I253004a

De Wiki de FrayNelson
Saltar a: navegación, buscar

El Evangelio de hoy está tomado del capítulo noveno de san Lucas. A este pasaje de hoy lo llamamos el trípode, los que trabajan en fotografía, en cine saben de la importancia de los trípodes, la palabra trípode significa tres patas, y cuando se pueden establecer bien las tres bases, las tres patas del trípode hay firmeza, así se puede poner por ejemplo una cámara para filmar o tomar una foto.

El ministerio público de Cristo tuvo su trípode y aparece hoy cuando el Señor está enviando a sus apóstoles, cosa que nos interesa mucho, porque nosotros como discípulos y misioneros, según las palabras del documento de Aparecida, también nos sentimos llamados y enviados.

¿Cuáles son las tres patas de ese trípode?

Proclamar el Reino de Dios, la predicación Curar a los enfermos, la sanación Expulsar a los demonios,a liberación

Predicación, sanación y liberación es el trípode que Cristo ha practicado primero y que hoy comunica, comparte a sus apóstoles, para que ellos lo pongan en práctica.

Es posible que algunos de nosotros pensemos que no tenemos el don de la sanación, ha habido algunos santos que han brillado por sus milagros, curaciones, como no recordar por ejemplo a un San Martín de Porres o al Papa San Pío X, que es poco conocido por este aspecto, pero que merece ser más conocido como taumaturgo San Pío X, quien realizó en vida muchos milagros, sanaciones. Alguien puede decir que no tiene ese carisma, ese don, o ¿será que esa parte de la curación no tiene que ver con nosotros? Y la respuesta es: claro que tiene que ver con nosotros, la sanación no es solamente extraordinaria, muchas veces cuando escuchamos a una persona que está amargada, resentida, que ha sido violentada, excluida, al tratar a esa persona con un corazón compasivo y nuevo, no estamos logrando solamente nosotros, Dios se vale de esos actos de paciencia y misericordia para sanar muchas cosas, no es algo tan espectacular como ver que un leproso de repente queda limpio de su lepra. Pero para la sociedad en que estamos esa clase de sanación se requiere, y con bastante frecuencia.

Lo mismo con la liberación, alguien podrá decir que no tiene ni la autorización, ni el carisma de estar expulsando demonios, pero si hay algo que debes hacer, cuidar de estar negociando con el mal, cuidado con estar cediendo frente a la corrupción. El Papa Francisco nos ha dicho muchas veces, cuidado con caer en la mundanización, seguir simplemente los pensamientos y criterios de éste mundo, el mal se siente arrogante en nuestra sociedad, entre otras cosas porque nosotros se lo permitimos y se lo estamos permitiendo en la medida en que nos volvemos cómplices y no denunciamos y en la medida en que simplemente nos dejamos llevar, esa cadena hay que romperla, eso también es liberación, hasta cierto punto es exorcismo, porque es quitarle potestad al malo, al príncipe de las tinieblas sobre nuestra sociedad.

Así que no se te olvide el trípode, y no se te olvide que todos tenemos parte de nuestra vocación cristiana en cada uno de esos verbos:

1. Dar testimonio 2. Ayudar a curar 3. No ceder al poder de las tinieblas.