Usted está transformando su ambiente?

Hay gente que sí quiere eso, hay gente que sí intenta eso, entre los que vienen, por ejemplo, a esta celebración de los primeros viernes, yo he visto algunos que empezaron viniendo ellos solos o ellas solas, y después invitaron a un vecino, o a un amigo o con un primo, y cada primer viernes intentan llegar con una persona distinta.

Esto no es que sea la gran cosa en la evangelización, ni es que sea yo el gran evangelizador; pero esa es una señal de una persona que intenta hacer algo.

Yo no me explico cómo puede presentarse uno ante el Señor Jesucristo al final de la vida y decir: “-Señor, aquí llegué”, "-¿Y tu gente? "-¿Mi que?" "-Tu gente, hermano, tus amigos", "-pero es que mis amigos eran una gente drogada, perdida, bohemia, atea, mundana".

"-Pues por eso, precisamente por eso los puse cerca de ti, por eso te los puse cerca, eran para ti, eran tu tarea, ¿qué pasó con ellos?" ¿No te parece que a veces damos demasiadas vueltas en torno a nosotros mismos?

Se pasa uno la vida resolviendo si se siente bien o se siente mal, si está un poquito enfermo o está un poquito aliviado, si está como deprimido o si ya se le levantó el ánimo.

¿No te dio Dios cabeza sólo para pensar en ti, no te dio corazón sólo para cuidar tus intereses, tu cabeza era también para pensar qué podías hacer por otros, y tu corazón era también para pensar, para sentir, para dolerte y para crear algo!

Yo tendré que convertirme de muchas cosas, sí, pero deja de tirarme todas las veces el juego a mi, asume tu tarea.

Cuando al laico se le acaba la disculpa, cuando cae en cuenta que sí tiene una responsabilidad, entonces viene con otra historia, perdón si hablo con dureza, lo que pasa es que yo tengo muchas ocupaciones, tengo muchos oficios, tengo muchas cosas que hacer.

"-Padre, muy bonita toda su obra, pero es que usted tiene todo el tiempo para eso, en cambio yo tengo que ganar un dinero, yo tengo que ocuparme de las cosas de esta tierra, a mi nadie me va a pagar el arriendo y los servicios, yo tengo que trabajar en eso".

"-¿Y? Nadie ha dicho que ustted deje de trabajar en eso, más aun, si su vocación está en el mundo, mal haría usted dejando su vocación para venir a hacer bulto a un convento, si su vocación está en el mundo quiere decir que sus oportunidades están en el mundo, porque su gente, la que le toca a usted, está es allá.

¿O usted de dónde cree que le va a salir la gente? La gente que le corresponde a usted, ¿de dónde cree que va a salir, de dónde piensa usted que va a salir? Los que usted se encuentra, buscando la platica para el arriendo, firmando el cheque para los servicios, los que usted se encuentra de camino para su trabajo de vuelta para su casa, los que se encuentra usted ahí a su lado, esos son los suyos.

No le estoy diciendo que deje de trabajar, sino que aproveche toda circunstancia, toda circunstancia, para propagar el nombre de Cristo.

Entonces viene otra disculpa: "Pero es que la gente está tan mal dispuesta y uno no puede cansarlos. Padre, es que usted no entiende que mi ambiente es muy pesado, claro, usted vive aquí en este convento, y en este convento y en este ambiente, pues claro, Jesús, el Señor, la Virgen, los Ángeles, pues todo muy bonito; yo vivo en un ambiente pesado, padre, es un ambiente difícil".

A esto se responde de dos maneras: lo primero, lo que ya dije, cuanto más difícil el ambiente, más clara la señal de que ese es tu lugar. ¿En dónde hay que trabajar? Donde más se necesita.

Pero la segunda parte de la respuesta, es un consejo que te puede ser útil. Piensa en un jardinero, ¿qué hace un jardinero? El jardinero cultiva matas, obviamente, ¿cómo las cultiva? ¿Tú has visto a un jardinero que tome, por ejemplo, a una begonia, la siembre y empiece a echarle agua, le echa agua a las ocho y media de la mañana, a las ocho y cuarenta y cinco de la mañana vuelve y le echa abono, a las nueve de la mañana vuelve y le dice palabras, porque se supone que hay que hablarle a las matas: "Begonia, crece, crece".

A las nueve y diez de la mañana viene y le echa más agua, a las nueve y cuarto de la mañana trae un reflector porque dice: "Tal vez esta begonia no tiene suficiente luz", a las nueve y veinte de la mañana la desentierra y la planta en otra parte, "porque tal vez es otra tierra lo que necesita", a las nueve veinticinco de la mañana le echa úrea, a las nueve y media de la mañana le echa más abono y más agua. ¡Nadie hace eso con una begonia!

¿Qué hace el jardinero? Cada día un poquito, así es la evangelización en el mundo, cada día un poquito.

Si usted llega mañana donde sus compañeros de trabajo y les dice: “Oigan, muchachos, todo el mundo sepa que me he convertido, y tú, Juan, serás el primero que seguirá mis pasos”. Estarías haciendo lo de la begonia. Si tú quieres que Juan se te convierta entre las nueve y las nueve y cuarto de la mañana, no vas a lograr nada.

Es un riego, es regar, es un rocío, es el testimonio, es estar ahí, cuando él tenga un problema, estar ahí; cuando se canse, estar ahí; cuando pida ayuda, estar ahí, lo que hace un jardinero, estar ahí, estar ahí con la palabra justa, estar ahí con la palabra precisa, estar ahí con el sentimiento apropiado.

El jardinero está ahí. Un día, sale él a echarla agua a todas las matas:¡sorpresa, la begonia ha florecido! Así es, no es saturar a las personas, es regarlas, es cultivarlas, además, la begonia necesita distintas cosas, un día necesita un poco de luz, otro día necesita refrescarse en agua, otro día necesita que le remuevan la tierra, otro día necesita un poco de abono, cada día necesita algo diferente.

La gente que Dios ha puesto cerca de ti se parece a las matas, cada día necesitan algo distinto; ¿qué es la luz? La luz es una imagen de la verdad, de la inteligencia, de la claridad.

Un día una compañera tuya de trabajo te dice: "-Pues yo sí creo que si un niño va a venir a esta tierra sólo para sufrir, mejor que no nazca", es el momento para encender el reflector, llévale un poco de luz, tu le dices entonces con discreción y con cariño: "-¿Sabes que yo no comparto tu punto de vista?" "-¡Ah, tú siempre con tus rezos…! To ya sé cómo eres tú, pero yo tengo mi punto de vista, soy una mujer de avanzada"

Tú miras con cariño, tienes paciencia y sigues hablando y le dices: "-Sí, pero ten en cuenta que el cuerpo del niño no es el cuerpo de la mamá, tú tienes derecho sobre tu cuerpo, pero el cuerpo de tu niño no es tuyo".

"-¿Qué qué?" "-Así como lo oyes, el cuerpo de tu niño no es tuyo, incluso, la ciencia ha demostrado que el cuerpo de la mamá ataca con anticuerpos al embrión, porque es un cuerpo extraño para el cuerpo de la mamá", "-yo no sabía eso, voy a pensar mejor las cosas otro día hablamos", "-sí, perfecto, otro día hablamos".

¿Se logró ya la gran conversión? No, ¿qué hiciste en ese día? Un poco de luz. Otro día lo que se necesita no es luz sino calor, vengo con el ánimo en el piso, no sé ni qué hacer, ni qué pensar, ni qué decir, qué jartera de trabajo, qué porquería de vida", "-entiendo que te sientas así, ven, cuéntame un poco qué te ha sucedido".

Ese día la conversación termina en un abrazo, en una sonrisa, ese día se necesitaba un poquito de calor. Así se evangeliza, y mientras tanto, estás ganando el dinero para el arriendo, mientras tanto, estás completando la cuota para los servicios, así se evangeliza.

Habrá momentos en que toca hablar con mayor claridad, habrá momentos en que toca distanciarse, algo así como cuando se entra un gato negro, asqueroso al jardín y quiere acabar con todo, y hay que poner medidas drásticas para impedir que se acabe el cultivo.

Hay momentos en que toca ser claros: "-Mira, me echaron un chiste un poquito verde sobre el Papa, resulta que iba el Papa…, “-¡hey!, párate, no me interesa tu chiste, no es el tipo de chiste que a mí me haga feliz”. Si tú ese día vas a aplicar la estrategia de luz y el calor: “-Sí, échame tu chiste blasfemo sobre el Papa para darte calor”, te tiras el cultivo.

Hay que saber cómo se trata cada día y cómo se vive cada día; tú tienes tu tarea, tú tienes tu lugar, tú tienes tu palabra, tú tienes tu gente. Dios te ha puesto en ese lugar no sólo para que completes el arriendo y completes los servicios; Dios te ha puesto en ese lugar, para que tú también, además del arriendo y los servicios, des vida.

Tendrás que ser creativo como Pablo, tendrás que inventar métodos, tendrás que saberle llegar a cada persona, en cierto modo tendrás que ser astuto, no con la astucia de las tinieblas, sino con la inteligencia del amor, para llegarle a cada quien en el momento preciso y hacer el mayor bien posible.

Que Dios en su amor, que Dios que te ha tenido tanta paciencia a ti y a mí, que Dios que nos ha tenido tanta paciencia, nos enseñe también los caminos de la sabiduría y de la paciencia, para hacer el mayor bien posible a nuestros hermanos.

Amén.